BUDISMO: ORÍGENES HISTÓRICOS Y FILOSÓFICOS (I)

 

Nos acercamos al budismo para intentar conocer determinadas doctrinas y prácticas coexistentes en las Artes Marciales, a la vez que pretendemos apreciar su filosofía esencial y sus principios: una forma de vida y de comprensión de nuestro entorno vital, un camino artístico, un Do.

 

  La vida de Buda

 

  El budismo nace al noreste de la India en los siglos VI y V a. C. engendrado por Siddharta Gautama, más conocido como Buda, “el iluminado o despierto”. Buda nació sobre el 563 a. C. cerca de Lumbinî (en el Nepal actual) en el seno de una familia perteneciente a una casta real, aristocrática, o “guerrera”. Casado a los dieciséis años con una de sus primas con quien tuvo a un hijo llamado Râula, llevaba una aparente vida feliz disfrutando de todo tipo de lujos y sin preocupaciones ni necesidades. Es sabido que el padre de Buda había ordenado que cada vez que éste fuera a la ciudad, todo anciano, enfermo o cortejo fúnebre desapareciera de su posible contemplación a fin de que su hijo tan solo viera cosas jóvenes y bellas.

  Cumplidos sus veintinueve años de edad, el dios Indra se le aparece cuatro veces adoptando las formas de anciano, enfermo, muerto y como monje. De sus tres primeras apariciones descubre la auténtica naturaleza del mundo, pero es con la cuarta como encuentra la resolución ante la auténtica realidad. Preocupado por el sufrimiento y por la fragilidad de la felicidad terrenal, abandona su vida materialista y de ostentación para pasar unos años vagando en busca de aquellos conocimientos que lleguen a satisfacer sus inquietudes reales.

    Un día, caminando a la orilla del río Nairanjara en un lugar cercano a la ciudad de Gayâ, se sentó debajo de un árbol – el sagrado árbol de la Bodhi o árbol de la iluminación -. Allí hizo la promesa de no moverse de su regazo hasta haber alcanzado un estado de iluminación. Permaneció en aquel lugar durante varias semanas recibiendo los alimentos que le ofrecía una chica, hija de un granjero de los alrededores de aquel paraje. Mâra, el maligno, acudió a su encuentro y le atacó con tempestades, oscuridad, diluvios y fuego, ante lo cual Gautama se mantuvo inconmovible provocando así el abandono de aquel. A medida que avanzaba el día, su mente se esclarecía cada vez más, hasta llegar a llenarse de una gran paz interior y evidenciar en su ser el significado profundo de todas las cosas. Pasado el día y la noche, antes del alba, llegó por fin a alcanzar el conocimiento perfecto (bodhi). El príncipe Siddharta Gautama se había convertido así en Buda, “el iluminado”.

  Este hecho está fechado en el 531 a. C. y el lugar en el que se desarrolla el relato se conoce con el nombre de Bodh-Gayâ. Buda permaneció bajo el árbol cuarenta y nueve días temiendo no poder expresar el contenido de su recién descubierta iluminación. Por ello, el dios Brahmâ en persona descendió del cielo y le manifestó que, dado que el mundo estaba abandonado a su suerte y perdido, debía dedicarse a predicar para todo aquel que quisiera encontrar la vía de salvación. 

Su primer sermón, conocido también con el nombre de “La puesta en movimiento de la Rueda de la Ley”, fue dirigido a cinco ermitaños que buscaban la liberación terrena.

Durante cuarenta y cinco años Buddha predicó sus doctrinas cuya enseñanza es conocida con el nombre de Dharma (la ley), instituyendo una orden de monjes y otra de monjas que iniciaron en su conjunto el denominado Sangha o comunidad budista. Así, se dice tradicionalmente que el legado del budismo consiste en las “Tres Joyas”: el Buddha, el Dharma y el Sangha.

  En el año 483 a. C., a la edad de ochenta años, acontece la muerte de Buddha. Sus últimas palabras fueron las siguientes: “La decadencia es inherente a todas las cosas creadas. Con una mente clara, prestad la debida atención a vuestra salvación”.

 

Autor: Shihan Joaquim Villalta, 6º Dan Goshindo Tai Ki Ryu, joaquimvillalta@vodafone.es, Tlf: 607 50 45 81, Dojo Balla Shen Dragon. Ctra de Castellar 220. 08222 Terrassa

Publicado: El Budoka, Editorial Alas, Septiembre 2005

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