
conocer
todo lo relativo a las personas- servirá para que Cecilia, en un continuo intercambio
de preguntas y respuestas con Ariel, descubra, desde su propio cuarto, cómo
es la vida fuera de la Tierra.
Los editores recomiendan su lectura a partir de doce años, aunque tiene más miga que un simple cuento para niños.
El tema de fondo es muy serio: afronta la idea de la muerte desde un punto de vista sereno. El resto lo deja Gaarder abierto a múltiples interpretaciones que dependen del lector: un cambio pacífico hacia un estado espiritual, un cambio en el que se deja lo material y permanece lo espiritual o mental, o como que tras la muerte hay algo nuestro que perdura.