La interpretación de las Cadenzas: tradición o modernidad

 

Uno de los temas que más inquietud me ha producido, y por eso quiero compartirlo con vosotros, desde hace tiempo, es el límite que tiene un músico a la hora de afrontar la cadenza de un concierto, ese breve espacio destinado únicamente a mostrar las grandes cualidades del solista. Normalmente la actuales ediciones musicales tienen las cadenzas ya escritas, casi siempre por grandes y prestigiosos instrumentistas, pero la inmensa mayoría no fueron escritas por el compositor del concierto. El problema surge cuando, pongamos un caso concreto como uno de los conciertos para piano y orquesta de Mozart, no sabemos si debemos improvisar como lo haría Mozart o debemos improvisar como lo haríamos nosotros. Por una parte sería inusual interpretar el Concierto para Piano y Orquesta Nº 20 de Mozart, como lo hace Peter Breiner, con una cadenza en la que realiza improvisaciones en estilo jazzístico, blues, tango, ... pero por otra parte supongo que si Mozart quería que se improvisase como lo haría él lo lógico sería que escribiese él mismo la cadenza, que seguro que lo haría magistralmente.

Claro que hay términos intermedios. Las cadenzas de trompeta de Maurice Andrè, la gran mayoría editadas, respetan bastante la obra en general pero también introduce pequeñas innovaciones. La gran mayoría se sitúan aquí, en el término medio entre lo tradicional y la modernidad.

Os recomiendo a todos alguna audición de este polémico pianista como es Peter Breiner, que en realidad ha sido el culpable de este dilema. Si algún día llegáis a ser grandes instrumentistas (seguro que sí) pensad en ¿qué haríais si os vieseis en el caso de afrontar una improvisación en una obra escrita 300 años antes?, con todo lo que eso conlleva, claro.

 

Julio Costa Madriñán