Nikolaus
Harnoncourt
“Creo
que
la música
es un
arte
romántico.
Yo
soy
un
verdadero
romántico.”
Ha
sido
descrito
como
un
director
que
piensa
con
el
corazón
y
siente
con
la
cabeza
Harnoncourt es uno de los más serios y distinguidos directores de nuestro tiempo, especialista en la música barroca aunque no ha dejado de lado a Mozart, Beethoven, Schubert... e incluso Offenbach y el rey del vals, Johan Strauss. Respetado por su autoridad al frente de interpretaciones de música antigua, el mismo dice: “siempre he odiado el mundo real porque es muy peligroso. La ‘música de museo’ no me interesa y tampoco tengo intenciones de organizar visitas turísticas para ir donde Luis XIV o Johan Sebastian Bach”.
Nikolaus
de la
Fontaine
und d´Harnoncourt-Unverzagt
nació
en
Berlín
en el
año
1929
pero
creció
en
Graz,
Austria.
Después
de
completar
sus
estudios
de
violoncello
en el
Viena´s
Musikakademie
en
1952
pasó
muchos
años
como
cellista
de la
Sinfónica
de
Viena.
Dominado
por
el
deseo
de
renovar
la
interpretación
de la
música
antigua,
él y
su
mujer
Alice
fundaron
el Concentus
Musicus
Wienn
en
1953.
Pronto
llegó
a ser
uno
de
los más
importantes
ensembles
especializados
en
interpretaciones
de música
antigua
con
instrumentos
originales.
Sus
grabaciones
para
el
sello
discográfico
Teldec,
dentro
de su
area
de música
antigua
Das
Alte
Werk,
ha
ganado
numerosas
felicitaciones
en
gran
parte
a la
alta
calidad
de
sonido
y a
los
precios
realmente
económicos.
La
mayor
parte
de
estas
grabaciones
están
dedicadas
a
Bach
y
debo
decir
que
la
grabación
completa,
realizada
bajo
el título
BACH
2000,
es
impresionante.
En
1970
Harnoncourt
unió
sus
fuerzas
con Jean-Pierre
Ponnelle
para
grabar
la
serie
de óperas
de Monteverdi
en la
Zurich
Opera
House.
Esto
contribuyó
a un
renacimiento
de la
música
de
Monteverdi
y
estableció
caminos
a
seguir
para
las
interpretes
de música
antigua.
Más
tarde
desvió
su
atención
hacia
Mozart,
al
que
consideraba
el más
romántico
de
todos
los
compositores.
Con
Ponnelle
como
productor
grabó
Cosi
fan
tutte
y Mitridate,
los
cinco
Conciertos
para
violín
y las
últimas
cuatro
Sinfonías.
Con
su
propia
visión
estética,
Harnoncourt
no
hizo
su
debut
en el
Festival
de
Salzburgo
hasta
1992,
después
de la
muerte
de Karajan.
Desde
entonces
ha
sido
un
asiduo
director
en el
festival.
Como
director
invitado
ha
recorrido
las
mejores
orquestas,
entre
ellas
la
Filarmónica
de
Berlín
y
Viena,
la
Concertgebow
de
Amsterdam
y la
Orquesta
de Cámara
Europea.
Con
esta
última
grabó
las
nueve
Sinfonías
de Beethoven
y un
espectacular
concierto
al
aire
libre
con
la Sinfonía
“Praga”
y el Concierto
“Coronación”
de Mozart
con Friedrich
Gulda
al
piano.
Con
respecto
a las
sinfonias
de
Beethoven
es de
interés
la
serie
de
polémicas
que
surgieron
en
torno
a su
peculiar
interpretación,
a su
forma
de
entenderlas
diría
yo.
En el
Carnegie
Hall
creó
un
gran
revuelo
ya
que
en
parte
no se
solía
respetar
mucho
la
interpretación
en lo
que
respecta
a la
plantilla
orquestal.
La Orquesta
de Cámara
Europea
constaba
de 54
miembros
mientras
que
casi
todas
solían
disponer
de
alrededor
de 75
músicos
para
interpretar
estas
mismas
sinfonías.
Calificaron
la
interpretación
de la
Quinta
sinfonía
como
la más
provocadora
jamás
realizada
La
falta
de
vibrato
llevó
a un
sonido
violento,
intenso,
logrando
frases
mucho
más
limpias
y
sacando
énfasis
de
las
notas
individuales
llamando
la
atención
de la
idea
musical
que
formaban
en su
conjunto
para
conformar
las
frases,
dirigidas
hacia
una
concepción
común
de
toda
la
obra.
A
pesar
de
los
pesares
la crítica
alabó
el
sonido
de la
Orquesta
de Cámara
Europea
aunque
no se
libró
de
ser
comparada
con
las
usuales
del
Carnegie
Hall.
Se
puede
decir
que
en
este
caso
fue
Harnoncourt
quien
estubo
más
próximo
al público
ya
que
aquí
los músicos
no
hacían
realmente
la música,
sino
que
tranformaban
convenientemente
en
sonido
las
ideas
filosóficas
capatadas
por
Harnoncourt.
“A
pesar
de
que
el
sonido
era
pequeño,
las
ideas
eran
grandes.”