“Orígenes y desarrollo de un género: la crítica de arte”
Francisco Calvo Serraller
El recorrido histórico que nos hace Calvo Serraller está lleno de frases realmente interesantes que nos da pie, no solo a valorar esta crítica desde la historia, sino también a valorar lo que debe ser hoy el ejercicio de un buen crítico.
Partimos de un total objetivismo en la apreciación de una obra musical, a la que se le aplican unos patrones absolutos e intemporales para poder valorarla, pero si profundizamos un poco en esta cuestión... los que fijaron estos patrones estéticos clásicos ¿eran realmente objetivos?¿o hicieron de su subjetividad una norma?. Pienso que es en la subjetividad donde recibe todo su peso la labor de un buen crítico, sin olvidar otros factores, a los que también alude Serraller, como es la perfecta visión histórica de la obra tratada. Sin esta subjetividad la crítica se hace impersonal y serían absurdas dos críticas de una misma obra en una misma época, aún hecha por dos críticos distintos.
Esta sumisión de la crítica (y de la misma música) a patrones inalterables nunca haría posible la evolución, y es precisamente con la ruptura progresiva del clasicismo, cuando se flexibilizan las normas objetivas y comienza a cobrar importancia el crítico como persona independiente.
Serraller menciona los salones como punto de encuentro entre artistas y público, y la importancia que suponía que las obras (y sueldo de los artistas, principalmente) no pasasen por los estratos altos de la sociedad que detenían ese continuo proceso de evolución artística al subvencionar solo las obras que se atenían al giusto establecido. El público comenzó a valorar la novedad, y para mí aquí es donde reside el nacimiento de una obra de arte, en lo novedoso. Así el crítico, a partir de aquí, será el mediador entre el artista y el público. Será un estudioso de todo lo concerniente al artista y su obra, sin olvidar el proceso histórico, y valorará esa obra como público, como gente de la calle.
Lo que mencionó Baudelaire “lo que importa al crítico y al público es siempre el resultado” tiene su razón; el proceso en la elaboración suele ser más importante para el artista, que suele disfrutar, y es por lo que es artista. La importancia de la creación de una obra de arte reside en el proceso; sin embargo, el espectador lo que recibe, y por tanto lo que puede criticar, es el resultado. Me parece que no es cierto por completo esa afirmación de Baudelaire en cuanto dice que “siempre”; el crítico (ya lo dije antes) analiza y tiene (por lo menos debe tener) presentes todos los factores que rodean al artista y su obra, y el proceso de elaboración es uno de ellos, sino de los más importantes.
Un problema importante lo plantea Serraller poco después: “los juicios artísticos se acreditan sobre la experiencia”. Pero, si decíamos que toda obra de arte debe llevar una cierta parte de novedad ¿cómo valoramos esa novedad sino tenemos esa perspectiva temporal?. Diderot calificaría estas críticas de improvisadas, aleatorias y relativas.
Las características que debe tener una buena crítica las menciona Baudelaire en el epígrafe al Salón de 1846: divertida, poética, sentimental, inteligente, sensible, parcial, apasionada, política... para, desde un punto de vista exclusivo, abrir lo máximo los horizontes al que la reciba. Walter Pater añadía, a propósito del lenguaje poético, “lo que se pierde en precisión de la forma se gana en complejidad de expresión”. Wilde daba al crítico la posibilidad de crear dentro de la obra de arte, innovando desde su personalidad y añadiendo (también como transmisor) arte a la obra. Venturi añadía otra exigencia que debe cumplir toda crítica, y es ser tratada multidisciplinarmente, desde varios puntos de vista.
Pero quizás sea Serraller quien añada una cualidad de la buena crítica muy interesante: “una buena crítica de arte es la que suscita e incita la capacidad crítica del lector”. Es, por lo tanto, también didáctica, por cuanto enseña e implica al lector en esa lectura de la obra de arte, también desde la crítica, tanto hacia la misma obra de arte como hacia el propio crítico.