Comentario de versiones

Las Cuatro Estaciones de Vivaldi

 

Una de las propuestas de trabajo que se han sugerido en clase y que me ha parecido más interesante es la de comentar una misma obra musical desde el punto de vista interpretativo, cogiendo varios puntos de vista, es decir, varias versiones.

Una de las obras que recientemente me han llamado más la atención es la de las Cuatro Estaciones de Vivaldi. De los cerca del millar de discos que poseo, hasta hace más o menos medio año no incluí ninguna versión de esta archiconocida obra. Quizás haya sido el aburrimiento de tanta escucha en el Colegio, en el Instituto, ... en el autobús... en cualquier sitio. La primera versión que escuché con detenimiento, hará más de 10 años, fue la de La Capella Istropolitana grabado en el sello Naxos[1]. Me encantaba esa música, y cada vez que volvía a casa de mi tío procuraba escuchar un poco de su disco.

Pasaron muchos años y volví a prestarle atención hace más o menos un año en una tienda de música de la capital: era nada más y nada menos que la “hija” de Karajan, la Mutter o mejor, Anne-Sophie Mutter grabado por la Deutsche Gramophone, y la verdad es que me llamó la atención nada más comenzar la primera pista, en el que sonaba lo que había escuchado hasta entonces pero con una dinámica que no me sonaba a barroco; crescendos y vibratos exagerados, cambios repentinos de tempo... pero me encantaba, aunque en el fondo pensaba que eso no podía ser Vivaldi; para mi Vivaldi seguía siendo la Capella Istropolitana.

Durante los estudios de Música aquí en Salamanca volví a pensar en el tema y, sin volver a escuchar esos discos, pensé que Vivaldi no era la Capella Istropolitana, pero tampoco estaba seguro de que lo fuera la Mutter, con lo que intenté hacerme con más versiones. Encontré una de I Musici y me pareció que una orquesta que se dedica exclusivamente a la música barroca no podía interpretar mejor a Vivaldi, pero no me convenció: se parecía muchísimo a la Capella Istropolitana, que nada más se limita a “tocar” las notas que están escritas en los papeles, que supongo que tendrían colocados en sus atriles; no me transmitía nada, era un virtuosismo vacío. Empecé a comunicarme, a través de internet, con gente “entendida” en música, o por lo menos “adictos irremediables” a la música como yo, y empecé a valorar a Mutter como violinista, pero en la medida que ese valor aumentaba en el repertorio romántico disminuía en el barroco. Un día, hará menos de dos meses, encontré a buen precio el que sería uno de los discos más queridos que tengo: Il Giardino Armonico grabado por Teldec. Lo escuché entero y me pareció volver a descubrir (que contradicción!) las Cuatro Estaciones. El sentido de la obra de Vivaldi (en el fondo es música programática) se mostraba con una claridad y calidad increíbles; eso sí era una tormenta de verano! y los ladridos! hasta se mostraba el invisible calor de verano!

Comenté con mis contertulios mi admiración por esta versión y la gran mayoría coincidieron que era una de las mejores versiones (La Academia Bizantina también despertaba pasiones, aunque aún no la he encontrado). Parece en esta versión como si los músicos vivieran, o quisieran sentir lo que expresó Vivaldi en la partitura, llena de anotaciones, y desde luego lo han transmitido al oyente, aún a través de la tan criticada música enlatada (cómo será esa música fresca!!). Aparte, esa música estaba interpretada con instrumentos originales y fieles a la época, con lo que ese espíritu barroco queda más al descubierto. A pesar de que ahora está de moda las interpretaciones puristas y fieles hasta las últimas consecuencias, si la más fiel fuese la Capella Istropolitana no cambio cien discos de ésta por uno de Il Giardino Armonico.

Esta ha sido una de mis últimas gratas sorpresas con esta música, y cada día que pasa me doy cuenta de las grandísimas diferencias que hay de una interpretación a otra. Aún así hay quien te pregunta ¿para que tienes 1812 de Tchaikovsky repetida 10 veces? No es una obra repetida 10 veces, son 10 obras distintas. 

También hay que matizar que las grabaciones de hoy son de una calidad supremas, y si por algo se caracteriza Teldec es por ese rigor a lo original y por lograr una nitidez asombrosa. Naxos tiene intenciones muy buenas, y gracias a ellos sobreviven cantidad de orquestas europeas con una modesta calidad y muchísimos compradores descubren obras interesantísimas a muy buen precio, pero como dijo alguien: la calidad hay que pagarla. Naxos es una de las compañías discográficas dedicadas a la música “clásica” con más beneficios, pero es de alabar pequeños sellos (cada vez más grandes) que no disminuyen calidad a cambio de dinero (Chandos, Harmonia Mundi, Glossa, ...). 

 

 

 

 

Julio Costa Madriñán



[1] Vivaldi / The four seasons & Concerto alla rustica, RV 151, Takako Nishizaki & Capella Istropolitana.