No quisiera que terminara Noviembre sin
aportar alguna visión curiosa de la hermosísima Virgen
de la Presentación, dolorosa que cierra tras la Amargura
el ciclo otoñal de cultos previo a la Inmaculada.
Habrá quien se sorprenda si decimos
que la actual Hermandad del Calvario, clásica donde las
haya, no hizo su primera salida procesional hasta 1887. Pero lo
más llamativo será saber que lo hacía en la
tarde del Miércoles Santo y con un solo paso, un calvario
completo, haciendo honor a la advocación del Cristo titular.
Radicaba entonces en la iglesia de San Ildefonso, hasta su traslado el
23 de noviembre de 1907 a San Gregorio en la que permaneció
hasta alcanzar su actual sede en 1916.
Vemos pues en esta antigua fotografía
a la albúmina, a la Virgen de la Presentación, atribuida
con fundamento a Juan de Astorga, con diadema de notables proporciones,
inserta en un paso muy poblado pese a la estrechez de las
andas.
Para facilitar la convivencia de las seis
imágenes en un espacio reducido se elevó más
allá de lo habitual al crucificado que sobresale notablemente
del abigarrado grupo. Este está formado por las imágenes
decimonónicas y de gran mérito de la Santísima
Virgen y de San Juan que conserva la hermandad y por tres marías.
Estas tres imágenes se le encargaron al escultor Ángel
Álvarez, siendo de regular mérito. De ellas sólo
conocemos el paradero actual de la Magdalena, con pelo natural,
que fue vendida diez años después de su ejecución
a una cofradía de Huelva que todavía la utiliza.