JULIO DOMINGUEZ ARJONA Sevilla 8 de Febrero de 2006
Don Victor José Gonzalez Ramallo nos hace
como siempre esta interesante entrega :
Al ver la fotografía que antecede estas
líneas, más de uno pensará que nos hemos equivocado.
Entre las cruces de guía a un tiempo más antiguas como fácilmente
reconocibles está la de la cofradía de la Exaltación
(vulgo “Los Caballos de Santa Catalina”). Las túnicas oscuras de
los nazarenos de esta añeja fotografía tampoco ayudan en
la identificación. Para colmo la localización de la toma,
aunque cercana a la parroquia de Santa Catalina, tampoco se encuentra en
el itinerario habitual de la cofradía.
La actual cruz de Guía de la hermandad de La Exaltación de
madera dorada con los atributos pasionistas adosados en la cara anterior
de sus dos brazos data al menos de 1702 figurando ya en un inventario de
esa fecha. Originariamente tenía un fondo liso y moldurado sin los
roleos barrocos que ahora la adornan. Antiguamente esta cruz no abría
la procesión como lo hacen desde el siglo XIX las que conocemos
hoy como cruces de guía, siendo su lugar ocupado hasta entonces
por la manguilla parroquial. Aunque la actual Cruz de Guía nos parezca
que lleva toda la vida abriendo esta cofradía, en realidad sólo
lo hace desde 1972 en que se procede a su restauración por Manuel
Guzmán Bejarano que añade la hojarasca barroca del fondo,
realizándose quince años después un nuevo dorado y
policromía de los atributos pasionistas que engalanan su frontal.
Tras estas puntualizaciones previas, pasemos a desentrañar los numerosos
detalles curiosos de la fotografía de hoy. La cruz de guía
es de madera oscura con el escudo y los remates de orfebrería y
es la que vino utilizando hasta el citado 1972, como hemos podido comprobar
en fotografías posteriores. En aquel entonces, era frecuente que
las cofradías, en especial las de economía menos saneada,
acompañasen la cruz de guía de nazarenos con varas en lugar
de las omnipresentes parejas de faroles actuales. En la exaltación
los faroles se adquirieron en 1952 al taller de Villarreal, renovándose
en 1973 por unos de Manuel de los Ríos.
Ya hemos comentado la discrepancia en la túnica de los nazarenos.
La cofradía, que había adoptado en 1885 las actuales túnicas
blancas de cola con cinturón de esparto estrecho y antifaz morado,
lució entre principios del siglo XX y 1945 unas lujosas túnicas
de alpaca morada ceñidas con cíngulo con la que vemos a los
nazarenos de esta fotografía. Parece ser que lo oneroso del tejido
y la dificultad de obtenerlo en la postguerra pesó en la junta de
gobierno de los años cuarenta para volver al hábito similar
al original, mucho más económico de conseguir. Por todo ello
ha existido durante la segunda mitad del siglo pasado en el seno de la
hermandad una tendencia de opinión de recuperar estas elegantes
túnicas con las que Hohenleiter representó a la cofradía
en su famosa serie de grabados de los años veinte.
Nos queda por fijar el lugar y la fecha de la imagen de hoy. Afortunadamente
un dato nos va a llevar al otro. Además el entorno urbano no ha
cambiado demasiado. Nos encontramos en la plaza de los Terceros en la embocadura
de la calle Sol, y a la derecha podemos identificar la acera en la que
más adelante se encuentra el bar “Los Claveles”. Como ya comentamos
en una anterior entrega ( La
malagueña Virgen de la Lagrimas
) la Hermandad de Santa Catalina se vio obligada en los años veinte
a abandonar, como ahora, su sede por obras de restauración. En aquel
entonces buscó primero acomodo en la Iglesia de la Trinidad (1923
y 1924), pero pasando pronto al más cercano San Román desde
el que efectuó su estación de penitencia entre 1925 y 1930.
A los años de este segundo exilio corresponde la imagen de hoy,
ya que cuando residió en la relativamente lejana iglesia de la Ronda,
accedía al casco histórico por la Puerta Osario y la calle
Jáuregui.