EL TEMPLETE
 
 

CUENTO DE MUDÁ

 
JULIO DOMINGUEZ ARJONA 
27 de Marzo   de 2005

Si Charles Dickens hubiera o hubiese, vivido en Sevilla, no habria escrito de mugrientos ladronzuelos cervantinos, escapados de un cuadro de frutas de Murillo , no habria escrito de rinconetes y cortadillo londineses; tampoco habria podido escribir de fantamas navideños del pasado, del presente y del futuro .-

El señor Dickenes, tras ir a realizar "operaciones de bolsa", haciendo  encargados a su señora : "Niño traete cuatro vienas, media docena de huevos y el periódico", en mañana de domingo de Cuaresma, por cualquier barrio,  habria visto estos "fantasmas" aparecer ,por cualquier calle de Sevilla .-

Posiblemente ,nada mas a llegar a su casa y dejarle en la cocina de a su aquimiseñora los mandaos, habria escrito no un Cuento de Navidad, sino un Cuento de la Mudá. Estos auténticos "fantamas", no con sudarios y cadenas, sino en fundas de muselina morena, salen de sus almaneces y cajones desperesandose de su letargo anual, de un sueño del que no han sido violentamente e innecesarimente interrumpido a deshoras y a destiempos, en extrañas, mas que estraordinarias, procesiones de frio invierno o de caluroso verano.-

Ellos desde su silencio fantasmagórico, son los que nos dan año tras año, decada tras decada siglo tras siglo, el auténtico pregón , sin necesidad de ripiosos versos, de experiencias personales que a pocos importa o de improvisados atriles combertidos en púlpitos.-

Estos "fantamas" vienen descansados desde la calurosa e infernales tardes de veranos de siesta ; han dormido calentitos en las humedas y frias noches sevillanas , no un sueño de los justos pues se despertaron como lo hacen siempre , por el olor del  azahar y del bicarbonato limpiando la plata ; por  los primeros calores  por los que volvemos a descubrir que nuestras mujeres son de talla completa y no de candelero o por la luz de esos intensos atardeceres del color de los capirotes de la Hiniesta que atravesaban sus blancos guardapolvos .-

Mañana, cuando se despojen de sus vestiduras invernales ,  seran orgullosos soldados romanos, sanedritas, sayones, o esclavos, cobrando vida en palacios, huertos o calles  , no olvidaran y asi nos  recordaran, que nuestro único secreto  es que un año mas seremos lo que hemos sido , pues no hay cosa mas eterna que lo que no perdura . Su mensaje es fuerte y claro,  todo debe ser como siempre y para siempre , defendiendonos de falsos profetas y de vendedores del humo de las lastimas .-

Si Dickens ayer hubiera ido a comprar el pan y se hubiera encontrado con todo esto sabria que la Semana Santa  que se abre con inmaculados nazarenos de laPazporelParque y se cierra tras cinco nazarenos soleanos , esta a punto de comenzar como Sevilla la espera y la quiere .-

Todo lo demas, no son Cuentos de Navidad, son Cuentos de Calleja .-

 

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