JULIO DOMINGUEZ ARJONA Sevilla 16 de Octubre de
2006
Don Victor José Gonzalez Ramallo, nos hace
una nueva e interesantisima entrega
El artículo del pasado día
del Pilar sobre la procesión extraordinaria de la Macarena para
donar su corona de oro al ejército nacional en octubre de 1936
(VER
), nos animó a buscar fotografías en las que la Esperanza
de Triana y la Virgen de las Angustias luciesen la corona utilizada por
la Macarena el 18 de octubre tras quedarse transitoriamente sin su característica
presea.
La corona en cuestión es de plata dorada
con incrustaciones de piedras preciosas y perlas sobre un aro circular
plano y había sido donada por el cofrade de la Esperanza de Triana
Flores a su Virgen en 1929. Los años turbulentos que siguieron a
1931 y la decisión de la viuda del donante de enajenar la corona
para pasar a la Hermandad de la Macarena en 1936, hace que las muestras
gráficas de la Esperanza trianera con ella sean muy escasas. En
1937 tres hermanos de la cofradía radicada entonces en San Jacinto
regalan una nueva corona de metal dorado que sería la que utilizaría
la Virgen en sus salidas procesionales hasta el estreno de la de Jesús
Domínguez en 1963. -
En nuestra primera fotografía podemos
ver en su paso de palio a la Virgen de la Esperanza en el interior del
templo dominico. El palio es el de terciopelo morado bordado en oro en
el taller de Hijos de Olmo en 1918 según diseño de José
Recio y al que ya se había modificado ligeramente su perfil inferior
acentuando su dibujo mediante la prolongación de la labor de pasamanería.
Estas originales bambalinas con dibujos inspirados, como otros enseres
del mismo diseñador, en los propios de la cerámica trianera,
se encuentran en la actualidad en Ceuta, cobijando a Nuestra Señora
del Mayor Dolor de la Hermandad de la Buena Muerte radicada en la iglesia
de Nuestra Señora de los Remedios. Los varales no son ya los finísimos
salomónicos que habían pasado al Dulce Nombre a principios
de los años veinte. El paso no se exorna con flores naturales lo
que puede indicar que la foto está realizada antes del Jueves Santo
o bien que se trata de la salida extraordinaria de septiembre de 1929 para
participar en la Exposición Mariana del Salvador (VER).
Tras recuperar la Macarena su tradicional corona
de oro en febrero de 1937 al serle devuelta por el General Queipo de Llano,
está quedó sin uso hasta que fuera cedida en 1941 a la Hermandad
de Los Gitanos. La circunstancia que propició está donación
fue la siguiente. Sabido es que al ser quemada la Parroquia de San Román
por las turbas marxistas, la hermandad quedó sin imágenes
titulares ni enseres procesionales. Rápidamente se encargó
una nueva Virgen de las Angustias al imaginero José Antonio Rodríguez
Fernández-Andes, que sería bendecida el 14 de marzo de 1937
por el padre jesuita Pedro Ayala, actuando como madrina Maruja Queipo de
Llano. La especial vinculación de su padre, el laureado general
a la Hermandad de la Macarena posibilitó sin duda la donación
de la peregrina corona a una hermandad popular que estaba pasando por momentos
muy difíciles.
En nuestra segunda fotografía podemos
admirar a la Virgen de las Angustias en su paso de palio en el interior
de una recuperada parroquia de San Román adonde se trasladó
el primer día de 1950 (VER
). Podemos fechar la instantánea en los primeros cincuenta pues
el paso no cuenta todavía con los preciosos respiraderos de José
Jiménez y Julio Martínez estrenados en 1957 y, afinando un
poco más tampoco vemos las jarras de Eduardo Seco estrenadas en
1953. A su lado vemos resplandeciente el costado del paso del Señor
de la Salud que terminaba de ser dorado en esos años.-
Nuestra fotografía final corresponde
a un recordatorio de mediados de los cuarenta, cuando la Virgen de las
Angustias residía provisionalmente en Santa Catalina, y nos permite
apreciar con más detalle la bella presea que nos ocupa. La Virgen
de las Angustias la lució durante la estación de penitencia
de treinta años , siendo sustituida por la actual de Manuel
Seco Velasco de más de tres quilos y medio de oro en 1972. Para
ello le fue impuesta por el Cardenal Bueno Monreal el Viernes de Dolores
en la plaza de San Román, siendo la utilizada, dada su riqueza y
calidad, en la coronación canónica de octubre de 1988
Llamamos la atención pues esta corona
tiene el privilegio de haber ceñido las sienes de las tres Dolorosas
coronadas canónicamente de la Madrugada sevillana. Bien podemos
decir que es una corona para las tres Reinas que reinan sobre Sevilla cada
mañana del Viernes Santo.