Leaving
Las Vegas
Apocalipsis
Now
Clerks
Torrente
Blair
Witch Project
Austin
Powers
Trainspotting
Especial
Cliff Stanford
Inspiradora como pocas, esta película admite dos posibles lecturas:
En primer lugar, si la ves tú sólo te da por pensar que bebes
demasiado, que te estás destrozando y que vas por muy mal camino.
Por otro lado, si la ves en compañía de tus amigos mientras
haces un mini-botellón te das cuenta de que este tío es un
crack, y comienzas a asimilarle como uno de tus guías. Esa capacidad
de sorpresa (como en la escena del pub, cuando se acerca a una pava diciendola
"Me
pones
cachondo, brrum brrum, me excitas mucho, brrum, brrum...), esa forma de
tenerlo todo previsto (fijaos que se compra veinte calzoncillos porque
tiene calculado que no va a durar más de ese tiempo), y la tía
con la que se asocia: esa Elizabeth Shue que nunca ha estado tan buena
como en esta película. En resumen, que el tío se lo monta
de puta madre para palmarla.
La verdad es que hay momentos en los que agobia
un poco ver la destrucción que provoca el alcohol en su persona,
como
en la
escena de la ducha. Pero en otras ocasiones el propio alcohol hace que
situaciones dramáticas se conviertan en graciosas, como la escena
de la piscina y su frase "Soy como un puerco espín" cuando tiene
la espalda llena de cristales provenientes de la destrucción de
su botella de bourbon. La verdad es que es dramático, pero qué
se puede esperar de un tío que dice que siente la cabeza "como un
clink, clank, clunk, dentro de un pim, pam, pum". Es un asunto muy serio,
por lo que La Bola os recomienda que lo del mini-botellón sólo
lo hagais una vez (como mucho) y las demás veces la veis serenos.
Ya veréis el cambiazo que da la película.
Un clásico entre los clásicos. Sobre todo por esa primera
hora y media magistral. Ya desde el comienzo se adivina que la película
va ser de lo mejorcito, cuando empieza a sonar el The End de los Doors.
Más adelante tenemos la oportunidad de ver a un Harrison Ford más
joven que la leche, un séptimo de caballería adaptado a los
tiempos modernos y un Marlon Brando convertido en un loco sanguinario,
que de loco no tiene nada. La película va de la misión que
tiene que cumplir
el personaje que interpreta Martin Sheen (el padre del pibe de Hot Shots),
y que consiste en cepillarse a un general condecorado del ejército
yanqui, porque dicen que se ha vuelto loco y emplea métodos demasiado
sanguinarios. Total que el tío tiene que remontar un río
que atraviesa territorio de los Charlies y llegar hasta la frontera con
Laos, e internarse allí hasta encontrar y matar al general Walter
E. Kurtz (Marlon Brando). Por el camino se encuentra de todo y eso es lo
que vamos viendo mientras le acompañamos en su viaje. Desde los
brutales métodos de los americanos en esa guerra, pasando por
la
fuerza combativa de los vietnamitas (que eran capaces de suicidarse con
tal de arrastrar a la muerte a unos cuantos enemigos), hasta las juergas
que se corrían los soldaditos del tío Sam para "aliviar tensiones"
( ver lo de Torrente).
Al mismo tiempo, el pobre mandao va leyendo el historial del general Kurtz
y se va quedando flipado porque el tío es un máquina. Está
condecorado en mil ocasiones, con honores de esos, es boina verde, del
cuerpo de paracaidistas y de la academia de West Point, que debe ser la
mejor de todas porque sale en todas las películas de militares yanquis.
Sin embargo el tío se está convirtiendo en alguien incómodo
porque tiene mucho prestigio y con la guerra está subiendo enteros
entre la
clase
política. Vamos, que se da cuenta de que le están utilizando
para quitarse de enmedio a un elemento molesto pero muy poderoso, y se
convence de que le han hecho una putada importante. El resto de la película
no os la vamos a contar porque entonces perdería encanto,
y no es plan porque luego la veis y os quedáis como mohínos.
Solo os vamos a decir que prestéis mucha atención al rato
que sale el cuerpo de la caballería motorizada porque no tiene desperdicio.
Sobre todo el ratito en el que se oye la célebre frase de: "Me encanta
el olor del napalm por las mañanas".
La Bola ha considerado que esta película debía aparecer entre las mejores, pero sin desmerecer a todas las demás del director Kevin Smith (ya sabéis, Persiguiendo a Amy, Mallrats, y por último Dogma). Sin embargo, todos aquel que ha visto Clerks, luego ha sido incapaz de dejar de ver las demás, porque este tipo de humor es universal (creo). El hecho es que hacía mucho tiempo que no se veía un director y unos personajes tan irreverentes, y tan fuckin´ real. Además de todo eso, es que en estas películas se plantean situaciones que pasado mañana le podrían pasar a cualquiera de vosotros (a La Bola no porque está por encima del bien y del mal). Los que ya las hayan visto sabrán a qué me refiero, pero los que no las hayan visto estarán deseosos de conocer de qué estamos hablando. Pues hablamos de cosas como que el protagonista de Clerks sufre un duro golpe cuando se entera de que su novia (a la que él consideraba una bella mujer, sana y todo eso), se la ha chupado a 24 antes que a él. Joder, menudo palo para el chaval, no? O cuando el mismo tío y un amigo suyo tienen que salir a toda leche de un funeral, porque les entra la risa floja en medio de la iglesia. O el desmadre que se organiza en el centro comercial de Mallrats. La verdad es que son muy curiosas estas tres películas. A ver si Kevin Smith es capaz de llegar al mismo nivel que alcanzó con Clerks en su último largometraje. Ya sabéis que se llama Dogma y va de dos ángeles caídos que tratan por todos los medios de llegar a un punto, porque si lo consiguen dejarán de ser de otro mundo. En cuanto la veamos os contaremos cómo ha quedado.
Sin palabras para expresar todas las sensaciones que experimentó
La Bola con este rollo. Todos sus personajes son geniales, además
de algunos diálogos que ya los querrían para sí los
guionistas esos de Hollywood. Frases como: "Bueno, qué, nos hacemos
una pajillas? Para aliviar tensiones, ya sabes. Tú me la haces a
mí y yo te la hago a ti y tan contentos. Pero nada de mariconadas,
eh?" Eso sólo lo puede decir Torrente. Porque sólo Torrente
puede reunir en una sola persona tantos tópicos como ser del Atlético,
ser más facha que la leche, el más guarro que ha pasado por
las pantallas españolas (a excepción de los hermanos salidos
que viven en el desierto de "Acción Mutante"), y encima ser policía
corrupto como demuestra en la escena del morito del principio. Qué
más se puede decir de esta película. Que Neus Asensi se destapa
aquí como un mito erótico desconocido hasta la fecha por
La Bola. Y que Tony Leblanc es tratado de mala manera (siempre en modo
figurado) pero se merece un Oscar, aunque sólo sea por la frase
en la que le dice al matón de turno que haga como que se cae y...
Además de todo eso, aparecen los grandes, inigualables, insuperables,
e impertérritos Carlos Faemino y Rudy Cansado. Joder! Que más
se puede pedir de una película. Si hasta salen El Gran Wyoming y
el tío ese que sólo sabía decir "Esto es un infierno,
Dios mío!". Podría decirse que es toda una recopilación
de los maestros de los últimos tiempos. En resumen, que si os parece
bien que la veáis, y si no pues eso que os perdéis.
La Bola ha creído que esta película merece un lugar entre
todas estas obras maestras por una única razón. Advertir
a todo el que le interese saberlo, que no vale una mierda. ¡¡No
vayáis a verla, y por favor no la alquiléis en vídeo!!
No porque os vaya a dar un miedo que te cagas por las patas, sino porque
es una auténtica basura: ni da miedo, ni está bien hecha,
ni es creíble, ni nada de nada. Es más, La Bola considera
que esta cinta ya ha disfrutado de demasiado espacio en este lugar, aunque
os enseñamos un símbolo de la peli, para que no digáis
luego que es que no sabíais a cual nos referíamos.
Típicas películas de humor fácil, pero que han conseguido
elevar ese estilo casi a la categoría de arte (he dicho casi, tampoco
hay que exagerar). Las dos entregas de esta serie merecen estar en esta
sección por tres causas: primero
(la
más importante de todas), por las peazo de pibas que salen en ellas.
Es algo increíble, verdaderamente flipante, de dónde coño
las sacarán, y lo que todos estais pensando... no les sobrará
alguna? Segundo, porque este tío sí que es un auténtico
superhéroe y no los maricones de Supermán y esos. A ver,
a cuál de ellos se le ocurriría decir "Me llaman el cerdo...
porque el rabo me da vueltas". A ninguno, seguro. Y por último,
pero no menos importante, por la impresionante labor
de
doblaje que hizo Florentino Fernández en la segunda película.
Hace de todo, de bueno, de malo, y de mini-yo no hace porque el jodío
enano no habla. Otra cosiglia que a La Bola le interesa comentar son los
nombres de las tías de la película: la buena se llama Marifé
Lación, y una de las malas se llama María Unapaja. Pero a
qué mente enferma se le pueden ocurrir estos nombres??. Suponemos
que a la misma a la que se le ocurrieron esos intersticios musicales entre
escena y
escena
que son de lo más naif que os hayais podido echar a la cara en los
últimos tiempos.
La verdad es que tengan sus cosillas, las dos películas son
para mondarse de risa, pero no merece la pena comprárselas por que
a la cuarta vez vais a estar hasta las narices de verlas. Si eso, las alquiláis
y las veis unos cuantos colegas mientras os tomáis onus copéis
en casa de alguien. Es lo suyo. Por supuesto también está
en la sección de cracks
en concreto en austin
He aquí otra de las grandes películas de los noventa. No
admite término medio: o te gusta mucho y la ves
cien veces sin cansarte de sus puntos, o en la escena del wc piensas que
ya has tenido bastante y no aguantas más. Sin embargo, una vez superada
esa escena que, dicho sea de paso, no es para tanto la película
no deja de sorprenderte con todas y cada una de sus escenas y de sus personajes.
A La Bola nunca se le olvidarán la entrevista de trabajo mejor rodada
de la historia del cine, ni los momentos en que los protagonistas están
intentando abandonar el caballo y se meten de todo. O esa otra escena en
la que Mark Renton (Ewan McGregor, que luego sería uno de los protas
de la última de La Guerra de las Galaxias) decide ponerse serio
y ligar de una vez por todas: "El joven Renton tomó nota de la rapidez
con
que
los triunfadores en la esfera sexual, como en las otras, se escindían
de los fracasados... La heroína le había arrebatado a Renton
su deseo sexual, pero ahora había vuelto con intereses... Y al desvanecerse
en el olvido la impotencia de aquellos días, una horrible desesperación
hizo mella en su mente sexualmente perturbada. Su libido postcaballo,
alimentada por el alcohol y la anfetamina, le provocaba sin piedad para
acabar con su desdicha. Punto, punto, punto...(sale la pava, cambia la
música, escenita y )... Y entonces Mark Renton se enamoró".
Esta consecución de frases es una de las mejores de mucho tiempo,
por eso La Bola os recomienda encarecidamente que no os la perdáis.
Como esta podría presentaros muchas otras, como esa en la que Renton
divaga acerca del hecho de que lo escoceses estén colonizados por
los ingleses (lo cual no le hace ni puta gracia, o eso parece), pero no
es plan de daros demasiado la brasa con todo el guión de la película.
Es mejor que la veáis vosotros y disfrutéis todo lo que podáis.
No sólo con la película sino también con la banda
sonora, que es la leche. Hay opiniones para todos los gustos, pero a La
Bola le gustan especialmente dos canciones: A Perfect Day (del Transformer
de Lou Reed) y Dead Boy (de no sé quién). Por último,
y sin que sirva de precedente, a La Bola le gusta un güebo el final
de la película en el que... JA! Qué, creíais que lo
íbamos a contar todo? Unos CO.........ES.

Si bien el gran Clint Eastwood (conocido por La Bola
como Cliff Stanford) tiene su lugar en el olimpo de los cracks,
estamos obligados a mencionar su aportación al engrandecimiento
del séptimo arte, que con él alcanza su máximo esplendor.
Ahora que todos conocéis al personaje del que nos ocupamos, pasemos
a repasar su dilatada carrera en el séptimo arte. Como actor su
vida comenzó haciendo papeles en aquellos gloriosos westerns de
hace millones de años. Quién no le recuerda en películas
como "El Bueno, El Feo y El Malo", "Por un puñado de dólares",
"El jinete pálido" o "Cometieron dos errores". En esta época
consiguió sus mejores interpretaciones. Al mismo tiempo se dedicaba
a la serie que todos conocemos de Harry ( ya sabéis El Sucio, El
Duro y todas esas). Hay que reconocer que tampoco estaban mal, pero sin
ninguna duda donde esté "El jinete pálido" que se quiten
todos los Harrys del mundo in de well. Nadie puede dudar de que acojonaba
más cuando echaba sus famosos escupitajos de tabaco sin abrir la
boca. Tan sólo es comparable con los momentos en los que se le veía
en las de Harry con su enorme Magnum 44 en la mano (que nadie piense mal,
eh?). Otra de las cosas que le gustan a La Bola de las películas
del gran Cliff son sus bandas sonoras. Realmente geniales. La Bola está
trabajando a ver si consigue alguna dirección donde se las pueda
bajar en formato mp3, y si lo consigue no dudéis que seréis
los primeros en saberlo. Las fotillos que acompañan a este
pequeño homenaje os servirán como fondo de pantalla a todos
aquellos que, como La Bola, sintáis admiración por este súper
pavo.
En una de las de Harry 
Su
pose favorita
Qué, os habéis quedado con ganas de más eh? Pues
ná, para eso esta La Bola, para satisfaceros. Ahí van otras
más.

Esta es como la de
arriba pero con más años y con el puro en el otro lado.
Estas dos eran la leche, no? Pues preparaos porque para el final ha quedado la que encarna todas las sensaciones que transmite este personaje. La libertad, el contacto con la naturaleza, la mala hostia, el gusto por los puritos... y todo eso. Al loro con la foto que hemos encontrado por ahí.

Y ya por último, y para completar el homenaje por este gurú
de nuestros tiempos, no podemos dejar de presentaros la foto (robada de
un garito, que previamente la había arrancado de no sé qué
revista) que inspirará vuestros más bajos instintos. Se trata
de un jovencísimo Cliff Stanford en el instituto, todavía
sin barba (parece increíble, no?), pero con la misma cara de mala
leche. Flipad: