En los Pasos de los Reyes Magos

En las fechas navideñas los pensamientos regresen una y otra vez al tema de la Estrella de Belén. Hay buena evidencia de que el debate sobre la naturaleza de la Estrella se ha mantenido desde hace al menos 7 siglos y tenemos pruebas que el debate empezó mucho antes, probablemente dentro de doscientos años de la fecha de la Natividad. Hoy, más de 2000 años después de la aparición de la Estrella de Belén, planteamos las mismas preguntas que se han hecho tantas veces antes ¿Qué fue la Estrella? ¿Podemos alguna vez adivinar su naturaleza? ¿Podremos identificar alguna vez cual fue? Tras dos milenios es poco probable que vamos a localizar a alguna prueba perdida que desvele el misterio de una vez por todas, pero hay muchas cosas que podemos decir con una cierta seguridad. En este texto veremos hasta dónde se puede llegar con nuestras conclusiones

Introducción

Casi cada año se puede ver al planeta Venus en Navidades y la gente pregunta si este planeta tan brillante pudiese ser la Estrella de Belén. Este año de 1999 Venus se verá al amanecer, poco antes de la salida del sol. Tal vez estarás yendo a o regresando de la misa. Tal vez paseando para disfrutar con el alba. Sea como sea, cualquier persona que sale por la mañana de Navidad y mira hacia el crepúsculo en el este verá lo que parece ser una estrella muy brillante. Es inconfundible. Evidentemente Venus no fue la Estrella de Belén: de hecho la idea es absurda, aunque quizá nos da la idea de como debería haber sido la visión de la Estrella para los Reyes Magos.

El debate sobre la Estrella de Belén es muy viejo. Johannes Kepler escribió sobre la Estrella hace 400 años. No obstante, el debate había durado siglos antes de la época de Kepler. Cuando el pintor Giotto di Bondone pintó su famosa obra "La Adoración de los Reyes Magos" a principios del siglo 14 parece ser que su motivación fue el debate ya existente sobre la naturaleza de la Estrella. Puede ser incluso que el tema se estaba debatiendo hasta mil años antes, puesto varios documentos de los primeros siglos D. de C. hablan de la Estrella de Belén y de su naturaleza también.

La Estrella

No existe ningún documento escrito por un testigo de la Estrella de Belén. Las únicas referencias existentes se encuentran en los documentos posteriores a la vida de Jesucristo. Muchas veces se dice que la única referencia a la Estrella se encuentra en el Evangelio de Mateo, pero eso no es verdad, Aún así, la información que se dispone sobre la Estrella está muy limitada. También, hay que apuntar que existen graves contradicciones entre las distintas fuentes.

En todo el Nuevo Testamento se menciona la Estrella de Belén solo cuatro veces, todas esas referencias se encuentren en Mateo 2:

1- Después de nacer Jesús en Belén de Judea, en tiempos del Rey

Herodes, unos magos llegaron de Oriente a Jerusalén,

2- preguntando «Dónde está el rey de los judíos que ha nacido?

Porque hemos visto su estrella en Oriente y venimos a adorarlo»

...............

7- Entonces Herodes llamó en secreto a los magos y averiguó

cuidadosamente el tiempo transcurrido desde la aparición de la

estrella.

8- Y encaminándolos hacia Belén, les dijo: «Id e informáos

puntualmente acerca de este niño; y cuando lo encontréis, avisadme,

para que también yo vaya a adorarlo.

9- Después de oír al rey, se fueron. Y la estrella que habían visto en

el Oriente iba delante de ellos hasta que vino a pararse encima del

lugar dónde estaba el niño.

10 -Al ver la estrella sintieron inmensa alegría.

De los demás Evangelios, solo Lucas habla de la Natividad. Aquí tenemos la primera de varias inconsistencias. Lucas no menciona a la Estrella. De hecho, casi la única cosa en común entre las versiones de la Natividad de Mateo y de Lucas es el nacimiento del niño Jesús. Si la Estrella era tan importante, ¿por qué es que Lucas, un médico de profesión, pero un historiador con talento por fuerza de circunstancia, no la menciona?

Algunos expertos han sugerido con buenas razones, que tal vez Mateo solo incluye a la Estrella de Belén en su cronología para dar más significado a la Natividad. Una razón por pensar eso es el hecho que muchas veces encontramos una frase por el estilo de "con ello se cumplió lo que dijo el Señor por el profeta". Tal afirmación se encuentra varias veces en Mateo 2, pero no en el texto dónde se describa la Estrella de Belén, aunque si la aparición de la Estrella realmente fuera el cumplimiento de la profecía, la frase debería aparecer.

No obstante, existen dos otras referencias a la Estrella de Belén: una contemporánea con Mateo, en el Protoevangelio de Santiago (uno de los textos escritos como un evangelio pero que nunca fue incorporado en la Biblia y que, junto con otros, forma los Apócrifos), la otra en una carta escrita por Ignacio quizá 50 años después que la fecha de escribirse el Evangelio de Mateo. La referencia de Ignacio es muy escueta:

"Su luz fue indecible y su novedad causó asombro"

Santiago, en cambio, amplia bastante el contenido de Mateo 2, 1-2. En esta versión, entre otros detalles, Herodes pregunta a los Reyes Magos por la manifestación que habían visto y que anunciaba al nuevo rey. Los Reyes Magos contestaron:

"Vimos como una estrella indescriptiblemente grande apareció

de entre estas estrellas y las deslumbró tal como ya no lucían

y así supimos que un Rey había nacido para Israel."

Si la Estrella realmente fuera tan grande como decían Santiago y Ignacio, no se entiende como Herodes podría no haberse dado cuenta de su existencia.

Muchos expertos bíblicos opinan que Mateo y Lucas utilizaron el mismo texto base para sus respectivas versiones del Evangelio: este texto, conocido popularmente como "Q", se ha perdido y es de origen totalmente desconocido. Desde luego, gran parte del contenido de sus Evangelios es muy parecido, el uno con el otro. Puesto que sus descripciones de la Natividad se discrepan tanto, parece razonable pensar que Mateo y Lucas tenían, cada uno, acceso a algún documento ya perdido que les suministró más detalles. Las similitudes (y las diferencias) entre Mateo y el Protoevangelio de Santiago refuerza bastante esta conclusión. De esta forma explicamos como puede ser que Lucas no menciona a la Estrella aunque realmente existía.

Lo que sí queda claro es que Ignacio y Santiago exageraron bastante su brillo e importancia. Una estrella tan brillante como para deslucir a otras estrellas habría tenido que ser tan brillante como el plenilunio. En una época tan distinta a la de hoy, cuando todo el mundo conocía el cielo, parece inconcebible que una estrella tan brillante podría haber aparecido casi inadvertida.

Ahora bien. En ningún lugar de Mateo dice que Herodes no había visto la Estrella: lo único que sí deja claro es que no sabía en que fecha había aparecido por primera vez, que no es la misma cosa. En cambio, el Protoevangelio de Santiago hacia hincapié explícito en la ignorancia de Herodes.

La posible contradicción puede explicarse de varias formas. Puede ser que Herodes realmente no había visto la Estrella a causa de un período prolongado de mal tiempo. No es nada imposible si habían transcurrido pocos días o semanas entre la aparición de la Estrella y la llegada de los Reyes Magos, sobre todo si la Estrella apareció en los meses entre enero y marzo cuando el clima en Jerusalén es decididamente invernal. Otra posible explicación es que Herodes fue mantenido en ignorancia: quizá sus cortesanos habían visto o conocían de la existencia de la Estrella y, a sabiendas de su probable significado, decidían que esa era una información que no les interesaba hacer llegar al Rey. Desde luego, su posterior reacción (la Matanza de los Inocentes) demuestra que un cortesano temerario por su propio salud habría dudado en pasarle a Herodes unas noticias tan desagradables.

Las opciones

Básicamente, todos los intentos de explicar la Estrella de Belén entran en uno de tres categorías.

(i) La Estrella es un mito.

Algunos autores, preocupados por las inconsistencias entre los evangelios de Lucas y de Mateo y por la falta de las palabras "con ello se cumplió lo que dijo el Señor por el profeta", han sugerido que la Estrella de Belén nunca existió. Esta gente apunta a que Jesús nació en una época cuando ningún rey, ningún emperador, ni nació ni falleció sin que se viera algún tipo de fenómeno celestial o terrenal (un cometa, el nacimiento de una cabra con cinco patas, etc.) para dar importancia al suceso. Puesto que Jesús era el rey más grande de todos, la manifestación que señalizara su nacimiento tenía que ser especialmente importante para convencer a los no creyentes de su importancia. Para dar credibilidad a Jesús entre los paganos, Mateo simplemente añadió a su evangelio un portento celestial especialmente espectacular.

(ii) La Estrella fue un suceso astronómico

Aunque la descripción de la Estrella ha sido modificada durante el pasar de los años, en parte por razones "artísticas" y en parte porque el evangelio de Mateo se escribió casi tres generaciones después de verse la Estrella de Belén, Mateo describió un suceso astronómico real. Puesto que hay muchas explicaciones astronómicas plausibles de la Estrella de Belén, es solo una cuestión de tiempo y de lógica para dilucidar cual es la correcta. Esta conclusión está fuertemente apoyada por el hecho que muchos de los sucesos descritos en la Biblia realmente sucedieron y han sido confirmados por los historiadores. Además, la Biblia, en su mayor parte, se escribe como un texto histórico que pretende relatar los hechos (por ejemplo, la aparición de la Estrella de Belén) tal y como sucedían.

(iii) La Estrella fue un suceso milagroso

La Estrella fue una manifestación de la mano de Dios. Nadie tiene que justificar sus acciones y su a Él le plazca hacer brillar una estrella dónde no había ninguna antes, no es para los científicos cuestionarlo. Varios de los aspectos de la Estrella tal como se describe en Mateo son impropios de un fenómeno celestial natural: las estrellas no se mueven delante de los viajeros para guiarles y no se paran para señalarles la llegada a su destino. Si tomamos literalmente la descripción de Mateo y de Santiago, no existe ninguna posible explicación científica.

Los Reyes Magos

¿Quiénes eran esas personas misteriosas que desempeñan un papel tan importante en la historia de la Natividad?

La verdad es que no sabemos absolutamente nada acerca de ellos. Ni Mateo, ni Santiago mencionan cuantos habían, tampoco sus nombres, ni su procedencia. Los famosos personajes: Melchior, Gaspar y Baltazar son encarnaciones recientes de los Reyes Magos. Solo en el siglo sexto aparecían como reyes por primera vez. No existe ni la más mínima prueba objetiva de cuantos eran. Las distintas ramas de las iglesias judeocristianas tienen unas tradiciones bien distintas. Si para las iglesias protestantes y católicas los Reyes eran tres (porque ofrecían tres regalos al niño Jesús), la tradición ortodoxa mantiene que eran no tres, sino doce (de ahí los doce días de Navidad). En algunas representaciones tempranas que datan de los primeros siglos D. de C. vemos dos reyes magos y en otras cuatro, por tanto, ¡solo sabemos que el número de Reyes Magos fue superior a uno!

De hecho, los Reyes Magos solo se convertían en reyes en el siglo 5 ó 6 y la práctica de tratarles de reyes solo se popularizó en el siglo 10. Sabemos que el trato que recibían del rey Hérodes no era de unos visitantes reales sino tal vez de embajadores. Es decir, es seguro que no se trataron de "Reyes de Oriente" sino, como mucho, de los enviados de unos reyes. Del mismo modo, el hecho que uno de los Reyes Magos de la tradición hispana es de raza negra y los otros dos de raza blanca parece ser un puro invento moderno y no compartido por la mayoría de las otras versiones no hispánicas de la Natividad, salvo en el hecho que en algunas versiones de la iglesia temprana existía la creencia que los tres reyes procedían de las tres razas de la humanidad: europeo, asiático, y africano.

De hecho, según el país y su tradición y la traducción exacta del texto bíblico que se adopte, los reyes podrían ser Reyes Magos, o Sabios (como dicen muchas traducciones inglesas), o Reyes, o incluso astrólogos (en algunas traducciones modernas de la Biblia).

Mientras que Santiago dice explícitamente que los Reyes vieron la Estrella "en el Oriente" y, por tanto, se supone que procedían de un país del oriente, Mateo no incluye el artículo. Solo dice "en Oriente", lo cual puede significar perfectamente tanto que la Estrella, como los mismos Reyes se encontraban en el este. Muchas versiones de la Natividad suponen que la Estrella apareció en el este y que los Reyes procedían del este y así olvidan que, según la versión convencional, que la Estrellas guiaba a los Reyes, yéndose delante de ellos. Seguir una estrella que se encontraba en el este, desde un punto del oriente, habría llevado a los Reyes Magos a la India y no a Jerusalén.

Mezclado con todo eso es la sospecha, expresada en los últimos años, que la traducción aceptada "en oriente" es incorrecta. Para ser acertada, el texto griego original que sirve de base para todas las traducciones a cualquier idioma, tiene que haber dicho que la Estrella se vio "en toi antoloi" (en plural) y no "en te antolé" (singular). "En te antolé" tiene otro significado distinto: la aparición de una estrella por primera vez en la luz del alba.

La procedencia de los Reyes Magos

A partir del supuesto que los Reyes Magos procedieran del oriente, se ha concluido que su punto de origen tiene que haber sido Babilonia.

De hecho, el razonamiento que los Reyes Magos procedieron de Babylonia es más por razones negativas que positivas. Hacia el norte, sur y oeste de Palestina casi todo el territorio se encontraba bajo el Imperio Romano. A los romanos no les habría hecho la más mínima gracia la idea del nacimiento de un rey liberador de los judíos. Al igual que Herodes, los romanos habrían sabido qué hacer para remediar la situación y es inconcebible que los romanos habrían dejado a los Reyes Magos partir desde el territorio bajo el Imperio para homenajear al nuevo rey. Por proceso de eliminación, solo quedan puntos de origen hacia el este. En el este y a unos 900km de Jerusalén se encontraba la ciudad de Babylonia, sede de una civilización antigua que tenía muchos puntos de contacto con los judíos, incluyendo a una colonia judía importante. En torno a Babylonia se encontraban reinos como Asiria, Chaldea y Mesapotamia que gozaban de una enorme influencia babilonia.

Los reinos de la región de Babylonia tenían una larga tradición astronómica que incluía en sus palmares unas de las primeras observaciones astronómicas conocidas en el mundo. Por esa razón: la proximidad y el interés por el cielo, Babilonia y su entorno es, para muchos, el candidato más lógico para ser el punto de procedencia de los reyes Magos.

Más hacia el este de Babylonia tenemos a uno de los pocos posibles alternativos a Babylonia: Persia. La distancia entre Persia y Jerusalén era casi el doble de la desde Babylonia a Jerusalén, y la travesía más dura, pero no es imposible que los Reyes Magos podrían haber hecho el viaje desde ahí. Sin embargo, casi no conste evidencia de que existía una astronomía Persa de ningún tipo. Este último es muy importante; si los persas no se interesaban por el cielo, ¿que les importaría una estrella más?

Pero no se puede descartar a Persia tan fácilmente. Cuando Marco Polo pasó por el pueblo de Saveh (ahora una ciudad pequeña de Irán), los habitantes le aseguraron que los Reyes Magos habían partido de ahí. Dicho eso, hay muchos más pueblos, no solo en Irán, con una leyenda similar. Pero hay otras evidencias anécdotales que apuntan hacia Persia como punto de origen. Los primeros dibujos, esculturas y pinturas que se conocen que representan a los Reyes Magos gráficamente les muestran en robe persa. De hecho, cuando los persas invadieron al norte de Italia a principios del siglo séptimo, la Iglesia de la Natividad de Ravenna se salvó del saqueo porque los invasores reconocían a las imágenes de los Reyes Magos como símbolos persas.

Además, Persia albergaba (y aún alberga) una religión similar a la tradición judio-cristiana, es decir, el Zoroastrianismo. Esta religión data de varios siglos antes de Cristo y tiene una tradición mesiánica importante. Entre los persas existía un grupo de sacerdotes de los medéos, que a menudo se denominaron "Magos".

¿Por qué se interesarían los babilonios o los persas por un rey de los judíos? En una era cuando existían cientos de reinos pequeños en todo el mundo, el nacimiento de un rey más no habría sido exactamente una noticia de suma importancia.

Sabemos que Babilonia tenía muchos vínculos con los judíos: en 586 A de C los babilonios invadieron y saquearon Jerusalén, llevando a miles de prisioneros judíos a Babilonia. Esa no era la primera deportación masiva de los judíos hacia Babilonia, anteriormente los Babilonios habían saqueado también a Samaria, llevando consigo otra oleada de desterrados. Sabemos que la comunidad judía de Babilonia llegó a ser muy grande: en 532 A de C un intento de autorepatriación concentró a 40 mil judíos en Babilonia, pero eso solo fue una fracción de la población judía de la región. Con una población judía tan grande, los astrónomos babilonios habrían sido sometidos a una influencia judía importante y se habrían familiarizado con las profecías judías de una Mesías.

Entre la colonialización intelectual realizada por los babilonios en los territorios circundantes y la redistribución de la población judía de Babilonia tras su expulsión de la ciudad sobre el siglo 4 A de C, pocas son las regiones que no habrían conocido, de una forma o de otra acerca de la profecía de un Mesías.

De esta forma es posible que los Reyes Magos podrían haber sido de descendencia Babilonia, aunque no procedentes de Babilonia. Aunque tal vez otra posibilidad es más plausible; parece posible de creer que los Reyes Magos fuesen judíos desterrados, los llamados «judíos diáspora». De esta forma uno podría entender fácilmente por qué, aunque procedentes, por ejemplo, de Persia, los Reyes Magos se interesaban por un nuevo rey judío.

Sin embargo, a lo largo de los últimos años me he convencido cada vez más que este razonamiento es falso y que los Reyes Magos realmente eran persas. Además que la tradición mesiánica de los zoroastriános que les habría hecho interesarse de sobre manera por el nacimiento de un Mesiás, también es cierto que existía una enorme rivalidad militar entre los persas, sobre todo los parteos (uno de los pueblos persas), y los romanos. El nacimiento de un rey liberador de los judíos habría sin duda interesado a los persas por las dificultades que podría ocasionar a los romanos en su lucha por el control de la región de Judea. Aunque se puede razonar que los Reyes Magos eran judíos desterrados, la explicación persa parece más fidedigna.

La primera Navidad

Es de sobras conocido que Jesucristo no nació el 25 de diciembre. La fecha exacta de la Natividad ha sido un tema de debate desde los primeros siglos D de C. Para entender mejor la cronología, hay de entender como empezamos a usar el calendario actual.

En los tiempos de Jesús, el calendario común a la mayoría de los países era el calendario romano. El calendario romano se basaba en los años transcurridos "Ad urbe condita" o desde la fundación de Roma. Según el calendario cristiano moderno, Roma se fundó en el año 753 A de C y, por tanto, 1996 es el año 2749 Ad urbe condita. Con la caída de Roma a principios del siglo quinto, el calendario romano dejó de ser la forma natural de calcular la fecha para la mayoría de los pueblos del mundo civilizado.

El calendario cristiano data de aproximadamente un siglo después de la caída de Roma. La fecha y el año de Navidad fueron puestos por Dionisio Exiguus en el año 525 D de C. "Exiguus" significa "el pequeño" y fue un nombre humilde que él mismo escogió para distinguirle de un Dionisio del segundo o tercer siglo, conocido por ser un escritor cristiano. Dionisio decidió basar su nuevo calendario en la fecha de la Natividad. El único problema para Dionisio fue que él tampoco sabía de antemano cuando había nacido Jesús y, por tanto, tenía que escoger una fecha mediante un proceso de cálculo y adivinanza.

Dionisio se apoyó en la historia romana para calcular el año. Lo que hizo fue sumar los reinados de los emperadores de Roma hacia atrás en el tiempo. Este método de calcular fechas no fue nuevo y se había aplicado de la misma forma siglos antes para calcular fechas históricas egipcias a través de las duraciones de reinado de los faraones.

El método es infalible si se aplica correctamente.

Dionisio lo hizo mal.

Hay dos errores importantes en el cálculo Dionisiano. En primer lugar, olvidó totalmente el año 0: Dionisio puso un calendario que saltaba directamente desde un año antes de Cristo a un año después de Cristo, sin nada en medio. Sin embargo, ese fue solo el menor de los dos errores, el segundo fue mucho más importante. Cesar Augusto, emperador durante la Natividad, también reinó 4 años bajo su nombre propio de "Octavio", un dato que Dionisio olvidó, o no tenía en cuenta.

Por tanto, los dos errores conocidos suman cinco años y, si fiamos que Dionisio no cometió ningún error más, Jesús nació en el año 5 A de C. Naturalmente, al saber que el cálculo de Dionisio está mal, pocos expertos se fían del resultado, aún teniendo en cuenta las correcciones.

La fecha de Navidad, el 25 de diciembre, tiene una larga historia. Parece ser que la fecha se ha utilizado desde aproximadamente 336 D de C, o sea, dos siglos antes de Dionisio. La razón por escoger esta fecha fue muy sencilla: era la fecha tradicional de la fiesta invernal pagano. Hasta en la era de los romanos la fiesta tenia mucha antigüedad, siendo una celebración celta. Esta fiesta celebraba el solsticio y el hecho que el invierno ya había llegado a su ecuador (nótese que, por la definición moderna de las estaciones, el invierno empieza en el solsticio invernal); a partir de la fecha de la fiesta las cosas, según el razonamiento, solo pudieron mejorar.

Muchas de las tradiciones celtas y romanas son familiares incluso hoy en día. Mucha gente se queja que Navidad se ha convertido en una celebración del consumo: demasiado comida, demasiado alcohol y mucha fiesta. De hecho, en este sentido estamos regresando a las raíces paganas de la celebración invernal. La festividad pagana se celebraba con días de vacaciones, comidas especiales, fiestas y muchas de las cosas que creemos hoy en día, son pura y exclusivamente de nuestra era moderna.

Otras de las tradiciones también nos son muy familiares. La gente decoraba sus casas con ramos verdes para demostrar que, pese al tiempo invernal, el frío no podía matar a todo lo verde. En Europa la tradición de poner un árbol de Navidad fue popularizada durante el siglo pasado por el Príncipe Alberto, el marido alemán de la Reina Victoria. Mientras que Alberto adoptó la vieja tradición alemana de usar un pino, los romanos solían poner ramos de laurel. La fiesta invernal también fue el momento para celebrar procesiones y desfiles de modo similar a la tradición moderna de los países católicos.

El aspecto más sorprendente del festival pagano era la tradición de dar y recibir regalos. Muchas personas creen que esta tradición celebra la acción de los Reyes Magos:

"Y entrando en la casa, vieron al niño con María, su madre,

y postrados en la tierra, lo adoraron; abriendo sus cofres

y le ofrecieron regalos: oro, incienso, y mirra."

Pero no. La tradición de regalar databa de siglos antes de Cristo y, posteriormente, fue acogida por la iglesia cristiana. Este fue un ejemplo de la capacidad de adaptar de la iglesia cristiana en sus inicios: en vez de suprimir lo que era una fiesta muy popular, decidieron adaptar y purificarla; la fiesta pagana más popular se convirtió en la fiesta cristiana más importante.

En resumen, la fecha de Navidad "simplemente sucedió así". No tiene base en la historia.

En 194 D de C Clemente de Alejandría escribió que Jesús nació el 18 de noviembre de 3 A de C, pero ofreció dos fechas alternativas: el 19/20 de abril y el 20 de mayo. Un siglo y medio después Epifanio fijó la Natividad el 6 de enero, pero ofreció el 20 de mayo como la fecha de la concepción, con fechas alternativas del 21 de mayo y el 20 de junio. Como es evidente, estas fechas de la concepción, en combinación con la fecha de la Natividad de Epifanio, supondría que Jesús nació prematuro, o muy prematuro, entre dos y tres meses antes del término.

Se ha sugerido que Epifanio se confundió entre las fechas de la concepción y del nacimiento. En Lucas II, 8-19 encontramos una descripción de la visita de los pastores al niño Jesús, empezándose:

"Había unos pastores en aquella misma región que pasaban

la noche al aire libre, vigilando por torno su rebaño."

Durante el invierno la región de Israel y Palestina sufre de un clima, si no extremo, al menos desagradable. Hay muchas lluvias, heladas y, a veces, unas nevadas intensas. Los rebaños suelen mantenerse bajo cubierto hasta marzo cuando llegaría el momento de parir a las ovejas. Solo durante marzo, abril y mayo estarían los pastores con las manadas al aire libre las veinticuatro horas al día.

Es decir, la evidencia de Lucas apunta hacia una fecha de la Natividad a principios de la primavera. Entre Lucas y Dionisio, encontramos una fecha más probable para la primera Navidad de marzo o abril de 5 A de C.

¿O no? ¿Qué otras evidencias tenemos? Aquí Lucas y Mateo apuntan a unas conclusiones totalmente distintas. Lucas describe muy precisamente el censo y las circunstancias en torno al nacimiento de Jesús. Entre los datos que destaca encontramos que: Cesar Augusto era emperador de Roma; que se ordenó un gran censo antes de la Natividad; y que Quirinius era el Gobernador de Siria en aquel momento.

Puesto que Cesar Augusto reinó durante más de cuatro décadas, la primera información no nos ayuda mucho. La segunda y la tercera son contradictorias. Quirinius no llegó a ser Gobernador de Siria hasta 6 D de C, mientras que Cesar Augusto ordenó censos en 28 y 8 A de C y en 14 D de C.

En cambio, la información de Mateo, que Jesús nació mientras que Herodes el Grande reinaba. Herodes se murió entre la fecha de un eclipse de la luna observada en Jericó y la fecha de la fiesta de la Pascua Judía. Entre 9 y 2 A de C los únicos eclipses de luna visibles desde Jericó eran seis:

Fecha

Año

Tipo de eclipse

 

6 marzo

9 A de C

Total

 

28 noviembre

9 A de C

Total

 

18 noviembre

8 A de C

Parcial

43%

23 marzo

5 A de C

Total

 

15 septiembre

5 A de C

Total

 

13 marzo

4 A de C

Parcial

35%

El único eclipse de los seis que se ajusta a los hechos históricos conocidos era el último puesto que la Pascua Judía se celebraba el 20 de abril en 5 A de C (más de un mes lunar después del eclipse) y el 11 de abril en 4 A de C. Este eclipse del 13 de marzo de 4 A de C, que parece fijar absolutamente la fecha del fallecimiento de Herodes, no fue nada espectacular. Empezó a las 01:45 (hora local de Jericó) y alcanzó su máximo a las 02:53. Herodes, por consiguiente, se murió hacia finales de marzo o principios de abril de 4 A de C.

Puesto que Herodes ordenó la matanza de los inocentes precisamente para pescar al niño Jesús, la Natividad debe de haber tenido lugar antes de 4 A de C. Puesto que Herodes ordenó que se debía incluir a todo niño menor de dos años debemos suponer que Jesús tenía, como mucho, dos años de edad en el momento de dar la orden. Sin embargo, es probable que Herodes quería asegurarse totalmente que su peligroso rival no iba a sobrevivir y, por tanto, la cifra de dos años incluía a un factor personal de seguridad. Seguramente si la orden era de matar a todos los niños menores de dos años Herodes sabía que el niño que buscaba solo tenía un año de edad. También se entiende implícitamente por la narrativa de Mateo que la muerte de Herodes seguía poco después de su acción punitiva.

En conclusión, la versión de la Natividad de Mateo implica que Jesús nació antes de 4 A de C y es consistente con una fecha de nacimiento en 6 ó 5 A de C, con 7 A de C también posible.

Ahora bien, aunque parece ser que conocemos más o menos por que época del año nació Jesús a partir del testimonio de Lucas, pero tenemos una contradicción total en el año. Si creemos a Dionisio, Jesús nació en 5 A de C; si a Mateo, fue entre 7 y 5 A de C; y si a Lucas, después de 6 D de C. Por los censos, la fecha debería haber sido o bien en los años siguientes a 8 A de C, o los posteriores a 14 D de C.

¿Cómo explicamos las contradicciones? En primer lugar, aunque Quirinius no llegó a ser Gobernador de Siria hasta 6 D de C, fue nombrado Legado de Emperador en Siria en 6 y 5 A de C. Parece razonable creer que Lucas se equivocó entre los dos oficios. No obstante, eso nos lleva a una segunda contradicción, la del censo. Se suele suponer que el censo descrito por Lucas era el de 8 A de C, pero eso difícilmente cuadra con los hechos.

En primer lugar, si el censo fue anunciado en 8 A de C, ¿como es que no se realizó hasta la llegada de Quirinius a Siria, dos años después? El censo de 8 A de C fue para recaudar impuestos, pero José, al ser judío, no era un ciudadano romano y no sería obligado a pagar; Palestina era un Protectorado de Roma y no formó parte del Imperio Romano. Aún suponiendo que de alguna forma José sí tenía que pagar impuestos romanos y acudir al llamamiento de Cesar, ¿como puede entenderse un intervalo de 2 a 3 años entre la proclamación del censo y su ejecución? Realmente es difícil de explicar, sobre todo cuando se tiene en cuenta el empeño romano en las buenas y rápidas comunicaciones. Quizá la única forma es si, Cesar, conociendo los problemas implícitos en el movimiento masivo de muchas personas en muchos países, con su impacto en la economía, ordenara el censo para una fecha posterior. O sea, realizó la proclamación en 8 A de C, con la intención de llevarlo al cabo en unas fechas bien determinadas de un año posterior. De esta forma la noticia se promulgaría por todo el Imperio y ningún gobernador tendría una excusa por no tener el censo perfectamente organizado, con la mínima disrupción económica posible.

Por tanto, la mayoría de los indicios son que la Natividad tuvo lugar en 5 ó 6 A de C y el balance favorece quizá a la primera. Varias evidencias apuntan a que Jesús nació entre marzo y abril y el hecho famoso que el albergue estaba llenó se explicaría fácilmente si la Natividad tuvo lugar muy cerca de la fecha de la celebración de la Pascua Judía cuando, lógicamente, más gente estaría desplazada a los centros de población para participar en las festividades. Entonces, de una forma muy incierta, podemos sugerir que, tal vez, Jesús nació durante la segunda quincena de abril de 5 A de C.

Lo que la Estrella no fue

Antes de comentar en serio acerca de la explicación más probable de la Estrella de Belén, hay de hablar de algunas hipótesis que uno puede descartar de inmediato.

¿Que fue la Estrella?

Siempre suponiendo que la Estrella existía las explicaciones más creíbles implican a solo dos (o tal vez tres) fenómenos observados en los años anteriores a la muerte del Rey Herodes: una triple conjunción de Júpiter y Saturno en 7 A de C y una nova o cometa observado por los chinos y coreanos en 5 y/o 4 A de C. Más recientemente se ha incluido la ocultación propuesta por Molnar como un posible tercer suceso de importancia para los Reyes Magos.

Una «triple conjunción» se produce ocasionalmente entre los planetas exteriores, pero solo se aprecian a simple vista entre Marte, Júpiter y Saturno. La última triple conjunción que se producía era entre Urano y Neptuno, en 1993. Normalmente, cuando dos planetas exteriores se encuentran, se produce una sola aproximación. Sin embargo, cuando el movimiento relativo de la Tierra en su órbita y de los planetas es adecuado, se pueden producir tres encuentros en vez de uno (aunque nunca dos). Cuanto más exterior el interior de los dos planetas, más común son las ocultaciones triples frente a las normales, aunque en cada caso la frecuencia media es del orden de uno cada dos siglos. Mientras que menos de un 2% de las conjunciones entre Marte y Júpiter o Saturno son triples, el 11% de las conjunciones entre Júpiter y Saturno y el 63% de las entre Urano y Neptuno son triples.

Una conjunción de Júpiter y Saturno se produce cada 20 años cuando Júpiter se adelanta a Saturno en su órbita. Raras veces son muy espectaculares: de hecho, entre 1 A de C y el año 2000, de 122 conjunciones entre los dos planetas, solo 7 llegan a dar lugar a una aproximación a menos de 10 minutos de arco. En el año 7 A de C se producía una conjunción triple en la constelación de Piscis, una constelación asociada con los judíos. Para los babilonios, Júpiter era un planeta bueno y Saturno malvado y, por tanto, esta mezcla de bien y mal en una constelación asociada con los judíos podría haber inducido unos pensamientos muy ambiguos. Algunos expertos piensan que eso en si era suficiente para ser la Estrella de Belén.

No obstante, hay varios datos importantes que nos pueden hacer dudar que una simple conjunción triple era la Estrella de Belén. En primer lugar, aunque infrecuentes (a veces pueden pasar cuatro siglos entre conjunciones triples, aunque también pueden tener lugar separados por solo 40 años), no son tan infrecuentes; se observaron 7 entre en el último milenio Antes de Cristo, tres de ellas (980 A de C, 861/860 A de C y, la conocida, de 7 A de C) en la constelación de Piscis. Dos de las conjunciones triples (las de 146/145 A de C y de 821/820 A de C) eran mucho más espectaculares que la de 7 A de C. El segundo dato importante es que los babilonios no parecen haber tenido ningún interés por las conjunciones: de cientos de observaciones suyas, solo una se refiere a una conjunción, aunque las conjunciones son muy frecuentes.

Un segundo factor en la conjunción triple de 7 A de C fue el «amasamiento de planetas» que se producía posteriormente. El 20 de febrero de 6 A de C Marte estaba en conjunción con Saturno y a solo 8 grados de Júpiter, todavía en la constelación de Piscis. Marte estaba a solo 22 grados del sol, pero pudo observarse durante el crepúsculo vespertino. Aunque este suceso no habría sido muy vistoso, se argumenta que, una vez más, habría atraído la atención de los Reyes Magos hacia la constelación de Piscis. El encuentro entre Júpiter - el rey de los planetas - y Marte - el planeta de la guerra - les habría supuesto la aparición tal vez de un rey que iba a traer guerra. En el contexto judío eso les habría significado el nacimiento de un rey liberador, que expulsaría a los romanos de Judea.

De nuevo, este suceso en si no es ni excepcional, ni importante. Los amasamientos planetarios son comunes cerca de la conjunción con el sol. De hecho, la conjunción triple de 821/820 A de C fue seguida por un amasamiento de Júpiter, Saturno, Marte y Mercurio. Seguidamente a la triple de 523/522 A de C hubo un amasamiento de Júpiter, Saturno y Venus, con una conjunción de Júpiter y Venus. Incluso las conjunciones normales de Júpiter y Saturno pueden incluir amasamientos importantes: el 25 de abril de 126 A de C se producía una conjunción normal de Júpiter y Saturno (separación 45 minutos). Esta fue precedida por amasamientos de Mercurio, Júpiter y Saturno; de Venus, Júpiter y Saturno; y, el mismo día de la conjunción, se amasaron Mercurio, Venus, Júpiter, Saturno y la luna bajo en el crepúsculo matutino.

No obstante, en el caso de la conjunción triple y amasamiento posterior de 7 A de C se producían dos circunstancias más. En primer lugar tenemos la ocultación de Júpiter por la luna. Para unos Reyes Magos astrólogos eso había sido un fenómeno de gran importancia que les habría confirmado sus sospechas que un rey iba a nacer entre los judíos. Después, tenemos unos escuetos textos chinos:

En la crónica «Ch'ien-han-shu» encontramos una referencia interesante:

«Segundo año del reinado de Ch'hien-p'ing, segundo mes,

un hui-hsing apareció en Ch'ien-niu durante más de 70

días»

Mientras que la crónica coreana «historia de tres reinos - la crónica de

Silla (Samguk Sagi)» apunta que

«Año 54 de Hyokkose Wang, segundo mes, Chi-yu, un po-hsing

apareció en Ho-Ku»

La primera cita dice que un cometa apareció al norte de Alfa y Beta Capricornii en marzo de 5 A de C y se mantuvo visible ahí 70 días. La segunda es más curiosa puesto que el día «Chi-yu» no existe en el segundo mes del año: es como decir el «30 de febrero». Si se supone, en cambio, que «Chi-yu» es «I-yu» la fecha ya es finales de marzo. Un «po-hsing» puede ser una estrella brillante o un cometa sin cola. La posición es el sur de Aquila, muy próxima a la posición de la «hui-hsing» chino, las fechas del año coinciden, pero «año 54» corresponde a 4 A de C. Richard Stephenson y David Clarke han investigado este caso a fondo y opinan que las dos crónicas tratan sobre el mismo objeto y que la crónica coreana tiene también un error de trascripción en el año. También concluyen que el objeto que, pese a mantenerse visible al menos dos meses y medio, no se desplazó, fue una nova y no un cometa. Hay precedentes por llamar «hui-hsing» a las novas o supernovas brillantes y, por tanto, eso no lleva nada de imposible. Otros expertos como el ruso Kukarin considera que el objeto fue una nova y apunta que la monzón chino, que empieza en abril, habría reducido mucho la visibilidad de la nova que podría en realidad haberse mantenido visible mucho más de 70 días.

Por tanto, estamos ante una nova brillante que apareció en un punto del cielo dentro de quizá 5 grados de la estrella Theta Aquilae, en marzo de 5 A de C. Esta nova se habría visto en el este al amanecer. Ahora recordamos que la Natividad probablemente tuvo lugar en marzo o abril de 5 A de C y que los Reyes Magos vieron la Estrella en el Este y que se mantuvo visible varias semanas mientras que preparaban y realizaban su viaje.

Expuesto así, no cabe duda. El objeto chino fue la Estrella de Belén.

Sin embargo, los Reyes Magos sabían que esa era la Estrella porque varios fenómenos anteriores se les había atraído la atención: la conjunción triple en Piscis, el amasamiento planetario también en Piscis les habría dicho que algo iba a suceder en Judea. La ocultación probablemente les habría dicho que este suceso esperado era el nacimiento de un rey. Cuando vieron la nova esa les fue la señal definitiva del nacimiento del Mesías.

Conclusiones

En el caso de la Estrella de Belén solo podemos hablar de las probabilidades puesto que ya es casi imposible que aparezca alguna prueba nueva que arroja una nueva luz en el misterio. En ausencia de la prueba definitiva, solo podemos concluir lo siguiente:

(1) La Natividad probablemente tuvo lugar en marzo o a mediados de abril de 5 A de C, en este segundo supuesto habría sido quizá durante la fiesta de la Pascua Judía.

(2) Que los Reyes Magos eran persas, aunque sigue siendo posible que fueron judíos diáspora desplazados desde Jerusalén después de la conquista babilonia de la ciudad en el siglo 6 A de C. En ciertos sentidos Persia concuerda mejor con la escasa evidencia, pero el poco interés mostrado por los persas por la astronomía es un punto en contra.

(3) Los Reyes Magos probablemente tenían su atención atraída por la conjunción triple y el amasamiento de planetas en la constelación de Piscis, tal vez en combinación con la ocultación del planeta Júpiter por la luna en marzo o abril de 6 A. de C., pero la Estrella de Belén, en si, casi sin duda fue una nova brillante observado cerca de la estrella Theta Aquilae en marzo de 5 A de C.

 

Nota:

Aquí no se ha podido hacer más que esbozar algunas de las incidencias claves en torno a la Estrella de Belén, en algunos casos de una forma muy resumida. En noviembre de 1999 Princeton University Press ha publicado mi libro "The Star of Bethlehem - An Astronomer's View", dónde se amplia el tema mucho más.

 


alojamiento web gratis
Otros servicios ofrecidos por HispaVista:
Ofertas de Trabajo y Busco pareja
Consigue una página web gratis o un
hosting con Galeón