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La Revolución Francesa (1789-1799) | Francia en el Siglo XVIII | La Crisis del Antiguo Régimen en Francia | Francia en vísperas de la Revolución | Factores desencadenantes de la Revolución | Del Absolutismo a la Monarquía Constitucional (1789-1791) | La Constitución de 1791 | La Asamblea Legislativa (1791-1792) | Convención y República (1792-1795) | El Directorio (1795-1799) | Las Mujeres en la Revolución | Conclusión | Cronologia Revolución Francesa (1787-1799) | Guerras del período de las grandes revoluciones (1792-1799) | | Historia e Historias
 
Conclusión

   
 
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El término Antiguo Régimen sirve para caracterizar un conjunto de situaciones que abarcan aspectos jurídicos, políticos, sociales… muy diversos, y que son propios de las sociedades europeas del siglo XVIII.
En la segunda mitad del siglo XVIII, el ordenamiento político-social de Europa, salvo en el caso inglés, sigue manteniendo los privilegios y ventajas sociales de los cuerpos o estamentos privilegiados (nobleza y clero). Este sistema, feudal en sus orígenes, se basa en la alianza entre monarquía y clases privilegiadas, ya que, a cambio de someterse al poder real absolutista, verán reconocidos su estatus social y político.
Este orden social, que identifica nacimiento con función social, servirá de base a la hegemonía política y jurídica que la clase privilegiada impone al Tercer estado. La desigualdad y los privilegios de unos pocos sobre la mayoría, constituirán los signos más llamativos de un orden de cosas que criticará la Ilustración.
Ahora bien, desde hacia varios siglos, pero sobre todo en el XVIII, nuevas fuerzas sociales y económicas han ido sustituyendo esa base: la clase burguesa y un nuevo modo de producción (el capitalismo). En el último tercio del siglo XVIII la burguesía es el sector más preparado del Tercer estado, y el más cualificado para emprender los cambios.
Al no haber correspondencia entre la importancia económica de la burguesía con la realidad social y política, que conserva los privilegios de nobleza y clero, la situación desembocará en acciones de ruptura violenta protagonizadas por la burguesía, que pretende la sustitución del antiguo orden, el Antiguo Régimen, por otro acorde con su posición, el Liberalismo burgués.
Dentro de las múltiples revoluciones y levantamientos que se producen durante el siglo XVIII, será la revolución Francesa de 1789 la fundamental. Dará como resultado un cambio completo en las estructuras sociales de Francia. Su enorme repercusión alterará la historia.
Nacida de la abundancia y de la miseria, de la riqueza de una burguesía productiva privada de poder político, de la miseria de un campesinado agobiado por la reacción feudal, de un artesanado empobrecido y desclasado por una economía protoindustrial y por la crisis general, la Revolución sufre desde sus comienzos la presión de la tensión entre libertad e igualdad»
Aróstegui, J., & otros.(2001). "El Mundo Contemporáneo. Historia y Problemas". Barcelona, Crítica.
Será una revolución burguesa y liberal que pretende la libertad frente al poder despótico de una monarquía autocrática, pero también una igualdad civil.
Desde la toma de la Bastilla en 1789, los sucesivos gobiernos revolucionarios tratarán de reorganizar todos y cada uno de los aspectos de la vida basados en los principios fundamentales de la Revolución, al mismo tiempo que los oponentes al cambio, dentro y fuera de Francia, forzarán a los gobiernos revolucionarios a tomar medidas para preservar la Revolución, que culminarán con el Terror (1793-1794).
Tanto los que ostentaron el poder en aquel momento, como los que les fueron sustituyendo (Asamblea Nacional, Convención Nacional, Directorio), intentarán alcanzar la estabilidad. Al final, la subida al poder de Napoleón (1799) supondrá el inicio de esa buscada estabilidad.
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La toma de la Bastilla (14 de julio de 1789)
«Una revolución que comenzó en 1789 con ilimitadas esperanzas en una era dorada de libertad política y cambio social había terminado en 1799 con un golpe militar (…) el pueblo francés tuvo que soportar una década de inestabilidad política, de guerra civil y de conflicto armado con el resto de Europa».
McPhee, P. (2002) "La Revolución Francesa 1789-1799)" (6ª ed.) Madrid, Siglo XXI
La Revolución Francesa fue el más importante movimiento de toda la época revolucionaria. Sustituyó el Antiguo Régimen por la sociedad moderna y en su última fase se hará tan radical, que todos los movimientos revolucionarios posteriores la tendrán como antecedente.
La década de la Revolución Francesa fue importante por elaborar y proclamar ideas políticas fundamentales (Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano, 1789, y la Constitución Jacobina, 1793).
Por primera vez un país se transforma siguiendo pautas republicanas y democráticas, cuyos resultados ni siquiera será capaz de invertir la restauración monárquica de 1814. La idea de que sólo son legítimas las formas de gobierno basadas en la soberanía popular, se extenderá por toda Europa.
Napoleón se convertirá en la amenaza para los aristócratas de Europa. Todas las antiguas barreras de los privilegios, las exenciones de impuestos, los localismos, los exclusivismos de clase, han desaparecido. La nueva Francia coloca en los cargos a hombres capaces sin tener en cuenta sus orígenes.
«El principio de la igualdad ciudadana demostró que no sólo tenía el atractivo de la justicia, sino también que era políticamente útil, y los recursos de Francia fueron lanzados contra Europa con una fuerza que nada pudo detener, durante muchos años»
Palmer, R. & Colton, J. (1980). "Historia Contemporánea". Madrid, Akal.
Los campesinos que eran dueños de sus tierras fueron los beneficiarios más directos de la Revolución. Tras la abolición de los tributos feudales y del diezmo eclesiástico, ambos pagados en especie, los granjeros se verán en una posición inmejorable para concentrarse en el uso de las tierras, para conseguir cultivos más productivos. La abolición del señorío favorecerá el cambio en las relaciones sociales rurales. Los nobles pierden la autoridad social que estaba basada en su título, ahora debe basarse en su estima personal y en su poder económico. Incluso los nobles que consiguieron que sus propiedades sobrevivieran tras la Revolución, hubieron de cambiar sus relaciones con los demás.
Pero aunque la Revolución lucho por la igualdad civil, la posición vulnerable de la mayoría de la población, en especial de las mujeres, no se verá sustancialmente mejorada.
«Los jornaleros tendrían que esperar casi dos siglos y vivir otras revoluciones –políticas, industriales y, sobre todo, culturales- para que las desigualdades se redujesen significativamente y para que la libertad tuviese auténtico sentido».
Denise, Maurice and Robert Bréant, "Menucount" (1989)


María Martín (2008)
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Narración de Sucesos Pasados: La Revolución Francesa (1789-1799)