A mi padre
Gime el viento, es un lamento quejumbroso, la
tibia arena azota despiadadamente efímeros dátiles, más la lenta
caravana comienza a sumergirse en fría noche, vírgenes estrellas
asoman sobre enrojecido atardecer agónico, excitante oasis detiene
la marcha, en rostros indecisos, brilla luz de esperanza.
La madrugada trajo el sabor del Mediterráneo,
primavera sol, mordía antiquísimos cedros mecidos pero refrescante
brisa y brillaban en lontananza blancas casitas de Beirut; mas
allá, el mar sembrado de diamantes brutos.
Bandadas de gaviotas entonaron coros en despedida,
tantos ojos claveteados observaron tal vez por última vez su
tierra.
Allí quedaba el corazón, más allá del
horizonte infinito, la aventura.
Lenta travesía, tormentas desgarraron almas.
Gibraltar se alzó desafiante pero el orgullo fue
más fuerte, era la sangre ennoblecida.
Tierra firme, solamente escala de las tantas y
más faltaba...
¡ Cuanto destino incógnito! -Recién comenzaba
la gran aventura a un nuevo mundo
Así la vida en sí, es una gran rueda, se
repetía la historia de los antepasados, navegantes gloriosos y
valientes, nuevamente mar, furioso, iracundo de extraños, pero el
atlántico no venció sus férreas ansiedades.
América, la tierra prometida y así, a lo largo
de sus costas, fueron quedándose grupos y grupos.
Transplantados, costumbres, lenguajes diferentes,
cada cual a formar un nuevo hogar, pero el alma allá.
Paciencia, perseverancia, constancia y la gran fe
,era la oración personal e interior.
Volver, volver algún día.
Y así días con la mirada perdida en otras
montañas, valles, noches, el susurro del desierto era ahora una
quimera, y de lo que fueron, volvieron a ser polvo aquí en
América, últimos suspiros, efímeras palabras...
Amado Beirut, Sidón, Saida, Trípoli... Fenicia.
Más así se fueron mis abuelos, mis padres, para
quedarse para siempre aquí...en América.
Amir Ibn Taufik Simon
Caracas-Venezuela-1980
ALISSA, LA PRINCESA DE LOS AMAUTAS
Había una vez una princesa Fenicia llamada
Alissa, hija del Rey Tiro llamado MATTAN, siendo
muy joven era una excelente guerrera y solía navegar con la flota
imperial en la Conquista de nuevas factorías a lo largo de las
costas del Mediterráneo. Funda la ciudad de "DART
HADASHT", Cartago o "ciudad nueva".
DART HADSHT es conquistada por un
guerrero ambicioso y cruel. Por lo que Alissa, junto con el
Almirante Ibn Oart toman la flota y navegan mar adentro,
primeramente sin rumbo fijo. Hasta que Alissa, decide llevar a las
naves mas allá del estrecho de Gibraltar en busca de nuevas tierras
y crear nuevas factorías e incrementar el comercio de especies con
los Egipcios y Babilónicos.
Alissa, es una experta en leer las estrellas y
fija una ruta nunca antes seguida por el experimentado Ibn Oart. Los
marineros al enterarse de los planes de la princesa, sienten temor y
pánico. Se decía que llegarían al final de océano, dónde
existía un abismo y gigantes dragones se tragaban barcos y
tripulantes.
Llevaban una semana de navegación. Antes habían
recalado en la factoría de Gades (hoy Cádiz) para abastecerse de
alimentos y agua. Cuando los sorprende una terrorífica tempestad .
Zeus, el dios del mar, enfurecido por el paso de estos intrépidos
navegantes fenicios, descarga toda su ira y envía relámpagos,
truenos y gigantes olas para hacer zozobrar a las naves.
Alissa, invoca a los dioses fenicios y es
escuchada por Jay Tau, quien se enfrenta a Zeus. Alissa había sido
apadrinada por Jay Tau, y este logra una tregua con Zeus, a cambio
de darle como esposa a Jabíbi, una hermosa beduina que vivía a las
orillas del mar Arábigo y que por las noches se transformaba en
sirena.
Jay Tau envía una potente corriente marina y
saca a la flota de los dominios de Zeus. Pasan dos semanas más
hasta navegar por frías aguas, canales tortuosos, montañas de
hielo y nieve. Días después toman la ruta hacia el norte, una vez
abandonada la zona de los canales.
Surcan un mar suave. Límpido, tranquilo y de
color azul cristalino. Una bandada de gaviotas y aves marinas
acompañan a la flota. Gracias a la lluvia logran juntar agua para
beber. Alimentándose de peces voladores, que caen en abundancia
;sobre la cubierta de los barcos por las noches .
El almirante Ibn Oart, observa como la princesa
Alissa, sobre la proa. Se coloca frente al sol observa la sombra
sobre la palma de su mano y ordena el rumbo. Una tarde el vigía de
la nave principal grita: "Tierra...tierra a la derecha".
El llamado es contestado por los vigías de las naves acompañantes.
Entrada la noche. Quedan frente a las costas pintadas completamente
de negro y destellos como estrellas pequeñitas. Divisándose a lo
lejos, la costa desconocida .
Alissa, es despertada al día siguiente muy
temprano, por sus sirvientas. Naves de extraña construcción se
acercan. Estas se ven como sombras en movimiento. Toda la flota se
pone en estado de alerta y el gemir de un cuerno es la señal.
Alissa y Ibn Oart, observan a las naves que portan un velamen
cuadrado grande y principal. En cuyo centro esta dibujado un rostro
de un sol con rayos destellados. Los tripulantes portan lanzas y
fechas. Sobre sus cabezas portan un tocado de cónico alargando de
color rojo, collares y brazaletes de oro, que brillan intensamente a
los rayos del sol mañanero. Por medio de señas se hacen entender
ya que el idioma es desconocido para ambos y suena casi gutural.
Ibn Oart, invita a los que visten tenidas
diferentes y parecen ser los jefes, a subir a la nave.
Sentados al estilo árabe, formando un círculo,
platican y pintan símbolos sobre la cubierta, para hacerse
entender. El principal orador visitante era el emperador Al Apaek,
dueño y señor de dichas tierras.
Alissa y Ibn Oart, explican de donde vienen, lo
que los visitantes exclaman asombrados. No sabían que existía
civilización y un nuevo mar allá de las montañas al Este. Al
Apaek invita a los navegantes, ir a su palacio a pernoctar. Antes de
seguir viaje.
El palacio tenía la forma de una pirámide
Egipcia, pero tenía siete terrazas. El salón de audiencia muy
grande tenía un centro de la misma manera que el palacio, forma de
pirámide donde estaba sentado Al Apaek y a su lado le acompañaba
Tai Pai la primera esposa, y sus pies siete concubinas muy jóvenes
vistiendo apenas una túnica de la cintura hacia abajo. Sus pechos
desnudos. Cuello y brazos adornados con collares y brazaletes de
plata y oro. Los sabios eran muy ancianos. Vestían largas túnicas
blancas con dibujos geométricos tejidos, con colores fuertes. El
monarca llevaba una túnica blanca. Sobre su cabeza una diadema
frontal, al estilo egipcio, con la figura de un felino y una barba
postiza puntiaguda. Los guardias custodios llevan casco cónico de
color rojo, negro, amarillo y naranja. Sujeta con una cinta que pasa
por debajo del mentón.
El monarca Al Apaek, invita a Alissa a quedarse
en el reino, al igual al resto de la expedición. Ibn Oart, acepta,
junto con un grupo de tripulantes, sabios y mujeres. El resto de la
tripulación desea volver a Fenicia.
A los meses siguientes dos naves, retornan a
Fenicia llevando telas tejidas de lana de llama y alpaca, piezas de
oro y plata. Que cambiaron por piedras preciosas extraídas de las
colonias de Egipto y Gades.
Al Apaek y su grupo de eruditos explican a Alissa
y Ibn Oart, que más allá de las altas montañas del este, existen
otros reinos, como el de Taipicala una imponente urbe, que sus
templos alcanzan el cielo y al norte existe un mar gobernado por
sabios amautas. Mas al este, otro reino llamado Opahair cruzado por
un gigantesco río, escondido entre una tupida selva. Existiendo
guerreros salvajes y un reino gobernado solamente por mujeres.
Que ellos no habían visto jamás, sino que
expediciones habían tenido encuentro en su recorrido y algunas
veces se habían perdido y chocado con estos.
Tai Pai, la reina de Chan Chan, comenzó a sentir
celos de Alissa. Al ver que su esposo le dedicaba mucho tiempo,
atendiéndola y como juntos solían estar horas y horas charlando al
atardecer, mirando el sol y la espuma lamer la blanca arena. Alissa,
enseñaba al monarca a leer los astros. A lo que Al Apaek le
contaba sobre otros reinos que colindaban con el suyo. Mainaka,
ubicado muy al sur, encerrado entre bosques y arenales, con palacios
y calles empedradas.
Alissa, llevaba hermosos collares de "perlas
aggi" o perlas fenicias, Pai-Mau la hija mayor de Al-Apaek
estaba prendida de estos, a lo que Alissa, le regala uno. La hermosa
joven al ver este gesto, contó a Alissa que su madre, por celos
había ordenado envenenarla. A lo que le aconsejo ir al reino de
Mainaka, donde se había enterado de su presencia y decían:
"la reina sol que vino del mar". Ya que el cabello de
Alissa era rojo como el sol. También el hijo monarca de Taipicala,
Tari-Cocha sabía de la presencia de Alissa en Chan Chan.
Ibn Oart, junto con sus tripulantes construyeron
y enseñaron a los artesanos del lugar a construir muelles, para
atracar a los barcos. Estos terminaron llamándolos "cothon"
o embarcaderos fenicios por su estilo, que también lo habían
construido anteriormente en Motaya (Italia) Gades y Lixus.
El emperador amauta AL Cocha y su hijo Tari Cocha
envían una delegación con presentes ricos y variadas especies a la
princesa Alissa y la invitan a visitar Taipicala, el reino cuyos
palacios alcanzan el cielo.
El almirante Ibn Oart, con guerreros de Chan Chan
surcan el ancho mar, en busca de nuevas colonias. Marcando rumbo
siempre al oeste.
A los tres días de haber zarpado la flota, hay
un terremoto, que destruye parte del palacio y la ciudad de Chan
Chan, mientras que en el mar, viene un maremoto y gigantescas olas
se tragan buena parte de los barcos y islotes de la región. La
flota es alcanzada y se hunde completamente, desapareciendo toda la
tripulación. Es un duro golpe para Alissa, que llora cada tarde
frente al mar. Una noche es atacada y apuñalada, pero un gran
medallón de oro, enviado por Tari Cocha, le salva la vida y el
puñal no da en su corazón.
El atacante, un guerrero y guardia de la reina se
envenena antes de ser capturado para guardar para siempre su
secreto.
Rápidamente, con el resto de su fiel séquito, y
por guerreros cedidos por el rey Al Apaiek comienza su peregrinaje
montaña arriba. Un camino muy bien cuidado, empedrado, y en cada
posta es anunciada la caravana. Alcanzan al anochecer las orillas
del mar que estaba sobre las nubes, como le habían contado.
Hermoso, silencioso como una bóveda celeste completamente iluminada
de destellos y una luna inmensa, que reflejaba su blanca palidez
sobre las aguas. En el letargo se escuchaba el sonido de cuernos. Al
despertar, se ve venir la barca imperial, asomando entre la bruma de
la mañana. Cuál brisa levantan suaves olas que lamen la blanca
arena.
Ambos se miran profundamente y se quedan
prendidos. Un amor a primera vista el lenguaje no era impedimento,
las miradas furtivas hablaban por sí solo. Zarparon al sur, seguido
de otras pequeñas embarcaciones repletas de guerreros.
Alcanzaron la otra orilla. Fueron llevados en
tronos labrados de finas maderas, un toldo que los cubrían del
resplandeciente sol y sobre los hombros de musculosos guerreros.
Siguieron camino nuevamente, pasando por estrechas quebradas y
montañas pintadas como un arco iris.
Tras varios días de viajes. Se alzó desafiante,
la majestuosidad de Taipicala, asombró a Alissa las imponentes
columnas y estilo de la construcción de la urbe y como decían el
palacio tocaba el cielo y los dioses estaban viviendo en la tierra.
Tari-Cocha, presenta a Alissa a su padre el
emperador amauta del sol Al Cocha.
Como un cuento de las mil y una noches, pronto
fue el casamiento y fueron felices. La princesa se embaraza y esta a
punto de tener su bebé. El emperador es él más feliz ya tiene
descendencia como lo habían pronosticado los dioses, Tierra, Aire y
Cielo. La reina madre Al-Lun acompaña a Alissa durante el parto.
Nacen dos bebés, un hombre y una mujer. Pero
Alissa no logra reponerse del parto y muere en los brazos de Tari
Cocha.
Esa noche un grito desgarrador estremece los
macizos pilares de Taipicala. Alissa retorna al mundo de los
espíritus.
Durante varios días el cielo del reino estuvo
oscuro, frío y una firma llovizna cayó, al séptimo día nevó
intensamente.
Alissa es sepultada en la cima de la montaña
más alta. Allí donde por la mañana el sol acaricia su tumba y por
la noche, la luna cubre con su manto plateado las laderas.
Tari Cocha, muere a los meses, a causa de una
extraña fiebre, los sabios amautas dicen que se le secó el
corazón de tanto llorar. Por el centro de la ciudad, emerge una
vertiente de agua cristalina y cuentan que es el llanto del
príncipe, que murió por amor.
Desde entonces, cuando los rayos del sol vienen a
morir sobre el horizonte de la ciudad, efímeros rayos de sol. Se
ven en el cielo estrellado, las figuras de Alissa y Tari Cocha
corriendo por la majestuosa bóveda celeste. Detrás sus hijos
dibujando un cometa.
Cuando vayáis a Taihuanaku, recuerden la
historia de Alissa, la princesa Fenicia y de Tari-
Cocha el príncipe de los Amautas. Un collar de
"perlas aggi" fue encontrado entre las columnas del templo
de Tiahuanaku por arqueólogos, esto comprueba que la leyenda en
verdad existió.
El hombrecito que me contó esta historia, montó
en la cola de un cometa que bajó de los Andes y se perdió en el
silencio majestuosa de la cordillera. Caminé entre las ruinas,
tomé
el sendero de retorno a la civilización y al volver la mirada atrás.
Los rayos del nuevo sol, atravesaban la Puerta del Sol.
Septiembre de 1976, Vmontes, Bolivia
Amir Ibn Taufik
iboliban@unete.com