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EL AMIGO VS EL VERDADERO AMIGO

Un amigo te envia un e-mail de vez en cuando.
El verdadero amigo aunque no te envie ninguno, siempre está... esperando uno tuyo.

Cualquier persona puede apoyarte cuando estás en lo correcto, pero...
un amigo verdadero también te apoyará cuando estés en lo incorrecto.

Un amigo piensa que los problemas por los que te quejas son recientes.
Un amigo verdadero te dice, "Deja de quejarte por las mismas cosas
y has algo al respecto de una vez por todas!!!"

Un amigo nunca te ha visto llorar.
Un verdadero amigo lleva los hombros empapados de tus lágrimas.

Un amigo desconoce los nombres de tus padres.
Un verdadero amigo guarda sus números telefónicos en una agenda.
Un amigo lleva una botella de vino a tu casa cuando hay fiesta.
Un verdadero amigo llega a tu casa temprano para ayudarte con los preparativos y se queda hasta tarde para ayudarte a recoger todo.

Un amigo busca hablar de tus problemas.
Un verdadero amigo te ayuda a buscarle solución a tus problemas.

Un amigo piensa que se acabó la amistad cuando hay una discusión.
Un verdadero amigo reconoce que no es una amistad hasta que no hayan discutido.

Un amigo espera que estés siempre a su lado.
Un verdadero amigo espera siempre estar a tu lado.

Recuerda: Es mucho mejor que te necesiten porque te quieren y no que te quieran porque te necesitan...


Ana Patricia
LA LUCIÉRNAGA Y LA SERPIENTE

Cuenta la leyenda que, una vez, una serpiente empezó a perseguir a una luciérnaga.
Esta huía rápido, con miedo de la feroz depredadora, y la serpiente no pensaba
desistir.
Huyó un día, y la serpiente no desistía... Dos días y nada...
Ya en el tercer día, y sin fuerzas, la Luciérnaga paró y dijo a la serpiente:
¿Puedo hacerte tres preguntas?
No acostumbro dar éste último deseo a nadie pero como te voy a devorar, puedes
preguntar...
¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?
No
¿Yo te hice algún mal?
No
Entonces... ¿Por qué quieres acabar conmigo?
Porque no soporto verte brillar...

Esther (Laurens)
Volvamos a empezar..
UN DIA MAS!..

¡Levántate!
No te dejes vencer ante las adversidades de la vida, no te dejes arrastrar por la corriente que parece inefable, ineludible, fatal. Aférrate a tus raíces, arremángate y ponte a remar. Sabrás que el mundo no se ha hecho por sí mismo si la conciencia no lo hubiera moldeado. El mundo es contenido por el pensamiento, así, de tal manera construirás tu mundo, tus sueños, tus ilusiones.

¡Recréate!
Vístete nuevamente de felicidad y camina con la frente en alto. Tú no eres menos que nadie. Nadie puede darte lo que tú no te das. Búscate en el rostro de un niño, mírate jugando como cuando apenas mirabas al mundo renacer en cada ilusión de tu infancia. Vuelve a creer en los reyes magos, en los ángeles, en los duendes del jardín. Vuelve a tu divina raíz y nútrela otra vez con la ilusión. No permitas que alguien quiera vivir la vida por ti, porque sabes que no podrá hacerlo, nunca nadie podrá vivir la vida por ti. Nunca dos personas podrán ocupar el mismo espacio al mismo tiempo. Tú eres un precioso instante en la historia del universo, y un espacio que éste te ha dedicado para que brilles como una estrella y colmes de luz a las vidas que a ti se acerquen.
¡Ámate!
No permitas que nada ni nadie destruya ese don precioso que brilla dentro de ti. No permitas que se termine el brillo del amor en tu alma, porque quienes te han amado tanto, aún, con el paso del tiempo te siguen amando y deseándote el bien. Hazles el homenaje de no permitir que nadie quiera doblegarte y someterte a su voluntad. Ámate como ellos te han amado y respétate tú también.
¡Libérate!
Saca tus nudos corporales y muévete. Baila, canta, camina, corre, mueve tu cuerpo hasta darle mayor fluidez. A veces las zonas más duras del cuerpo son la materialización de muchas horas de pensamiento negativo o trabajo sin placer, rutinas que habrás debido cumplir, pero que se pueden demoler, ablandar y restaurar. Libérate de tus miedos ocultos. Libérate y confía, en Dios y en ti. Libérate y empieza a ser un poquito más feliz.
¡Perdónate!
Tal vez algún error pasado no te deje en paz por momentos, tal vez alguna falta cometida haya sido motivo suficiente para que te impongas un castigo por el solo proceso conciente de saber que has cometido un error. Pero siempre hay una oportunidad de cambiar, corregir y mejorar. Solo piensa en cómo enmendarlo, en cómo modificar una situación pasada. Pídele a Dios el sano consejo para corregir una situación. Decídete a perdonar y a perdonarte, de esa forma encontrarás el recto camino a la liberación del alma y la felicidad entrará por tu puerta como un pájaro en un día soleado.
¡Renuévate!
No guardes cosas viejas si no las vas a usar nunca. Haz un regalo a alguien que le gusten esas cosas, o véndelas y cómprate algo mejor y si no sirven, tíralas, porque de nada sirve quedarse atrapado en objetos del ayer. Tu mayor tesoro es el buen recuerdo, eso nadie te lo podrá quitar.
Y no te olvides de sonreírle a la imagen del espejo, porque de tal manera aprenderás a desplegar el buen humor, las buenas formas y la simpatía. Después de todo, el sujeto que llevas dentro de vez en cuando necesita de tu sonrisa y saber que desde tu conciencia irradias una buena onda hacia afuera tanto como la que envías a tu alma.
¡Siempre mejorando y liberándote!
¡Ámate y déjate amar!
Aunque parezca difícil emprender el camino y avanzar, cuando hayas dado varios pasos, estarás nuevamente andando el sendero de la felicidad. Recuérdalo siempre: nunca es tarde para... volver a empezar.

Mundo
DEJA SECAR LA IRA

Mariana estaba muy feliz por haber recibido de regalo un juego de té de color azul. Al día siguiente, Julia, su amiguita, vino temprano para invitarla a jugar. Mariana no podía pues saldría con su madre aquella mañana. Julia entonces le pidió a Mariana que le prestara su juego de té para jugar sola en el jardín. Mariana no quería prestar su flamante regalo, pero ante la insistencia de la amiga decidió, hacer hincapié en el cuidado de aquel juguete tan especial.

Al volver del paseo, Mariana se quedó pasmada al ver su juego de té tirado en el suelo. Faltaban algunas tazas y la bandeja estaba rota. Llorando y muy molesta Mariana se desahogó con su mamá:
- ¿Ves mamá lo que hizo Julia conmigo? Le presté mi juguete y ella lo descuidó todo y lo dejó tirado en el suelo.

Totalmente descontrolada Mariana quería ir a la casa de Julia a pedirle explicaciones, pero su madre cariñosamente le dijo:
- Hijita, ¿te acuerdas de aquel día cuando saliste con tu vestido nuevo color blanco y un coche que pasaba te salpicó de lodo tu ropa? Al llegar a casa querías lavar inmediatamente el vestido pero tu abuelita no te dejó ¿Recuerdas lo que dijo tu abuela? Ella dijo que había que dejar que el barro se secara, porque después sería más fácil quitar la mancha. Así es hijita, con la ira es lo mismo, deja la ira secarse primero, después es mucho más fácil resolver todo.

Mariana no entendía todo muy bien, pero decidió seguir el consejo de su madre y fue a ver televisión. Un rato después, sonó el timbre de la puerta. Era Julia, con una caja en las manos. Al entrar a la casa dijo:
- Mariana, ¿recuerdas al niño malcriado de la otra calle, el que a menudo nos molesta? Él vino para jugar conmigo y no lo dejé porque creí que no cuidaría tu juego de té, pero él se enojó y destruyó el regalo que me habías prestado. Cuando le conté a mi madre ella preocupada me llevó a comprar otro igualito, para ti. ¡Espero que no estés enojada conmigo. No fue mi culpa.!
- ¡No hay problema!, dijo Mariana, ¡mi ira ya secó! Y dando un fuerte abrazo a su amiga, la tomó de la mano y la llevó a su cuarto para contarle la historia del vestido nuevo que se había ensuciado de lodo.

La ira nos ciega e impide que veamos las cosas como ellas realmente son. No reacciones mientras sientas ira. Así evitarás cometer injusticias y ganarás el respeto de los demás por tu posición ponderada y correcta delante de una situación difícil.

Acuérdate siempre: ¡Deja la secar la ira!
Sandy
EL PINTOR

Un hombre fue llamado a la playa para pintar un barco. Trajo con el pinturas y pinceles, y comenzó a pintar el barco de un rojo brillante como fuera
contratado para hacerlo.

Mientras pintaba, verificó que la tinta estaba pasando por el fondo del barco. Percibió que había un orificio y decidió repararlo.
Cuando terminó la pintura, recibió su dinero y se fue.
Al día siguiente, el propietario del barco buscó al pintor y le regaló un gran
cheque.

El pintor quedó sorprendido.
- Señor, ya me pagó por la pintura del barco.
- Mi querido amigo, usted no comprende, déjeme contarle lo que sucedió. Cuando le pedí que pintase el barco, olvidé de hablarle del orificio. Cuando el barco se secó, mis hijos se subieron y salieron de pesca. Yo no estaba en casa en ese momento. Cuando volví y me di cuenta de que habían salido con el barco, quedé desesperado pues recordé que el barco tenía un agujero. Imagine mi alivio y alegría cuando los vi retornando sanos y salvos. Entonces, examiné el barco y constaté que usted lo había reparado.
¿Percibe ahora, lo que hizo?, ¡ salvó la vida de mis hijos! No tengo dinero
suficiente para pagarle por su “pequeña” buena acción.....

No nos limitemos a hacer apenas lo que se espera de nosotros, no importa para quien, cuando y de que manera, da lo mejor…. ¡ Siempre!
Dios los bendiga
Esther ( Laurens )
Recordando a mi Padre
autor: Lisandro Morales Bermúdez.

Padre, aún te recuerdo...
¿cómo poder olvidarte?
si soy parte de ti y tú vives dentro de mi.
Aún recuerdo ese último día en que te vi,
fuerte y apuesto como siempre .
Y después , no te vi más...
pero tu presencia está aquí junto a mi,
te sigo amando y aún sabiendo que estás tan lejos, te siento cerca yo sé que no podré verte más, sin embargo a través de los sueños estás aquí, eres tan real
y me hablas, me cuidas y me consientes como antes.
Te amo papá....hoy sé que nadie puede ser mejor que tú, que ni la muerte puede alejarme de ti ya que tu recuerdo vive en mi para siempre.
A veces pienso que la muerte no es el fin,
sino el principio de la verdadera libertad.
Una libertad que te deja llegar a lugares deseados, donde todo ser humano alguna vez tiene la ilusión de conocer;
a lugares especiales que en vida no pueden ser.
Yo sé que siempre deseaste regresar a ese lugar a donde conociste a mi mamá,
pero el destino no te dejó, y ahora eres libre para volver y yo sé que así será.
Papá yo sé que algún día estaré de nuevo junto a ti,y volveremos a ser los amigos de antes.
Aunque la distancia nos separa hoy,
tu vivirás siempre dentro de mi,
y hoy en la paz que la muerte le ha dado a tu alma,recuerda siempre ¡cuanta falta nos haces!
Así, en los momentos difíciles y también en los buenos,junto a mis hermanos te recordamos papá,recordamos al viejito que nos escuchaba, reía o nos regañaba...
a ti papá que estás en nuestro corazón
y que ahí te quedarás para siempre.

Elizabeth
LOS BUENOS PADRES.
Los buenos padres no le dan a su hijo todo lo que necesita, Le enseñan que él es capaz de conseguir lo que quiere.
Los buenos padres no buscan hacer feliz a su hijo, Le enseñan que la felicidad depende de cada uno.
Los buenos padres no le dan oportunidades a su hijo,Le enseñan a buscarlas, a crearlas y a aprovecharlas.
Los buenos padres no le dan a su hijo lo mejor para que sea feliz, Le enseñan a disfrutar y a encontrar lo mejor, aún en lo más sencillo.
Los buenos padres no le enseñan a su hijo a superar siempre a los demás, Le enseñan a superarse a sí mismo.
Los buenos padres no le enseñan a su hijo a decir todo lo que piensa,
Le enseñan que lo que pensamos no es la verdad absoluta y que debemos ser cautelosos al expresar nuestras opininiones,teniendo en cuenta los sentimientos de los demás.
Los buenos padres no le resuelven los problemas a su hijo, Le enseñan a asumir responsabilidad y a aprender de sus errores.
Los buenos padres no le enseñan a sus hijos a evitar los fracasos,
Le muestran que el fracaso es parte del camino hacia el éxito.
Los buenos padres no convencen a su hijo de su importancia en la sociedad,Le enseñan que sirviendo se volverá importante para ella.
Los buenos padres no le enseñan a su hijo a ser crítico y resentido ante las injusticias, Le enseñan a contribuir en paz y a construir la justicia.
LETY
Que nada te detenga
Aunque te sientas cansado y sin fuerza, no te rindas, inténtalo una vez más.
Cuando yo era chico me encantaban los circos y lo que más me gustaba eran los animales, de todos ellos el que más llamaba mi atención era el elefante.

Durante la función, la enorme bestia hacía despliegue de peso, tamaño y fuerza descomunal... pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.

Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa, me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de tajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir.

El misterio es evidente: ¿Por qué no huye si aquello que lo sujeta es tan débil comparado con su fuerza? Cuando tenía cinco o seis años, pregunté a varias personas por el misterio del elefante y alguien me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado.

Hice entonces la pregunta obvia: Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan? No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente.

Hace algunos años descubrí que alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta:

"El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy pequeño".

Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente volvía a probar, y también al otro y al que seguía...hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino. Este elefante enorme y poderoso no escapa porque CREE QUE NO PUEDE.

El tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que se siente poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro. Jamás... Jamás... intentó poner a prueba su fuerza otra vez...

Cada uno de nosotros somos un poco como ese elefante: vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad. Vivimos creyendo que un montón de cosas "no podemos hacer" simplemente porque alguna vez probamos y no pudimos. Grabamos en nuestro recuerdo "no puedo... no puedo y nunca podré", perdiendo una de las mayores bendiciones con que puede contar un ser humano: la fe.

La única manera de saber, es intentar de nuevo poniendo en el intento TODO NUESTRO CORAZON y todo nuestro esfuerzo como si todo dependiera de nosotros, pero al mismo tiempo, confiando totalmente en Dios.

Mundo
Una bella reflexión
La bella vejez
Una señora, bien equilibrada y orgullosa, de 92 años de edad, cada mañana
para las 8 en punto, estaba con su cabello peinado al estilo de peluquería un maquillaje perfectamente aplicado, aún sabiendo que ella era casi ciega.
Se mudó hoy a un asilo de ancianos. Su marido de 90 años, recientemente
había muerto, obligando a que esta mudanza se hiciera después de su fallecimiento.
Después de muchas horas de esperar pacientemente en la recepción
del asilo de ancianos, ella sonrió muy dulcemente cuando le avisaron que su
habitación estaba lista. Mientras ella maniobraba su andador al ascensor, yo le daba una descripción detallada de su pequeño cuarto, incluyendo las sábanas y
cortinas que habían sido colgadas en su ventana:
"Me encantan", dijo ella con el entusiasmo de un chiquillo de 8 años al que acaban de mostrar un nuevo cachorro. "Sra. Jones, usted aún no ha visto el cuarto . sólo espere".
"Eso no tiene nada que ver", dijo ella. "La felicidad es algo que uno decide con anticipación. El hecho de que me guste mi cuarto o no me guste, no depende en como este arreglado el lugar, depende en como yo
arregle mi mente. Ya había decidido de antemano que me encantaría". "Es
una decisión que tomo cada mañana al levantarme"....
Estas son mis posibilidades: puedo pasarme el día en cama enumerando las dificultades que tengo con las partes de mi cuerpo que ya no funcionan, o puedo levantarme de la cama y agradecer por las que sí funcionan. Cada día es un regalo, y por el tiempo que mis ojos se abran me enfocaré en el nuevo
día y en las memorias felices que he guardado en mi mente. sólo por este momento en mi vida.
La vejez es como una cuenta bancaria... uno extrae de lo que había depositado en ella. Entonces, mi consejo para ti sería que deposites gran cantidad de felicidad en la cuenta bancaria de tus recuerdos".
Gracias por lo que has hecho para llenar mi banco de memorias. Sigo depositando.
Recuerda las simples 5 reglas para ser feliz:
1. Libera tu corazón de odio.
2. Libera tu mente de preocupaciones.
3. Vive humildemente.
4. Da más.
5. Espera menos.

Esther Elizabeth
¿Experiencia?

La redacción que sigue fue escrita por un candidato en una selección de personal en Volkswagen; la persona fue aceptada y su texto está haciendo furor en Internet por su creatividad y sensibilidad:

"Ya hice cosquillas a mi hermana sólo para que dejara de llorar, ya me quemé jugando con una vela, ya hice un globo con el chicle y se me pegó en toda la cara, ya hablé con el espejo, ya jugué a ser brujo. Ya quise ser astronauta, violinista, mago, cazador, y trapecista, ya me escondí atrás de la cortina y dejé olvidados los pies afuera, ya corrí por el timbre del teléfono, ya estuve bajo la ducha hasta hacerme pis. Ya robé un beso, confundí los sentimientos, tomé un camino errado y sigo andando en lo desconocido. Ya raspé el fondo de la olla donde se cocina la crema, ya me corté al afeitarme muy apurado y lloré al escuchar determinada música en el ómnibus.

Ya traté de olvidar a algunas personas y descubrí que son las más difíciles de olvidar. Ya subí a escondidas a la azotea para agarrar estrellas, ya subí a un árbol para robar fruta, ya me caí por una escalera. Ya hice juramentos eternos, escribí el muro de la escuela y lloré sentado solo en el piso del baño por algo que me pasaba, ya huí de mi casa para siempre y volví al instante siguiente.

Ya corrí para no dejar a alguien llorando, ya quedé solo en medio de mil personas sintiendo la falta de una sola. Ya vi ponerse el sol y cambiar al rosado y al anaranjado, ya me tiré a la piscina y no quise salir más, ya tomé whisky hasta sentir mis labios dormidos, ya miré la ciudad desde arriba y ni aún así encontré mi lugar. Ya sentí miedo de la oscuridad, ya temblé por los nervios, ya casi morí de amor y renací nuevamente para ver la sonrisa de alguien especial, ya desperté en medio de la noche y sentí miedo de levantarme. Ya aposté a correr descalzo por la calle, grité de felicidad, robé rosas en un enorme jardín, ya me enamoré y creí que era para siempre, pero era un "para siempre" por la mitad. Ya me acosté en el pasto hasta la madrugada y vi cambiar la luna por el sol, ya lloré por ver amigos partir y luego descubrí que llegaron otros nuevos y que la vida es un ir y venir permanente .

¡Fueron tantas cosas que hice, tantos momentos fotografiados por la lente de la emoción y guardados en ese baúl llamado corazón!

Ahora un formulario me pregunta, me grita desde el papel: ¿Cuál es su experiencia?
Esa pregunta hizo eco en mi cerebro: experiencia... experiencia...

¿Será que cultivar sonrisas es experiencia? No, tal vez ellos no saben todavía ver los sueños. Ahora me gustaría preguntarle al que redactó el formulario: ¿Experiencia? ¿Quién la tiene si a cada momento todo se renueva?

Elizabeth
Puente Sobre Aguas Turbulentas

Si estás triste, con un dolor, y si hay lágrimas en tu corazón;
si deprimido sientes que estás.
Cuenta conmigo y no te aflijas amigo
y piensa que a tu lado estoy.
Si apenado por la calle vas,la noche oscura cae sin piedad de ti,no tengas miedo y anímate.
Cuenta conmigo y no te aflijas amigo y piensa que a tu lado estoy.
Sigue ya tu andar, sin mirar atrás,
tu estrella está brillando cada día más;
si deprimido sientes que estás.
Cuenta conmigo y no te aflijas amigo
y piensa que a tu lado estoy.

Tu amigo:
J e s ú s

Margarita
El barbero
Un hombre fue a una barbería a cortarse el cabello y recortarse la barba, como es costumbre.
En estos casos entablo una amena conversación con la persona que le atendía.
Hablaban de tantas cosas y tocaron muchos temas, de pronto tocaron el tema de Dios, el barbero dijo:
Fíjese caballero que yo no creo que Dios exista, como usted dice.
Pero, ¿porque dice usted eso? pregunto el cliente.
Pues es muy fácil, basta con salir a la calle para darse cuenta de que Dios no existe, o dígame, acaso si Dios existiera, habrían tantos enfermos, habría niños abandonados, si Dios existiera no habría sufrimiento ni tanto dolor para la humanidad, yo no puedo pensar que exista un Dios que permita todas estas cosas.
El cliente se quedo pensando un momento, pero no quiso responder para evitar una discusión.

El barbero termino su trabajo y el cliente salió del negocio. Recién abandonaba la barbería cuando vio en la calle a un hombre con la barba y el cabello largo, al parecer hacia mucho tiempo que no se lo cortaba y se veía muy desarreglado. Entonces entro de nuevo a la barbería y le dijo al barbero.
¿Sabe una cosa? los barberos no existen
¿Cómo que no existen? pregunto el barbero Si aquí estoy yo y soy barbero.
No! Dijo el cliente, no existen porque si existieran no habría personas con el pelo y la barba tan larga como la de ese hombre que va por la calle.
Ah, los barberos si existen, lo que pasa es que esas personas no vienen hacia mí.
Exacto! Dijo el cliente Ese es el punto, Dios si existe lo que pasa es
que las personas no van hacia él y no le buscan, por eso hay tanto
dolor y miseria.

Margarita
..........¿Papito... Cuánto me amas?

El día que mi Hija nació, en verdad no sentí gran alegría. Por que la decepción que sentía parecía, ser más grande que el gran contecimiento que representa tener una hija.
¡Yo quería un varón!

A los dos días de haber nacido, fui abuscar a mis dos mujeres,una lucía pálida y agotada y la otra radiante y dormilona.
En pocos meses me dejé cautivar por la sonrisita de mi Carmencita y por la infinita inocencia de su mirada fija y penetrante, fue entonces cuando empecé a amarla con locura.
Su carita, su sonrisita y su mirada no se apartaban ni por un instante de mis pensamientos, todo se lo quería comprar, la miraba en cada niño o niña, hacía planes sobre planes, todo sería para mi Carmencita.
Este relato era contado a menudo por Randolf, el padre de Carmencita y Yo también sentía gran afecto por la niña que era la razón más grande para vivir de Randolf según decía el mismo.

Una tarde estaba mi familia y la de Randolf, haciendo un picnic a la orilla de un río cerca de casa y la niña entabló una
conversación con su papá, todos escuchábamos: Papi,... cuándo cumpla quince años ¿Cuál Será mi regalo?

-Pero mi amor, si apenas tienes diez añitos, ¿No te parece que falta mucho para esa fecha?
Bueno papito,... tu siempre dices que el tiempo pasa volando, aunque yo nunca lo he visto por aquí. La conversación se extendía y todos articipamos de ella. Al caer el sol regresamos a nuestras casas.

Una mañana me encontré con Randolf enfrente del colegio donde estudiaba Carmencita quien ya tenía catorce años.Randolf se veía
muy contento y la sonrisa no se apartaba de su rostro. Con gran orgullo me mostraba las calificaciones de Carmencita, eran notas
impresionantes, ninguna bajaba de diez puntos y los estímulos que les habían escrito sus profesores eran realmente conmovedores, felicite al dichoso papá.

Carmencita ocupaba toda la alegría de la casa, en la mente y en el corazón de la familia, especialmente en el de su papá.

Fue un Domingo muy temprano cuando nos dirigíamos a misa, cuando Carmencita tropezó con algo, eso creíamos todos y dio un traspié, su papá la agarró de inmediato para que no cayera...Ya instalados
en la iglesia, vimos como Carmencita fue cayendo lentamente sobre el banco y casi perdió el conocimiento.

La tomamos en brazos, mientras su papá buscaba un taxi hacia el hospital.

Allí permaneció por diez días y fue entonces cuando le informaron que su hija padecía una grave enfermedad que afectaba seriamente su corazón, pero no era algo definitivo, qué debía practicarle otras
pruebas para llegar a un diagnóstico firme.
los días iban pasando, Randolf renunció a su trabajo para dedicarse al cuidado de Carmencita, su madre quería hacerlo pero decidieron que ella trabajaría, pues sus ingresos eran superiores a los de él.

Una mañana Randolf se encontraba al lado de su hija, cuando ella le preguntó:
-¿Voy a morir, no es cierto? ¿Te lo dijeron los doctores?
-- No mi amor...no vas a morir, Dios que es tan grande, no permitiría que pierda lo que más he amado sobre este mundo, respondió el padre.
-¿Van a algún lugar?
¿Pueden ver desde lo alto a su familia?
Sabes si pueden volver? preguntaba su Hija.
- Bueno hija,... en verdad nadie ha regresado de allá a contar algo sobre eso, pero si yo muriera, no te dejaría sola, estando en el mas allá buscaría la manera de comunicarme contigo, en última instancia utilizaría el viento para venir a verte.
-¿Al viento? ¿Y cómo lo harías?
-No tengo la menor idea hijita, solo sé que si algún día muero, sentirás que estoy contigo, cuando un suave viento roce tu cara y una brisa fresca bese tus mejillas.
Ese mismo día por la tarde, llamaron a Randolf, el asunto era grave, su hija estaba muriendo. Necesitaban un corazón, pues el de ella no resistiría sino unos quince o veinte días más. ¡UN CORAZÓN!
¿Dónde hallar un corazón?
¡Un corazón!
-¿Dónde Dios mío?
Ese mismo mes, Carmencita cumpliría sus quince años. Y fue el viernes por la tarde cuando consiguieron un donante, una esperanza iluminó los ojos de todos, las cosas iban a cambiar.

El Domingo por la tarde ya Carmencita estaba operada, todo salió como los médicos lo habían planeado. ¡Éxito total! Sin embargo, Randolf todavía no había vuelto por el hospital y Carmencita lo extrañaba muchísimo, su mamá le decía que ya todo estaba muy bien y que su papito sería el que trabajaría para sostener la familia.

Carmencita permaneció en el hospital por quince días más, los médicos no habían querido dejarla ir hasta que su corazón estuviera firme y fuerte y así lo hicieron.

Al llegar a casa todos se sentaron en un enorme sofá y su mamá con los ojos llenos de lágrimas le entregó una carta de su padre:
"Carmencita, hijita de mi corazón: Al momento de leer mi carta, ya
debes la promesa que me hicieron los médicos que te operaron. No puedes
imaginarte ni remotamente cuanto lamento no estar a tu lado en este instante.

Cuando supe que ibas a morir, decidí dar respuesta a una pregunta que me hiciste cuando tenias diez añitos y a la cual no respondí. Decidí hacerte el regalo más hermoso que nadie jamás haría por mi hija... Te regalo mi vida entera sin condición alguna, para que hagas con ella lo que quieras.

¡¡Vive hija!!

¡¡Te amo con todo mi corazón!! "

Carmencita lloró todo el día y toda la noche; Al día siguiente fue al cementerio y se sentó sobre la tumba de su papá; lloró como nadie lo ha hecho y susurró:
" Papi,... ahora puedo comprender cuanto me amabas yo también te amaba y aunque nunca te lo dije, ahora comprendo la importancia de decir "Te Amo" y te pediría perdón por haber guardado silencio tantas veces ".
En ese instante las copas de los árboles se mecieron suavemente, cayeron algunas hojas y florecillas, y una suave brisa rozó las mejillas de Carmencita, alzó la mirada al cielo, intentó secar las lagrimas de su rostro, se levantó y emprendió regreso a su hogar.
Por favor nunca dejes de decir "TE AMO"
No sabes si será esa la ultima vez...

CADA DIA A CADA INSTANTE EXPRESA TU AMOR
Esther Elizabeth Lizaola García