| GFG |
|
index | webmasters |links | Chat |
comentario,puesta en escena
«AIDA». Es una de las
operas mas espectaclares del repertorio de los grandes teatros del
mundo. En ella se concentran todos los principales ingredientes del género,
elevados al máximo exponente. Su autor, Giuseppe Verdi, encuentra
a los 60 años y con esta partitura su máxima plenitud como
compositor y se muestra como un auténtico «hombre de teatro».
Tullio Serafin dirige a la Orquesta de La Scala de Milán en una
versión protagonizada por Maria Callas, Richard Tucker y Tito Gobbi.
Terenci Moix, desde sus amplios conocimientos del mundo egipcio, narra
sus impresiones sobre esta trágica historia entre Radamés,
Aida y Amneris, que tiene lugar en Menfis y Tebas.
Elefantes, caballos, oros,
joyas, esfinges, obeliscos, brillos, gran colorido. Arias de gran relieve,
gran despliegue de masas, fragmentos pegadizos... Si existe una ópera
que se pueda definir como espectacular, ésta es Aida de Giuseppe
Verdi. En ella, se concentran todos los ingredientes operísticos
elevados al grado máximo. Ejerce una fascinación increíble
tanto en los profanos como en los grandes aficionados al género.
Su exotismo y su grandiosidad avalan este poderoso influjo.
Esa espectacularidad también
se ha afianzado en los grandes montajes que se han llevado a cabo en los
espacios escénicos al aire libre. Lugares como las Termas de Caracalla,
la Arena de Verona, las propias pirámides egipcias o la plaza de
toros de Las Ventas han albergado grandiosas representaciones con coros
y ballets multitudinarios.
Sus melodías son tan conocidas
que mucha gente que no ha asistido jamás a una ópera tararea
parte de estas partituras. ¿Quién no conoce la Marcha triunfal
del segundo acto, tan utilizada en sintonías de programas o en anuncios
de televisión?
Sin embargo, Aida no es sólo
lujo y espectacularidad. Posee un importante componente psicológico.
Cada personaje vive su propio drama interior. Son importantes sus reacciones,
sus caracteres, su propia evolución. El factor humano es fundamental.
Esta obra maestra, que muestra la madurez de su compositor, narra la historia
de un triángulo amoroso entre la esclava etíope Aida, el
general Radamés y la princesa de Egipto, Amneris.
Lucha interna
Aida se debate en una profunda lucha
interior. Debe elegir entre su patria, Etiopía, y su amado, Radamés.
Al final, escoge morir junto a su amor en lugar de salvarse y huir a su
país. Radamés es un héroe militar, valiente, con un
carácter muy noble. Desea el triunfo para hacerse digno de Aida.
A la princesa de Egipto, Amneris, la consume una pasión no correspondida
por Radamés. Hay quien señala que éste es el personaje
más interesante y el que posee mayor riqueza en matices desde el
punto de vista psicológico.
Además en los personajes
se esconde un elemento que provoca numerosos conflictos en muchas de las
óperas de Verdi: el poder. Todos ellos excepto Amneris se mueven
por un sentimiento patriótico que les enfrenta. El coro representa
por una parte, la lucha entre la patria y el poder, y por otra, entre lo
individual y lo colectivo.
Por eso, se dice que esta ópera
posee también un tono bastante intimista. Verdi ahonda en los sentimientos
individuales, nadie como él es capaz de revelar con su música
el drama interior de sus personajes. Uno de los momentos más emocionantes
es el Ritorna vincitor.
Aida se estrenó el 24 de
diciembre de 1871 en el Teatro de la Opera de El Cairo. Allí se
desplazaron numerosas personalidades atraídas por la magnitud del
espectáculo, que constituyó un auténtico éxito.
El compositor no acudió y se quedó preparando el estreno
en La Scala de Milán, que tendría lugar el 7 de febrero de
1872.
A Giuseppe Verdi, en un principio
no le interesaba escribir una obra con un tema éxotico. Al libretista
de su ópera Don Carlo, Camille du Locle, le costó convencerle.
Le mandó la sinopsis de una obra que había escrito uno de
los mejores egiptólogos del siglo XIX, Auguste Mariette. Y al final,
tras muchos tiras y aflojas aceptó componer una partitura sobre
ese argumento, aunque no fuera para la inauguración del Teatro de
la Opera de El Cairo, como estaba previsto en un principio.
Decorados y vestuario
Verdi y Du Locle se documentaron
exhaustivamente sobre la Historia y las costumbres del Antiguo Egipto y
desarrollaron la acción en Menfis y Tebas, en la época de
los faraones. La colaboración con Mariette fue continua, incluso
supervisaba los decorados y el vestuario. Verdi encargó el libreto
a Antonio Ghislanzoni pero también bajo su estricta vigilancia y
sin descuidar la importancia del texto en ningún momento. Existen
ciertas similitudes entre este libreto y Nitetti, que escribió Pietro
Metastasio, un poeta de la Corte vienesa. Quizá ambos se basaran
en alguna fuente egipcia ya que tampoco se sabe si Mariette se apoyó
en hechos reales.
En cuatro meses la obra estaba lista
para su estreno aunque la guerra franco-prusiana, que afectó a la
capital francesa, lo retrasó. Con Aida culmina la ópera romántica,
la italiana y la grand opera. De ésta posee numerosas influencias
como la cantidad de escenas corales y la presencia del ballet.
Es la primera obra maestra de madurez
de Verdi y, en ella, demuestra su gran capacidad de invención y
su poderoso talento como un «auténtico hombre de teatro».
Vislumbró que la ópera tradicional ya no era viable y se
volcó en este nuevo estilo «más sinfónico»
aunque con ciertas similitudes, sobre todo en el esquema dramatúrgico,
con su anterior obra Don Carlo.
Aida llegó a España
en diciembre de 1874, concretamente al Teatro Real. Allí fue una
de las obras más representadas. Durante la primera temporada se
exhibió 31 veces con gran éxito y en la temporada siguiente
se repuso 22 veces más.
|
HDHD |