¿QUÉ
ES LA MEDIACIÓN FAMILIAR?
La
mediación
familiar es una fórmula extrajudicial y voluntaria que permite
resolver estas situaciones de crisis mediante una aproximación
de las posiciones enfrentadas, lo que permite, tanto recomponer
la unidad de la propia familia desde dentro, como minimizar los efectos
negativos de una ruptura.
Para que esto sea posible, los interesados deben de solicitar y aceptar la intervención confidencial de una tercera persona ajena, cualificada y sin capacidad de tomar decisiones por las partes, denominada mediador, que posibilitará el diálogo y que trabajará para la consecución de un acuerdo justo, duradero y aceptado por los afectados. Por sus características de voluntariedad, neutralidad y confidencialidad, la mediación se presenta ante la familia como un recurso que abre nuevas vías para fomentar, en un clima de cooperación y de respeto mutuo, la autonomía y la libre capacidad de las personas para decidir su futuro. ¿A
QUIÉN
VA DIRIGIDA?
Con
carácter preferencial deberá estar dirigida a aquellos
conflictos derivados del ejercicio de la patria potestad, guarda y
custodia, régimen de visitas y relación de los padres con
los menores y de éstos entre sí, los relativos a
pensiones, al uso de domicilio familiar, a la disolución de sus
bienes, así como en general aquellos otros que se deriven de las
relaciones paterno filiales.
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