6.- LA MEDIACIÓN CIVIL Y MERCANTIL
 
1.- LA MEDIACIÓN: QUE ES?
2.- LA MEDIACIÓN: SOPORTE LEGAL
3.- LA MEDIACION: OBJETIVOS
4.- LA MEDIACIÓN: MODALIDADES DE INICIO
5.- LA MEDIACIÓN LABORAL
6.- LA MEDIACIÓN CIVIL Y MERCANTIL
7.- LA MEDIACIÓN: Prácticas de Procedimientos de Mediación.
8.- LA MEDIACION: NOTICIAS
9.- Credenciales de Mediador
10.- CONTACTO

11.- La Mediación: Tendencias
12.- La Mediación en República Dominicana
6.- LA MEDIACIÓN CIVIL Y MERCANTIL

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La Mediación en asuntos civiles y mercantiles viene regulada, en España, por la Ley 5/2012, de 6 de julio

Texto completo de la Ley 5/2012 de mediación en asuntos civiles y mercantiles
Entre las ventajas de la mediación es de destacar su capacidad para dar soluciones prácticas, efectivas y rentables a determinados conflictos entre partes y ello la configura como una alternativa al proceso judicial o a la vía arbitral, de los que se ha de deslindar con claridad. La mediación está construida en torno a la intervención de un profesional neutral que facilita la resolución del conflicto por las propias partes, de una forma equitativa, permitiendo el mantenimiento de las relaciones subyacentes y conservando el control sobre el final del conflicto.

2. Quedan excluidos, en todo caso, del ámbito de aplicación de esta Ley:

a) La mediación penal.
b) La mediación con las Administraciones públicas.
c) La mediación laboral.
d) La mediación en materia de consumo.




La mediación mercantil puede usarse para la resolución de todo tipo de disputas en el ámbito del comercio a todos los niveles.

El Congreso aprueba la Ley Concursal, que facilita renegociar deudas fuera del juzgado.
Los acuerdos de renegociación pactados por una sociedad con la mayoría de sus acreedores podrán imponerse al resto, siempre que hayan recibido el apoyo del 60 % de las deudas y vengan respaldados por un informe favorable

La reforma de la Ley Concursal establece que los acuerdos de renegociación pactados por una sociedad con la mayoría de sus acreedores podrán imponerse al resto, siempre que hayan recibido el apoyo del 60 % de las deudas y vengan respaldados por el informe favorable de un experto independiente.

De esta manera, se evitan las minorías de bloqueo que han llevado a que muchas sociedades no puedan refinanciar sus deudas y tengan que acogerse al concurso de acreedores, un proceso judicial similar a la antigua suspensión de pagos que termina en el 95 % de los casos en la liquidación de la empresa.

La nueva Ley Concursal también favorecerá la aportación de liquidez a empresas en dificultades con el objetivo de frenar esos procesos de insolvencia.

Para paliar la decisión del Ministerio de Justicia de no mejorar los concursos de particulares, los grupos parlamentarios han introducido una disposición adicional en la Ley Concursal por la que el Ejecutivo tendrá un período de seis meses para presentar un informe con medidas que completen "la protección económica y social de consumidores y familias".

Así, se deberán proponer soluciones extrajudiciales que favorezcan, a través de mediadores o de pactos notariales, la renegociación de deudas de las familias, que casi nunca consiguen acordar un plan de pagos con sus acreedores cuando entran en concurso.

La reforma de la Ley Concursal no incorpora finalmente la mayoría de cambios que pactaron en el Senado PP y CiU, entre los que destacaba la creación inmediata de un proceso para que los particulares pudieran liquidar su patrimonio y pagar a los acreedores bajo supervisión de un notario.

El diputado del PSOE Jesús Quijano defendió que los problemas de las familias para atender sus deudas "exigen una ley especial que ojalá aborde el próximo Gobierno en la próxima legislatura porque hay un mandato parlamentario para que así se haga", en referencia a la disposición adicional aprobada en el Congreso.

El PSOE aceptó hoy no obstante las enmiendas del PP y CiU para que se siga obligando a los administradores concursales (los que gestionan los concursos de acreedores) a contar con formación en esa materia y a tener al menos cinco años de experiencia en el ejercicio de la profesión.

No obstante, los concursos serán gestionados por un único administrador nombrado judicialmente (por ejemplo, una sociedad profesional), en vez de los tres actuales.

La composición de la administración concursal ha sido uno de los aspectos más polémicos en la tramitación parlamentaria de la nueva Ley Concursal, ya que el PP considera que la regulación dada favorece a las grandes sociedades de auditoría, mientras que el PSOE defiende que es la mejor manera de abaratar los costes del proceso.

El diputado socialista Jesús Quijano destacó que la reforma de la Ley Concursal, la segunda que se aplica a esta norma de 2003, "completa bastante bien el marco legal de los concursos de acreedores", ya que "no excluye opciones de futuro pero desde luego soluciona problemas ahora".

En cambio, el diputado del PP Federico Trillo criticó que la nueva Ley Concursal no alcanzará las metas que persigue porque resulta "tardía en su aplicación, precipitada en su tramitación, confusa en su redacción, contradictoria entre la exposición de motivos y el texto y no cuenta con dotación adicional de medios, lo que la hace ineficaz".

Según el INE, un total de 5.750 empresas y particulares se acogieron en 2010 al concurso de acreedores, una cifra que se podría superar en 2011, ya que en la primera mitad del ejercicio se han registrado 3.574 procesos. (http://www.difusionjuridica.es)

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MEDIACIÓN POS ACCIDENTES DE TRÁFICO
Introducción
Se ha considerado desde hace mucho tiempo que los accidentes de vehículos en el tráfico rodado eran sucesos inevitables, debido a una consecuencia más o menos eventual y aleatoria que ocurría en los demás cuando se hacía uso del transporte.
Acuñando el término transporte efectivamente da la sensación de inevitabilidad, o lo que es lo mismo, algo que no se puede controlar. Es en una época relativamente reciente, en los 60, en los que se pasa a reconocer como hechos punibles algunos accidentes (ahora despenalizados): Decir que los traumatismos ocasionados por el tránsito, en gran medida pueden predecirse y prevenirse; se trata de un problema causado por el ser humano y como tal cabe una revisión profunda en la que se pueda concluir con la conveniencia de aplicar medidas correctoras.
De modo que paulatinamente en función de análisis racionales y las reflexiones adecuadas nacen los sistemas de seguridad, seguridad activa como pasiva, donde se minimizan al máximo los riesgos de sufrir un accidente y en su caso que, los efectos producidos por este sean los menores posibles.
JUSTIFICACIÓN DE SER MEDIADOS ASUNTOS RELATIVOS A LA ACCIDENTALIDAD EN EL
TRÁFICO

La mediación utiliza para su desarrollo una serie de herramientas propias, que facilita la comunicación y ésta es fundamental para el entendimiento.
Antes de que se produzca un accidente de tráfico, la vida de una o varias personas discurre con una determinada forma, suponiendo la propia normalidad, desde la personal, grupal y social y de forma específica la familiar, mientras que, después de un hecho fortuito como es un accidente, estas situaciones sufren un giro, llegando a ser en algunos casos de hasta 360 grados, dependiendo de la posición que se ocupa y sobre todo el papel que, como sujeto le haya correspondido en dicho accidente (transgresor-victimario o víctima). De su implicación y lo más importante de la causalidad, dependerá que la persona se vea con una perspectiva de futuro que, seguramente será muy diferente a la
perspectiva que tenía anteriormente al accidente.
LA MEDIACIÓN EN LOS ACCIDENTES DE TRÁFICO.
Antes de que se produzca un accidente en el tráfico rodado, existe una realidad en laque, de forma generalizada el hombre ha intervenido notablemente y también después del accidente, es el hombre el que debe de intervenir de forma activa para solucionar la situación problemática o conflictiva que aparece inmediatamente.
El conflicto es propiedad del ser humano que surge desde el interior del mismo o como fruto de los actos de la interrelación entre individuos.
La persona en su afán por ir evolucionando en un sentido genérico, podría decirse que
usa todos los medios, mecanismos, herramientas y tecnologías a su alcance para favorecer su crecimiento y la utilización continuada de una de sus creaciones (EL AUTOMÓVIL) es imparable, así como esa evolución propiciada por la invención de la rueda, y desde el siglo XIX, el uso de las cuatro ruedas es también una constante.
Si junto a las cuatro ruedas sumamos elementos, como propulsión, velocidad, control, seguridad y normas, sabemos que estas últimas, no las normas dictadas sino las naturales, las físicas o leyes físicas, una vez traspasadas tienen unas consecuencias cuyo efecto puede producir un retroceso en el hombre muy perjudicial, justamente lo contrario del pretendido avance. Como ejemplo el descontrol de la Fuerza teniendo en cuenta la (Segunda ley de Newton o principio fundamental de la dinámica) Fuerza = Masa x Aceleración, esta tiene un efecto destructivo cuando fuerzas de dos cuerpos con la misma dirección y sentido contrario chocan, que es lo que ocurre habitualmente en los accidentes de tráfico.
El uso del automóvil es generalizado, de ahí que, todos estamos potencialmente
involucrados en los accidentes, de una forma activa o pasiva, como transgresores de las normas físicas y en las normas dictadas de conducta para la circulación del tráfico rodado (sujetos activos), o como víctimas (sujetos pasivos) de quienes transgreden dichas normas. De manera consciente o inconsciente seremos transgresores o víctimas de los accidentes del tráfico y por tanto somos parte directa del conflicto que se genera.
Los conflictos son situaciones y posiciones que ocupan dos o más personas, donde intervienen sus emociones y por consiguiente sus estados de ánimo.
Las personas entran en oposición o desacuerdo porque sus posiciones, intereses, necesidades, sus deseos o valores son incompatibles, o son percibidos como incompatibles, donde juegan como se decía un papel muy importante las emociones y sentimientos y donde la relación entre las partes en conflicto puede salir fortalecida o
deteriorada en función de cómo sea el proceso de resolución del conflicto.
Para la resolución de los conflictos generados por los accidentes de tráfico, existen varios procedimientos que ya usamos, no terminando de resolverse en numerosas ocasiones, por ser estos procedimientos los menos apropiados, o no los más convenientes.
La mediación es un sistema de resolución de conflictos alternativo a sistemas
tradicionales, que tiene cabida en distintos ámbitos como ya es sabido.
¿LA MEDIACIÓN TIENE UN ESPACIO DE ACTUACIÓN DESPUÉS DE UN ACCIDENTE?
La respuesta es sí.
Si porque la situación de cualquiera, ocupe la situación que ocupe antes de un
accidente de tráfico (sujeto activo o pasivo), es de una determinada manera y será
completamente diferente después de haberse producido el accidente. Pero sobre todo
cuando la persona es el sujeto pasivo o víctima, porque obran sobre ella circunstancias
que la hacen sentir impotente y con falta de respuestas a pesar de que se hayan
cumplido todos los procesos indemnizatorios correspondientes a las responsabilidades
civiles subsidiarias y obligatorias que le compete al transgresor de la norma de
circulación vial.
La aplicación de la Mediación como herramienta pos accidentes de tráfico es muy
apropiada bajo mi punto de vista, por su eficacia, rapidez y congruencia para la
posición en que se encuentra la victima de un hecho fortuito y traumático, como es el
accidente de tráfico.
Para que la puesta en marcha de la Mediación en el ámbito Pos accidente de tráfico
tenga lugar, debe de cumplir unos requerimientos muy cercanos a los de la Mediación
penal, entre otros importantes, siendo primero y principal la de ser siempre solicitada
por la persona pasiva o víctima del accidente, o cuando derivada por un juez siempre y
cuando sea voluntariamente aceptada también en primer lugar por la víctima.
Como una respuesta de solución posible a conflictos derivados de los accidentes de
tráfico, sería utilizar la MEDICIÓN POS ACCIDENTES DE TRÁFICO. Teniendo muy en
cuenta y preponderantemente la Voluntariedad, son las partes las que tienen en su
poder el verdadero valor de manifestar la voluntad de iniciar un proceso de mediación
e incluso habiendo sido derivado su caso/conflicto a nivel judicial, tienen en todo
momento el poder de decisión sobre el inicio y finalización del mismo. Hecho de vital
importancia sobre todo desde el punto de vista del ofendido (víctima), y que no tiene
ninguna consecuencia negativa o dicho de otra manera, la negativa a iniciar una
mediación o que la terminación de ésta, sea sin llegar a un acuerdo, no influye en
absoluto en el proceso judicial que se hubiera abierto por la causa.
Como todos sabemos en toda mediación existen una serie de principios, todos y cada
uno de gran importancia entre los que citamos habitualmente: La confidencialidad,
neutralidad e imparcialidad de los mediadores, buena fe y respeto, gratuidad
(mediación intrajudicial penal)... Pero sin duda el pilar fundamental es LA VOLUNTAD
de las partes, el deseo de encontrar respuestas y encontrar un descanso que, puede
venir a través del otorgamiento del perdón. A éste pilar básico y fundamental se le
agrega un elemento/acción que encontramos en el PERDÓN, y que siendo en todo
momento propiedad del ofendido, ha de entenderse como un mecanismo de
activación en ambos sentidos, tanto hacia y desde la víctima, hasta el ofensor o
victimario. Lo que hay que tener claro es que el proceso del perdón se da en quien
perdona (la víctima) y no en el ofensor, y que el principal beneficio lo obtiene quien
perdona y no quien agrede, por que perdonar significa descansar cuando se otorga con
su finalidad. El perdón no es un acto que pueda denominarse automático, semejante a
mover la cabeza o mover una parte del cuerpo, requiere un proceso y uno de los
primeros pasos de perdonar es legitimar el enfado y el dolor de forma directa por el
ofensor y por la víctima, siendo escuchada a ésta última, sin aconsejar ni juzgar, con la
simple acción de escuchar y comprender, será seguramente suficiente.
El perdonar no tiene que implicar conciliarse con el ofensor, así como tampoco resta
nada el perdón a la justicia.
El Perdón no es un derecho del ofensor, ya que no tiene derecho a pedir, si no a dar, y
ante la valentía de solicitar el perdón junto con el reconocimiento, debe primar la
generosidad de donar y/u ofrecer el Perdón del ofendido, si realmente existe voluntad
en ambas partes
Atendiendo a la situación de víctima según se recoge en el estudio científico aportado
por la fundación Mapfre de Mayo- 2013,
“El día después de los accidentes de tráfico: perspectiva de las víctimas“
Al repasar definiciones, se observa cómo el concepto “víctima”, es entendido como:
“toda persona que resulte muerta o herida como consecuencia de un accidente de
circulación”. Es decir, no se contemplan como víctimas a las personas más cercanas de
los accidentados, sus familiares, sino solamente a quien ha sufrido el siniestro. Pues no
solamente los familiares sino también los círculos más próximos del accidentado serian
víctimas. Probablemente desde una óptica generalizada pueda verse como una
posición de perdida, todo el entramado numérico que supone la puesta en marcha de
los protocolos establecidos cuando se produce un accidente, (sanidad, justicia, trabajo,
compañías de seguros, etc.). Los elementos que dejen en evidencia que un accidente
de tráfico no sólo significa pérdidas económicas para el Estado y la sociedad en su
conjunto, ni tampoco significa un problema de salud pública y atención sanitaria, ni
afecta solamente a quiénes se ven implicados en primera persona. Sino que ante un
siniestro vial, las consecuencias van más allá que las puramente arrojadas por los
números, por lo que hay que considerar que, aun siendo necesarias las cifras
manejadas para con las víctimas, serán del todo insuficientes en la compleja situación
en la que se quedan las mismas días después del accidente de tráfico según las
experiencias de quienes están en la situación de víctimas directas e indirectas.
Porque hay multitud de situaciones que se quedan sin respuesta el día después,
incluso en meses y años después de haberse producido en hecho fatídico, ya que la
normalidad por la que se discurría antes del accidente, no se llega alcanzar debido a
que la víctima directa en muchísimos casos no se recupera físicamente en su totalidad
y psíquicamente en demasiadas ocasiones tampoco se produce dicha recuperación y
las victimas indirectas y secundarias tampoco encuentran respuestas que satisfagan
plenamente la condición anterior. Respuestas como el reconocimiento de su nueva
situación, la presentación disculpas o petición de perdón del hecho por el cual se
encuentran de forma diferente, incomodo, enfadado, molesto, dolido, humillado…
Estas respuestas no las da el derecho, ni los seguros, ni el Estado, ni nadie quien no sea
el transgresor de la ley y/o norma de circulación vial.
Frente a toda situación de reparación del daño desde la vía civil como derecho hacia la
víctima, ahora llamados procesos o tratamiento resarcitorio de los perjudicados por los
accidentes de tráfico (la nueva ley 35/2015, de 22 de septiembre de reforma del
sistema para la valoración de los daños y perjuicios causados a las personas en
accidentes de circulación). Cabe una reparación del daño moral, muy satisfactorio que
por un lado mitiga la dolencia no económica y por otro restablece la posición de las
víctimas, acercándolas a la situación en el momento de antes de producirse el
lamentable accidente, es lo que se conoce como la Mediación reparadora.
La Mediación reparadora que justificaría con su práctica y utilización la búsqueda de la
reparación restitución y el reconocimiento de las víctimas directas e indirectas de los
accidentes de tráfico, siempre y cuando sea demandada por la/las víctimas y aceptada
por el transgresor- victimario, de modo que ambas partes estén dispuestas a iniciar un
proceso de mediación conducente a la resolución de un conflicto del que en última
instancia a través de este proceso podría verse minimizado o resuelto de forma
satisfactoria en ambas partes. Dicho proceso se activaría de manera muy cercana y
análoga al de la Mediación penal. Refiriéndose a aquella en la que se utiliza la
mediación como resolución de conflictos entre el imputado en un delito y la víctima o
perjudicado, con el objetivo fundamental de conseguir la reparación adecuada al daño
causado y la solución del conflicto desde una perspectiva de justicia social y
equilibrada a los intereses de ambas partes. La medición en el ámbito penal por tanto,
constituye una de las expresiones posibles de la justicia restaurativa, en la medida que
favorece: protagonismo a la víctima (puede decidir el beneficio de la reparación), al
igual que en beneficio del transgresor y al resto de la comunidad, supone también una
pacificación real del conflicto y una comunicación directa entre las partes.
La gran parte de accidentes de tráfico eran considerados como imprudencias leves y
por ello se perseguían por la vía penal, a través del denominado Juicio de Faltas ahora
ya extinto. Con la nueva ley 35/2015, de 22 de septiembre de reforma del sistema
para la valoración de los daños y perjuicios causados a las personas en accidentes de
circulación. Para garantizar la rápida resolución de los conflictos y la suficiencia de las
indemnizaciones ofrecidas por el asegurador, se le impone a éste la obligación de
observar una conducta diligente en la cuantificación del daño en la oferta
motivada que debe presentar a los perjudicados y en la liquidación de la
indemnización.
En caso de disconformidad con la oferta motivada, las partes podrán intentar resolver
de común acuerdo la controversia mediante el procedimiento de mediación.
Literalmente:
«Artículo 14. Procedimiento de mediación en los casos de controversia.
1. En caso de disconformidad con la oferta o la respuesta motivada y, en general,
en los casos de controversia, las partes podrán acudir al procedimiento de mediación
de conformidad con lo previsto en la Ley 5/2012, de 6 de julio, de mediación en
asuntos civiles y mercantiles.
2. A tal efecto, será el perjudicado quién podrá solicitar el inicio de una mediación,
en el plazo máximo de dos meses, a contar desde el momento que hubiera recibido la
oferta o la respuesta motivada o los informes periciales complementarios si se
hubieran pedido.
3. Podrán ejercer esta modalidad de mediación profesionales especializados en
responsabilidad civil en el ámbito de la circulación y en el sistema de valoración
previsto en esta Ley, que cuenten con la formación específica para ejercer la
mediación en este ámbito. El mediador, además de facilitar la comunicación entre las
partes y velar porque dispongan de la información y el asesoramiento suficientes,
desarrollará una conducta activa tendente a posibilitar un acuerdo entre ellas.
4. Recibida la solicitud de mediación, el mediador o la institución de mediación
citará a las partes para la celebración de la sesión informativa. En particular, el
mediador informará a las partes de que son plenamente libres de alcanzar o no un
acuerdo y de desistir del procedimiento en cualquier momento, así como que la
duración de la mediación no podrá ser superior a tres meses, que el acuerdo que
eventualmente alcancen será vinculante y podrán instar su elevación a escritura
pública al objeto de configurarlo como un título ejecutivo.»
Un proceso completo y legítimo en los actores directos e indirectos de un accidente de
tráfico, es una mediación llevada a cabo en el amplio sentido expresado y justificado
en este artículo.
Decir o hacer referencia únicamente al artículo 14 de la nueva ley 35/2015, de 22 de
septiembre de reforma del sistema para la valoración de los daños y perjuicios
causados a las personas en accidentes de circulación, no es sino puntualizar como, una
ley introduce otra ley, para que sea aplicada y no precisamente como un elemento
principal, por ello desde un análisis profesional en materia de mediación, hay que
aprovechar para que, no es que solamente tenga cabida la mediación reglada por la ley
5/2012, de 6 de julio, de mediación en asuntos civiles y mercantiles, en el inicio de un
procedimiento de mediación en conformidad con lo previsto en la misma, para los
asuntos de accidentes de tráfico. Es del todo necesario que, bajo su tutela (ley 5/2012,
de 6 de julio) se pueda resolver conflictos ocasionados por comportamientos que
transgreden otras normas y leyes, y que estas últimas son claramente perfiladas con
incapacidad resolutiva en tales conflictos, de una manera eficiente y forma
equilibrada.
Por todo lo anteriormente expuesto es por lo que tiene justificación, la aplicación de la
mediación denominada pos accidentes de tráfico, por ser resolutiva, restaurativa,
eficaz y cumple con lo que en seguridad se contempla como una máxima. “La
corrección” o “lo correctivo” que se ha de aplicar a todo elemento dañado y en este
caso con toda la importancia que conlleva, el que ese elemento sea, elemento
humano.
En caso de disconformidad con la oferta motivada, las partes podrán intentar resolver
de común acuerdo la controversia mediante el procedimiento de mediación.
Literalmente:
«Artículo 14. Procedimiento de mediación en los casos de controversia.
1. En caso de disconformidad con la oferta o la respuesta motivada y, en general,
en los casos de controversia, las partes podrán acudir al procedimiento de mediación
de conformidad con lo previsto en la Ley 5/2012, de 6 de julio, de mediación en
asuntos civiles y mercantiles.
2. A tal efecto, será el perjudicado quién podrá solicitar el inicio de una mediación,
en el plazo máximo de dos meses, a contar desde el momento que hubiera recibido la
oferta o la respuesta motivada o los informes periciales complementarios si se
hubieran pedido.
3. Podrán ejercer esta modalidad de mediación profesionales especializados en
responsabilidad civil en el ámbito de la circulación y en el sistema de valoración
previsto en esta Ley, que cuenten con la formación específica para ejercer la
mediación en este ámbito. El mediador, además de facilitar la comunicación entre las
partes y velar porque dispongan de la información y el asesoramiento suficientes,
desarrollará una conducta activa tendente a posibilitar un acuerdo entre ellas.
4. Recibida la solicitud de mediación, el mediador o la institución de mediación
citará a las partes para la celebración de la sesión informativa. En particular, el
mediador informará a las partes de que son plenamente libres de alcanzar o no un
acuerdo y de desistir del procedimiento en cualquier momento, así como que la
duración de la mediación no podrá ser superior a tres meses, que el acuerdo que
eventualmente alcancen será vinculante y podrán instar su elevación a escritura
pública al objeto de configurarlo como un título ejecutivo.»
Un proceso completo y legítimo en los actores directos e indirectos de un accidente de
tráfico, es una mediación llevada a cabo en el amplio sentido expresado y justificado
en este artículo.
Decir o hacer referencia únicamente al artículo 14 de la nueva ley 35/2015, de 22 de
septiembre de reforma del sistema para la valoración de los daños y perjuicios
causados a las personas en accidentes de circulación, no es sino puntualizar como, una
ley introduce otra ley, para que sea aplicada y no precisamente como un elemento
principal, por ello desde un análisis profesional en materia de mediación, hay que
aprovechar para que, no es que solamente tenga cabida la mediación reglada por la ley
5/2012, de 6 de julio, de mediación en asuntos civiles y mercantiles, en el inicio de un
procedimiento de mediación en conformidad con lo previsto en la misma, para los
asuntos de accidentes de tráfico. Es del todo necesario que, bajo su tutela (ley 5/2012,
de 6 de julio) se pueda resolver conflictos ocasionados por comportamientos que
transgreden otras normas y leyes, y que estas últimas son claramente perfiladas con
incapacidad resolutiva en tales conflictos, de una manera eficiente y forma
equilibrada.
Por todo lo anteriormente expuesto es por lo que tiene justificación, la aplicación de la
mediación denominada pos accidentes de tráfico, por ser resolutiva, restaurativa,
eficaz y cumple con lo que en seguridad se contempla como una máxima. “La
corrección” o “lo correctivo” que se ha de aplicar a todo elemento dañado y en este
caso con toda la importancia que conlleva, el que ese elemento sea, elemento
humano.
José Palazón Mondéjar,
Criminólogo y Mediador Penal
https://arymecom.files.wordpress.com/2016/07/mediacic3b3n-accidentes-de-trc3a1fico-palazc3b3n.pdf


 
   
EL RÉGIMEN DE LA MEDIACIÓN EN SEGUROS PRIVADOS

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http://www.infodese.com/wp-content/uploads/2014/09/R%C3%89GIMEN-LEGAL-DE-LA-MEDIACI%C3%93N-DE-SEGUROS-PRIVADOS.pdf
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(mediadores de seguros) tiene una regulación legal específica mediante la Ley. 26/2006, de 17 de julio, de Mediación de Seguros y Reaseguros Privados.
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El Arbitraje en los Seguros (Click para documento completo)
El arbitraje previsto en el artículo 76 e) de la Ley de Contrato de Seguro.-
Solucionar asuntos a través de un procedimiento arbitral tiene una ventaja infinitamente superior a la reclamación judicial: el tiempo.
El Laudo, asi se llama a la sentencia arbitral, se debe dictar en el plazo de tiempo que conste en el convenio o reglamento de la institución arbitral que administre el arbitraje, o en su caso, y en lineas generales, en el plazo de seis meses, conforme prevé la Ley de Arbitraje. Piense que si se dicta el Laudo fuera de plazo, deviene nulo y se tendría acción de responsabilidad tanto respecto el árbitro como respecto la institución arbitral.
 
     
   
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