CAMARÓN DE LA ISLA

Leyenda del flamenco

 

-BIOGRAFÍA-

 

José Monge Cruz, Camarón de la Isla, nació el 4 de diciembre de 1950, en la isla de León, San Fernando, Cádiz. Fue el sexto hijo de una familia gitana muy humilde, que subsistía con el trabajo en la fragua entre la que creció Camarón, negocio familiar. Pero Camarón no se dedicó al negocio de la forja y prefirió siempre escuchar cantar a su madre Juana, de quién heredó el don del cante. Su tío Joseíco, referente en muchos tangos personales, le apodó Camarón por su pelo rubio y sus ojos asustadizos. En el patio de su casa, convertida hoy en lugar de peregrinaje obligado para los camaroneros, un José aún muy niño empezó a sorprender por bulerías en las fiestas caseras. Sus influencias reconocidas públicamente son su madre, la Perla de Cádiz, el Chaqueta y, aunque no con tanta fuerza, Manolo Caracol.

 

Camarón no quiso estudiar, y probó suerte con los toros, llevándose algún que otro revolcón que le sirvió para darse cuenta de que la tauromaquia no era lo suyo. Aprendió de oídas a tocar la guitarra y comenzó a los ocho años su vida de cantaor por las ventas de los alrededores de San Fernando, especialmente la Venta Vargas. Además recorría en los tranvías, junto a Rancapino, aquellos alrededores para ganarse algún dinero extra.

Su fama, ya de niño, es grande, su madre le tiene que firmar un papel mintiendo sobre su edad (doce años) para que pueda desplazarse a Sevilla - a la feria de 1963, en su primera actuación profesional, en donde le escucharía Antonio Mairena- y luego a Málaga, contratado por Miguel de los Reyes.

A la vuelta de Málaga se enrola en varias compañías, entre ellas en la de Juanito Valderrama, pero un incidente le hace volverse a San Fernando y tomar la decisión de irse a Madrid, las noticias que llegan de la capital, propiciadas por el veterano cantaor Chato de la Isla -también cañaílla, que es como se denominan a los habitantes de San Fernando- lo animan en ese sentido.

Se iría a Madrid donde trabajará  durante varios años (12) en el tablao de Torres Bermejas, hasta que su figura se agigante y sea contratado para festivales.

En ese tablao de Torres Bermejas le conoció Antonio Sánchez, el padre de Paco de Lucía, y también de Pepe de Lucía, entrambos firmaron un largo puñado de temas que cantara Camarón, y que amargamente, al final de la vida del isleño, y en el propio entierro provocaron un barullo sin igual, con acusaciones de ratero a Paco de Lucía.

Un día, acompañando a su padre apareció Paco de Lucía, "Nos entendimos rápido. A él le interesaban mis cosas y a mí las suyas. ¡No me iba a interesar!". Diez discos fueron el fruto de la colaboración entre Camarón de la Isla y Paco de Lucía, entre 1968 y 1977. En ellos aparece frecuentemente como segundo guitarra Ramón de Algeciras, también hermano de Paco. En estos discos Camarón comienza haciendo los cantes de toda la vida, pero poco a poco irá  conformando su estilo personal, extraordinariamente emotivo y con una gran capacidad de comunicación. Camarón comienza a abrir una puerta a todo tipo de publico que, en muchas ocasiones, termina y empieza con el monstruo de la Isla su relación con el cante.

El flamenco, que atravesaba una etapa gris, ya muertos Mairena y Caracol, sufre una convulsión que hace que ya nada vuelva a ser como era, y que renazca la polémica por otra parte en este estilo de vida y estilo musical. Coinciden en el tiempo la aparición de "La leyenda del tiempo" con la de Veneno, un poco anterior, el punk español y de las "Guitarras callejeras" de Pata Negra . Ricardo Pachón, es el productor de esos tres discos míticos.

En "La leyenda de el tiempo" Tomatito es el guitarrista, el primero sin Paco de Lucía, y aunque heterodoxo en la forma el disco suena a buen flamenco. El pueblo gitano se siente defraudado, los flamencólogos se ponen las manos en la cabeza, pero el flamenco comienza a escribir una página nueva en la que aparecen estilos como el rock o el jazz.

Cuando Camarón de la Isla, en 1992, rodaba un spot publicitario en la Expo de Sevilla siente un fuerte dolor en el pecho que le obliga a ingresar. El diagnóstico, un cáncer de pulmón causa de una vida insana, acabaría con él poco meses más tarde.

Camarón es hoy fuente obsesiva en las nuevas generaciones flamencas. Es el ejemplo claro de una persona a la que la fama le hace brillar más de lo que puede abarcar, y que busca evadirse y autodestruirse. Cuando el médico le diagnosticó el cáncer, comenzó a fumar tres cajetillas diarias de tabaco.

Un mal final, para quién se adelantó a su tiempo revolucionando los cánones flamencos y dejándonos como regalo el flamenco de hoy, hace 20 años. Muere el 2 de julio de 1992 en Badalona.

 

 

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