LLEIDA BAJO DOMINIO MUSULMAN
Los musulmanes se apoderaron de Lleida, Tamarite, Fraga y Monzón, con la misma facilidad que lo hicieron con el resto de la península, en el 714.
La ocupación se produjo entre el 716 y 719, en que el emir Al-Aahm y después Al-Hur hicieron capitular a la ciudad, en tratos que se respetaron. El magnate aragonés Fortun, se convierte al islam para mantener el poder lo que ayuda a la sumisión.
En la ciudad, la vida continua igual, sin grandes cambios en las costumbres, culto cristiano, libre cultivo de las tierras, mismo régimen municipal. Los nuevos regidores serán los muladies o renegados, que respetaron los pactos por los que los clérigos no tienen que dejar la ciudad.
Desde la mitad del S.VIII, el renegado Amrus al-Leridi ibn Yusud "Amorrós", señorea por el valle del Segre, emparentado con los Fortun de Zaragoza. Este se opone con mucha eficacia a las accciones militares de Ludovico Pio que saquea la ciudad en el 801, siendo derrotado por Amrus Al-Leridi que recupera todo el territorio entre el 802 y el 809. Esto supone un endurecimiento hacia los Mozárabes que tuvieron que emigrar.
Amrus Al-Leridi, jamás se preocupó de restaurar la ciudad, por lo que los Banu Quasi, familia fundada por Fortun, encontraron una ciudad en ruinas y fue el sucesor de Amrus Al-Leridi, Ismail ibn Musa quien fortificó la Zuda.
A causa del poder y el peligro que suponia el valí leridense, Wifredo el Velloso entra en guerra con Llop ibn Muhammad, nuevo valí. En una batalla muere el conde cristiano el el año 897.
EL 22 de mayo del 922, los habitantes de Lérida, entregan la Zuda a Muhammad ibn Llop ibn Musa, nieto de Musa y sobrino del anterior. Su comportamiento hace que los ciudadanos lo expulsen de la ciudad y acepten a Hasim Ibn Muhammad ibn al Rahman.
Una serie de traiciones y guerras por el control de la zona, hace que empieze en Lleida el dominio de los tugibies, que querían unificar el Leridense, constituyendo un reino taifa, aunque fingiendo cierta fidelidad al emir de Córdoba. En este tiempo, la ciudad estaba muy fortificada con la catedral visigoda convertida en mezquita.
Las expediciones de Almanzor y de su hijo Almuzzáfar parten de Lleida, recibiendo ayuda de los tugibies y otros jefes berberiscos, dando una fuerte relación entre la ciudad y el califato, sobre todo con Hisam II.
Un noble árabe, Saluyman ibn Hud, se apodera de Lleida, conquistando toda la zona hasta Zaragoza, proclamándose rey. Acoge Lleida, al último califa de Córdoba Hisam III donde falleció y fue enterrado.
Al morir Saluyman, reparte las tierras entre sus hijos, dando el Leridense a su hijo mayor Yusuf al-Muzzáfar, que para defenderse de su hermano Ahmad de Zaragoza inicia una guerra en 1051, perdiendo la ciudad en 1079. Ahmad nuevo rey, muere entre 1081 y 1082 dejando Lérida, Tortosa y Denia a su hijo Al-Mundir. Este, aliado con Sancho Ramírez y Berenguer Ramón II conde de Barcelona, pierde sus territorios a manos de su hermano Mutamín, que se alia con el Cid.
El último rey de Lérida, fue Sulaymán, destronado por los almorávides en 1102. Éstos, usaron Lérida como base de incursión en los condados catalanes.
El año 1120, el valí almorávide Ibn Hilal o Avifelel, pacta con Berenguer Ramón III, que le toma Corbins, comprometiéndose a ayudarle contra los moros de Tortosa y le cedió Gebut, Alfés y Castelldans, por lo que el territorio queda muy reducido quedando en 1149 en El Segrià y Les Garrigues.
Este trato irrita a Alfonso I el Batallador que sitia Lérida en 1123, tomando Gardeny. En 1126 Ibn Ganya "Avinganya" toma Corbins y vence al rey Alfonso I en Fraga en el 1143, dejando paso libre a los condes Ramón Berenguer IV de Barcelona y Ermengol VI de Urgel que hacen capitular al último rey Muzzafar, después de un asedio, iniciado en marzo o abril de 1149 y tras siete meses de asedio la ciudad se rindió por capitulación el 24 de octubre de 1149.
En la Lérida musulmana, también convivieron otras religiones, teniendo noticias de un barrio mozárabe en la derecha de la calle Caballers "el Romeu". También es notable la existencia de judíos con la existencia del "fossar dels jueus", un cementerio en los arrabales, sin precisar si vivían en un barrio aparte.
716
La ciudad de Lleida y las tierras llanas de la actual provincia caen en poder de los musulmanes en la invasión, quedando en diversas localidades núcleos cristianos que siguen practicando su fe y costumbres.
800
Ludovico Pío, al mando de un ejercito franco, en una de sus incursiones al norte del Ebro, contra los moros, llega hasta el Segre y se apodera de Lleida por breves días.
839
Libre el Pirineo Leridano de las incursiones musulmanas, se consagra solemnemente la Catedral edificada en la Seo de Urgel, ordenándose su dotación y jurisdicción en el documento que es una verdadera carta geográfica del sector pirenaico de Lleida.
883
El valí de la taifa mora de Lleida, Muhammad ibn Llop ibn Muza, vence al conde de Barcelona Wilfredo el Velloso, al querer impedir éste la fortificación de la ciudad y el sistema defensivo de las comarcas. Su hijo Llop ibn Muhammad ataca en el 898 a Barcelona y hiere de muerte al mismo conde.
907
Constancia histórica del gran esplendor en la corte leridana del moro Atauil, que incrementó su poderío anexionando a su territorio comarcas y castillos de Cataluña y de Aragón.
1035
Muere en Pont de Bar, entre la Seu de Urgel y la Cerdaña, el gran obispo urgelitano San Ermengol, promotor del desarrollo de la diócesis y activo propulsor de caminos, puentes, templos y hospitales, siendo su principal obra la catedral románica, que consagra su sucesor en el 1040.
1036
Fallece en Lleida, en cuya corte se había refugiado, el destronado califa cordobés Hixem III.
1050
Arnau Mir de Tost, al frente de una hueste pirenaica, reconquista el castillo y el valle de Ager, logrando un avance singular en la recuperación de tierras dominadas por los musulmanes. En el 1068 se concede el privilegio de dotación a la iglesia de dicha localidad.
1077
El poeta musulmán Ben-Amar, establecido en la corte leridana de los Banu-Hud, mueve discordia con sus intrigas a los moros notables de la ciudad.
1079
En la construcción de la iglesia de Solsona, dentro de los cánones del románico, interviene la munificencia del obispo de Urgel, Guillermo, hijo del conde Guifredo de Cerdaña.
1082
Sancho Ramírez se alía con el rey moro de Lleida, Almondhir, en su lucha contra el Cid, que actúa por las tierras del Segre.
1105
El conde Ermengol de Urgel, llamado el de Mollerusa, toma la ciudad de Balaguer a los moros, luego de haber reconquistado Guissona, Sanahuja y el castillo de Linyola, en su avance desde el Pirineo hacia las tierras del llano. Al año siguiente los moros de la ciudad se rebelan. El conde Pedro Ansúrez acude en su ayuda, recobrando el de Urgel el dominio de la población y de todas sus comarcas.
1123
Batalla de Albesa y sitio de la ciudad de Lleida dominada por los musulmanes, que tiene que abandonar, sin resultado positivo, el monarca Alfonso I el Batallador.
1149
Los ejércitos cristianos integrados en alianza por Berenguer IV, el conde Ermengol VI de Urgel y la milicia de los templarios acometen el sitio de Lleida tomándola a los moros, liberando de ésta a todo el sector sur del valle del Segre. El mismo año los conquistadores otorgan a la ciudad la Carta Puebla, origen de las franquicias a favor de la misma.
La fiesta de Moros y Cristianos es la representación de la lucha sostenida por los catalanes contra los sarracenos para reconquistar la ciudad. Era tradicional realizarla por San Anastasio, aunque se va a llegar a hacer dos veces al año.
Los antecedentes más remotos que se han encontrado datan del año 1458 en que para recibir en la ciudad al rey Alfonso el Magnifico, judios, musulmanes y cristianos hacen una especie de baile, exhibiendo sus mejores vestimentas, "los juheus havien fet hum cataffal proper la casa den Oliver en loqual alguns dels vestits a la manera musaica e judahica, cantaven e fahien molt bona consonança que ho feia bon hoyr".
En esta ocasión se hacian acompañar por cuatro trompetas y tres tambores.
Tambien hay referencias del año 1481 por la visita de la reina Isabel I la Catolica a la ciudad, el ayuntamiento habiendo acordado disponer de bailes, ya se hace una desfilada con los cristianos primero, judios despues y los moros detras, tan bien vestidos y calzados como pudisen, "los quals balls se haurant de fer així bé per cristians e juheus, com per moros de la ciutat, en tal manera que los cristians e cristianes, vaen primers, juheus e juheves aprés, e moros e mores darrera, tan ben vestits, abillats e arreats com mills quiscú ferse puxa" (Prohomenies).
La época de más esplendor, fuera de los peridos de guerras, es en los siglos XVII y XVIII, en los que la fiesta toma la estructura que se ha conservado en el País Valenciano hasta hoy día.
En el año 1802 el rey Carlos IV es recibido en el portal de San Antonio por una representación de las comparsas de la fiesta con dos filadas, una de 14 moros y otra de 14 cristianos.
Años más tarde, en 1860 durante la visita de la reina Isabel II para inaugurar el ferrocarril, se habla de la utilización de un gran número de tiros de trabuco por parte de los miembros de la fiesta de moros y cristianos y que se contrataron los músicos en Aitona.
La última vez que se celebra la fiesta es el año 1899, después derivó en un baile de moros y cristianos; en este baile se hacían muchos parlamentos, pasadas y cruces de armas, al son de una graciosa tocada de flaviol. Intervenía un gran número de personajes, armados hasta los dientes y mandados por una cantidad excesiva de capitanes. Unos y otros pegaban un gran número de tiros en las diversas alternativas de triunfo y derrota.
El último intento de recuperación se produjo el año 1945 a cargo de "La Obra Sindical de Educación y Descanso" que representó el Baile de Moros y Cristianos.
La fiesta de Lleida tiene una serie de caracteristicas propias, como son:
* El caracter laico de los actos.
* La participación de un gran número de personas en cada bando, fuertemente armados y con un numeroso grupo de capitanes.
* La alternancia del triunfo y la derrota entre moros y cristianos.
* Música propia para la fiesta.