Olivia
 
La Bounty | Don Miguel de Mañara | Ishtar | Twinsen | Otto Bus | Gatopardo | Paul Shark | Bokassa | Arsenio Lupín | Liposan | ETIMOLOGÍA DE LOS APODOS | Dede | Güestia | Nuberu | Verbatim | Birdy | Dama del Punt | Ignatius J. Reilly | Scarlett | Sin | Lutz Long | Cenerentola | Eleazar | Rohan | Apodos gatunos | Star-Stress | Tábata | Oka | Clara de noche | Campanilla | Galadriel | Pixi Dixi | Doroty | April | Homer | Panenka | 29A | Cantinflas | Keitel | Valium 10 | Tinuviel | Olivia | GranEnano | Aristogato | ULTimaTE | Belfegor | Morals | Anónimo | Elufe | Don Gato | Garfield | Security | Nick errante | Coque | Matrix | Sapo cansionero | Machu Pichu | Sepik | ___\~~~ | Junebell | Fendetestas | O | Rahel | Escaflowne | Panspermia | Kalukas | lapu lapu | Wasa | Luna | Ardid | Hello | Krazy Kat
 
Olivia
 
   

Popeye y Olivia
 
Por Güestia:


Popeye: Un Clásico. Uno de los primero dibujitos animados que se han visto. Las primeras de sus aventuras son en blanco y negro. Se las pasa peleándose contra Bruto por causa de Olivia, la flaca despatarrada horrorosa. Oliva, la preciosa vampiresa que enfrenta obcecadamente a Brutus y a Popeye.

Matrimonio: el marino más famoso de la historieta se casará con la flaca y lánguida Olivia, su fiel novia de toda la vida.

LONDRES (ANSA).- El famoso personaje de historieta Popeye finalmente se casará, después de un noviazgo digno, por su duración, del Guinness de los Récords. Ella es, naturalmente, la llorona Olivia, que desde hace 70 años le es fiel en las célebres historietas. El matrimonio fue anunciado por la Ocean Comics, la compañía norteamericana dueña del "Copyright" de las aventuras del marinero Popeye, que ahora necesitará sin duda una dosis extra de espinaca, y de su eterna enamorada Olivia.

"Decidimos que es tiempo de que formalicen, pero la diversión seguirá cuando sean marido y mujer", indicó un vocero de la Ocean Comics en declaraciones a la prensa inglesa.

Lo que aún no se sabe es cuáles serán las reacciones de Brutus, el energúmeno admirador de Olivia que pelea siempre con Popeye.

La boda en la isla de Spinachvania se celebrará en un nuevo libro de historietas, "The Wedding of Popeye and Olive", que se publicará en febrero en el marco de los festejos por los 70 años de Popeye.

El personaje apareció por primera vez en 1929, en una tira norteamericana llamada "Thimble Theatre".

Una psicóloga de Los Angeles, Kathleen Mojas, no ve muy bien la inminente unión. "Popeye -argumenta la especialista californiana- es un narcisista. No logrará dar una auténtica intimidad emotiva a Olivia. Ella terminará anoréxica y le dará a su marido celos con Brutus."

Según la psicóloga, el casamiento terminará mal si Popeye y Olivia no recurren anticipadamente a una "terapia prematrimonial".

"Qué ocurrirá después del matrimonio, no lo sé", aclaró Bob Palin, dueño de la Ocean Comics.

http://a1604.g.akamai.net/7/1604/1572/38593559623aad/www.disney.es/DisneyChannel/temas/popeye

Pulsa aquí
para más información sobre Olivia (Olive Oyl).



Relato de un tal 'nick sin pedigrí', explicando su versión de Olivia:

Olivia es un personaje de ficción que tenía un diario que se distribuía entre una serie de internautas (no eramos una SECTA)y en el cual colaboraban varios nicks con ideas, escenas varias y puntos de vista opuestos (algo así como el cuaderno de bitácora de las naves de Isla Tortuga en relación a Wonderland, etc.). Había sexo, intriga, surrealismo, violencia, y el 'a ver quién puede más en lo de rizar el rizo del absurdo'. (Qué tiempos aquellos...)

Todos cantan bajo la lluvia (guiño Allen-musical americano-con el toque europeo y dolor de muelas)

Está lloviendo. Esa lluvia de primavera tan excitante y especial. No hace frío y el cielo es de un azul casi transparente. Todo lo que me rodea es muy estimulante hoy. Acabo de ser drogada hasta las cejas y mis sentidos no funcionan a un ritmo normal. Creo que nada de lo que he probado hasta ahora me hizo sentir mejor...Esto merece una explicación. Esta mañana he ido al dentista. A.Fernández me recomendóal suyo -juegan juntos al pócker-, así que me salté la lista de espera y me dió hora para antes de las nueve. No quería pedir un día libre en la redacción. El dentista de A.Fernández es extranjero. Se llama Oskar Halek. Alto y elegante. Tiene unos ojos penetrantes de vampiro que hipnotizan. Se parece al Tomás de La Insoportable levedad del ser de Kundera, aunque en guapo y cálido. Su acento del Este es tan exótico como su loción de afeitar. Parece amistoso pero me perturba un poco y cuando me pone la anestesia empiezo a visualizar películas en blanco y negro del Expresionismo Alemán. Aunque luego hay un zoom y la escena se concreta en una versión libre del Gabinete del Dr Caligari de R.Wiene y La Ansiedad de Veronica Voss de Fassbinder.
Da miedo, pero atrae a la vez. No sé si habéis experimentado alguna vez esta sensación de vértigo y adrenalina (o peligro latente).
Toma 1.
-Señorita, por favor. ¡Quíteme las manos de encima! Sólo es una muela del juicio.
-Sí, Doctor Halek, tiene razón. Haga conmigo lo que quiera. Sólo quiero salir sana y salva de esta sala.
Al acabar, no me duele nada. Me siento ligera como una pluma y algo desorientada. Consigo llegar a la redacción. Pero me siento débil y me desplomo en la primera silla que encuentro. Me dicen que estoy pálida. De hecho, lo estoy y no tengo fuerzas para hablar.
-Olivia, ¿qué te pasa? -dice Helena con voz preocupada.
Me dan de beber lo que parece un vaso de agua. Lo tomo sin rechistar. No tengo ganas de discutir. Me quema la garganta, sabe a vodka sin hielo. Me tranquilizo algo. Oigo una voz en off que dice: "¡Por Dios!, ¿qué le has dado?". A.Fernández se justifica diciendo que el alcohol es lo más indicado para las bajadas de tensión. Con Helena siempre se muestra algo inseguro, el pobre. Parece que me recupero. Me siento mucho mejor. Johnny, Paula y Reed, el becario americano, se han acercado a nuestro grupo. Todos me parecen algo borrosos pero extremadamente simpáticos. Además, me gusta ser el centro de atención. Mi lengua ha dejado de ser un estorbo y suelto:
-Estoy bién, ¡os juro que me siento expléndidamente!.
Se oye un teléfono en el despacho de Helena, que sale pitando. A.Fernández me da unas palmaditas en la cara con vocación de enfermera. Sólo le falta la cofia. Paula le mira de mala manera.
-Ya recupera el color -dice A.Fernández otra vez al mando.
-Are you ok, Olivia? -se interesa Reed, el becario que nos trae locas a todas.
A.Fernández nos interrumpe justo entonces -¿por qué?, ¿¿¿por qué???-, se gira hacia mí y dice:
-Y ahora sé buena y no te muevas, bicho. ¿De acuerdo? -y me guiña un ojo.
En esos momentos le asocio al Nino Bravo de Libre que está sonando en alguna parte de la oficina en una versión de Marc Parrot. Me dejan sóla. Me aburro. Yo me siento con mucha energía y mi mente esta lúcida y volátil. Así que salgo flotando por el pasillo. Voy al baño a remojarme la cara, pero me pierdo y estoy ya entrando en el despacho de Alfonso, que está sólo, sin Hilde, su nueva asistente personal. Creo que me voy a dejar caer porque el suelo tiene un aspecto sumamente acogedor y yo estoy francamente cansada. No me doy con nada porque Alfonso, según parece, me recoge a tiempo. Cuando aparece Hilde por la puerta nos encuentra a él sentado en el borde de su sillón y a mí apoyada entre sus rodillas.
-¿¿¿Qué está pasando aquí??? -grita como una posesa.
La habría estrangulado si hubiera podido levantarme. Pero me pesa la frente. Supongo que nuestro aspecto en estos momentos mueve al malentendido...Tienen puesto Avestruz en el compactdisk player. Hilde se ha empeñado en darle un cursillo acelerado de formación musical a Alfonso. Me pasa por la cabeza que lo único que puedo aguantar de Esclarecidos en esta etapa de mi vida es su versión del A Flúor de Derribos Arias, que además es de lo más apropiado para la ocasión: "A Flúor, es la sensación que se siente despues de comer al lavarse los dientes con Flúor". Por lo que me pongo a reir a carjadada limpia y Hilde está que trina -¡¡¡se trata de su Alfonso!!!-. Todo esto me parece deliciosamente absurdo y fascinante a la vez.
-Perdóname un momento -le digo a Alfonso, ignorando a Hilde.
Y salgo por la puerta con la cabeza bien alta. Voy tambaleándome. Reed me atrapa junto al congelador.
-Necesito algo de hielo. Para mi mejilla, ¿sabes? -le susurro con aire culpable-.
Y además tengo sed. El se ríe por lo bajo. Automáticamente me cae muy bién. Le digo que parecemos un par de conjurados, aunque dudo que entienda la expresión. Cierro los ojos y me desmayo sin venir a cuento. Me sumo en un sueño sin pesadillas. Despierto en el diván de la recepción. Me han arropado con la chaqueta de A.Fernández. Lo sé porque hay una mancha con bastante mal aspecto en la manga. Se acerca Reed con una botella y un vaso. El sol del atarcedecer irrumpe a través del gran ventanal que tiene justo a sus espaldas. Ha dejado de llover. El efecto es maravilloso. Parece un ángel luminoso con alas y un halo alrededor de su cabeza. Un ángel hermoso con muchos músculos y brazos fuertes que me sonríe. Vladimir, el encantador ayudante de Bárbara, está a su lado. ¡Otro qué tal! Y además está sonando You Sexy Thing, de la banda sonora de The Full Monty, ¡oh-oh-oh!: "I believe in miracles, Where're you from?, You Sexy Thing, since you came along, You Sexy Thing..." ¡¡¡Qué afortunada soy!!! Todos los hombres deseables de la redacción a mi alrededor deshaciéndose por complacerme y sin importarles todas las tonterías que inevitablemente estoy haciendo -¿¿¿o me lo parece a mí porque estoy tan débil, algo drogada, y sin muela del juicio???..., me pregunto en un arranque de incertidumbre-. Me tranquilizo. La verdad es que lo estoy pasando muy bién. Sólo tengo que esperar a que todo termine para poderme hacer una idea clara de lo que ha sucedido. Y quizás pueda tomar algunas notas después. Entonces y durante un segundo, me siento irresistible. Tengo otra alucinación. Todos estos hombres están interesados en mí porque creen que yo estoy enamorada de ellos. Lo cual es falso. Lo sé, pero no puedo conectar mis ideas porque sin duda alguna mi mente está narcotizada y mi subsconciente va a su aire y pasa olímpicamente de lo que yo le ordeno.
-Deja que te diga algo -dice Vlad- no deberías mezclar las sesiones con el dentista con el alcohol.
-Deja que te diga algo yo a tí -replico-. Hoy he visto como debe ser el Paraíso. Está plagado de criaturas atractivas que son apetitosas e irresisitibles. Esta lleno de vampiros guapos y con ojos peligrosos. Además hoy todo el mundo parece cantar y yo me siento bastante animada.
-Entiendo lo que dices.
Lo miro con renovado interés. El continua hablando.
-Sí, podríamos decir que esto que sientes es tu idea platónica de lo debe ser el Paraíso para chicas como tú.
Qué listo es...
-Créeme. Estoy encantada de charlar con un vampiro filósofo, que se parece a Lestad, habla inglés, y sabe dónde está la Námestí Republiky -le digo saltando a mi inglés chapucero.
-Oh!, Praha... -dice él en checo.
Es arrebatador así de cerca. ¿Dé dónde habrá salido un ser tan perfecto? Del fondo del abismo, ¡seguro!. Pienso en la canción de Gabinete Caligari: "Bestia y ángel a la vez, se balancea, se deja hacer. ¿Has tenido alguna vez su carne blanca bajo tus pies? El Arte de Amar te lo puede enseñar. ¿Has tenido alguna vez sus muslos tensos por el placer?...".
Entonces se rompe el hechizo porque aparece Valentina armando un cierto revuelo. Nos observa a todos con ojos críticos y dice:
-¿Alguien me puede explicar lo que pasa aquí? -me mira-. Helena, métela en un taxi y que alguién la acompañe a casa. Esto no es un circo. Todo el mundo a su trabajo, ya hablaremos... Mañana viene César y os quiero ver en mi despacho dentro de una hora con los artículos acabados y sin excusas.

Ya en el Taxi, Vlad está sentado a mi lado. Le hablo de la canción de Brian Ferry, Taxi... Nos miramosante el mútuo reconocimiento. Empieza a tararearla suavemente: "Taxi! Take me to my baby´s place just as fast you can...". Me uno a él. Nos reimos porque nos entendemos, pero creo que es una sensación puramente metafísica y nunca conseguiré explicármela del todo de forma razonable.
-Creo que he hecho el tonto de mala manera porque mi novio de Zaragoza, el Pescador, me tiene harta.
-No hiciste nada mal. Al menos no más que los otros. Yo no estoy drogado y te aseguro que es así.
-¡Júralo!
-¡Pongo a Dios por testigo... ! -dice como Scarlett O'Hara y nos reimos con complicidad diabólica mientras me muerde suavemente en el cuello.