LA IGLESIA COMUNITARIA,  ES LA VERDADERA IGLESIA QUE PREDICA LA SANTA BIBLIA, QUE DEBERA GUIAR AL PUEBLO DE DIOS HACIA LA SEGUNDA LIBERACION
O ARREBATAMIENTO.


El pueblo de Dios, aquellos que le hemos aceptado como nuestro Dios, que le amamos sobre todas las cosas, vivimos inmersos en ciudades donde impera el mal, donde reina Satanás. Es muy claro ver esto, son ciudades donde estamos al servicio del diablo, nosotros el pueblo de Dios estamos esclavizados por Satanás. Vivimos inmersos y rodeados por el mal: el egoísmo, la codicia, la avaricia, la envidia, la idolatría, la maldad, la vanidad, la inmoralidad, la corrupción, el latrocinio, el robo a alto nivel, la matanza en las guerras, la superexplotacion, el hambre, etc..son algunos de los males que azotan a estas ciudades del mal, donde reina Satanás, donde reina el mal.

Dios no quiere que sigamos inmersos aquí y al servicio del mal, por ello Dios liberó al pueblo de Israel y le llevó a una nueva ciudad, una nueva tierra. Dios quiere que su pueblo no sirva a dos amos, Dios quiere que nos liberemos de las garras del mal que inunda en estas ciudades, Dios quiere que nosotros sus hijos salgamos de estas ciudades, seamos liberados por segunda vez o seamos ARREBATADOS de este sistema del mal y que construyamos nuevas ciudades, nuevas Israel, nuevas ciudades santas. Israel es el símbolo de un pueblo liberado por Dios,  por ello Dios puso a la iglesia para que sea la guía espiritual y material hacia la segunda liberación, hacia el arrebatamiento de su pueblo de las garras del mal.

La iglesia debe constituirse en el ente que dirija al pueblo de Dios hacia la construcción de las nuevas Jerusalén. Una vez que construyamos la ciudad santa, donde habitemos los hijos de Dios, guiados por la iglesia, aquí gobernará Jesucristo, el será su único líder, su único Rey, el único dueño de todo, y nosotros sus hijos tendremos los mismos derechos. Dios como nuestro padre nos dará a todos por igual, por que todos somos sus hijos.

En esta ciudad santa habremos de vivir siguiendo el ejemplo de Cristo, su vida será nuestra vida, su humildad, su amor al prójimo, su mansedumbre, su desprendimiento, su desapego a lo material, su desapego a las riquezas deberán ser el ejemplo que debemos seguir.

Haremos realidad su mandato en cada instante de nuestra vida, en la nueva ciudad santa nuestra principal ley será: AMAR A DIOS SOBRE TODOS LAS COSAS Y AL PROJIMO COMO A SI MISMO. En esta ciudad santa que deberemos construir, reinará Dios, su palabra y el ejemplo de Jesucristo brillará en cada una de nuestras vidas, por los siglos de los siglos. El pueblo de Dios se habrá librado del pecado.

Mas quienes se queden a vivir en las ciudades del mal donde reina el diablo, pueden arrepentirse y entrar a las ciudades del bien, donde Reina Dios o sucumbirán a las maldiciones y serán destruidos por sus propios pecados.

Las ciudades del bien que debemos construir los hijos de Dios, no necesitan ubicarse bien lejos, donde nadie las pueda ver, deben estar cerca, donde aquellos inconversos puedan ver las maravillas que hace Dios con su pueblo y así se arrepientan y se integren, no es necesario aislarse bien lejos, o separarse. Es necesario estar cerca por que Dios quiere llamar al arrepentimiento a quienes no conocen su palabra.

Los hijos de Dios debemos salir de estas ciudades del mal, donde reina la ley del egoísmo impuesta por Satanás y construir ciudades del bien donde se ponga en vigencia la ley de Dios, este es el arrebatamiento, la agrupación del pueblo de Dios en ciudades donde sea una realidad el "amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo". Una ciudad donde haya la compartición de todas las cosas entre todos los hijos de Dios por igual por que todos tenemos el mismo derecho sobre todas las cosas.

Pero todo hombre que se arrepienta de sus pecados esta llamado a vivir en estas ciudades, sólo tiene que despojarse del egoísmo, que es la madre de todos sus pecados y entrar libres de la influencia del mal a estas ciudades del bien, donde reinará Dios para dirigir nuestra liberación definitiva de las garras del mal.

Esta visión que hoy la exponemos a todos los hombres de buen corazón, no es nueva, entre los primeros cristianos ya se practicó, ellos vendían sus cosas y las entregaban a Dios, vivían en comunidad, compartían todas las cosas. Actualmente algunos cristianos viven en comunidad, los menonitas, los kiwus, quieren cumplir y hacer realidad el principal mandato de Dios.

Hoy, al inicio de este tercer milenio, se marca el inicio del arrebatamiento de todo el pueblo cristiano de las garras del mal, ha llegado la hora de la definición, si eres cristiano, lo demostrarás en la práctica. Es hora del arrebatamiento, es hora de despojarnos del macroegoismo que es la madre de todos los pecados del hombre, ha llegado la hora de saber quienes acompañarán a Jesús a gobernar en su segunda venida, en una nueva tierra.

No basta sólo con aceptar a Jesús como nuestro salvador personal, debemos seguirle, despojarnos de todo nuestro egoísmo.

E aquí hermanos, el arrebatamiento significa construir ciudades donde vivamos los cristianos haciendo realidad el principal mandamiento de Dios y esperemos su segunda venida, para que el reine y nos libere definitivamente del mal.


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