EL FUTURO DE LA HUMANIDAD, A LA LUZ DE LA VISION QUE HEMOS EXPUESTO.


Una vez que hemos visto el verdadero mensaje de Dios a través de sus principales representantes en la tierra: Moisés y Jesús, sabemos de una manera clara, fehaciente y convincente que es lo que quieren y hacia donde debemos llegar y por donde debemos ir los verdaderos hijos de Dios.

Analicemos los principales versículos que nos hablan sobre ello del libro de la Biblia que nos habla sobre el futuro:

APOCALIPSIS
CAPITULO 2

2  Yo conozco tus obras y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos.
5  Recuerda, por tanto, de dónde has caído y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a tí, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido.
19  Yo conozco tus obras y amor, y fe y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras,
23  Y a sus hijos heriré de muerte y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestra obras.
26  Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin yo le daré autoridad sobre las naciones,

Hasta aquí Dios se ratifica en el mismo mensaje que lo expresó a través de Moisés y Jesús: buenas obras, servicio, paciencia. Dios dará a cada uno según sus obras, los juzgará en base de ello.


CAPITULO 3

2  Se vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios.
8  Yo conozco tus obras; he aquí he puesto delante de tí una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre.
15 Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. Ojalá fueses frío o caliente.

En este capítulo el mensaje sigue siendo el mismo. Dios quiere que hagamos buenas obras como muestra de nuestra fe en su palabra.

CAPITULO 9

20 Y los otros hombres que no fueron muertos con estas plagas, ni aun así se arrepintieron de las obras de sus manos, ni dejaron de adorar a los demonios, y a las imágenes de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera, las cuales no pueden ver, ni oir, ni andar.

CAPITULO 16

11 y blasfemaron contra el Dios del cielo por sus dolores y por sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras.

CAPITULO 18

6 Dadle a ella como ella os ha dado y pagadle doble según sus obras; en el caliz en que ella preparó bebida preparadle a ella el doble.

CAPITULO 20

12 Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.
13 Y el mar entregó los muertos que habían en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras.

Los muertos serán juzgados según sus obras. Este es el mensaje que permanente y constantemente nos transmite la palabra de Dios.

  CAPITULO 21

2 Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como la esposa ataviada para su marido.
3 Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.

En estos versículos el mensaje que nos da Dios aclara nuestra visión: una nueva ciudad, una nueva Jerusalén, donde vendrá a gobernar Dios y vivir con nosotros, con sus hijos, con su pueblo.

4 Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor, porque las primera cosas pasaron.
6 Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y el Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida.
7 El que venciere heredará todas la cosas, y yo seré su Dios, y el será mi hijo.

En esta ciudad santa, la nueva Jerusalén, donde gobernará Dios, no habrá llanto, no habrá dolor, sólo habrá paz, felicidad, porque en ella reinará Dios, su ley, sus mandatos y estatutos y nos dará el agua de la vida gratuitamente.

8 Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.
23 La ciudad de no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera.
24 Y las naciones que hubieran sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella.
25 Sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí no habrá noche.
26 Y llevarán la gloria y la honra de las naciones a ella.
27 No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro del Cordero.

E aquí el futuro, la ciudad nueva, la nueva Jerusalén, donde vendrá a reinar Dios, una ciudad llena de luz, donde se hará presente el poder de Dios, sus puertas no se cerrarán para los hombres de bien, mas para los que no se despojan del mal estarán sus puertas cerradas.


CAPITULO 22

2 En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la santidad de las naciones.
5 No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz de sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos.
12 He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.
14 Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad.
15 Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras y todo aquel que ama y hace mentira.
17 Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera tome agua de la vida gratuitamente.

Hermanos e aquí le verdadero mensaje de Dios a su pueblo. Viviremos en una ciudad donde el agua de la vida fluirá gratuitamente, una ciudad donde quienes no hayan limpiado su corazón del mal, quienes no hayan cumplido con el mandato de Dios no entrarán. Esta ciudad es la nueva Jerusalén, donde Dios llevará a su pueblo por segunda vez y definitivamente.

Pero así como Dios nos ofrece a sus hijos esta ciudad, nuestra es la voluntad para ir hacia ella, para preparar la segunda venida de Jesucristo, iniciando nosotros la construcción de esta ciudad. Debemos preparar la segunda venida de Dios en una ciudad donde venga a gobernar, donde se cumpla al pie de la letra su principal mandamiento.


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