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Las elecciones, tal como las presenta Philippe J. Maarek, son un gran negocio. Y no se confunde, al menos respecto a Estados Unidos. Tal como afirma el autor de este libro, el candidato se autopromociona primero, y después elige uno de los dos partidos de masas (Demócrata o Republicano) para afiliarse y presentar su candidatura. En Europa aún no se ha llegado hasta ese punto. Principalmente por el significado histórico de los partidos políticos en la sociedad.  

Tal como el autor del libro bromea parafraseando, vender política como pastillas de jabón es un trabajo totalmente lícito. El modelo estadounidense de política, en el que el candidato se fabrica según los deseos del pueblo, contrasta con el estilo europeo, en el que los ciudadanos deben elegir un partido político, que mantiene rígidos postulados.  
No obstante, son muchos los elementos que han llegado desde el otro lado del Atlántico, sobre todo debido al auge de los medios de comunicación y las nuevas tecnologías de la información. Entre ellos se destaca la forma de hacer campaña, la proliferación de artilugios promocionales, el trato con la prensa… 
El estilo político de Estados Unidos cada vez se asemeja más al europeo, más aún cuando la política de ambos países es más parecida: Los partidos del viejo continente, cada vez más, se concentran en torno al liberalismo económico y centro político. La ausencia de grandes diferencias entre los partidos mayoritarios, lleva a la necesidad de promocionarse utilizando el carisma y actitud ante temas puntuales. Esto puede verse en casos como el del niño balsero, Elián González, en Estados Unidos, donde el Presidente, Bill Clinton, ha pedido la devolución del niño a su padre, y el Vicepresidente, Al Gore, ha exigido que se le entregue la nacionalidad estadounidense. Aquí podemos ver claramente que Al Gore toma esta postura para hacerse con los votos de los cubanos residentes en Miami, debido a que, posiblemente, su programa no se diferencia lo suficiente del de su competidor. 

Tanto hoy como ayer, la comunicación está en poder de empresas o poderes políticos. No obstante, en el caso de los llamados medios no-partidistas, en los que supuestamente no existe manipulación política, es donde el equipo de campaña debe conseguir el efecto agenda-setting, es decir, conseguir que una noticia del candidato esté el mayor tiempo posible en emisión. A veces esto es impulsado mediante pseudonoticias o tratos oscuros entre agregados de prensa y los periodistas. La promesa de conseguir una entrevista con el candidato a cambio de emitir una determinada noticia (posiblemente sin interés), es una práctica habitual.  

A mi juicio, el caso de las pseudonoticias consiste en un atentado contra el derecho del ciudadano a ser informado. El primer culpable de esto es el responsable del medio de comunicación, que permite que en sus programas se difundan informaciones que echan por el suelo la credibilidad de su empresa. Por otro lado, el equipo del candidato demuestra que es incapaz de atraer la atención de los ciudadanos si no es inventándose noticias.  
En cuanto a los tratos entre periodistas y agregados de prensa, es la propia empresa comunicadora la que debe poner barrera a este tipo de prácticas, si es que así lo considera. De todos modos, es el espectador, el que desde su madurez en política y comunicación, debe detectar estas prácticas y decidir al respecto.  

En cuanto a medios como el correo o el teléfono, hay que apuntar que el primero dará mejores resultados que el segundo. Respecto a la correspondencia postal, es posible que el traslado desde el correo ordinario al electrónico pueda resultar un avance en cuanto a la contestación de los destinatarios,  debido a que es más cómodo contestar desde este tipo de soporte. Por otro lado, el teléfono no es un elemento rentable, debido a la poca atención que habitualmente se presta en casos como las encuestas, a las que según Maarek tan solo un 20% de los franceses las atiende por teléfono. 

En las últimas elecciones al Congreso y Senado de España hemos observado que la utilización de carteles ha descendido notablemente en favor de la utilización de otros medios, como internet, en el que todos los partido han estado presentes. Además, la colocación de carteles cada vez está más penada por las autoridades locales, que evitan la colocación masiva de estos reclamos, tal como indica Maarek que hay que realizar. 

En consecuencia, el mejor método de comunicación entre los ciudadanos y el candidato, es la visita hogar por hogar. Para estos casos, lo más apropiado es la utilización de voluntarios profesionalizados en la tarea de comunicar. Por ejemplo, en el caso de Europa, los candidatos europeos representan a grandes partidos que normalmente cuentan con una amplia representación regional, por lo que cada afiliado puede dedicarse a hablar con sus vecinos sobre las ventajas de votar al candidato de su partido. Tal como indicó Manuel Fraga, cada simpatizante de su partido tenía el deber moral de convencer a otros diez ciudadanos para que le votaran.  
En cambio, Maarek indica que este no es un método adecuado en el caso de Europa, ya que a excepción de algunos países, en este continente la gente vive generalmente en pisos, por lo que tan solo los vecinos que circulen por su edificio podrían ver al candidato trasladarse de vivienda en vivienda. Como alternativa, se ofrece la posibilidad de visitar los locales comerciales y las calles, y de esta manera los viandantes puedan ver a los candidatos. Esta se trata de una práctica bastante extendida en nuestra país, baste citar como ejemplo el tradicional reparto de rosas que suele realizar el Partido Socialista. 

Philippe J. Maarek afirma que el debate televisado es el momento estelar de la campaña electora. El momento en que todo se decide. Desde mi opinión, aunque los candidatos pueden aprovechar el debate para "golear" al oponente y marcar tantos a favor, no es este el espacio en que se decide la votación. Quizá pueda serlo en Estados Unidos, donde es de sobra conocida la influencia de la cultura audiovisual, pero en Europa, y sobre todo en España (en cuyas últimas elecciones no ha habido debate electoral) donde confluyen todas las posibles tendencias políticas, el voto de la gente no cambia tras los debates.  

El progreso de los países les acerca cada vez más al American way of life, junto al estilo político que ello conlleva. Este modo de hacer política está penetrando cada vez más fuerte en nuestra sociedad, y es imparable debido a los buenos resultados que ello trae. No obstante, hay aspectos típicamente europeos que no podrán ser suplantados por el político-producto, como el nacionalismo existente en numerosas partes del viejo continente, que exige la existencia de partidos ideológicos-sentimentales. Estos partidos, aunque siguen manteniendo su estructura e ideas habituales, también se aprovechan del marketing político ideado desde Estados Unidos, sobre todo en lo que se refiere a los medios de comunicación. 
  

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