El trigo. -
 

El trigo es una de las plantas más útiles al hombre y el cereal más difundido, sobre todo entre la raza blanca, por contener gran cantidad de gluten y ser fácilmente panificable, con excepción de los llamados "trigos duros" Además, es muy rico en materias nitrogenadas y en materias grasas; es el primer producto de tráfico internacional por su valor y el tercero por su peso, inmediatamente después del carbón y del hierro.

En cuanto a las condiciones más favorables para su cultivo, el trigo es poco exigente en cuanto al clima. Actualmente puede desarrollarse bajo climas muy diferentes, gracias a la selección de semillas y a las variedades capaces de madurar en el corto verano septentrional. Desde el Congo y Kenia, en el África Ecuatorial, hasta Escandinavia y Alaska cerca del Círculo Polar, se cultiva hoy el trigo, si bien su producción no es comercialmente interesante, nada más que en determinadas condiciones físicas y económicas. Los trigos de origen mediterráneo prefieren un clima de este tipo, o sea, lluvias moderadas durante la sementera de otoño, alguna en invierno y cierta mayor humedad en primavera, aunque sus largas raíces le permiten resistir bien la sequía. Necesitan bastante calor para madurar y, por lo tanto, un verano cálido y seco. Rechazan los grandes fríos, y si la temperatura desciende a -20º y la siembra no está protegida por una capa de nieve, pueden ser destruidas las plantas. También resisten y soportan bien el calor, incluso más de 40º de temperatura, pero rechazan el calor constante. En cuanto a la lluvia, pueden soportar hasta 2.000 milímetros anuales y una sequedad esteparia de menos de 500, gracias a los modernos métodos de barbecho y dry farming que tanto se practican en el norte africano y en el oeste americano. Los países más secos producen el trigo más duro, como el tipo mediterráneo y el siberiano, preferidos por los pasteleros y los fabricantes de sémolas y pastas para sopa. En los países más húmedos, como los de la Europa atlántica se cosechan el trigo blando, muy apto para convertirlo en harina y pan. La humedad excesiva le perjudica, sobre todo en la época de maduración; por este motivo su cultivo se detiene, hacia el norte o hacia el sur, a cada lado de la faja de intensas lluvias debidas al Ecuador o a los monzones.

El trigo puede ser sembrado antes o después del invierno, según la latitud y el clima. En el primer caso se obtiene el trigo llamado de invierno, cuyo rendimiento es mayor, y, en el segundo, el trigo de primavera, sembrado en cuanto comienza el deshielo, y de menos rendimiento hasta que la simiente ha sido tratada por el procedimiento llamado de vernalización, pero cuyo rápido crecimiento, durante los largos días de verano, permite obtener cosechas en las regiones frías septentrionales Y en los países de clima continental extremado y de alta montaña. En todos los casos, el trigo exige siempre humedad en su periodo vegetativo y, después, un periodo seco que favorezca la granazón y la siega.

No es muy exigente en suelos, aunque necesita mucho nitrógeno (de aquí el barbecho o la rotación con leguminosas), prefiriendo particularmente los terrenos ricos, muelles y ligeramente permeables, de loes y los limosos, que, por lo general, son el resultado de un clima estepario de las zonas templadas. En cuanto a las labores, es más exigente. Es preciso mullir la tierra con el arado y la grada; la sementera, después de preparar y seleccionar los granos, debe ser realizada en tiempo favorable y por una mano de obra experta; la siega y recolección tampoco espera, y, si en vez de utilizar la máquina, se realiza a brazo con guadaña o con hoz, provoca una atracción rápida de trabajadores temporales de otras regiones no trigueras o de cosecha tardías; por último, viene la trilla, que también reclama mano de obra abundante, como la siembra. Cuando alguna zona triguera ha perdido parte de sus habitantes, si éstos no han sido sustituidos por la maquinaria, o ésta no ha podido utilizarse por la excesiva parcelación de la propiedad, disminuyen considerablemente las posibilidades del cultivo del trigo por falta de mano de obra.

Así pues, el modo de producción variará según la densidad de la población y el grado de civilización. En zonas densamente pobladas, el cultivo es intensivo, científico, de gran rendimiento y sin un empleo general de la maquinaria. En los países poco poblados, el cultivo es extensivo y la maquinaria se utiliza ampliamente.

Por otra parte, el trigo agota el suelo; de aquí que sea necesario dejar reposar la tierra (barbecho), lo que exige espacios cultivables muy grandes, o abonarlo debidamente y establecer la alternativa de este cereal con otros cultivos que aireen y limpien el suelo, como son los entrecavables (remolacha, patata, maíz) o emplear el sistema de rotación con las leguminosas, que proporcionan nitrógeno.

Tipos de cultivo del trigo y grandes dominios geográficos.

 Las formas técnicas y económicas del cultivo del trigo, así como de los cereales asociados, se las suele clasificar en tres tipos, que corresponden a los grandes dominios geográficos del cultivo.

 El primer tipo corresponde al cultivo del trigo más tradicional en economía de subsistencia, en donde el grano es cultivado para el consumo local o familiar en la mayoría de las explotaciones. Ocupa una zona extensa, frecuentemente interrumpida por estepas o desiertos, que va desde las costas atlánticas de Marruecos a China, pasando por el Cercano Oriente y la India. En muchos de estos países, el cultivo cereal se asocia a la economía pastoril que explota las estepas y las montañas secas.

En toda esta zona, a excepción de las granjas de colonización europea de África del Norte y del Pendjab, en la India, los rendimientos son muy bajos (entre 5 y 10 Qm por Ha.) a causa de que las técnicas empleadas continúan siendo de las más arcaicas. Debido a esto, su economía es muy mísera y no consigue alimentar una población en creciente aumento.

Alrededor del Mediterráneo, Marruecos, sobre sus ricas tierras negras y rojas, Argelia y Túnez, producen trigos duros poco panificables, asociados principalmente a la cebada. En España, el trigo de otoño es la primera riqueza, tanto en superficie ocupada como en valor de la producción obtenida, aunque las condiciones de su suelo distan mucho de ser las mejores para este cultivo. Todas sus provincias cosechan en mayor o menor grado este cereal, siendo las litorales deficitarias y lo producen en exceso de sus necesidades casi todas las del interior; de aquí, las corrientes comerciales de la Meseta a las regiones costeras. Sin embargo, pueden distinguirse algunas comarcas típicamente trigueras, como son la Tierra de Campos y la Tierra del Pan, la Armuña y la Tierra de Arévalo, en la cuenca del Duero; la Sagra y la Mancha, en la submeseta sur; la Ribera navarra, Cinco Villas y los Monegros, en la cuenca del Ebro; la Campiña de Sevilla y Córdoba, la Vega granadina, y, en Extremadura, La Serena y la Tierra de Barros. La producción oscila notablemente, pero se ha venido incrementando desde comienzos del siglo, al compás del aumento de superficie  ya que los rendimientos, aunque algo superiores, no la modificaron sustancialmente. En el periodo de estos cinco últimos años, la producción media ha girado alrededor de los 90 millones de Qm por lo que el cociente de disponibilidades individuales se aproxima a 17, algo mayor que el de Yugoslavia, Grecia, Marruecos y Argelia y muy superior al de los países del Asia occidental que está por debajo de uno (salvo Turquía). No obstante el Plan de Estabilización de 1959 la expansión triguera en España continuó hasta 1967- 68 en que la superficie cultivada disminuyó en casi 300.000 hectáreas, por la acumulación de excedentes, a pesar de la congelación del precio del trigo y el fomento del cultivo de los cereales para pienso.

El granero de la India podría ser uno de los más ricos del Globo si la técnica agrícola y el nivel cultural; de su campesinado estuviese a mayor altura. Se cultiva en la región seca o ligeramente húmeda del noroeste y en los aluviones de la llanura indogangética, donde los ingleses han construido, embases para el riego. Su cultivo se practica en dos formas distintas: como cultivo especializado y principal en los lugares bien irrigados, como en el Pakistán occidental, o bien, como cultivo asociado al mijo o al arroz, según los territorios y el clima, como ocurre en la Unión India. Hasta 1947, en que la India se dividió en dos Dominios independientes, Pakistán e Indostán, el conjunto se abastecía a sí mismo, aunque en proporción insuficiente, y ello, gracias a su cohesión económica y a su bien ordenada red de transportes; pero al quedar los ricos graneros de Sind y del Penjab incluidos en el Pakistán, este país se convirtió en exportador durante algunos años, mientras en el Indostán aumentó el déficit por ser su consumo muy elevado en correspondencia con la numerosa población.

China del Norte, gracias a los suelos de loes, recoge una importante cosecha que la sitúa en el tercer lugar entre los productores del mundo; sin embargo, su enorme población consume toda esta gran producción de trigo, a la que se dedican únicamente la zona del Bajo Hoang-ho y del Yang-tse-Kiang, así como las regiones intermedias y Manchuria.

En resumen, las cosechas producidas en todos estos países son insuficientes para abastecer a su población, viéndose obligados muchos de ellos, por la presión demográfica, a salir de su autarquía tradicional para convertirse en importadores de trigo y de harina. Las compras son las estrictamente necesarias para evitar el hambre y varían sensiblemente en cada país de un año a otro, según el ritmo de las sequías.

Un segundo tipo corresponde a los países del Viejo Mundo transformados por la revolución industrial, en donde el cultivo cerealista es destinado a un mercado nacional con una gran demanda, siendo la mayoría de las veces deficitarios en relación con sus necesidades, a pesar de que los rendimientos son de 20 Qm. por Ha. por término medio, y aún mayores en las mejores tierras aluviales del norte de Francia y en las llanuras belga y renana, donde se alcanza de 30 a 50 Qm. por Ha.

En estos países, el cultivo del trigo es intensivo y se realiza en terrenos ricos y regularmente provistos de abono o sobre tierras pobres conquistadas mediante un previo acondicionamiento, donde se asocia a otros cereales secundarios. El cultivo del trigo en las grandes explotaciones y extensas llanuras, está mecanizado y sólo requiere una débil mano de obra.

Francia sigue siendo el país más rico en trigo de todos los europeos, cuyas regiones limosas del norte son también las más adelantadas en la técnica de su cultivo, en tanto que en las del sur la explotación es todavía bastante mediana. Produce, sobre todo, el trigo blando y sus rendimientos han ido aumentando hasta alcanzar 25 Qm. por hectárea.

En Italia, como en Francia, el trigo sigue cultivándose en territorios poco fértiles, pero sin grandes rendimientos (22 Qm. por Ha; también cosechan grandes cantidades, aunque no las suficientes para alimentar a toda su población. Se cultiva este cereal en toda la península Apenina, siendo los principales centros la llanura del Po, las laderas orientales de la cordillera y Sicilia. Característica del cultivo del trigo en esta nación es que la cuarta parte de todos sus trigales están situados en comarcas montañosas, la mitad en colinas y sólo la cuarta parte restante en la llanura.

En la Alemania Occidental, su suelo, salvo raras excepciones, no es tan bueno para el trigo como el de Francia, pero gracias a los nuevos métodos de explotación agrícola y al aumento de superficies cultivadas, los rendimientos de las cosechas han aumentado en una proporción considerable. Las tierras fértiles de la profunda hondonada de Westfalia, los terrenos humíferos de Magdeburgo, los suelos aluviales de Wetteran, la depresión del Alto Rhin y toda la llanura renana, son las comarcas preferidas para el cultivo de este cereal, cuyos rendimientos suelen ser superiores a los 30 Qm. por Ha.
 

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