| La
leyenda del Rey Arturo. La primera
mención al legendario Arturo llega en el año 826, de la mano de un monje galés llamado Nennius.
Ese primera versión del mito se alejaba mucho de la que todos conocemos hoy en día. No
había espada mágica, ni Tabla Redonda, ni corte de Camelot. De hecho, Arturo ni siquiera
es presentado como rey. En su obra Historias de los bretones,
Nennius lo describe como un líder mercenario, un Dux Bellorum, que ayudó a los
gobernantes britanos a rechazar las invasiones bárbaras que se sucedieron tras la caída
del Imperio Romano. Arturo sale vencedor de una docena de batallas. La más decisiva de
todas es la del Monte Badón, en el año 516, donde aplasta al ejército sajón del rey
Bretwalda.
Sin embargo, Nennius describe esos
acontecimientos unos trescientos años después, y su relato quizá no sea del todo
fiable. Otro historiador, San Gildas, vivió en esa época, y no menciona a ningún
Arturo. Cuando habla de la batalla del Monte Badón, afirma que al frente del ejército
bretón marchaba Ambrosius Aurelianus, un jefe militar de procedencia romana. Si tenemos
que buscar un personaje histórico como fuente de inspiración para el mito, este es uno
de los mejores candidatos.
A finales del siglo X, un texto anónimo
titulado Los Anales Cambrianos, añade un nuevo capítulo a la
crónica de Nennius. Narra la batalla de Camlann, donde Arturo cae después de vencer a su
sobrino Medraut (Mordred), que le había tracionado uniéndose a los sajones.
En la mitología galesa y céltica, hay
frecuentes referencias a un Arturo mitológico. En un poema del Libro de Taliesin,
se narra sus aventuras para robar un fabuloso botín de la mismísima Caer Siddi,
la Ciudad de los Muertos. Otro poema, procedente del Libro Negro de Carmarthen, nos
describe a sus compañeros Ceir y Bedwyr. En la Vita Gildae, un texto atribuido al
monje galés Caradoc de Llancarvan y escrito a principios del siglo XII, se nos cuenta
cómo Arturo debe rescatar a su esposa Guennuvar, de las manos de un malvado rey.
Hacia 1125, el cronista William de
Malmesbury se lamentaba que un personaje de tanta importancia histórica fuera
eclipsado por la leyenda. En concreto, dijo que era "un hombre digno no de ser
soñado en falsas ficciones, sino de ser proclamado en veraces historias, porque durante
largo tiempo sostuvo a su patria que se hundía, y enardeció los ánimos de sus
compatriotas en su desfallecimiento ante la guerra"
William de Malmesbury nos presenta a un
Arturo subordinado a Ambrosius Aureliano, el caudillo de las fuerzas britanas, conciliando
así las versiones de Nennius y San Gildas. De su actuación en la batalla del Monte
Badón, dice: "protegido por la imagen de la Madre de Dios, que llevaba pintada
sobre sus armas, causó, avanzando él solo, la muerte de más de novecientos
enemigos"
Pero más o menos por esas fechas, a
principios del siglo XII, se estaba gestando el mito del Arturo que ha llegado hasta
nuestros días. El responsable es Godofredo de Monmouth, un clérigo de origen
bretón, que escribió Historia Reum Britannie, la Historia de los Reyes de
Britania. El texto mezcla leyenda e historia, y no siempre a partes iguales. El
primer soberano de la lista es Bruto, biznieto de Eneas, y termina con Cadvalader, muerto
en el año 689. Pero el protagonista indiscutible de la obra es Arturo, cuyo hechos ocupan
los libros octavo, noveno y décimo.
La historia arranca cuando el rey Uther Pendragón
se enamora de Ygerna, la esposa del duque de Cornualles, a la que conoce en un banquete.
Intenta seducirla sin ningún éxito. Dejándose entonces llevar por sus carácter
irascible, el rey decide conquistarla por la fuerza. Declara la guerra al duque de
Cornualles, y pone su castillo bajo asedio.
Merlín, personaje que aparece por primera
vez en los mitos artúricos, utiliza sus habilidades mágicas para transformar el aspecto
del rey. Ahora, su apariencia es idéntica a la del duque, y puede introducirse libremente
en el castillo. Accede al dormitorio de Ygerna, y satisface sus deseos. En esa misma
noche, el verdadero duque cae en el combate, lo que permite a Uther desposar legalmente a
la viuda, y reconocer al hijo que acaban de concebir como su legítimo heredero.
Años después, Uther muere envenenado por
alguno de sus rivales, y Arturo asciende al trono. Con la ayuda de Merlín, que convierte
en su consejero, y de la poderosa espada Caliburnus, forjada en la mítica tierra de
Avalón, consolida su reino y se lanza a la conquista. Lleva la guerra a las mismísima
puertas de Roma, pero cuando se apresta a asestar el golpe defnitivo, recibe terribles
noticias. En su ausencia, Mordred le ha traicionado y se hecho con el poder. La batalla
final entre ambos transcurre en Camlann (como se nos cuenta en Los Anales Cambrianos),
y aunque Arturo resulta vencedor, ha sufrido heridas tan graves que debe ser transportado
a la mágica isla de Avalón, de donde no regresaría jamás.
La tabla redonda
En todas las novelas de la Tabla Redonda, el
rol de Arturo es ciertamente pasivo. En efecto, sus caballeros son quienes actúan en su
nombre, es más, la reina Ginebra es la que detenta la Soberanía.
Se considera que el antecedente más arcaico de
Arturo aparece en el relato galés Kukhwch y Olwen. En este relato, Arturo no es todavía
un rey cortés rodeado de caballeros, sino un caudillo completamente rodeado por
personajes de la mitología celta: guerreros y magos. A la medida que el mito se
moderniza, se va transformando la imagen del rey. Arturo toma pues, los atributos de un
monarca feudal y su corte es el espacio en el cual los espíritus cultivados combinan lo
mundano con la valentía. Sin embargo, Arturo sigue siendo un personaje de la tradición
popular, sobre todo en Cornualles.
Arturo, símbolo del poder perdido de los
celtas, no puede haber muerto, permanece en la isla de Avalón , o el paraiso de los
celtas; o quizá en alguna gruta... o en algún lugar de la isla de Bretaña. Algún día,
el rey volverá y con él, la unidad del mundo celta. De esta manera, se reconstruiría
una sociedad de tipo horizontal, definitivamente contraria al espíritu romano. En esa
sociedad, cada uno encontraría la libertad y la independencia en una gran confederación
de pueblos ligados por intereses comunes.
Avalon, un espacio/tiempo mágico
Arturo descansa en paz en Avalon, custodiado
por cuatro reinas hadas. Fata Morgana, de negro, consulta su libro de artes mágicas para
curar las heridas del Rey "inmortal". En segundo plano, Merlín y la Dama del
Lago. "La muerte del rey Arturo", James Archer .
Avalón que etimológicamente deriva de
"manzana" en celtíco, se refiere a la isla mágica en la que los mazanos dan
frutos durante todo el año.
En el texto latino de Godofredo de Monmouth
Vita Merlini (siglo XII), la isla recibe el nombre de Insula Pomorum.
Es Avalon el reino de Morgana, quien ejerce su
poder rodeada de sus nueve hermanas hadas, que tienen el don de poder transformar su
aspecto físico, a menudo en aves.
El mito dice que Morgana puede transformarse
en cuervo, o en corneja. Se asimila pues al relato irlandés de Morrigan o de Nondh, una
Thatha De Danann, que a menudo aparece con forma de corneja.
Avalon es un espacio similar a las
"galisenas" de la isla de Sein, donde profetizas y magas se comunican con
autores griegos y latinos. El tema aparece también en la "Isla de las mujeres",
Emain Ablach (Emain de los Manzanos), de la que navegantes irladeses trajeran relatos
fabulosos.
La Isla es en efecto, reciclada para la leyenda
del ciclo artúrico. Avalón será pues la morada a la que el hada Morgana lleva a su
hermano el rey Arturo mortalmente herido en la batalla de Camlann, para mantenerlo
"dormido" hasta que los tiempos permitan su regreso al mundo de los mortales.
Cabe destacarse que posteriormente, bajo
influencia del cristianismo (monjes cluniacienses) y también por voluntad de Enrique II
Plantagenet, los monjes de la abadía de Glastonburry pretendieron que un lugar, que era
una suerte de isla en medio de las ciénagas, era la mítica isla de Avaloón.
"Descubrieron" pues en ella, la tumba de la reina Ginebra y la del rey Arturo,
que aún hoy pueden hallarse entre las ruinas del antiguo monasterio.
Ginebra y Morgana
Ginebra es coronada Reina de Mayo con una
guirnalda. En la Fiesta de Mayo, Arturo y sus caballeros celebraban juegos y torneos.
Ginebra, la esposa del rey Arturo ha alcanzado
la celebridad gracias a sus amores con Lanzarote del Lago ya que precisamente, es por él
que se produce la ruptura entre el rey y su caballero, debilitando a Arturo y precipitando
su desaparición.
Una reina de muchos amantes
Desde la perspectiva de los textos galeses y
franceses más antiguos, la historia es algo más compleja. Aparentemente, ella habría
tenido otros amantes antes que Lanzarote (personaje introducido tardíamente en el esquema
primitivo de la leyenda). En este sentido, Ginebra es comparable a la reina Medbh de
Conaught, que tenía amores con los guerreros de los cuales su reino dependía. En la
lista de amantes estaban: Edern, Kai, Meleagant y Mordret.
Ginebra representa pues, la Soberanía, de modo
tal que como prostituta sagrada dispone de su soberanía confiándose a los guerreros que
velan por tal. Ya que son ellos y no otros los que realizan las hazañas necesarias en
nombre del reino que la Ginebra encarna y simboliza.
En otros textos, de origen insular, se reflejan
tres imágenes diferentes de Ginebra, con las que Arturo se habría casado sucesivamente.
La tercera, tendría el aspecto de una vieja anciana que Arturo transformaría en una
mujer bella para poder vencer la repugnacia que le producía la obligación de besarla. Es
este un tema corriente de las leyendas irlandesas a propósito de la designación del rey,
el cual debe optar por la Soberanía, más allá de las apariencias.
La discípula de Merlín
Morgana es la hermanastra del rey Arturo, hada
de temibles poderes que odia a Ginebra puesto que está enamorada de Lanzarote, al que
persigue permanentemente antes de vengarse de él. Es por ello que echa un conjuro maldito
al ?Valle sin retorno? e intriga notablemente contra Arturo. Pero cuando éste resulta
malherido en la batalla de Calman, decide llevárselo a su reino en la isla de Avalón
(visión celta del Otro Mundo), y mantenerlo dormido hasta tiempos más auspiciosos.
El nombre de Morgana proviene de una voz
bretona ?Morigena?, que significa ?nacida del mar?, lo que refiere a una divinidad
vinculada al océano. Aunque hay quienes señalan que su nombre deriva del gaélico
?Morrigan?, cuyo significado es gran reina.
Merlín
Merlín junto a la dama del lago (Fragmento
de "La muerte del rey arturo" James Archer)
Se cree que el personaje literario de Merlín
tuvo su antecedente en una persona real que vivió setenta años después del Arturo
histórico. Aparentemente, habría sido un pequño rey entre los bretones del norte en la
baja Escocia, quien enloqueciendo tras la derrota en una batalla, se refugió en los
bosques víctima de un delirio místico.
Luego la leyenda se apoderaría de él y lo
convertiría en un personaje. Diversos elementos mitológicos se sumaron a la composición
de su personalidad:
a. El tema del "loco" inspirado por
la divinidad
b. El tema del hombre salvaje, recluído en la
marginalidad de la civilización, señor de los animales y equilibrador de la naturaleza
c. El tema del niño recién nacido que habla
revelando el porvenir
d. El tema del mago
En la versión elaborada de la leyenda, Merlín
es el hijo de un diablo íncubo, lo cual explica su poderío sobrenatural. Cuando Merlín
se opone al rey usurpador Vortigern, este sirve y aconseja a Emrys Gwledig y se convierte
en el consejoro permanente y mago titular de Uther Pendragon. Así pues, hace que éste
último engendere a Arturo y logra que éste sea reconocido como rey entre los bretones.
Merlín será quien lo aconseje y lo ayudará a llevar adelante su empresa.
Se dice que Merlín es el druida total, ya que,
dotado de enormes poderes, conforma junto con el rey una pareja sagrada cuyo destino es
regir a la sociedad.
El nombre Merlin proviene probablemente de la
palabra francesa merle (mirlo), como consecuencia de una contaminación fonética con el
nombre galés Myrddin.
La leyenda de Merlín fue integrada a la
tradición artúrica a comienzos del siglo XII por el clérico galés Godofredo de
Monmouth. Entre los personajes que influyeron en la imagen definitiva de Merlín pueden
mencionarse el irlandes Suibhne, el escocés Lailoken y el galés Gwyddyon.
Excalibur (La espada sagrada)

Cuenta la leyenda que Uther,
Rey de lo que se conoce ahora como Gran Bretaña, decidió un día firmar la paz con uno
de sus más fieros enemigos: el duque de Cornwall. Para ello invitó al duque y a su
señora esposa a su castillo. Cuando Uther conoció a la duquesa Ingraine quedó
totalmente enamorado de ella.
Al darse cuenta de esta situación,
la duquesa le pide a su marido retirarse inmediatamente del castillo y regresar a casa. El
duque de Cornwall se retiró del castillo y reinició la guerra. El amor de Uther
por la duquesa era tan grande que se enfermó y buscó la ayuda de Merlin, el mago de la
corte.
Éste le dijo que lo único que
tenía era "Mal de Amores" y que podía ayudarlo con una condición: el hijo que
tuviera con Ingraine se lo entregaría a él (a Merlin), para educarlo y prepararlo para
cumplir su destino, que no era otro que ser el más grande Monarca de Inglaterra.
Esta conversación animó a Uther
para ir con sus tropas , en busca de su amor. El duque se enteró de sus intenciones y fue
a su encuentro. En la lucha Cornwall muere y los mensajeros de Uther convencen a Ingraine
para que se convierta en su esposa. Al final, ella accedió y pronto se casaron.
Cuando nació el heredero, fue
Merlin a ver a Uther y éste se lo entregó como había prometido. La criatura
fue entregada a Sir Héctor, un noble de la corte, quien no tenía conocimiento de la
sangre real del niño. El infante fue bautizado con el nombre de Arturo.
Cuando Arturo contaba con dos años
su padre, Uther, murió. El reinó entró entonces en una etapa de anarquía casi
incontrolable que duró por años. Un buen día Merlin reunido con el arzobispo de
Canterbury le dijo a los nobles de la corte que sería Cristo a través de un
milagro quien señalaría el sucesor legítimo de Uther. El milagro no se hizo esperar, y
en el cementerio próximo a la iglesia apareció un espada encajada en una piedra. En la
hoja de la espada estaba inscrito: "quien pueda desencajarme de esta piedra
será Rey de toda Bretaña por derecho de nacimiento". Ante este milagro
todos los nobles intentaron sacar la espada, sin ningún resultado.
Fue así como se decidió que,
despues del torneo tradicional de cada año, los caballeros asistentes podrían
probar suerte con la espada milagrosa.
En uno de esos torneos (años
después de la muerte de Uther), participaba Sir Héctor y Sir Kay, su hijo. Arturo no
participaba porque era todavía un muchacho de 15 años, Cuando se dió comienzo a
la competencia, Sir Kay se dió cuenta que no tenía su espada, entonces le pidió a su
hermanastro que se la fuera a buscar a su casa.
Arturo fue corriendo a buscarla pero
no pudo entrar a su casa, pues estaba cerrada, entonces se recordó de la espada que
estaba en el cementerio y fue en su busca. Tomó la espada por su empuñadura y la sacó
con total facilidad. Al entregarsela a Sir Kay , éste se dio cuenta al instante que era
la espada del cementerio, así que se la enseñó a su padre. Sir Héctor quedó lleno de
estupefacción y se llevó a sus hijos hasta el cementerio. Allí le dijo a Arturo que
volviera a meter la espada en su sitio, Arturo lo hizo. Luego, le instó a que la sacara
nuevamente. Al ver a su hijo adoptivo sacar la espada tan fácilmente se postró de
rodillas al igual que Sir Kay. Arturo se asombró de esto y Sir Héctor, con voz
emocionada, le explicó que desde ese momento sería el Rey de toda Bretaña.
Fueron entonces donde el arzobispo
y le contaron la gran hazaña. El arzobispo reunió a todos los caballeros
alrededor de la espada y dejó probar su suerte a cada uno. Dejó para el final a Arturo y
éste volvió a sacar fácilmente la espada de la piedra, esta vez delante de un gran
número de personas.
Fue así proclamado de manera
oficial como Rey de toda Bretaña y la espada se colocó solemnemente en altar mayor de la
catedral de Canterbury.
Poco después de su nombramiento,
Arturo salió un día a pasear por un bosque cercano al palacio. En un camino solitario
vio a unos maleantes que estaban acosando a un pobre anciano, cuando éstos vieron a
Arturo acercarse salieron corriendo. El rey no se había dado cuenta que ese viejo
indefenso no era otro que el mago de la corte, el gran Merlín. Éste, lejos de
agradecerle su llegada, le dijo a Arturo que lo estaba esperando y que le iba salvar la
vida. El joven monarca no lo entendió y siguió caminando junto con el mago. Unos minutos
después se encontraron con un caballero en la mitad del camino, quien con aire arrogante
les dijo:
"nadie pasa por aqui sin antes
pelear conmigo".Arturo aceptó el reto y, aunque luchó con fiereza, el caballero era
mucho más diestro. Tanto fue así que casi pierde la vida si no es por la ayuda de Merlin
quien, gracias a sus poderes mágicos, adormeció al caballero. Después de esto Merlin le
explicó que el nombre de ese arrogante caballero era Pellinore y sería el padre de
Percival y Lamorak de Gales. Percival sería uno de los que buscarían el Santo Grial.
Arturo no le dió mucha importancia
a todo lo que dijo el mago, estaba mas preocupado por su espada, que se había perdido en
la pelea. Merlin le aseguró que había una mejor para él. Entonces se fueron a un lago
cercano donde, de una manera misteriosa, estaba un brazo erguido que empuñaba una espada.
"Ahí está tu espada", dijo Merlin. Arturo no sabía como llegar a la espada y
entonces vio a lo lejos una balza con una joven vestida de blanco. "ella es la dama
del lago, debes convencerla para que te dé la espada".
La dama se acercó y el Rey le pidó
la espada, ella le dijo que se la daría si le concedía un deseo. Arturo aceptó y la
dama le dijo:" Toma mi barca y navega hasta donde está el brazo, él te dará la
espada. En cuanto a mi deseo, te lo pediré después". Cuando Arturo tomó por fin la
espada notó que en la hoja podía leer una inscripción que decía: "Excalibur"
, más abajo decía: "Tómame". Y del otro lado de la hoja decía:
"Arrójame lejos". Esta espada sería la protagonista de innumerables batallas
victoriosas y de grandes hechos eroicos.
Lancelot y Ginebra
Su relación amorosa con la reina Ginebra,
genera un escándalo que lo obliga al exilio. Al regresar con su clan en Armorica, provoca
un debilitamiento de la sociedad artúrica.
Lancelot, algunas interpretaciones
sobre el personaje
Una tesis reciente, ve a Lancelot como una
apología heróica de un hermitaño del siglo VI, San Frambaldo o Framburgo que dió lugar
al nacimiento de la comarca del Passais, en la frontera del Maine con Normandía.
Pero en realidad, Lancelot du Lac, cuyo
verdadero nombre es Galaad, no sólo es el modelo perfecto del caballero contés sino
también la imagen heroica de una antigua dividad celta: Lug. Sulen señalarse mucho
puntos en común con el héroe irlandés Cuchulainn: No pertenece al reino de Arturo,
puesto que es extranjero y no obstante el reino de Arturo no puede subsistir sin él. Esto
hace del personaje una suerte de divinidad "sin función" como Lug, o lo que se
denomina el "múltiple artesano" en la tradición irlandesa. |