El
Reino de Hades En la mitologia Griega el nombre de Hades puede prestarse a
confusión, porque los antiguos griegos lo utilizaban indistintamente para denominar al
dios que reinaba el inframundo y para designar al mundo subterráneo mismo. El Reino de
los muertos, buenos o malos, era el lugar donde las almas de estos eran guiadas por el
Dios mensajero Hermes para ser juzgadas y conocer su destino final.
El proceso que pasa el espíritu de una persona muerta desde que abandona su cuerpo hasta
que es asignado a una región del Hades es el siguiente: cuando un muerto es sepultado
Hermes lleva su sombra a las profundidades de la tierra, hasta los umbrales del Hades, un
mundo rodeado por ríos de aguas lentas y estancadas, al cual se accede por una caverna.
El reino esta rodeado por 4 rios en parte subterráneos, el Estige (rio del odio), el
Aqueronte (rio de la aflicción), el Lete (rio del olvido) y el Piriflegetonte (rio del
fuego). En la penunbra de las profundidades, el espíritu llega a un ancho rio de aguas
turbulentas, entonces alquila una barca conducida por un viejo miserable, siniestro y
sombrío que tiene muy mal caracter, el barquero de los infiernos Caronte o Acheron, que
tenía por función llevar a las almas de los muertos a través de los ríos que separan
el Mundo Subterráneo.
Duro, avaro e inflexible, exigía a las
almas de los muertos el pago de un obole (moneda que tradicionalmente se colocaba en la
boca del cadaver enterrado) por la travesía que les permitiría cruzar el río. Caronte,
el hijo inmortal del Erebo y de la Noche, llevaba las almas de los muertos por el Estige y
según otros mitos también por los demás ríos, el barquero no dejaba pasar ni a los
vivos ni a los muertos sin sepultura, no permitía que ningun ser vivo subiera a su barca
e hiciera la travesía, Hades lo había instruido para que no dejara cruzar el río a
ninguno, con todo algunos héroes lograron burlar su vigilancia o convencerlo para que
hiciera una excepción a la regla.
Los espíritus guiados por Caronte llegaban entonces al otro lado del caudal, hasta las
puertas del Hades, vigiladas por un horrible y gigantesco perro humanoide de tres cabezas
y con cola de serpiente, Cerbero. Pese a su aspecto horrible esta bestia no hacía ningún
daño a las sombras de los muertos. Según la mitología, Cerbero era hijo de Tifón y
Equidma, y era el guardián de los infiernos. El can asesinaba a cualquier ser vivo que se
acercara al Reino de los muertos, salvo en contadas ocasiones, así, Orfeo logró dormirlo
gracias a los sones de su música, y Eneas lo durmió gracias a una comida especial
preparada por la Sibila. En combate, solamente Hércules fue capaz de derrotarle, después
de encadenarlo lo llevó hasta Trezena como uno de sus famosos "Trabajos de
Hércules", tras lo cual lo restituyó al infierno. Este ha sido el único periodo en
que Cerbero ha abandonado la entrada del reino de Hades.
Desembarcada la sombra y tras cruzar las
Puertas del Hades estas quedaban completamente cerradas (tan sólo pudieron volver a
atravesarlas Ulises y Hércules como precio de una batalla, y Orfeo como precio por la
pérdida de Eurydice). Los espíritus que llegan al Hades pasan entonces a través del
Campo de Asphodel (llanura de Asfódelo), un lugar gris, chato y nebuloso con árboles de
ramas inclinadas hacia el suelo. Más allá estan los verdes prados de la Región del
Erebo y la laguna Lete o río Leteo, donde ivan a beber los muertos (al beber olvidaban su
vida pasada y recuerdos). Más adelante se alzan las torres del Palacio de Hades y
Perséfone. Justo antes de llegar a los límites del palacio real, las sombras se
detenían en el Palacio de Justícia, en espera del juicio sobre su vida pasada. Un
tribunal formado por 3 jueces, Minos, Radamantis (Rhadamanthys) y Éaco (Aecus), elegidos
por su gran sabiduría y por la vida ejemplar que habían llevado, sometía a los
espíritus recien llegados a un juicio de los actos que habían realizado en vida.
Todos los días los muertos eran llevados a su presencia, según el veredicto de este
juicio, los espíritus seguían uno de los siguientes tres caminos o senderos.
Si no son juzgados ni como bondadosos ni como
malvados, las almas son enviadas de nuevo por el ramal principal del Estigia hasta las
"praderas de los asphodeles" o llanura de Asfódelo, el lugar más frecuentado,
porque pocos lograban convencer a los jueces de que tenían derecho a trato distinto. La
gran mayoria de las almas, pálidos reflejos de los vivos que fueron, se quedan
eternamente en esta zona intermedia. Muchos permanecían en aquel triste lugar donde la
noche y el día no eran más que un eterno crepúsculo. Los condenados se pasaban la
eternidad dando vueltas sin objeto.
Si en
el juicio han sido considerados como bondadosos, entonces son enviados al Elyseo o Campos
Elíseos a través del Río Aqueronte, un tranquilo y apacible lugar donde los espíritus
viven en felicidad. Entre los difuntos este era el destino de los más afortunados (una
minoria), el Elyseo es una región menos sombría con grandes prados cubiertos de flores,
un lugar paradisíaco donde los pájaros cantan en los árboles, brilla el sol en un cielo
azul de nubes blancas y vaporosas, el son de la música de la flauta o de la lira y la
danza alegraban continuamente la vida. No existía la noche, las sombras no necesitan
descanso y banqueteaban cada vez que alguien lo deseaba, el vino era abundante pero a
nadie le hacía daño. Los que tenían la suerte de llegar gozaban del privilegio de poder
volver a la tierra si querían, pero su nueva vida era tan feliz que poquísimos se
decidían a dejarla, ni siquiera por un tiempo mínimo. El prudente juez Radamantis
gobernaba en los Campos Elíseos.
Por último, si han sido considerados malvados,
los espíritus son enviados a la región del Tártaro a través del río Phlegethon,
tierra bordeada por una parte de la Estige y situada en las profundidades extremas, donde
reina una noche eterna. Los que han cometido los más graves pecados son arrastrados
allí, en este siniestro lugar los grandes criminales llevan su suplicio, allí Zeus
encerró a los Titanes rebeldes. A la entrada había una enorme puerta de bronce cerrada
por dentro, que sólo se abría para recibir a los muertos que ivan llegando. El Tártaro
era muy parecido al Infierno de los cristianos, un lugar de penas y condenación eterna
reservado a los malvados o aquellos que habían desafiado a los dioses. En las altas
murallas que los rodeaban los gritos de angustia resonaban sin cesar.
A grandes rasgos, el Hades es recorrido por un
gran río llamado el Río Estigia (Styx), formado por aguas negras y emponzoñosas, que
desemboca en la Laguna conocida como Estigia, este gran río se compone de varios ramales,
de nombres, Aqueronte (Acheronte), río que por dar de beber a los Titanes durante su
guerra contra los Olímpicos, fue condenado por Zeus a ser uno de los ríos del reino
subterráneo y que atraviesa el Elyseo hasta llegar al Erebus, el Cocytus (Cocito), otro
gran río que rodea el inframundo, río afluente del Aqueronte. Sus aguas se forman de las
lágrimas de los malos. En sus orillas caminaban errantes las almas de los muertos
privados de sepultura que esperaban conocer la decisión de los jueces, relativo al
destino que les había sido reservado, y el Río de Fuego conocido como Flegetonte
(Phiegethon), que llega hasta el Tártaro, también estaban el Aornes y el río Leteo
(Lethe), del cual se decía que si bebías de sus tranquilas aguas se perdía la memoria
hasta que bebieras agua de un río que fluya por el Olimpo, y que se encuentra en el borde
exterior del Hades, a las mismas puertas. Asimismo el Hades está dividido en cuatro
grandes zonas.
El Erebus: Allí se encuentra
el palacio de Hades y Persefone, así como el nexo místico que permite el acceso al
Olimpo (el Elyseo), cerca del hogar de Caronte, el barquero.
Campos de Asphodeles: Lugar de
tránsito de las almas, donde se encuentra la entrada al reino del Hades, y donde se puede
encontrar la guarida de Cerbero, el can guardián de los infiernos. Al final de los Campos
y entre el Erebus y el Tártaro se encuentra el Palacio del Juicio, donde son juzgados los
espíritus de los muertos.
Elyseus: Región cruzada por
el Rio Acheronte, zona apacible y donde los espíritus viven en paz.
Tártaro: Zona en la que se
ubica el palacio del Tormento, recinto en el que se encuentran encerrados los Titanes, los
vengadores, los malvados y algunos seres mitológicos que sufren el castigo de haber
ofendido a los dioses, como Tifón, condenado a que las arpías le devoren por haber
atacado a los dioses.. allí todos ellos son sometidos a graves penurias y castigos
|