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La bestia de Gevaudan, ¿Que hay detras. Realidad o leyenda?
En documentos oficiales que describen los crímenes
llevados a cabo por la Bestia de Gevaudan que describen las autopsias practicadas en aquel
entonces a los cadáveres se revelaron claros indicios de agresión sexual en algunos de
los cuerpos de las mujeres y niñas mutilados por el enigmático asesino.
La leyenda cuenta que una "bestia" desconocida mantuvo aterrorizados a los
habitantes de la comarca de Gevaudan, en Francia, al devorar cerca de un centenar de
personas entre 1764 y 1767. Si bien se han barajado las más diversas hipótesis
especulando acerca de un enorme lobo e incluso de un hombre lobo, nunca se pudo determinar
la identidad real de este monstruo.
Todo lo que se ha escrito hasta el momento acerca de este extraño caso es enormemente
curioso y extraño. Llama la atención, que las hipótesis que se han vertido sobre el
caso sean tan dispares e incluso a veces disparatadas, es realmente sorprendente las
sombras que todavía existen en este caso.
Nunca un lobo ha sido una amenaza tan seria para el ser humano, y más alucinante todavía
es pensar que uno solo de estos animales, que suelen atacar en grupo, se atreva a eliminar
a unas cien personas con el sadismo y saña del que se servía esta Bestia. Por otro es
difíci de creer que se haya tratado de un hombre lobo que bajo los efectos de la luna
llena decapitase a toda esa gente para luego devorarla...Esta teoría es realmente
disparatada y peregrina, a mi modo de ver.

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Escultura de la bestia en
Francia |
En la revista "Mas Allá" se publicaba un extenso artículo en el que Carlos
Chevallier Marina expone en su artículo una gran investigación acerca del misterio de
esta Bestia. En este artículo se señala un detalle muy importante que nunca
anteriormente había sido apuntado. La posibilidad de que el agresor fuese uno, o varios
hombres, de instintos algo más que sádicos. Al parecer, en algunos de los cadáveres se
hallarón indicios de agresiones sexuales que evidentemente no han podido ser perpetrados
por un animal salvaje.
Dejando a un lado los numerosos relatos más o menos novelados acerca del la Bestia de
Gevaudan, existen documentos oficiales que describen los crímenes llevados a cabo por
éste ser.
El primer estudio serio fué realizado por el abad François Fabre en 1901, quien
demostró documentalmente que habían sido exactamente 70 las víctimas (la gran mayoría
niñas y mujeres jóvenes), además de otros 76 ataques y enfrentamientos con 27 heridos
de diversa consideración.
En las autopsias realizadas entonces a los cadáveres, se revelaron claros indicios de
agresión sexual en algunos de los cuerpos de las mujeres y niñas mutiladas por el
enigmático asesino, lo cual dio lugar a rumores tales que la Bestia no era un animal sino
uno o varios maníacos que habitarían en los bosques, o incluso algún señor feudal que
se aprovechó de su poder, agrediendo y violando a las jóvenes campesinas en los
desolados prados de Auvernia.
El primer ataque constatado, tuvo lugar el 30 de junio de 1764, donde la Bestia devoró a
una niña de 14 años. En los días siguientes decapitó y mutiló a otras dos niñas de
15 y 12 años, así como a un joven de 15 y a una mujer de 32, todos ellos en la misma
provincia pero de diferentes localidades de Gevaudan.Así continuó aumentando su larga
lista de víctimas, a una media de dos victimas por semana.
El problema se convirtió en tan grave que los aristócratas locales realmente inquietos
por esa situación solicitaron la intervención de un cuerpo de caballería de la Corona
para dar caza al o a los asesinos.
Tras varios meses de infructuosa búsqueda y como éstos no daban con el animal. Los
lugareños recurrieron al propio rey Luis XV, quien ofreció una recompensa elevada al que
pudiese dar caza al asesino. Ésta noticia atravesó las fronteras de Francia, provocando
la llegada masiva de cazadores la misma Francia, así como de otros países europeos.
La codícia por la generosa recompensa ofrecida por el monarca, provocó la competencia
individual. La competéncia fue tal que incluso los numerosos rastreadores y cazadores
dejaban pistas falsas para engañarse unos a otros.
Este panorama fue aprovechado por los países enfrentados a Francia para ridiculizar al
monarca francés, como Prusia e Inglaterra, quienes con sorna repitieron hasta la saciedad
que "cómo un país puede amenazar militarmente a grandes potencias, cuando su
ejército no es capaz de cazar una simple fiera en su propio país". Las burlas
indignaron de tal manera al rey, quién para acabar definitivamente con la Bestia envió a
varios de sus hombres de confianza, aunque estos tampoco tuvieron más éxito. Mientras
tanto, el "monstruo" seguía asesinando y devorando más víctimas.
En varias ocasiones los cazarecompensas dieron caza a enormes lobos, haciendo que se
disparase la euforia colectiva al creer que la Bestia había sido atrapada y dando por
cerrado el caso en varias ocasiones. Pero la Bestia siempre volvía a realizar ataques a
mujeres y niños, añadiendo nuevas víctimas a su ya larga lista. El gasto de las batidas
y las sucesivas cacerías recayó sobre los campesinos, quienes se vieron obligados a
mantener a las tropas del rey pagando impuestos más elevados. a lo que se añadía que
muchos, por su miedo al monstruo se negaban a salir a trabajar al campo, razones que
agravaban su habitual pobreza y convirtieron la región en un polvorín social.
En uno de los ataques la mujer Marie Jean Vallet, una criada del cura de Paulhac, dijo
haber herido de muerte a la bestia con una bayoneta cuando ésta se disponía a atacarla.
De nuevo se dio por muerta a la Bestia, debido a las graves lesiones que está mujer dijo
haber ocasionado en el monstruo. Pero unos meses más tarde, la bestia volvió a aparecer
y volvió a atacar a otros lugareños.
Los lugareños comenzaron a creer que ese animal era un ser sobrenatural y la encarnación
de la Bestia del Apocalipsis o un enviado el propio satanás para acabar con ellos.
También se llegó al extremo de culpar a los zíngaros y a los nómadas que cruzaban el
territorio francés de haber dejado escapar una fiera de sus circos, o de haber hechizado
un animal para que causase esos daños.
De todos los rumores, el que más fuerza cobró fue el que acusaba a un hombre,Antoine
Chastel.Este era un joven de carácter asocial que vivía aislado en los bosques desde los
19 años criando perros asilvestrados y otras alimañas. Finalmente fue el propio padre de
este muchacho, el veterano cazador y gran perseguidor de la Bestia, Jean Chastel, quien
dio caza al temido animal, matándolo el 19 de junio de 1767 con el disparo de una sola
bala fundida a partir de dos medallas de plata de la Virgen María. Ni que decir tiene que
este hombre se convirtió en un héroe de la región de Auvernia.
El rey pidió que el cadáver del animal fuese trasladado a la Corte, pero
desgraciadamente durante el traslado y por el calor el cuerpo llegó a Versalles
completamente descompuesto. El rey no pudo más que donar su esqueleto al Museo de
Ciencias Naturales de París, donde se conservó hasta la revolución de 1830, fecha en la
que en plena sublevación contra Carlos X un incendio fué ocasionado en dicho museo,
calcinándose tanto esos huesos como la mayoría de los grabados sobre el
"monstruo".
Según consta en las actas notariales y en los archivos departamentales de Puy-de-Dôme.
En la necropsia realizada al cadáver de la Bestia se pudo constatar la presencia de las
numerosas cicatrices de las heridas proferidas por los campesinos que a ella se
enfrentaron. Al ser abiertas las cavidades abdominal y craneana fueron extraídos del
estómago las vísceras de un animal, unos huesos de cordero y la cabeza y el fémur de un
niño. En el interior de su cabeza sólo había un minúsculo cerebro en proceso de
descomposición, mientras que el resto del cráneo era una masa ósea espesa, donde se
sujetaban las membranas de una muy potente mandíbula. Además, se certificó la causa
exacta de su muerte: "La bala disparada por el fusil del llamado Jean Chastel, la
cual traspasó la nuca del animal y arrasó las cuatro primeras vértebras..."
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