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Monteagudo, 18 de abril 2009
Siendo las 13:45 horas del dieciocho de abril de 2009, en los salones del restaurante Ranga-II de Monteagudo (Murcia), comienza la asamblea general extraordinaria de la asociación, que tiene como asunto único debatir la disolución de la asociación.
El Presidente saliente, Floren Dimas, hace balance de la trayectoria de la Asociación desde su fundación en 1995 y lamenta el abandono continuado de las instituciones, los partidos políticos y los sindicatos de izquierdas, en la lucha por la recuperación de la Memoria Histórica Republicana y Antifascista de la Región de Murcia. Continúa afirmando que este abandono se ha trasladado dolorosamente a los ámbitos familiares de las víctimas del franquismo, al no haberse producido un relevo generacional en la conservación de la Memoria, propiciado en la mayoría de los casos por la falta de una conciencia personal y familiar del verdadero alcance y significado histórico, moral e ideológico, de los valores que los Caídos por la Libertad defendieron y por lo que fueron asesinados por la dictadura franquista, (…)
“…a lo que no ha ayudado la ausencia de un ambiente social favorable, propiciado por los gobiernos que se han venido sucediendo desde la extinción del dictador, y en particular el actual gobierno socialista, que ha renunciado a legislar reparaciones justas de reconocimiento jurídico de la condición de víctimas del franquismo, así como por las instituciones públicas y organizaciones civiles democráticas, que al contrario que ha sucedido con los países europeos que sufrieron la dominación nazi o fascista, que han sabido incorporar como referencia ejemplar a la cultura democrática colectiva, la lucha de los defensores de la democracia y la libertad frente a las ideologías totalitarias, mientras que en España han optado por cubrir la Memoria con un manto de silencio y olvido”.
Prosigue: “La suma de estas circunstancias, a las que se une la promulgación de la ley 52/2007, llamada “de la Memoria Histórica”, una ley que consagra el modelo español de impunidad ante los crímenes contra la Humanidad, ha determinado que finalmente, la primera asociación de víctimas mortales del franquismo registrada en España, sea la primera en disolverse formalmente, ante el desamparo en que legal, institucional y socialmente, se ha dejado a los afectados supervivientes y a los familiares de los que murieron asesinados o entristecidos al paso de los años, por este olvido secular a manos de una democracia que les ha negado su reconocimiento jurídico, como sí lo ha hecho con las víctimas del terrorismo. Unos gobiernos y unas organizaciones políticas y sindicales que se denominan “de izquierdas”, que han utilizado el sacrificio de tantas vidas valiosas, para construir complejos corporativos usufructuarios de la Memoria de los Caídos por la Libertad, que han castigado con su indiferencia la Memoria Histórica en la Región de Murcia, pese a todos los esfuerzos realizados por la Asociación, relegándola a las cuatro paredes de los cementerios y a la veneración silenciosa y compartimentada en el seno de sus familias. No se ha podido conseguir para las víctimas del franquismo, ni Verdad, ni Justicia, ni reparación.
Afirma el presidente: “La responsabilidad de que la Asociación haya de disolverse, recae exclusivamente sobre los agentes políticos y sociales murcianos y sobre los diferentes gobiernos de España que se han sucedido desde 1995, que han negado toda ayuda y compromiso para alcanzar nuestras justas reivindicaciones, amparadas en la legislación internacional en materia de Derechos Humanos, a pesar de los denodados esfuerzos por intentarlo” (…) “Los miembros de la Asociación estuvieron solos en 1995 y lo continúan estando en el momento triste en que estamos debatiendo la disolución de este colectivo, que tanto esfuerzo e ilusiones ha consumido a lo largo de catorce años”.
Y aquí finaliza su intervención.
Sometida a votación la disolución de la asociación, de los veintiún socios presentes en la Asamblea con derecho a voto, votan afirmativamente por unanimidad, ante la ausencia de alternativas.
Se nombra una comisión liquidadora, integrada por la junta directiva saliente.
Desde ese momento, la Asociación ya no existe.
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