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MEMORIA HISTORICA Ó SPAIN IS DIFERENT
Floren Dimas 17/03/08

Durante el Memorial de Caen, en 2004, junto a las playas de Normandía y durante la ceremonia que conmemoraba el 60º aniversario del desembarco aliado, la canciller alemana decía: “Los muertos aliados de Normandía, son también nuestros muertos”.

En Alemania o Francia nunca a existido una “ley de la memoria histórica”. No hizo falta; en 1944 el gobierno provisional de la Francia Libre, declaró ilegal al régimen colaboracionista de Vichy, haciéndolo Alemania en 1947.

En 2008, el régimen franquista NO HA SIDO ILEGALIZADO EN ESPAÑA.

Esa es la GRAN VERDAD sobre la que los medios de comunicación al servicio y bajo el control de los dos grandes bloques políticos (PSOE y PP) tratan concienzudamente de no prestar atención, atendiendo más a temas de segundo orden que suelen levantar polvaredas inocuas, como el los símbolos franquistas o tal o cual pequeña noticia o curiosidad “histórica” sobre esta o aquella fosa común, para distraer al personal y hacerle creer que la Ley de la Memoria Histórica (LMH) es la ventanilla única, en donde el gobierno atiende solícito todas las reclamaciones de las asociaciones memorialistas y de víctimas del franquismo y otros colectivos de afectados.

Sin tener en vigor ninguna LMH, el 19-06-2001, el gobierno germano comenzó a hacer efectivo el pago de indemnizaciones a trabajadores extranjeros esclavos del nazismo. Hace un año, fueron los ferrocarriles holandeses (FST) los que pidieron perdón por su colaboración en la deportación a los campos de exterminio nazis. Antes lo había sido la Justicia alemana, por los juicios inicuos contra opositores al régimen de Hitler. Hace unos años, la fiscalía de Milán ordenó la extradición de Erich Priebke, responsable del fusilamiento masivo de italianos en las fosas Ardeantinas, en Roma; otro tanto hizo el de Burdeos con otro chacal pro-Pètain, Maurice Papon, o la fiscalía de Marsella, con Klaus Barbie, conocido por “el carnicero de Lyon”, todos éllos condenados a perpetuidad por crímenes contra la Humanidad, que no prescriben nunca. La universidad alemana realizó en 1996 un solemne acto de contrición por la persecución aplicada al magisterio alemán y creó la cátedra “Sophie Sholl” en homenaje a la estudiante ejecutada por oponerse al régimen en 1943. Tiempo atrás, el 16 de marzo de 1995, el Ministro de Justicia alemán Schmidt-Jorzig anunció que hubo 5.570 procesos contra personas por propaganda ilegal nazi, siendo uno de estos inculpados, Gerhard Lauck, condenado a cinco años de prisión por apología del nazismo y propaganda ilegal.

Vemos así como naciones de nuestros entorno occidental, sin tener necesidad de ninguna ley, han venido poniendo en ejecución en diferentes momentos de su historia desde el final del nazifascismo los tres principios indeclinables que contempla la legislación de la ONU en materia de los crímenes contra la humanidad (o de “lesa humanidad” como contempla el código penal español en su famoso artículo 607-bis): VERDAD (investigación de los crímenes), JUSTICIA (condena de los culpables o la autoinculpación de responsabilidades tal como han hecho los FST holandeses) y REPARACION (pago de indominaciones por parte de los gobiernos francés y alemán a deportados, incluidos los españoles).

La miserable Ley de la MH o LEY DE “PUNTO FINAL” E IMPUNIDAD aprobada por el PSOE, IU y sus aliados, no remite a nada que tenga que ver ni de lejos con estos ejemplos. Franco sigue en un imponente mausoleo, presidiendo un espacio infame de humillación y vergüenza para nuestra democracia y la vicepresidenta, María teresa Fernández de la Vega, se postra de hinojos en la basílica del Vaticano, vestida de riguroso luto y tocada con un velo negro, en la ceremonia de beatificación de 498 “Caídos por Dios y por España”. Del gesto de Ángela Mérkel al de la María Teresa ésa, hay la misma distancia que de la Dignidad moral a la Indecencia política.

Y ya que hablamos de la canciller, comentaremos que esta mañana a realizado una visita a Yad Vashem, el Museo del Holocausto, donde escribió en el libro de invitados: "El Gobierno alemán, manteniendo viva su responsabilidad por el Holocausto, expresa su determinación de construir un futuro conjunto celebrando las primeras consultas germano-israelíes".

Ahora resulta que el Gaspar Llamazares, coordinador de IU y traidor mayor del Reino, que ha vendido la memoria republicana por treinta monedas de no sabemos qué innoble materia, anda por ahí pidiendo una “fiscalía” para pedir nulidades de las sentencias de los tribunales franquistas, sin que todavía no los haya explicado a los españoles qué fue lo que hizo cambiar aquel 8 de mayo de 2007, para renunciar a exigir la NULIDAD de las sentencia y a ILEGALIDAD del franquismo.

¿Alguna vez nos será permitido comparecer ante una televisión pública estatal y preguntárselo en hora de máxima audiencia? A él y al padre intelectual de la LMH, Ramón Jáuregui, nuestro Carl Schmitt de andar por casa.

Mientras que hace unos meses, Falange Española desfilaba por la Plaza de Colón de Madrid con bandera y banda y al tiempo que de nuevo se escuchan discretos ruídos de sables en los cuarteles, el embajador de España ante el Papa dice, diplomático que es el tío, que el gobierno "tiene que pedir perdón a la Iglesia por la persecución de que fue objeto en la GCE". Nada más y nada menos. Y allí sigue, de embajador.

España cañí. ¡Viva Berlanga!.

La famoso cazanazis austriaco Simón Wissental, escribió un escalofriante libro titulado “Los asesinos están entre nosotros”, que tuve la oportunidad de leer hace muchos años en la magnífica biblioteca de la Base de los Alcázares. Pese a los muchos títulos publicados en los últimos tiempos, se echa de menos la edición hispana de aquella obra, en la aparecerían inscritos los nombres de MILES de las últimas hornadas de esbirros de la represión franquistas (políticos, jueces, comisarios, mandos de la GC, políticos, etc.), que tomaron parte activa en dramáticos episodios que acabaron con la vida de muchos demócratas españoles ante los pelotones de fusilamiento.

Ya lo decía uno de éllos cuando era ministro de Franco: “España es diferente”.

Floren Dimas

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Joaquín Sagaseta, abogado laboralista
LA LEY 52/07 (DE LA MEMORIA HISTÓRICA

Joaquín Sagaseta de Ilurdoz Paradas
(Publicado en www.rebelion.org) 19/95/08

No recuerdo quien de los dos fue el que lo contó, extremo sin importancia, pero sucedió que Garcia Marquez, siguiendo por lo visto una costumbre de colegas, remitió, antes de publicarse, el manuscrito de CIEN AÑOS DE SOLEDAD a Carlos Fuentes y Julio Cortazar. Tras leerlo como un poseso, Fuentes telefoneó a Cortazar y la conversación fue, mas o menos, así:

-¿has leído lo que te mandó Gabo?

-Si, che, de un trago, ¿y ahora? ¿a que nos vamos a dedicar?

-Tendremos que cambiar de oficio.

En su intervención al recoger el Premio Cervantes, Juan Gelman aludió a la memoria histórica, y lo hizo con tal elegancia y puntería que le quitó las ganas hasta al mas voluntarioso de decir nada mas sobre el asunto: …nuevamente a una España empeñada en rescatar su memoria histórica, único camino para construir una conciencia cívica sólida que abra las puertas al futuro…la nuestra es la verdad del sufrimiento. La de los asesinos la cobardía del silencio…

Por lo que a mi respecta lo que sigue ya estaba escrito cuando Gelman nos quitó la palabra para decirlo todo cien veces mejor.

La ley 52/07 del 26 de diciembre, llamada de la memoria histórica, como se ha insistido desde muchos ángulos, resulta manifiestamente disociada de lo que pretende regular, e incluso incongruente entre lo que dice que regula y su propia articulación.

Se comienza, a mi juicio -es una opinión que comparto-, con una calificación equivocada del presupuesto hecho en que descansa la norma.

La noche trágica del franquismo no fue, como se dice, un tiempo de violación de los derechos humanos; fue un periodo de crímenes contra la humanidad, o de crímenes de lesa humanidad como también se pueden calificar aquellos tiempos de piedra de acuerdo con lo establecido en el art.7 del Estatuto de la Corte Penal Internacional.

Cuando por la vía del eufemismo se rebaja ficticiamente la entidad del delito, la reparación de sus consecuencias, y la propia función ejemplificadora que se le supone al derecho, resultara insuficiente, cuando no deformante. En el caso, la desproporción entre los hechos y la norma reguladora resulta clamorosa. La montaña parió un ratón.

La Ley es prodiga en perlas. Así, por ejm. tendrán derecho a ser indemnizados los que padecieran mas de tres años de presidio (¡¡), ¿Y los encarcelados menos de tres años? Seguramente los legisladores hayan echado sus cuentas y lo sufrido en prisión en tiempo inferior a tres va para cubrir gastos, no en vano todo era, como si dijéramos, a pensión completa, y con alguna coquetería añadida, como aquella natilla que se obsequiaba, de suplemento, los domingos, festivos y fiestas de guardar. ¿Conocieron sus ilustrísimas señorías las cárceles y las comisarias franquistas? ¿sabían, aunque fuera por un casual, por referencias quiero decir, que en aquellas circunstancias no ya tres años, sino tres días, eran una eternidad?

Cuando se pasea por la Toscana, por Paris, por Praga, por Belgrado, por Lisboa, por Atenas, y por tantas otras ciudades de Europa, y se advierte el sentido recuerdo a los héroes de la resistencia, y a las victimas del fascismo, no puede uno dejarse de emocionar por ellos, y sobre todo por la ausencia de memoria por los nuestros… que en España fue mucho peor.

Desde luego no parece que la transición fuera tan ejemplar. Aquí no hubo ruptura, aquí no hubo ni siquiera reconciliación entre las fuerzas de la democracia, aquí lo que hubo fue una reconciliación con una derecha que no rompía con el pasado, sino que se distanciaba de el como forma de gobierno que le había nublado el horizonte y le amenazaba con males peores. Tal vez durante años hayamos confundido la libertad con el largo de la soga que tenemos sujeta al cuello.

La reserva fascista no fue destruida, ni en el estado, ni en la sociedad civil, ni en los poderes económico-ideológicos, y eso oprime y sigue oprimiendo como una losa funeraria al régimen democrático. Se trata de un legado no destruido que se reproduce de manera recurrente, que infiltra profundamente a la derecha y a sus instrumentos de consenso social, a niveles que no tienen parangón en Europa

La Ley 52/07 es tributaria de esas servidumbres… y de otras. En mi opinión en el legislador ha pesado tanto el temor a una reacción, que realmente existe, como la valoración amanerada del fascismo propia de quienes ni lucharon realmente contra la dictadura -salvo excepciones- ni tampoco han comprendido su naturaleza.

Como la seriedad no esta reñida con el humor, de la Ley se podría afirmar lo que decía Mario Moreno, Cantinflas, de si mismo:

- Oiga, doctor, que yo con el deber soy persona cumplida, si debo, debo.

-¿Y en lo del pagar?

- Eso ya es otra vaina caballero.

La ley tiene, sin duda, componentes positivos. No nos referimos solo a las reparaciones de algunos colectivos de victimas, al trato de los exiliados y sus descendientes, al lavado de imágenes del fascismo… que aunque insuficientes, y a veces mezquinas, son más de lo que había. Lo mejor de esta ley es que, como la de Alfonsín no solo no pone punto final sino que tiene el efecto de avivar el conocimiento y la conciencia sobre las formas más criminales del dominio de la derecha.

Lo fundamental será entender que el fascismo no es un accidente, ni la expresión del cuadro clínico, sádico y criminal, de este o cualquier caudillo de la derecha. Ni tampoco, como se gusta argumentar, para diluir responsabilidades en el mundo de la metafísica, un episodio de la dialéctica hegeliana, una suerte de perversión de las ideas, que se apodera del cerebro de los vivos, no se sabe como.

No fue nada de eso. El fascismo, esencialmente, es la forma de gobierno que la derecha, incluyendo la aparentemente más civilizada, escoge, alimenta o legitima, sin detenerse ante crimen alguno, cuando los intereses de la oligarquía que representa y que mueve los hilos, se sienten en peligro. A esto se refería, sin decirlo, Gil Robles cuando escribía NO FUE POSIBLE LA PAZ. No fue posible por el derecho de huelga, por la movilización campesina, por el movimiento obrero, por el frente popular…Nada hubiera pasado si se hubiese cultivado la virtud de la resignación, si se hubiera dejado al altísimo ajustar las cuentas a la hora que toca, en el juicio final, allá por el Valle del Eufrates.

Es verdad que hubo gentes de la derecha que no participaron en el holocausto, pero en esto sucede como en los desiertos, que no por tener oasis dejan de ser desiertos, es mas, condición de los desiertos es tener oasis.

Sin entender aquel antagonismo la memoria tendrá una falsa representación del pasado, y en consecuencia será poco útil para el presente y para el futuro. Cuanto menos, tan importante es para la historia social saber lo que pasó, como saber porqué pasó.

Poco antes de morir en 1939, ligero de equipaje, Antonio Machado volvía a conmovernos cuando escribía en realidad, cuando meditamos sobre el pasado para enterarnos lo que llevaba dentro, es fácil que encontremos en él un cúmulo de esperanzas, no logradas, pero tampoco fallidas…un futuro, en suma objeto legitimo de profecía. Profecías que no descienden de las cumbres del Sinaí, sino que están en las entrañas mismas de la historia.

COMENTARIO DE "CAÍDOS POR LA LIBERTAD" A ESTE ARTÍCULO.

Felicitamos al autor y mostramos nuestra identidad con el mismo, salvo en el sentido del párrafo que empieza diciendo: "...La ley tiene, sin duda, componentes positivos."

No estamos de acuerdo con esa afirmación. El propósito de la ley es todo lo contrario: obviar y tratar de hacer olvidar todo lo que el articulista dice seguidamente. De hecho, la intoxicación que produce la promulgación de la Ley y la propaganda que de ella hacen el PSOE, IU y sus aliados mercenarios y mendicantes, es que toda la casuísitica de reparaciones pendientes, quedan recogidas en su ordenamiento. Lo que es una falsedad como muchos de los lectores saben.

Llamazares y Marga Sanz apoyan la Ley de Punto Final - 14/11/2007

UNA LEY QUE BLINDA AL FRANQUISMO Y ASEGURA LA IMPUNIDAD

Benjamin Balboa
Plataforma de Ciudadanos por la República

...Y finalmente Marga Sanz tomó posición explícita sobre la mal llamada Ley de Memoria. No es que antes no hubiera dicho nada, sino que ahora, ante las circunstancias y la polémica abierta, la dirigente de IU y el PCE, postulada por muchos como la gran esperanza de renovación en IU, tenía que declarar algo que todos entendieran*.

Lo cierto es que lo hemos entendido todos muy bien. Le parece aceptable que la Ley considere legal el golpe de estado, la guerra, la dictadura y los tribunales militares asesinos. Eso le parece aceptable. Mejorable, claro. En un futuro, vaya. No ahora, por supuesto.

Marga Sanz opina lo mismo que Llamazares (IU) y que López Garrido (PSOE). La ley le parece insuficiente pero básicamente la acepta. ¿queda claro?

Su posición es algo muy calculado. Dice palabras fuertes, incluye denuncias, recoge algunas cuestiones clave, pero ¿para hacer qué al final? Aceptar la ley como mal menor. Reconoce que «la Ley no ratifica los acuerdos internacionales de impunidad y contra los crímenes de guerra», aunque en ella «existe la condena explícita del franquismo como etapa en la que se violaron los derechos humanos en España», simples palabras vacias.
Es de risa que una avezada dirigente nos afirme que esta ley no es una ley de punto final porque con «ese largo titulo, aunque la conozcamos todos como Ley de Memoria, nos desvela su contenido y que no aspira a ser una ley de punto y final». El título podrá ser lo que sea, pero el redactado sí que es el propio de una ley que blinda al franquismo y asegura la impunidad. De entrada el texto apenas se refiere al franquismo o al fascismo; la terminología usada se basa en la existencia de un nebuloso pasado. Aquí no ha pasado nada, el golpe de Mola y Franco, la intervención de Hitler, una guerra atroz y un genocidio mas décadas de dictadura no tienen por qué ser nombrados por su nombre ni dar origen a responsabilidades penales de ningún tipo. Y Marga Sanz traga con todo ello.

Las victimas, nos dice Marga Sanz, exigen y tienen derecho a «verdad, justicia y reparación». Si es así ¿por qué no denuncia entonces el proyecto de Ley? La respuesta es sencilla: porque desconoce lo que esas palabras significan en el contexto de la defensa de los derechos humanos y la lucha contra los crimenes de guerra y lesa humanidad.

El grupo parlamentario de IU les ha negado a las víctimas, es decir, a toda la nación española, la verdad, la justicia y la reparación y Marga Sanz se atreve a profundizar la confusión y a proseguir enmascarando los hechos. Por supuesto que no es solamente el grupo de IU. Nos informa amablemente que el «único culpable de que sea así es el partido del gobierno, que desde el principio planteó, tal vez por miedo a la derecha ante su insuficiencia parlamentaria o por convencimiento, una propuesta corta y ambigua.» La realidad de los hechos es otra: el PSOE es culpable de eso, sin duda, pero también son complices cuantos la han votado, cuantos la presentan como mal menor, cuantos contribuyen a dar por válida y legal una Ley aberrante que legaliza el franquismo, ignora a las víctimas, permite borrar las huellas de los crímenes franquistas, equipara a los tribunales golpistas con la justicia republicana y convierte un drama colectivo que afecta a nuestra propia identidad democrática como pueblo en simple asunto de memoria individual y familiar.

El análisis paso a paso de la Ley desmiente las buenas palabras de la interpretación que nos ofrece Marga Sanz. Es una desilusión más. Y son muchas. Mas palabras vacias, mas paños calientes. Pero esta vez no va a colar. No vamos a tragar.

Estamos ante un nuevo 1977, un renovado pacto de silencio e impunidad para trazar un cortafuegos, una muralla de contención a la memoria. Una ley de impunidad no la podía hacer el PP, pues todos se hubieran opuesto. Resultaba mucho mas funcional para la supervivencia de los intereses de los que se beneficiaron del franquismo el que esta nueva muralla se trazara desde la izquierda oficial. La izquierda del régimen.

Santiago Carrillo está acudiendo sistemáticamente a muchos foros para apoyar la ley. Y son muchas ya las ocasiones en las que le hemos podido ver colaborando con IU y Gaspar Llamazares. Si no caemos en la cuenta de que esta ley tiene por cometido frenar las contradicciones que la transición no resolvió, no entenderemos nada. El tratamiento de las fosas comunes nos puede servir de ejemplo.

La ley establece una cierta ayuda para exhumar fosas comunes, un régimen de subvenciones, etc. Pero no contiene ni una palabra para la tutela judicial del levantamiento de fosas. Hay decenas de miles de muertos en fosas comunes, asesinados por el fascismo. La llamada Ley de Memoria los reduce a la condición de simples despojos, una recogida de basura pendiente. La legislación española tiene unos protocolos para cuando se encuentran cuerpos enterrados de personas asesinadas. Existen incluso protocolos legales forenses y militares, hay unidades de la Guardia Civil que son formados para actuar en fosas comunes en zonas donde se han cometido crímenes de guerra. Todo está previsto en la legislación vigente española y que recoge la legislación internacional sobre crímenes de guerra. Sin embargo la Ley de Memoria ignora todo esto; es algo que tiene un nombre: prevaricación, hacer una ley aberrante a sabiendas de que incumple la legislación vigente de mayor nivel. Es esta una ley criminal pues apoya ocultar y destruir pruebas de un genocidio. Cada fosa abierta y cada cuerpo exhumado es una prueba de cargo contra el franquismo, si los jueces no intervienen en el proceso, esas pruebas desaparecen.

Apoyar una ley que oculta pruebas, que legaliza crímenes, que ignora a las víctimas, que busca comprar con dinero a los que la acepten y dividir con ello al movimiento por la memoria es algo repugnante. Esto es exactamente lo que han hecho Izquierda Unida y el PSOE. Ahora ya sabemos que Marga Sanz y quienes la apoyan en IU también lo han hecho. ¿Es que no queda alguien con un mínimo de dignidad en esta organización?

Desgranar las barbaridades de esta ley es un penoso trabajo. Los detalles provocan sorpresa y estupor. El Valle de los Caídos, por ejemplo. Seguirá la basílica con culto religioso, con los Benedictinos a su cargo y con dinero público manteniéndolo, los cuerpos del dictador y de Primo de Ribera seguirán allí enterrados, rodeados de las calaveras de sus enemigos muertos. El viejo proyecto del propio Franco es rescatado por esta Ley. la Fundación Francisco Franco seguirá siendo legal y legal defender el genocidio que sustentó su régimen. Un horror.

No sólo respeta el proyecto de Franco para el valle, el tratamiento de la legalidad franquista es heredero directo de lo diseñado en su día por Serrano Suñer. Suñer fue quien desarrolló el concepto de justicia al revés condenar por rebelión a quienes se opusieron a ella. La Ley de memoria se basa en lo previsto por Suñer: dan por válido el Bando de guerra de Burgos y la legislación penal y represiva que generó. No contentos con esto, los ponentes de la ley llegan incluso mas lejos: consideran que los Tribunales Populares republicanos fueron órganos de represión política en vez de expresiones de la legalidad republicana en lucha contra un golpe militar. Según esta Ley, las sentencias contra los generales golpistas juzgados y ejecutados como Goded o Fanjul, quienes pagaron con sus vidas sus crímenes, fueron actos de «represión política» y sus familiares podrían solicitar indemnizaciones.

Para glosar esta ley y el momento que abre hay un libro de estilo que Marga Sanz respeta. «No es la ley que deseamos pero sí la posible hoy en día», «el texto final ha sido mejorado».., son los mejores argumentos. Se trata de no mostrar entusiasmo con el texto, enumerar ciertas críticas, para concluir con que «es un mal menor que hemos de aceptar»; el argumento último es siempre «esta ley constituye un paso adelante hacia el pleno reconocimiento de las víctimas». Mentira.

El texto enviado por Marga Sanz a Rebelión lleva como título y subtítulo «La Ley aprobada cumple mal con demasiados aspectos de la recuperación de la Memoria Histórica» y «Las víctimas tienen el derecho democrático inaplazable a pedir verdad, justicia y reparación». Esto exige un cierto ejercicio de análisis de mentiras y medios, la famosa sección de www.rebelión.org. Si la ley cumple mal con demasiados aspectos de la recuperación de la memoria y además las víctimas tienen derecho a verdad, justicia y reparación... ¿cuál será la posición de la firmante del artículo? ¿no da a entender esa titulación que la postura ante la ley es de crítica y rechazo? Sin embargo el mensaje del artículo no puede ocultar que al final la ley se acepta. Un buen resumen sería, en cambio, «la ley de memoria no cumple con demasiadas exigencias básicas de las víctimas del franquismo, pero pese a todo en IU la apoyamos».

La situación es mucho mas compleja. El universo no acaba en IU. Esta lucha no comenzó con IU y el PCE de Carrillo; esta lucha se emprendió pese al silencio y la impunidad pactadas en 1977. Se emprendió por abajo, por la base militante de cientos de personas que no tragaron, que no se rindieron nunca, no interiorizaron la derrota y no compartieron las consignas de aceptar el dictado de los herederos de Franco. Al votar a favor de una ley que considera legal al franquismo e infama a la república, Llamazares y Marga Sanz se autoexcluyen del campo de la izquierda y del movimiento republicano.

Vivimos uno días muy duros, marcados por una fuerte ofensiva de los neofranquistas, trasmutados en neoliberales. El franquismo es abiertamente defendido por el PP, es justificado y tratado con abierta simpatía. El revisionismo neofascista es muy fuerte, con grandes apoyos económicos y mediáticos. Se criminaliza el antifascismo y asistimos a una feroz ofensiva contra los valores republicanos y la memoria de la república. Es evidente que a sectores de poder bien situados les causa preocupación que avance el rescate de la memoria democrática y antifascista de los españoles. Esta ley se forja en este contexto y tenía fijados unos límites desde su inicio. Básicamente se trataba de impedir que se aplicara en España la legislación internacional sobre crímenes de guerra, que el franquismo fuera declarado ilegal, abolidos los bandos de guerra y los tribunales militares sumarísimos, se trataba también de impedir que los ciudadanos robados y despojados por el fascismo pudieran reclamar sus bienes o una indemnización. En suma, se trataba de evitar como fuera que los privilegios y las ganancias obtenidas con el terror y los crímenes de guerra fueran puestos en cuestión. Esta ley blinda los privilegios a los criminales franquistas y a sus descendientes. España queda con esta ley completamente deslegitimada para hablar en defensa de los derechos humanos en el mundo. ¿cómo van a participar nuestro soldados y jueces en la persecución de crímenes de guerra, en misiones de paz y ayuda a poblaciones en peligro cuando se trata como a despojos y basura a los miles y miles de españoles asesinados por el franquismo en el pasado?

No era una pretensión tan descabellada, tan radical o tan imposible. Las asociaciones mostraron en el proceso de audición previo a la Ley su disposición a colaborar y a negociar. Se trataba de cumplir las propias leyes vigentes, aplicar las leyes ya aprobadas, empezando por el artículo 607.bis del Código Penal español vigente, o inspirarse en la definición legal del régimen franquista que hizo la Declaración de San Francisco de Naciones Unidas en 1946. Era sencillo, existe una amplia jurisprudencia europea sobre cómo tratar estos asuntos. Voluntad de diálogo no faltó, pero muy pronto se vio que el problema no estaba en esto. La Comisión Interministerial que preparó el terreno para la Ley citó a las organizaciones del movimiento por la memoria, pero no las incorporó a la propia comisión, no hubo diálogo alguno, objetivos y límites de la ley ya estaban prefijados.

Izquierda Unida, Llamazares o Marga Sanz, o el PSOE que apoya a este gobierno, tienen derecho a desarrollar y apoyar la ley que consideren mas conveniente. A lo que no tienen derecho es a mentir, a engañarnos a todos.

Como consecuencia de esta ley y las contradicciones que entraña, los campos quedan mucho mejor delimitados. La estrategia de división y confusión que se ha seguido contra el movimiento por la memoria está teniendo cierto éxito, pero ahora no estamos en 1977. No han logrado aplastar a todas las voces. Son más de 70 las organizaciones que se han declarado en contra de la ley; el análisis legal desarrollado por el equipo Nizkor es asumido por todos cuantos cuentan con prestigio en la lucha por la memoria y, algo importante, las contradicciones políticas crecen. Ya no se puede seguir pretendiéndose de izquierda y republicano apoyando la transición y la legalidad franquista que, según esta ley, se prolonga hasta hoy.

Está empezando a fraguar lo que algunos intentaban evitar. Que las lecciones de dignidad y coherencia de la memoria sean asumidas por quienes luchan por la tercera república. Esto no es un problema del pasado, es algo del presente y el futuro. Luchar por la república hoy exige coherencia y respeto por nuestra herencia de lucha antifascista. Luchar por la memoria y por la tercera república es la misma lucha.

En los días en los que la ley se tramita en el senado un joven madrileño ha sido asesinado por un neofascista. Un joven de 16 años que acudía a una protesta ciudadana contra el fascismo y el racismo ha caído víctima de un asesino, militar profesional por mas señas: La prensa y la televisión han equiparado a víctima y verdugo, calificando el incidente de «lucha entre radicales, entre bandas», cuando los hechos lo que demuestran es lo contrario: cuando algunos se reúnen para defender el odio y el racismo, y lo hacen con armas y dispuestos a matar, los que públicamente manifiestan su rechazo pacíficamente (con silbatos), son insultados y despreciados por los medios de comunicación y los partidos mayoritarios. Es el mismo principio que inspira la ley de la memoria: combatir el antifascismo y despreciar a las víctimas.

Hoy como ayer, el antifascismo es un valor esencial en la convivencia democrática y en nuestra propia identidad como nación. Es justo lo que esta ley desprecia y niega. Como niega y desprecia a nuestro hermano Carlos, la mas reciente de las víctimas del fascismo.
Es esta una batalla en la que no podemos ceder y no lo vamos a hacer. Hoy mas que nunca necesitamos hablar claro y ser coherentes como lo han sido Esquerra Republicana y su diputado Joan Tardá, la Federación de Foros por la Memoria, los Amigos de los Caídos por la Libertad de Murcia, AGE, la Plataforma de Ciudadanos por la República, a los valientes compañeros de Asturias, Galicia, Salamanca, Valladolid, Mallorca y, en suma, a las decenas de organizaciones que han apoyado al equipo Nizkor y una posición de firmeza en este asunto. El primer paso es rechazar esta ley, apoyar su denuncia y hacer pagar un precio político a quienes la apoyen. Ya sabemos donde están Llamazares Y Marga Sanz.

Pido expresamente a todos los militantes de IU y del PCE, a todos los militantes del PSOE, del BNG, de la Chunta y a todos los ciudadanos y ciudadanas que comparten los valores de la izquierda y un sentimiento republicano que no callen ante esta ignominia y que muestren su rechazo, y se opongan a lo que han hecho sus dirigentes esto no es ya un problema de coherencia de partido sino de simple decencia personal.

Benjamín Balboa, Madrid 14 de noviembre de 2007.


 
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