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LENIN

(Vladimir Ilich Ulianov) Líder comunista ruso que dirigió la Revolución de octubre y creó el régimen comunista soviético (Simbirsk, 1870 - Nijni-Novgorod, 1924). Procedía de una familia de clase media de la región del Volga. Su animadversión contra el régimen zarista se exacerbó a partir de la ejecución de su hermano en 1887, acusado de conspiración. Estudió en las universidades de Kazán y San Petersburgo, en donde se instaló como abogado en 1893. Sus actividades contra la autocracia zarista le llevaron a entrar en contacto con el principal líder revolucionario ruso del momento, Plejáanov, en su exilio de Suiza (1895); fue él quien le convenció de la ideología marxista. Bajo su influencia, contribuyó a fundar en San Petersburgo la Liga de Combate por la Liberación de la Clase Obrera, embrión del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso presidido por Plejánov.

En 1897, Lenin fue detenido y deportado a Siberia, donde se dedicó al estudio sistemático de las obras de Marx y Engels y elaboró su primer trabajo sobre la aplicación del pensamiento marxista a un país atrasado como Rusia (El desarrollo del capitalismo en Rusia). Tras su liberación en 1900 partió al exilio y fundó en Ginebra el periódico Iskra («La Chispa»), en colaboración con Plejánov; por entonces publicó la obra Qué hacer (1902), en donde defendió la posibilidad de hacer triunfar en Rusia una revolución socialista con tal de que estuviera dirigida por una vanguardia de revolucionarios profesionales decididos y organizados como un ejército. En el II Congreso del Partido Socialdemócrata Ruso (1903), impuso aquellas ideas al frente del grupo radical bolchevique, que defendía su modelo de partido fuertemente disciplinado como vanguardia de la revolución que creía viable a corto plazo; en 1912 quedaría confirmada definitivamente la ruptura con la minoría menchevique de Plejánov y Martov, apegada a un modelo de partido de masas que preparara las condiciones para el triunfo de la revolución obrera a más largo plazo, pasando antes por una etapa de democracia burguesa.

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En 1905 Lenin volvió a San Petersburgo para participar en la Revolución que había estallado en Rusia como consecuencia de la derrota en la Guerra Ruso-Japonesa; aunque el régimen zarista superó la crisis, Lenin consideró aquel movimiento como un «ensayo general» de la revolución socialista, del que apreció especialmente la forma organizativa espontánea de los revolucionarios rusos, como eran los sóviets o consejos populares. El fracaso de aquella revolución le obligó a exiliarse de nuevo en 1907. Luchó por atraer a sus posturas radicales a otros líderes socialistas, al tiempo que completaba un programa revolucionario de aplicación inmediata para Rusia: mezclando la herencia de Marx con la tradición insurreccionalista de Blanqui, propuso anticipar la revolución en Rusia por ser este uno de los «eslabones débiles» de la cadena capitalista, en donde un pequeño grupo de revolucionarios decididos y bien organizados podía arrastrar a las masas obreras y campesinas a una revolución, de la que saldría un Estado socialista. En El Estado y la Revolución (1917) Lenin definía ese Estado como una fase transitoria y necesaria de dictadura del proletariado, que habría de preparar el camino para el futuro comunista.

El estallido de la Primera Guerra Mundial (1914-18) le dio la oportunidad de poner en práctica sus ideas: definió la contienda como fruto de las contradicciones del capitalismo y del imperialismo (El imperialismo, fase superior del capitalismo, 1916) y, en nombre del internacionalismo proletario, llamó sin éxito al movimiento socialista mundial a transformar la contienda en una guerra civil generalizada; más tarde, el deterioro del régimen zarista por efecto de la guerra le permitió pensar en lanzar la revolución socialista en su país como primer paso para una era de revolución mundial.

Cuando la Revolución de febrero de 1917 derrocó al zar y llevó al gobierno a Kerenski, Lenin regresó apresuradamente a Rusia con la ayuda del ejército alemán (que veía en Lenin un agitador capaz de debilitar a su enemiga Rusia). Publicó sus Tesis de Abril ordenando a los bolcheviques cesar en el apoyo al gobierno provisional y preparar su propia revolución mediante la reclamación de «todo el poder para los sóviets». Un primer intento fracasado en julio le obligó a refugiarse en Finlandia, dejando que fuera Trotski quien dirigiera al partido para tomar el poder mediante un golpe de Estado en los primeros días de noviembre de 1917 (según el calendario occidental). El golpe se convirtió en la triunfante Revolución de octubre gracias a la estrategia bolchevique de centrar sus demandas en el fin de la guerra (lo que les atrajo el apoyo de los soldados y las clases populares) y el reparto de tierras (que les permitió contar con la simpatía del campesinado). Lenin regresó enseguida para presidir el nuevo gobierno o Consejo de Comisarios del Pueblo.

Como líder indiscutido del Partido (que en 1918 pasó a llamarse Partido Comunista), dirigió desde entonces la edificación del primer Estado socialista de la Historia. Cumplió sus promesas iniciales al apartar a Rusia de la guerra por la Paz de Brest-Litowsk (1918) y repartir a los campesinos tierras expropiadas a los grandes terratenientes. Pero, consciente del carácter minoritario de sus ideas radicales, demostrado por los resultados electorales, despreció la tradición democrática del socialismo occidental y adoptó una violenta dictadura de partido único, empleando métodos brutales de represión. Disolvió la Asamblea constituyente (1918), proscribió a la oposición y creó una policía política para perseguir a los disidentes; a escala mundial, exigió a los demás partidos socialistas fidelidad absoluta a sus directrices, provocando la escisión del movimiento obrero con la aparición en todos los países de partidos comunistas sometidos al control de una Tercera Internacional comunista (Komintern) con sede en Moscú (1919). Delegó en Trotski la organización del Ejército Rojo, con el que consiguió resistir al ataque combinado de los ejércitos blancos (contrarrevolucionarios) y la intervención extranjera en el curso de una larga Guerra Civil (1918-20). Una vez recuperado el control del antiguo imperio de los zares, articuló el territorio creando la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (1922), a la que dotó de organización formal por la Constitución de 1923.

Acuciado por las necesidades de la guerra, pero también siguiendo sus propias convicciones ideológicas, impuso una política de socialización inmediata de la economía, nacionalizando los principales medios de producción y sometiendo las actividades a una estricta planificación central (comunismo de guerra); las dificultades de una transformación tan radical (que nunca había sido prevista por Marx) provocaron el hundimiento de la producción y una desorganización general de la economía rusa. Lenin tuvo entonces el pragmatismo suficiente como para rectificar sus errores iniciales, convenciendo a su partido de la necesidad de introducir la Nueva Política Económica (1921), que consistió en volver atrás en el camino de la socialización, dejando un cierto margen para la libertad de mercado y la iniciativa privada (autorización de inversiones extranjeras, libertad de salarios…), con lo cual consiguió una apreciable recuperación económica.

Aquejado por una grave enfermedad, Lenin se fue retirando paulatinamente de la dirección política, mientras veía cómo sus colaboradores -especialmente Trotski y Stalin- iniciaban la disputa por la sucesión; antes de morir llegó a dejar constancia de su preocupación por la creciente burocratización del Partido y del Estado, así como por la ascensión de Stalin, del cual desconfiaba. Efectivamente, sería éste quien le sucediera, desvirtuando en parte la herencia política del fundador del Estado soviético.

La URSS sobrevivió a su creador bajo un régimen comunista hasta 1991; entretanto, el movimiento comunista (basado en la ideología marxista-leninista) se extendió por todo el mundo, inspirando revoluciones y regímenes políticos tan importantes como los implantados en Europa central y oriental, China, Cuba, Vietnam, etc.

La figura de Lenin fue objeto de un culto semirreligioso bajo el régimen soviético: su cuerpo fue embalsamado y expuesto en un mausoleo en la Plaza Roja de Moscú; su ciudad natal fue rebautizada en su honor como Ulianovsk y la capital en donde desarrolló su lucha política (San Petersburgo o Petrogrado) cambió su nombre por el de Leningrado.








FIDEL CASTRO




Fidel Castro Ruz nació el 13 de Agosto de 1926 (algunas fuentes dan 1927), en una granja en el muncipio de Mayari en la provincia de Oriente. Asistió a buenas escuelas Católicas en Santiago de Cuba y Habana, donde tomó el régimen espartano en una escuela Jesuita, Colegio de Belén. En 1945 entró en la Universidad de la Habana, graduandose con un titulo en leyes en 1950. Se casó con Mirta Diaz-Balart en 1948, pero se divorciaron en 1954. Su hijo, Fidel Castro Diaz-Balart, nacidio en 1949, ha servido como cabeza de la comisión de energía atómica de Cuba. Fué miembro del partido social-democratico Ortodoxo a finales de 1940 y comienzo de 1950, Castro fué un temprano y vocal oponente de la dictadura de Fulgencio Batista. El 26 de Julio de 1953, Castro liderizó un ataque contra el cuartel Moncada del ejercito que falló pero que lo llevó a la prominencia. nacional. En esta fecha, sus ideas politicas eran nacionalistas, antiimperialistas, y reformistas; el no fué miembro del Partido Comunista Luego del ataque al Moncada, Castro fué enjuiciado y sentenciado a 15 años de prisión, pero fué sobreseido en 1955. Entonces se fué al exilio en Mexico, donde fundó el "Movimiento 26 de Julio", proclamando el retorno a Cuba para luchar contra Batista. En Diciembre de 1956, el y otros 81, incluyendo al Ché Guevara, retornaron a Cuba y lograron llegar a la Sierra Maestra, desde la cual lanzaron una exitosa guerra de guerrillas. Castro se probó ha si mismo como un fuerte lider; tambien demostró amplio nivel político, convencido que tenía un deber histórico para cambiar el caracter de la sociedad Cubana. Viendo el colapso de su ejercito, e incapaz de contar ya con el apoyo de los Estados Unidos, Batista huyó el 1 de Enero de 1959, triunfando así la Revolución Popular, triunfando así el glorioso pueblo cubano.
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KARL MARX

Pensador socialista y activista revolucionario de origen alemán (Tréveris, Prusia occidental, 1818 - Londres, 1883). Karl Marx procedía de una familia judía de clase media (su padre era un abogado convertido recientemente al luteranismo). Estudió en las universidades de Bonn, Berlín y Jena, doctorándose en Filosofía por esta última en 1841.

Desde esa época, el pensamiento de Marx quedaría asentado sobre la dialéctica de Hegel, si bien sustituyó el idealismo de éste por una concepción materialista, según la cual las fuerzas económicas constituyen la infraestructura que determina en última instancia los fenómenos «superestructurales» del orden social, político y cultural.

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En 1843 se casó con Jenny von Westphalen, cuyo padre inició a Marx en el interés por las doctrinas racionalistas de la Revolución francesa y por los primeros pensadores socialistas. Convertido en un demócrata radical, Marx trabajó algún tiempo como profesor y periodista; pero sus ideas políticas le obligaron a dejar Alemania e instalarse en París (1843).

Por entonces estableció una duradera amistad con Friedrich Engels, que se plasmaría en la estrecha colaboración intelectual y política de ambos. Fue expulsado de Francia en 1845 y se refugió en Bruselas; por fin, tras una breve estancia en Colonia para apoyar las tendencias radicales presentes en la Revolución alemana de 1848, pasó a llevar una vida más estable en Londres, en donde desarrolló desde 1849 la mayor parte de su obra escrita. Su dedicación a la causa del socialismo le hizo sufrir grandes dificultades materiales, superadas gracias a la ayuda económica de Engels.

Marx partió de la crítica a los socialistas anteriores, a los que calificó de «utópicos», si bien tomó de ellos muchos elementos de su pensamiento (de autores como Saint-Simon, Owen o Fourier); tales pensadores se habían limitado a imaginar cómo podría ser la sociedad perfecta del futuro y a esperar que su implantación resultara del convencimiento general y del ejemplo de unas pocas comunidades modélicas.

Por el contrario, Marx y Engels pretendían hacer un «socialismo científico», basado en la crítica sistemática del orden establecido y el descubrimiento de las leyes objetivas que conducirían a su superación; la fuerza de la Revolución (y no el convencimiento pacífico ni las reformas graduales) serían la forma de acabar con la civilización burguesa.

En 1848, a petición de una Liga revolucionaria clandestina formada por emigrantes alemanes, Marx y Engels plasmaron tales ideas en el Manifiesto Comunista, un panfleto de retórica incendiaria situado en el contexto de las revoluciones europeas de 1848.

Posteriormente, durante su estancia en Inglaterra, Marx profundizó en el estudio de la economía política clásica y, apoyándose fundamentalmente en el modelo de David Ricardo, construyó su propia doctrina económica, que plasmó en El Capital; de esa obra monumental sólo llegó a publicar el primer volumen (1867), mientras que los dos restantes los editaría después de su muerte su amigo Engels, poniendo en orden los manuscritos preparados por Marx.

Partiendo de la doctrina clásica, según la cual sólo el trabajo humano produce valor, Marx denunció la explotación patente en la extracción de la plusvalía, es decir, la parte del trabajo no pagada al obrero y apropiada por el capitalista, de donde surge la acumulación del capital. Criticó hasta el extremo la esencia injusta, ilegítima y violenta del sistema económico capitalista, en el que veía la base de la dominación de clase que ejercía la burguesía.

Sin embargo, su análisis aseguraba que el capitalismo tenía carácter histórico, como cualquier otro sistema, y no respondía a un orden natural inmutable como habían pretendido los clásicos: igual que había surgido de un proceso histórico por el que sustituyó al feudalismo, el capitalismo estaba abocado a hundirse por sus propias contradicciones internas, dejando paso al socialismo. La tendencia inevitable al descenso de las tasas de ganancia se iría reflejando en crisis periódicas de intensidad creciente hasta llegar al virtual derrumbamiento de la sociedad burguesa; para entonces, la lógica del sistema habría polarizado a la sociedad en dos clases contrapuestas por intereses irreconciliables, de tal modo que las masas proletarizadas, conscientes de su explotación, acabarían protagonizando la Revolución que daría paso al socialismo.

En otras obras suyas, Marx completó esta base económica de su razonamiento con otras reflexiones de carácter histórico y político: precisó la lógica de lucha de clases que, en su opinión, subyace en toda la historia de la humanidad y que hace que ésta avance a saltos dialécticos, resultado del choque revolucionario entre explotadores y explotados, como trasunto de la contradicción inevitable entre el desarrollo de las fuerzas productivas y el encorsetamiento al que las someten las relaciones sociales de producción.

También indicó Marx el sentido de la Revolución socialista que esperaba, como emancipación definitiva y global del hombre (al abolir la propiedad privada de los medios de producción, que era la causa de la alienación de los trabajadores), completando la emancipación meramente jurídica y política realizada por la Revolución burguesa (que identificaba con el modelo francés); sobre esa base, apuntaba hacia un futuro socialista entendido como realización plena de las ideas de libertad, igualdad y fraternidad, como fruto de una auténtica democracia; la «dictadura del proletariado» tendría un carácter meramente instrumental y transitorio, pues el objetivo no era el reforzamiento del poder estatal con la nacionalización de los medios de producción, sino el paso -tan pronto como fuera posible- a la fase comunista en la que, desaparecidas las contradicciones de clase, ya no sería necesario el poder coercitivo del Estado.

Marx fue, además, un incansable activista de la Revolución obrera. Tras su militancia en la diminuta Liga de los Comunistas (disuelta en 1852), se movió en los ambientes de los conspiradores revolucionarios exiliados, hasta que, en 1864, la creación de la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) le dio la oportunidad de impregnar al movimiento obrero mundial de sus ideas socialistas. Gran parte de sus energías las absorbió la lucha, en el seno de aquella primera Internacional, contra el moderado sindicalismo de los obreros británicos y contra las tendencias anarquistas continentales representadas por Proudhon y Bakunin. Marx triunfó e impuso su doctrina como línea oficial de la Internacional, si bien ésta acabaría por hundirse como efecto combinado de las divisiones internas y de la represión desatada por los gobiernos europeos a raíz de la revolución de la Comuna de París (1870).

Retirado desde entonces de la actividad política, Marx siguió ejerciendo su influencia a través de sus discípulos alemanes (como Bebel o Liebknecht); éstos crearon en 1875 el Partido Socialdemócrata Alemán, grupo dominante de la segunda Internacional que, bajo inspiración decididamente marxista, se fundó en 1889.

Muerto ya Marx, Engels asumió el liderazgo moral de aquel movimiento y la influencia ideológica de ambos siguió siendo determinante durante un siglo. Sin embargo, el empeño vital de Marx fue el de criticar el orden burgués y preparar su destrucción revolucionaria, evitando caer en las ensoñaciones idealistas de las que acusaba a los visionarios utópicos; por ello no dijo apenas nada sobre el modo en que debían organizarse el Estado y la economía socialistas una vez conquistado el poder, dando lugar a interpretaciones muy diversas entre sus seguidores.

Dichos seguidores se escindieron entre una rama socialdemócrata cada vez más orientada a la lucha parlamentaria y a la defensa de mejoras graduales salvaguardando las libertades políticas individuales (Kautsky, Bernstein, Ebert…) y una rama comunista que dio lugar a la Revolución bolchevique en Rusia y al establecimiento de Estados socialistas con economía planificada y dictadura de partido único (Lenin, Stalin, Mao…).







MAO TSE-TUNG

(Hunan, China, 1893 - Pekín, 1976) Político y estadista chino. Nacido en el seno de una familia de trabajadores rurales, en el medio donde transcurrió su infancia la educación escolar sólo era considerada útil en la medida en que pudiera ser aplicada a tareas como llevar registros y otras propias de la producción agrícola, por lo que a la edad de trece años Mao Tse-tung hubo de abandonar los estudios para dedicarse de lleno al trabajo en la granja familiar.

Sin embargo, el joven Mao dejó la casa paterna y entró en la Escuela de Magisterio en Changsha, donde comenzó a tomar contacto con el pensamiento occidental. Más tarde se enroló en el Ejército Nacionalista, en el que sirvió durante medio año, tras lo cual regresó a Changsha y fue nombrado director de una escuela primaria. Más adelante trabajó en la Universidad de Pekín como bibliotecario ayudante y leyó, entre otros, a Bakunin y Kropotkin, además de tomar contacto con dos hombres clave de la que habría de ser la revolución socialista china : Li Dazhao y Chen Duxiu.




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El 4 de mayo de 1919 estalló en Pekín la revuelta estudiantil contra Japón, en la que Mao Tse-tung tomó parte activa. En 1921 participó en la creación del Partido Comunista, y dos años más tarde, al formar el partido una alianza con el Partido Nacionalista, Mao quedó como responsable de organización. De regreso en su Hunan natal, entendió que el sufrimiento de los campesinos era la fuerza que debía promover el cambio social en el país, idea que expresó en Encuesta sobre el movimiento campesino en Hunan.

Sin embargo, la alianza con los nacionalistas se quebró, los comunistas y sus instituciones fueron diezmados y la rebelión campesina, reprimida; junto a un numeroso contingente de campesinos, Mao huyó a la región montañosa de Jiangxi, desde donde dirigió una guerra de guerrillas contra Jiang Jieshi, jefe de sus antiguos aliados. El Ejército Rojo, nombre dado a las milicias del Partido Comunista, logró ocupar alternativamente distintas regiones rurales del país.

En 1930, la primera esposa de Mao fue asesinada por los nacionalistas, tras lo cual contrajo nuevo matrimonio con He Zizhen. Al año siguiente se autoproclamó la nueva República Soviética de China, de la que Mao fue elegido presidente, y desafió al comité de su partido a abandonar la burocracia de la política urbana y centrar su atención en el campesinado.

Pese a las victorias de Mao en la primera época de la guerra civil, en 1934 Jiang Jieshi consiguió cercar a las tropas del Ejército Rojo, tras lo cual Mao emprendió la que se conoció como la Larga Marcha, desde Jiangxi hasta el noroeste chino. Entre tanto, los japoneses habían invadido el norte del país, lo que motivó una nueva alianza entre comunistas y nacionalistas para enfrentarse al enemigo común.

Tras la Segunda Guerra Mundial, se reanudó la guerra civil, con la victoria progresiva de los comunistas. El 1 de octubre de 1949 se proclamó oficialmente la República Popular de China, con Mao Tse-tung como presidente. Si bien al principio siguió el modelo soviético para la instauración de una república socialista, con el tiempo fue introduciendo importantes cambios, como el de dar más importancia a la agricultura que a la industria pesada.

A partir de 1959, dejó su cargo como presidente chino, aunque conservó la presidencia del partido. Desde este cargo promovió una campaña de educación socialista, en la que destacó la participación popular masiva como única forma de lograr un verdadero socialismo. Durante este período, conocido como la Revolución Cultural Proletaria, Mao logró desarticular y luego reorganizar el partido gracias a la participación de la juventud, a través de la Guardia Roja. Su filosofía política como estadista quedó reflejada en su libro Los pensamientos del presidente Mao.
BIOGRAFIA COMPLETA DE MIGUEL ENRIQUEZ


MIGUEL ENRIQUEZ (1944-1974)
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Militar constitucionalista
Carlos Prats González: 1915-1974
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Nació el 2 de febrero de 1915, en Talcahuano, y fue hijo de Carlos Prats Risopatrón e Hilda González.


Vivió su infancia en su ciudad natal, donde también cursó sus estudios primarios. Continuó su enseñanza en el Liceo de Concepción, donde desarrolló su afición por la Filosofía y la Literatura.


Luego se trasladó a Santiago, para ingresar a la Escuela Militar, lo que hizo en 1931, a los 16 años. Allí realizó una brillante carrera, egresando como el mejor alumno en 1934. Ya en esa época, según señaló después en sus memorias, “había aprendido la lección de que el Ejército es una institución que no tiene derecho a usar ilegítimamente las armas —que el pueblo le entrega para la soberanía patria— contra sus propios compatriotas”.
Durante sus años en la Escuela, destacó en equitación y esgrima, y también en las materias humanistas y científicas.


Siguió el curso regular en la Academia de Guerra, de la cual egresó en 1949 como mejor alumno, seguido de René Schneider. En dicho establecimiento dictó clases de Historia Militar, Estrategia y Logística. Su viaje a Estados Unidos, para asistir como alumno a la Escuela de Comando y Estado Mayor del Ejército de ese país, fue importante en su formación de estratega.


En 1957, con el grado de mayor, ocupó el puesto de jefe del Departamento Confidencial de la Subsecretaría de Guerra. Fue destinado también a cumplir misiones en el grupo de Artillería a Caballo Nº 3 Velázquez. Comandó asimismo los regimientos de Talca, Santiago y Concepción. En 1964 fue designado agregado militar en Argentina.

En 1967 fue ascendido a coronel, y al año siguiente a general de brigada. En 1969 ascendió a general de División, comandando la 3a. División del Ejército. También desempeñó la tarea de jefe del Estado Mayor de la Defensa Nacional.

El escritor

En 1957, cuando era mayor y trabajaba en el Departamento Confidencial de la secretaría de Guerra, escribió un ensayo titulado Benjamín Vicuña Mackenna y las Glorias de Chile, recibiendo una mención de honor en el concurso del Memorial del Ejército de Chile, en abril de ese año. Ese texto fue reeditado en 1973.


Sus dotes literarias también lo llevaron a participar en el 8avo. Concurso de Cuentos organizado por el diario El Sur de Concepción, oportunidad en que también fue premiado y publicado su cuento Tribunal de Honor, el 9 de febrero de 1969.


En 1985 salieron a la luz pública las memorias del general, bajo el título Testimonio de un Soldado. En ese libro, más que hacer una autobiografía, Prats quiso explicar la relación entre el soldado y la democracia constitucional.

El asesinato de Schneider

El triunfo de Salvador Allende en las elecciones presidenciales de 1970, generó una serie de acciones tendientes a impedir su llegada a La Moneda.

El 22 de octubre de ese año, dos días antes de la ratificación de Allende por el Congreso Pleno, el comandante en jefe del Ejército, general René Schneider, fue baleado y tres días después murió.


El Presidente Eduardo Frei Montalva designó al general Carlos Prats González como nuevo comandante en jefe del Ejército; fue ratificado por el Presidente Allende.


Las palabras de Prats al asumir el mando pusieron de manifiesto la línea constitucionalista del alto oficial, al igual que su antecesor: “Ante el alevoso asesinato del Comandante en Jefe del Ejército de Chile que ha estremecido al país entero, los chilenos se han arrodillado para elevar sus plegarias al cielo, en un anhelo supremo de que vuelva la cordura a los espíritus y que impere la concordia ciudadana, para que no desintegremos la comunidad nacional y marchemos adelante en genuina democracia, optando por la ruta constructora del sacrificio solidario”. El 2 de noviembre Prats asumió su nueva responsabilidad.

El rol de las Fuerzas Armadas

Al igual que el general Schneider, el general Prats fue un constante defensor del constitucionalismo al interior de las Fuerzas Armadas. Su doctrina señalaba que la función del Ejército es exclusivamente profesional, siendo su misión permanente la de garantizar la soberanía nacional, estándole vedado deliberar frente a las alternativas políticas.
“La disciplina y la cohesión institucional son el factor fundamental para el cumplimiento de su rol”, sostenía el general.

El gabinete de Paz Social: Prats, ministro de Allende

A mediados de 1972 —en un marco de creciente inestabilidad política, social y económica— se llevó a cabo el paro de los transportistas y comerciantes, hecho que generó la formación de un gabinete militar.


El 21 de octubre el Presidente Allende se reunió con los comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas y con el director general de Carabineros, para señalarles la necesidad de requerir la colaboración de las Fuerzas Armadas en funciones de gobierno.


El día 2 de noviembre se constituyó el gabinete militar, denominado de Paz Social, en que el general Prats asumió el Ministerio del Interior.


Durante el gobierno de Allende, el general desempeñaría también funciones de ministro de Defensa y Vicepresidente de la República.


Respecto a Allende, el general señaló: “No compartí su ideología marxista, pero lo enjuicio como uno de los gobernantes más lúcidos y osados del Chile del siglo XX y, al mismo tiempo, el más incomprendido”.

Salida del gobierno y del Ejército

El ambiente político y social en 1973 era en extremo difícil. La presión para destituir al Presidente Allende, por parte de los opositores al gobierno, era inmensa. El hostigamiento a las Fuerzas Armadas, también.


Con ese telón de fondo se dio el tancazo, sublevación de una parte del Ejército (29 de junio), que sacó sus tanques a la calle. Ello hizo presagiar el golpe de Estado. El general Prats —ante la tensa situación y la aguda politización de las Fuerzas Armadas, que provocaba fraccionalismo al interior de ellas— decidió renunciar al gobierno y retirarse de la institución.


El 23 de agosto presentó su renuncia y se acogió a retiro. Después señaló que lo hizo porque “no quería quebrar al Ejército”.

El viaje a Argentina

Tras el golpe militar del 11 de septiembre de 1973, y habiendo fracasado su postura constitucionalista, el día 15 de septiembre el general Prats abandonó el país rumbo a Argentina, lugar donde había sido agregado militar.


En Buenos Aires trabajó como contador público, además de escribir algunos artículos en el diario La Opinión con el seudónimo de Aristarco, el mismo nombre que usó antes para firmar sus escritos.


Esos artículos, se referían sólo a cuestiones de tipo internacional. Allí también se dedicó a terminar sus memorias, las que no alcanzaría a ver publicadas.

Atentado en Buenos Aires

En 1974, enmarcada dentro de la Operación Cóndor, se produjo la muerte del general Carlos Prats y de su esposa, Sofía Cuthbert, quienes fueron víctimas de un atentado.


A las 00.50 hrs. del 30 de septiembre, el general Carlos Prats regresaba de una cena en casa de Ramón Huidobro, ex embajador de Chile en Argentina. Acompañado de su esposa, con quien llevaba 30 años de matrimonio y tenía tres hijas, llegó a su domicilio en el barrio de Palermo. Al bajar de su automóvil y tras una balacera, se sintió una gran explosión que acabó con la vida del matrimonio Prats-Cuthbert.






Defensor del constitucionalismo de las Fuerzas Armadas
René Schneider Chereau: 1913-1970
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Nació en la ciudad de Concepción, el 31 de diciembre de 1913.
En 1929, cuando tenía 15 años de edad, ingresó como cadete a la Escuela Militar, de donde egresó tres años después con el grado de subalférez.


En 1933 fue destinado al Regimiento Buin, y fue trasladado al Regimiento Esmeralda al año siguiente.


En 1935 ascendió a subteniente, y a teniente en 1937. Dos años más tarde fue destinado a la Escuela Militar, y en 1944 —año en que ascendió a capitán e ingresó como alumno a la Escuela de Infantería— fue trasladado al Regimiento Maipo.


En 1947 entró a la Academia de Guerra, donde en 1950 se desempeñaría como profesor de Táctica; el mismo año fue docente en la Escuela de Infantería.


En 1951 ascendió a mayor y fue designado secretario de estudios de la Academia de Guerra, tarea que realizó hasta 1953, cuando fue enviado a Washington en misión militar. A su regreso a Chile (1954) fue destinado al Cuartel General de la 1era. División; asumió como secretario de Estudios de la Escuela Militar en 1956, y volvió a impartir clases en la Academia de Guerra, en 1957.


Ese mismo año ascendió a teniente coronel y a coronel en 1963. Fue designado agregado militar en Paraguay (1963), de donde regresó un año después.


En 1967 fue nombrado director de la Escuela Militar, y al año siguiente director de Operaciones del Cuartel General del Ejército. Tras ascender al grado de general de brigada, se desempeñó como comandante de la 2a. División (1968). Fue comandante de la 5ta. División en 1969.

Compañero generoso, pintor y músico

Reconocido eran entre sus amigos el humor, la sencillez y la solidaridad del general Schneider. En 1948, con motivo de haber ganado un premio en la Lotería, compartió la mitad con un compañero que atravesaba por una mala situación económica.


La sensibilidad del general Schneider se expresó también en la pintura, inclinándose por el estilo romántico e impresionista. Tenía un altillo con sus telas y pinturas, pensando dedicarse a ellas cuando pasara a retiro.


“No sé cuándo empecé a pintar —señalaba—. Hará unos veinte años. Es mi hobby, pues jamás estudié pintura”. Algunas de sus telas colgaban de las murallas de la Academia de Guerra.


La música era también una de sus grandes pasiones, en especial la clásica. Compartía estas aficiones, además de la Filosofía y la Literatura, con su esposa, Elisa Arce, con quien tuvo cuatro hijos, y también con su amigo y compañero, Carlos Prats.

El tacnazo

En octubre de 1969, el general Roberto Viaux lideró un levantamiento del Ejército en el Regimiento de Artillería Tacna, en Santiago, conocido como el tacnazo. Dicha situación le costó la salida al entonces comandante en jefe del Ejército, general Sergio Castillo Aránguiz, quien fue llamado a retiro.


De esa forma, el general René Schneider asumió como comandante en jefe del Ejército el día 22 de octubre. En esa ocasión señaló estar orgulloso de dirigir una institución “cuya trayectoria profesional y cuyos fundamentos doctrinales y de principios permanecen inconmovibles e inalterables frente a quienes han pretendido perturbar su normal conducta de acción”.

Respeto a la leyes y la Constitución

Al mando del Ejército, el general Schneider intentó transmitir su estricto respeto a las leyes y la Constitución, a fin de evitar la politización en ese cuerpo armado.


Asimismo, quiso detener las tendencias deliberativas surgidas entre los uniformados después del tacnazo de Viaux, tendencias que se agudizaron con la elección de Salvador Allende como Presidente de la República.

La Doctrina Schneider o el rol de las Fuerzas Armadas
La campaña presidencial de 1970 tuvo al general Schneider como un importante protagonista.


En mayo de ese mismo año, el comandante en jefe del Ejército declaró en una entrevista, con respecto a las elecciones de septiembre, que “el Ejército es garante de una elección normal, de que asuma la Presidencia de la República quien sea elegido por el pueblo en mayoría absoluta, por el Congreso Pleno en caso de que ninguno de los candidatos obtenga más del 50 por ciento de los votos”.


Ante la insistencia de la prensa por saber la posición de las Fuerzas Armadas sobre un eventual triunfo de Allende en el Congreso, el general reafirmó su postura constitucionalista: “Insisto en que nuestra doctrina y misión es de respaldo y respeto a la Constitución Política del Estado. De acuerdo con ella, el Congreso es dueño y soberano; nuestra misión es hacer respetar su decisión”.


Las declaraciones del general, que expresaban su posición en torno al rol de las Fuerzas Armadas dentro de la institucionalidad democrática vigente, se conocerían luego como la “Doctrina Schneider”.

El triunfo de Allende y el comienzo de las conspiraciones

Una vez conocido el triunfo de Salvador Allende en las elecciones presidenciales de 1970 —ganador por mayoría relativa—, en sectores de oposición al candidato socialista comenzaron a planificarse las acciones a fin de evitar su ratificación en el Congreso Pleno. La estrategia de este sector perseguía designar a Alessandri como Presidente de la República; luego, este renunciaría y se llamaría a nuevas elecciones, en las que se presentaría Eduardo Frei Montalva.


Del mismo modo, sectores de derecha y un grupo de uniformados, a fin de presionar al Congreso y provocar el caos institucional, idearon un plan que perseguía el secuestro de las máximas antigüedades del Ejército.


El secuestro del general René Schneider era el denominado Plan Alfa. Sin embargo, el intento del comandante en jefe del Ejército de oponer resistencia a esta acción, terminó en su muerte.

El asesinato del general: “A las 8.20 horas...”

El 22 de octubre de 1970, faltando dos días para la sesión del Congreso Pleno, se llevó a cabo el llamado Plan Alfa. Según se estableció en el parte policial: “A las 8.20 horas más o menos, en circunstancias que el señor Comandante en Jefe del Ejército, general señor René Schneider Chereau, se dirigía a su despacho en automóvil fiscal conducido por el cabo chofer Leopoldo Mauna Morales, por calle Martín de Zamora en dirección al poniente, al enfrentar el número 4420 fue interceptado por un vehículo que chocó al que viajaba el señor general, vehículo este que fue rodeado por cinco individuos, uno de los cuales haciendo uso de un elemento contundente, similar a un combo, rompió el vidrio posterior izquierdo y luego disparó contra el general Schneider, impactándolo en la región del bazo, en el hombro izquierdo y la muñeca izquierda”.


Se decretó estado de emergencia y todos los sectores repudiaron la acción.
Tres días después, el 25 de octubre, el general murió en el Hospital Militar a causa de las heridas.


Las acciones judiciales llevadas a cabo, apuntaron al general (R) Roberto Viaux como autor intelectual del atentado. Este fue finalmente desterrado a Paraguay.

Su legado

Sin duda, el mayor legado del general René Schneider fue su doctrina institucional, posición que defendió en un momento crítico de la historia de Chile y que, al final, le costó la vida.


La Doctrina Schneider caló hondo un muchos militares, siendo su sucesor en la comandancia en jefe del Ejército, el general Carlos Prats, uno de los continuadores de este principio profesional.






Gladys Marín, trayectoria de una revolucionaria ejemplar.
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Gladys Marín Millie nació el 16 de julio de 1941 en la ciudad de Curepto, en la VII Región, cerca de Curicó. Sus padres fueron Adriana Millie y Heraclio Marín. Él era campesino y ella una profesora primaria. El padre abandonó el hogar, ante lo cual su madre debió hacerse cargo de criar a sus cuatro hijas.

Cuando Gladys Marín tenía 4 años, la familia emigró al pueblo de Sarmiento y, más tarde a Talagante, lugar donde Gladys fue a la escuela primaria. Participó activamente en movimientos juveniles cristianos, llegó a ser presidenta de la Acción Católica de Talagante.

A la edad de 11 años llegó a vivir, sola, a Santiago. Vivía en una pensión de la calle Recoleta. Estudió en primero en el Liceo 5 de niñas y luego comenzó su formación como profesora en la Escuela Normal # 2.

Es en la Escuela Normal donde Gladys comienza a asistir a las reuniones de la Federación de Estudiante Normalistas. Conoció allí a Rosendo Rojas, dirigente de las Juventudes Comunistas. Un día le propusieron ingresar a las Juventudes Comunistas, asunto que ella aceptó sin vacilar. Recibió su carnet de militante el año 1958.

Después de eso fue elegida Presidenta de la Federación de Estudiantes Normalistas. Una reivindicación principal de los estudiantes era la lucha por modificar los vetustos criterios pedagógicos de las Escuelas Normales.

En 1957 recibió su título de maestra. La destinaron a la Escuela N° 130 para niños con deficiencias mentales que funcionaba en el interior del Hospital Psiquiátrico en la Avenida Santos Dumont.

Para entonces, Gladys Marín era miembro del Comité Regional Capital de las Juventudes Comunistas, allí cumple tareas en la Comisión Femenina. Además estaba ligada a la organización de maestros de la Sexta Comuna. En 1960 es elegida en el Comité Central de las JJ.CC.

En esa época las Juventudes Comunistas buscaban convertirse en un destacamento de masas, que vibrara con las inquietudes de los jóvenes. El Partido Comunista venía saliendo de 10 años de ilegalidad producto de la “Ley de Defensa de la Democracia", más conocida como “Ley Maldita", que fuera impuesta por Gabriel González Videla.

En 1963, Gladys Marín, es dirigente del Comando Juvenil de Salvador Allende, impulsando múltiples iniciativas, como la construcción de parques infantiles en muchas ciudades del país, canchas deportivas, lugares para pasear o bailar. Se organizaron las primera brigadas de muralistas, antecedente inmediato de lo que más tarde serian las Brigadas Ramona Parra. En las elecciones de 1964, resulta elegido Eduardo Frei Montalva.

El año 1963 Gladys Marín se casa Jorge Muñoz Poutays, entonces estudiante de ingeniería. De este matrimonio nacen Alvaro y Rodrigo.

El año 1963, después de una Conferencia Nacional de las Juventudes Comunistas, Gladys Marín es elegida Secretaria General de dicha organización, sucediendo en el cargo a Mario Zamorano (actualmente detenido desaparecido a partir del llamado caso de la calle Conferencia). El mismo año 1965, es elegida Diputada por el segundo distrito de Santiago, el que en ese entonces comprendía las comunas de Renca, Conchalí, Recoleta, Independencia, Colina, Til Til, Talagante, Curacaví, Quinta Normal y Barrancas, todas de clara composición proletaria. Posteriormente es reelegida con una alta votación; su mandato de Diputada es abruptamente interrumpido por el Golpe Militar de 1973.

Durante el periodo en que Gladys encabeza las Juventudes Comunistas, se desarrolla un fuerte movimiento estudiantil bajo la consigna de la Reforma Universitaria. Las JJ.CC. se colocan a la cabeza de esas luchas. Es en ese tiempo cuando el Comité Central, tras reiterados cambios de opinión, resuelve lanzar como símbolo de la JOTA, la camisa amaranto.

Ese es también el tiempo de la solidaridad con Vietnam. La movilización solidaria alcanzó enormes proporciones, una cantidad importante de jóvenes adquiere, al calor de ella, una fuerte conciencia anti imperialista. Se donaba sangre, se recolectó dinero para un hospital en Vietnam, se realizaran dos marchas por Vietnam desde Valparaíso a Santiago, la primera el año 1967 y la segunda el año 1969, alcanzando esta última una gran masividad.

Surge la Unidad Popular, que levanta como su abanderado a Salvador Allende, candidato con el que triunfa el 04 de septiembre de 1970.

La juventud chilena se convierte en protagonista de ese tiempo: Las Brigadas de Trabajo Voluntario comprometidas en tareas como la construcción de canales de regadío, de balnearios populares, la participación en la distribución de productos de primera necesidad. Se realizó la marcha de Arica a Magallanes contra el Fascismo y contra la guerra civil.

En 1973 se produce el golpe militar y Gladys Marín debe pasar a la clandestinidad. En diciembre de 1973, por decisión del Partido, y en contra de su voluntad, Gladys Marín se asila en la embajada de Holanda en Santiago, allí permaneció 8 meses debido a que la Junta le negaba el salvo conducto.

En el exilio asume las tareas de la solidaridad con la causa chilena. Recorre distintos lugares denunciando los crímenes que en Chile se cometen.

En 1976, cae detenido en Chile su esposo Jorge Muñoz, quien era miembro de la Comisión Política del Partido. Ella conoce la noticia mientras se encuentra en Costa Rica, en actividades de solidaridad con Chile. Hasta ahora no se conoce el paradero de Jorge Muñoz.

Al inicio del año 1978, regresa clandestinamente al País y encabeza el trabajo de dirección en el interior

En 1984 asume como Sub Secretaria del Partido.

Después del XX Congreso del Partido Comunista, Realizado en el año 1994, Gladys Marín es elegida Secretaria General (Presidenta) de este Partido.

En junio de 1998 es proclamada candidata a la Presidencia de la República. Se trata de una candidatura de la izquierda chilena, que busca, como objetivo principal, el instalar en nuestro país la existencia de una alternativa al sistema; se trata de crear, de organizar, de lograr que se exprese un movimiento social y político por los cambios de fondo que Chile requiere.

En 1997 había sido candidata a senadora por la circunscripción senatorial poniente de Santiago, obteniendo una votación que la ubica en el octavo lugar en el ámbito nacional. No sale elegida como resultado del antidemocrático sistema binominal imperante que apunta a evitar que las fuerzas de izquierda tengan representación parlamentaria.

Gladys Marín es la única mujer que encabeza un Partido Político en nuestro país.

El 25 de septiembre de 2003 es internada en la Clínica Tabancura donde el equipo médico del doctor neurólogo Eduardo Larraechea le diagnostica la presencia de un tumor cerebral. El 1 de octubre viaja a Estocolmo, Suecia para ser intervenida quirúrgicamente el día 8 en la clínica Karolinska por el doctor Inti Peredo.

El 15 de octubre se informa que el turmor es un glioblastoma multiforme. Se diagnostica que volvería acrecer inexorablemente en la misma zona.

El 19 de octubre viaja a La Habana, Cuba para iniciar un proceso de rehabilitación a cargo del equipo médico que encabeza el doctor Javier Figuerero.

El 14 de marzo de 2004 regresa a Santiago y es recibida en un gran acto en la ex Estación Mapocho de la capital chilena por centenares de miles de personas.

Muere producto de un tumor cerebral el 6 de marzo de 2005.



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