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Merced a la gentileza del Sr. Antonio Pérez Villena, administrador de la excelente página web sobre los órganos de Granada (www.granadaorgano.net) reproducimos a continuación una interesante entrevista realizada por él mismo a la Maestra Montserrat Torrent.
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La veterana organista Montserrat Torrent, docente y concertista bien conocida
por todos los amantes del rey de los instrumentos, visita una vez más Granada,
en esta ocasión para la grabación de un nuevo disco dedicado a Correa de
Arauxo en el órgano del Monasterio de Zafra, singular instrumento recuperado
hace poco más de un año para la vida musical y organística de la ciudad.
Montserrat Torrent ha colaborado entusiastamente con la página web del
órgano en Granada, autorizando a publicar en la misma textos suyos,
dedicando líneas a propósito, e incluso difundiendo algunas de sus
intervenciones en conciertos para deleite y difusión de nuestro patrimonio
organístico.
En el momento que ella me informó de su intención, en septiembre de 2005, le
propuse realizar esta entrevista, y a lo largo de estos meses hemos estado
intercambiando correos electrónicos y progresivamente completando el
cuestionario. Es para mi un orgullo contar con su amistad y su testimonio para
compartirlo con todos ustedes.
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-Su presencia en Granada viene siendo habitual en los últimos 15 años, en
numerosos conciertos, lecciones magistrales e incluso ya había grabado un
disco en el Monasterio de San Jerónimo ¿siente alguna atracción especial por
nuestra ciudad y sus órganos?
M.T. Durante los muchos años que colaboré habitualmente con la Orquesta
Nacional de España, los recitales en Granada eran frecuentes y me
permitieron admirar esta ciudad, por sus monumentos, contemplando de cerca
lo que sólo conocía a través de su historia.
En los últimos años, a todo este atractivo se sumó el conocimiento y disfrute
de sus órganos históricos. Restaurados, con ejemplar profesionalidad, por el
organero Francisco Alonso, en cada una de las ocasiones en las que he
podido saborear sus cualidades, tanto mecánicas como sonoras, el deleite
experimentado “redescubría” sutilezas interpretativas que no son fáciles de
ser perceptibles en otros instrumentos.
-El proyecto de grabar la obra de Correa de Arauxo estaba parado desde hace
años ¿alguna vicisitud había surgido? ¿qué le ha motivado a volver a él y
escoger el órgano de Zafra para este nuevo registro?
M.T. La primera casa editora de la integral de Correa que se propuso, quebró.
Los que habían asumido el compromiso de llevarla a cabo lo cumplieron a
medias. El tiempo para hacerlo se acelera y es breve. El órgano del
Monasterio de Zafra me pareció ideal para continuar mi gran anhelo de
concluir lo que inicié muchos años atrás.
-La Facultad Orgánica de Correa de Arauxo ocupa un importante grueso de la
literatura organística española. ¿Que significa su obra para usted y que
influencia ejerce en el resto de la música para órgano?
M.T. La Facultad Orgánica de Correa es, a mi juicio, el contenido más
importante de la literatura organística española de los siglos XVI - XVII. Este
juicio es compartido por organistas que casi abarcan la universalidad más
absoluta, Europa, América, Japón, Corea. En estos continentes y países he
encontrado colegas que no expresan rubor al manifestar que Correa les
emociona, y es que, pese a la complejidad de la que Correa pretende dar
muestras en su escritura, en algunos determinados tientos, la emoción fluye de
un modo natural y espontáneo y ésta es la que sintoniza con el ser humano en
lo más recóndito de su privacidad emotiva
-No obstante, de los cuatro CD's que habían sido editados, en la actualidad
sólo está en circulación el Vol.III, que se grabó en el órgano de Almonacid de
la Sierra ¿será posible ver reeditados los restantes volúmenes, o tal vez todo en
conjunto con la nueva grabación?
M.T. El único CD de Correa que está en circulación, se grabó en
circunstancias difíciles. El órgano no estaba en condiciones y tuvimos trabajo
para encontrar a un organero que solventara los problemas más graves. La
interpretación se resintió y no estoy contenta con el resultado. No sé si se van
a editar de nuevo.
-¿Que nivel de conocimiento tenemos en la actualidad acerca de nuestros
compositores? ¿Sería preciso investigar más acerca de los maestros de capilla?
¿Puede haber aún tesoros por descubrir?
M.T. El nivel de conocimiento de nuestros compositores es cada vez más
generalizado y apreciado. Siempre siguen las investigaciones en archivos y
bibliotecas, aunque lo más valioso haya obtenido una amplia divulgación,
perfeccionada en nuevas ediciones.
-¿Tiene el suficiente reconocimiento en España el órgano y su música?
¿responde más el público o las instituciones?
M.T. El público responde y las instituciones van concienciándose de la
importancia que tiene, para cualquier músico, el conocimiento de las obras
que han cimentado la música occidental.
-¿A que se puede deber el hecho de que una ciudad repleta de órganos, como
es Barcelona, no tenga un festival de música de órgano?
M.T. Barcelona no cuenta con demasiados órganos. Por el contrario, es la
única, o casi la única, que su Auditorio carece de órgano. Como instrumentos
valiosos está el de Sta. Gemma, Sta. María del Mar, San Severo, Sta. María de
Jesús de Gracia, y algún otro que por no ser histórico. o bien de dimensiones
más reducidas, no merece ser citado.
-A lo largo de su dilatada carrera ha dedicado igual atención a la docencia y a
la actividad concertística ¿cual de las facetas le ha proporcionado mayores
satisfacciones?
M.T. Ambas actividades se han llevado a cabo vertiendo una sobre la otra. No
concibo separarlas, ya que enseñando se aprende y tocando crece la
capacidad para hacerla asequible a los demás.
-De todas sus grabaciones en órganos históricos, ¿tiene alguna en especial
consideración?
M.T. No tengo preferencias por ninguna grabación; pero el CD de Correa,
grabado en Los Jerónimos de Granada, va por delante.
-¿Puede citarnos algún acontecimiento del que guarde especial recuerdo a lo
largo de estos años?
M.T. Estaba en Aosta (Italia), impartiendo un curso, y me llamaron, desde la
Conselleria de Cultura de la Generalitat de Catalunya, para comunicarme que
me había sido concedida la Creu de Sant Jordi. Quedé tan sorprendida que
sólo atiné a preguntar cómo me habían localizado (naturalmente mi marido
les facilitó el teléfono). Otros galardones llegaron más tarde, pero éste, que
fue el primero, es el que me emocionó más.
-Cuéntenos alguna anécdota sobre su vida musical en el mundo del órgano
M.T. Las dos más divulgadas son las que ocurrieron hace muchos años:
La 1ª en una Catedral Primada dedico el recital a la música española y el
maestro de capilla, que daba vuelta a las páginas, no me dejó tocar más que
cuatro o cinco compases de cada obra. Decía que eran un tostón y que hiciera
una cadencia cuanto antes ... pude tocar entera una Sonata del Padre Soler, lo
demás se ventiló de tal modo que a los 25 minutos ya había acabado el
concierto. El enganche de pedal era como una suerte de cuchilla y mis
zapatos, de tanto cadenciar, quedaron con las puntas deshilachadas.
La 2ª fue en otro lugar que no menciono tampoco. Teníamos que tocar la
integral de los conciertos del P. Soler, a dos órganos, con Guy Bovet.
Estábamos ensayando y cuando me correspondió tocar una de las partes a
órgano solo oímos un golpetazo y vimos a una persona enfurecida
increpándome que, por ser mujer, dejaba tirado a mi compañero. Nos hizo
volver a empezar y nunca pude tocar mis solis porque los insultos arreciaron.
Guy Bovet tuvo mucha calma y sugerió que lo mejor era dejar el ensayo e
irnos a descansar. Denunciado, como correspondía el hecho ocurrido, no hubo más remedio que encerrar a aquella persona bajo llave durante todo el
concierto, que fue uno de los mejores que hicimos Guy Bovet y la que
suscribe...
-¿Cual es su valoración de los jóvenes estudiantes de órgano en España? ¿el
nivel de los conservatorios goza de buena salud?
M.T. Creo que el nivel de los Conservatorios es irregular. Los superiores, en
general, muy bien. Los de grado medio, no en todos, hay la misma exigencia
en cuanto a programación y preparación técnica. Si la base no es buena, es
difícil un buen resultado final.
-¿Qué le parece la nueva ley educativa en el marco de la música, en especial en
el ámbito de la música de órgano?
M.T. Pecar por un exceso de conocimientos es lo mismo que carecer de ellos.
Se exigen muchas horas de permanencia en los Conservatorios y queda poco
tiempo para las dedicadas al instrumento. Tienen que acercarse posiciones; ni
tanto, ni tan poco.
-¿Y los criterios de restauración de los órganos? ¿son siempre los adecuados?
¿Se sacrifica en ocasiones las cualidades propias de los instrumentos en pro de
querer abarcar extensa literatura?
M.T. Mucho se ha avanzado en los criterios de restauración. Dudo que hoy en
día se destruya un órgano antiguo. Hay en la actualidad un buen plantel de
organeros y aún cuando alguno no sea renombrado, no se atreverá a cometer
un delito semejante, porque su reputación caería en picado. ¿Añadirle un
pedalero completo para abarcar más repertorio ? Quizás, pero los específicos
registros de un órgano antiguo no permitirán ir más lejos de la literatura
barroca y clásica.
-Los órganos son patrimonio de la Iglesia ¿se preocupa ésta lo suficiente de ese
acervo cultural?
M.T. Por lo menos, en casos próximos a mi entorno, la Iglesia se preocupa de
la restauración y construcción de los órganos, incluso costeándolo.
-La reciente adquisión de un órgano electrónico por parte de la Catedral de
Valladolid, próximo a ser instalado, ha creado un gran revuelo entre los
órganistas. ¿Cómo ve usted este suceso?
M.T. En el mundo del órgano produce asombro y decepción un hecho como lo
que ocurre en la Catedral de Valladolid.
-¿Qué puede haber motivado al Cabildo tomar esta decisión?
M.T. Una presión interesada y beneficiosa para los que la han llevado a cabo.
No hay otra razón. Si fuese necesario para la liturgia, disponer de un órgano
en el presbiterio, menudo problema se avecina en la mayoría de las iglesias.
¡Es absurdo! Si el organista es hábil desde donde sea se impone en el
acompañamiento de los cantos y los fieles le siguen. No se trata de cantar
para una audición, sino que debiera ser una oración y para entenderse con
Dios no hace falta un interlocutor electrónico. Es absolutamente falso y, por
lo tanto, es un mal intermediario. Huelgan los descalificativos.
-Usted conocerá bien los órganos granadinos, muchos de ellos en estado de
lamentable abandono. De estos, de los que hay que recuperar, ¿tiene algún
favorito al que le daría prioridad?
M.T. No tengo un conocimiento exhaustivo de los órganos granadinos. He
disfrutado de los que están perfectamente restaurados o de nueva obra, como
es el del Salvador. Tengo el convencimiento de que ya es imparable el camino
iniciado y de que, uno tras otro, se recuperarán para hacer de Granada “la
ciudad de los órganos“.
-Es usted bien querida por los organeros granadinos Francisco Alonso Suárez y
José Ignacio Fernández Machado, que componen el taller de organería que está
recuperando estos bellos instrumentos en Granada. Cuéntenos algo de como se
conocieron y de estos años de relación.
M.T. Por mi parte quiero bien a los organeros granadinos Francisco Alonso y
José Ignacio Fernández Machado. Con el citado en primer lugar, existe una
amistad que se remonta muchos años atrás. No puedo precisar si ésta nació en
Barcelona, en Granada o bien en alguno de los lugares que, después de un
concierto, se entabla una buena relación con un grupo de amigos que lo
festejan. Pronto me apercibí de que, además de su buen hacer en la organería,
esto no era más que el resultado de su buen hacer en la vida. Su comportamiento familiar, amistoso, dejaban bien a las claras su gran humanidad, manifiesta a veces en pequeños detalles. No voy a contarlos aquí; sólo me place afirmar que Francisco Alonso es para mí un amigo del alma, como estas perlas preciosas que consideras un privilegio poseerlas contigo.
De José Ignacio, conocido posteriormente, también admiro su lealtad y su ánimo servicial y afectuoso. Creo que con Francisco forman un dúo sólido,
armónico y eficiente.
-¿Podría dedicar algunas palabras a los que han sido sus discípulos a lo largo
de su trayectoria profesional?
M.T. Qué voy a decir de mis alumnos. Han sido tantos, tantísimos. Citarlos
todos es imposible, citar algunos me parecería una fea omisión a los que callo.
La generación de organistas actuales que, directa o indirectamente, guarda
una relación con mi largo magisterio, ha superado con creces, lo que con
ilusión, tenacidad y constancia he inculcado desde siempre. Que el órgano,
nuestro instrumento favorito sea el vehículo para expresar y servir a la
Música. El instrumento no debe ser el fin sino el medio, sólo el medio, para
que la música alcance su plenitud expresiva, técnica, comunicativa haciéndola
receptiva a toda la humanidad.
Y también quiero expresar mi agradecimiento y admiración a Caja Granada
por ser ella la artífice que promueve y patrocina la restauración de un
patrimonio artístico del que se enorgullecen los granadinos, y del que nos
hacemos partícipes todos los que amamos el órgano antiguo, cuyas voces nos
acercan más al mundo sonoro con el que los compositores añejos concibieron
sus obras, que interpretamos con el afán de una aproximación a su mensaje.
Y por último también, y subrayo este también, mi testimonio de admiración y
estima a Antonio Pérez Villena, el propulsor de este cuestionario, quien con
absoluto desinterés y con un entusiasmo ejemplar posibilita con su página Web el conocimiento de los órganos granadinos, así como noticias, grabaciones, etc., que giran a su entorno. ¡qué hermoso ejemplo!
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Notas de Montserrat Torrent a la grabación de la "Facultad Orgánica" de Correa de Arauxo.
Desde siempre, la música de Correa ejerció en mí una especial fascinación. Por consiguiente, cuando me propusieron grabar unos discos con música de mis autores preferidos, no es extraño que el nombre de Correa surgiera espontáneamente.
Si toda empresa artística o científica presupone una elaboración antes de cristalizarse, debo creer que la idea de grabar la integral de Correa se había gestado mucho antes en mi subconsciente, para que esta espontaneidad surgiera tan fácilmente. Suponía mi plenitud como intérprete el volcarme en la totalidad de la obra de Correa y, a través de la misma, vislumbrar lo inaprensible de su mensaje.
Así, aún cuando se manifiesta la versatilidad de diferentes estados anímicos o "afectos" en su escritura, pasando a veces de la expresión del dolor más acerbo a una ligera ironía (final del Tiento de quarto tono, folio 11 verso), y otras, por la melancolía inherente a la modalidad, la ternura, la soberbia, el gozo, la alegría o la tristeza más profunda, entre otras emociones, intuí que había algo más hondo en sus amplias y únicas armonías y en sus glosas, que se elevan en espiral en busca del infinito. Creo haber llegado al umbral del arcano. Correa es un místico, un místico que trasciende su oración, hecha música, expresada en lenguaje apasionado, como apasionado era el lenguaje de los poetas místicos. Correa, en un ambiente que le es hostil, se refugia en un ideal divino y sublima el amor humano dedicándolo a Dios y a la Virgen, la mística de los místicos. Por qué, si no, aparece tantas veces el tema de la Salve en tientos en los que éste no figura como tema principal, sino que se introduce en voces secundarias como una dedicatoria a María, vertiendo en ella su necesidad de amar. Aquí está la clave de su exaltación, y de su espiritualidad.
Remedando a Correa, querido lector, podría decirte: "Hallarás en el folio X, pautado x, compás x, un 2 sin punto: tiene que ser con punto". Quiero decirte con esto que, a pesar de la atención y entrega que he puesto en la empresa, algún error, por supuesto involuntario, estará presente. No pretendo darte un ejemplo de perfeccionismo, sólo deseo transmitirte toda la emoción que hallo en las páginas de tan insigne sevillano.
También se ha procedido a algún cambio deliberado, por creerlo más fidedigno al estilo de Correa. Asimismo, en los casos en que los órganos utilizados dispongan de lengüetería horizontal, ésta no se ha utilizado en ningún momento, ya que, según afirma Louis Jambou, la característica más brillante del órgano ibérico aparece por primera vez en San Diego de Alcalá de Henares hacia el año 1670. Correa desconoció esta manifestación sonora, y su música adquiere intensidad no por una sonoridad exuberante, sino por sí misma.
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