COMERCIO Y ECONOMÍA

Mercado

En la sociedad otomana no existía las clases intermedias, ni la gran burguesía, ni jerarquía eclesiástica independiente, ni feudos territoriales con dominio político, ni nobleza hereditaria.    
Entre la organización otomana se hallaban los  askeri (los militares), que procedían de levas entre los jóvenes cristianos, siendo convertidos al Islam, y entrenados para ejercer cargos de gobernadores.
Los reaya eran los campesinos y habitantes de las ciudades y pueblos, musulmanes o no, no gozaban de ningún privilegio. El imperio otomano declaró toda la tierra
agrícola miri, dependiente del estado y sin ningún derecho de propiedad privada.
Estableció un sistema de feudos militares llamados timar, a cambio de un servicio militar, cuya explotación corría a cargo de los shipahi
(señores territoriales), estas tierras no eran trasmisibles a los descendientes, con lo cual se suprimía la formación de la nobleza hereditaria. El señor residía en un pueblo, donde le era fácil recaudar lithe (tasa en especie) sobre la cosecha.
El imperio otomano mantuvo un control continuo sobre la tierra y la producción agrícola, creó un yazicisi (administrador ), encargado de censar a los cabeza de familia y sus tierras.
Esta persona debía determinar el impuesto a pagar, çift resmi (en especie) por cada pueblo, a dicha cantidad se descontaba la correspondiente al sultán y sus visires, el resto, se repartía entre los sipahi, que eran dueños de los timar.
Quienes trabajaban la tierra tenían el beneficio hereditario, sin embargo, no podían venderla ni traspasarla sin permiso. No podían cambiar de cultivo a su conveniencia, si dejaban la tierra sin utilizarla por un periodo de tres años, el señor la podía conceder a otro. Los agricultores que se establecían en la tierra desocupada de otro feudo, debían abonar una suma establecida al nuevo señor.

Los campesinos eran protegidos por el estado centralizado y por sus estatutos jurídicos, el gobierno central guardaba dos copias de los registros censales, uno de ellos en el organismo responsable de la legalidad de los documentos, otro en la delegación provincial del Beylerbeyi (gobernador), si surgía algún desacuerdo, el qadi (juez) consultaba estos censos antes de tomar una decisión. Los señores territoriales no se ocupaban de la producción agrícola, recibían para su manutención un poco de tierra.
A mediados del siglo XVI el estado invistió a estos con diferentes poderes, haciéndoles responsables del orden en los pueblos, compartiendo esta tarea con los gobernadores de las provincias, siendo el juez el que dictaba sentencia.
No obstante, este sistema no funcionó de igual manera en todas las provincias conquistadas, en algunas era el gobernador el encargado de los impuestos que, tras pagar todos los gastos militares y administrativos de la provincia, tenía que entregar una cantidad fija anual al gobierno central.
Diferentes fueron las provincias autónomas o provincias hereditarias del este de Turquía, pertenecientes al jefe tribal local, cuyo cargo era hereditario, el cual gestionaba las rentas de la provincia y aportaba un numero fijo de tropas para el imperio.

 

 Comercio marítimo

El imperio otomano promocionó la construcción y el mantenimiento de canales, diques, caminos, puentes y caravaneras, para favorecer el comercio y la agricultura, con lo cual enriquecía la tesorería.
Trasformaron sus capitales en grandes ciudades y centros comerciales entre los siglos XVI y XVII. Estambul era un nudo de comunicaciones, de rutas caravaneras y marítimas, a mediados del siglo XVI llegaban anualmente diez caravanas procedentes de Irán, dos de Basora y tres o cuatro de Alepo, una al mes de Polonia y una cada semana de Izmir. Cada tres meses salía una caravana hacia Irán y Asia central.
Por mar los otomanos estaban conectados con la mayoría de los estados europeos. Para asegurar el comercio y los viajes ,organizaron establecimientos en las ciudades situadas en las rutas principales, se encargaban del mantenimiento y conservación de los caminos, esta tarea era recompensada con ventajas fiscales.

La expansión del imperio otomano hacia occidente entre los siglos XV y XVI, significó para Venecia algunas  perdidas comerciales que hasta entonces habían disfrutado, Venecia dominaba el comercio con el próximo oriente y manejaba el mercado turco con el mundo cristiano occidental, los otomanos estaban resueltos a dominar toda esta zona bajo su control, llegando a colaborar con los genoveses (el gran rival comercial de Venecia), sin embargo, Venecia supo eludir con habilidad cualquier enfrentamiento y dominaron siempre el comercio de especias en los puertos de Egipto y Siria.
En la segunda mitad del siglo XVII, Francia, Inglaterra y Holanda destacaron en el comercio del Mediterráneo oriental. Solimán I, firmó con Francia una serie de capitulaciones franco-otomanas con ciertos privilegios comerciales, los franceses establecieron cónsules en importantes ciudades comerciales del imperio, alcanzandoa principios del siglo XVII hasta la mitad el volumen de negocio francés. Otros mercaderes europeos navegaron bajo pabellón francés, en general el comercio se basaba en trasportar a Oriente, textiles, papel y herramientas, regresando con lanas, algodón, hilo, tapices, seda, especias, perfumes y tintes.
A final del siglo XVII, los otomanos dejaron el comercio en manos de judíos, armenios, y sobre todo griegos, de estos últimos, destacó un grupo social cuyo origen fue en el barrio de Fanar de Estambul. Los fanariotes se convirtieron con el paso del tiempo en nobles, prelados y ricos comerciantes, que a partir del siglo XVIII, participaron en el sistema administrativo del imperio otomano, ocupando cargos de interpretes y de hospodares (príncipes soberanos), de Moldavia y Valaquia.
Los gobernantes otomanos estimularon los bienes fabricados occidentales para consumo de la población, siendo al mismo tiempo beneficiadas las arcas del tesoro por el ingreso de tarifas aduaneras.
Estos buenos resultados comerciales, sirvieron para firmar otras capitulaciones con varios estados europeos, que, convirtió poco a poco en dependiente de Europa la economía otomana. Tras la revolución industrial europea en el siglo XIX, los convenios comerciales firmados con occidente trajeron resultados desastrosos a la economía otomana.
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