NOTAS: Las frases en comillas
son los pensamientos de los personajes, algunos capitulos tendran por
titulo el nombre de una cancion, estos tendran trozos de la mismas
dichos por los personajes y seran remarcados, agradesco a AnaGabi por
sus reviews y a Alexis por permitirme distraerme en algo, espero les
guste, ya que es algo diferente, dejen reviews.
INTRODUCCIÓN:
¿Qué es el destino?, ¿Es acaso un juego caprichoso con tintes de
maldad y crueldad?, Tal vez.
Siempre pensé que no existía, que era producto de la imaginación y de
la mediocridad de los seres humanos que no consiguen una vida
provechosa. Pero para mi desgracia lo conocí y no de una manera muy
agradable.
Nunca imagine que las vidas se entrelazaran caprichosamente, uniéndolas
hasta formar un gran nudo difícil de desatar y destruyendo a todo aquel
que quedara en el centro.
Tampoco creía que el amor existía y mucho menos que fuera compañero
de juegos del destino, juntos son tan perversos y despiadados.
Pero en fin ya de nada sirve quejarse y lamentarse, lo que paso, paso y
nada podemos remediar, ninguno, ni uno solo de los que nos vimos
involucrados en este desafortunado juego, en el que ninguno de los
participantes nunca tuvo la oportunidad de ganar.
CAPITULO 1: Una gran hermandad.
Los días soleados del verano tocaban su fin y el otoño se acercaba a
pasos agigantados en aquel recóndito lugar de Japón, para ser exactos
en el lejano y enigmático Izumo.
Y en aquella casa la paz y la prosperidad abundaban, sus habitantes, los
Asakura, eran los más ricos y respetados de toda la región, todos los
miembros de la familia eran queridos para los demás habitantes, pero no
tanto como lo eran los dos integrantes más pequeños: los gemelos Hao e
Yoh Asakura.
Ambos niños eran un ejemplo de sencillez y humildad, lo cual provocaba
que todos aquellos que los conocían los quisieran desde el primer
momento. Además los dos se llevaban de maravilla, era digno de verse
como ambos se ayudaban en las faenas de la casa y siempre como
inseparables compañeros de juegos. Sí sus padres se sentían muy
orgullosos de tener semejantes hijos, que por cierto eran muy lindos y
cuando crecieron esa belleza infantil se convirtió en algo sumamente
atractiva y varonil.
A pesar de ser tan iguales, eran muy diferentes, a Hao siempre le
encanto eso de llevar y hacer cuentas, amaba la justicia, era sumamente
ordenado y algo autoritario, le gustaba vestir bien y elegantemente,
aunque en un momento de rebeldía se dejo crecer excesivamente el
cabello y a pesar de que su adolescencia paso, él siguió conservando
el mismo largo de su cabellera por muchos años después. Por otro lado
a Yoh, le gustaba observar las nubes, la luna y las estrellas, componía
sorprendentes canciones y las interpretaba de igual manera, también
tocaba y componía extraordinarias piezas en el piano. Las únicas
peleas que sostuvieron fueron por la exasperación de Hao para con Yoh,
le molestaba de sobremanera ese carácter tan despreocupado y tranquilo,
así como esa manera tan fachosa de vestir, pero de ahí en fuera eran
como uña y mugre, nunca se veía al uno sin el otro.
Los años de la niñez y de la adolescencia pasaron sin contratiempos,
fueron grandiosos estudiantes y se graduaron con conmemoraciones
especiales, Hao se convirtió en un gran abogado, mientras que Yoh llevó
una gran formación artística, que lo llevó a ser un gran concertista
de piano.
Y llegó aquel trágico día en el que sus caminos, que siempre
estuvieron juntos, se separaron, llevándolos sin saber a una mutua
destrucción.
-Ya es hora Yoh, tienes que partir- le dijo su hermano aquella mañana,
y con una voz aunque amarga trato de parecer feliz agregó- Europa te
espera.
-Lo sé, estoy muy nervioso, no creo ser lo suficientemente capaz y
talentoso como para presentar un concierto en la filarmónica de Viena-
y agacho tristemente la cabeza.
-No digas eso, sabes de sobra que eres muy bueno, además es una
oportunidad que no debes desperdiciar, velo de este modo, tu primer
concierto y lo inicias con el pie derecho, a ningún principiante se le
da la oportunidad de tocar un concierto para el solo y tampoco creas que
es cosa de todos los días que a los reyes austriacos se les ocurra
invitar a un pianista desconocido a su país, créelo eres un gran
prodigio y un maravilloso virtuoso del piano.
-Sí tienes razón, no soy tan malo, pero-su voz decayó- voy a extrañarlos
a todos, a mamá, a papá, a los abuelos, pero en especial a ti, nunca
hemos estado tanto tiempo lejos el uno del otro.
-Yo también voy a echarte de menos, pero aunque te quedaras sabes que
la separación sería inevitable, yo también dentro de poco abandonare
este hermoso y tranquilo Izumo, para partir hacía Nueva York para
finalizar la maestría, aunque yo no estaré tan lejos de casa como tú,
ya que cuando logre concluirla regresaré a Japón, claro esta que no
retornare a Izumo sino a...
-Tokio para comenzar a ejercer como abogado en el famoso despacho de
Komiyama & Cía.- lo interrumpió Yoh con un tono que recordaba a
los niños cuando repasan la lección- Creo que esto lo has dicho más
de un millón de veces.
-Yoh, hijo, el taxi que te llevara hacía el aeropuerto ha llegado- les
interrumpió una mujer hermosa y alta, de cabellos largos negros y
lacios y les sonrió- Apresúrate, no querrás perder el vuelo, ¿verdad?-
y salió de la habitación.
-La hora ha llegado- suspiro y cogió sus maletas.
Ambos salieron de la habitación y se dirigieron hacía la entrada
principal, donde su padre y su madre, sus abuelos y el chofer del taxi
lo estaban esperando.
Después de besos, bendiciones y abrazos, subió al auto que lo llevaría
a su primera gran aventura, solo y en un país desconocido. Bajo la
ventanilla y le sonrió a su acongojada madre y abuela, el chofer
encendió el motor y ya desde lo lejos alcanzo a escuchar a su hermano
que le gritaba:
-Promete que me escribirás, porque yo sí lo haré, sabes mi dirección,
suerte.
Yoh se acomodo dentro del taxi, no tenía que prometerlo, lo haría y
Hao sabía que así sería.
CONTINUARA...
CAPITULO 2: Noticias inesperadas.
Era una tarde tranquila en la ciudad de Nápoles, el clima era
extremadamente bueno, a pesar de estar en invierno, como le agradaba
vivir en Italia.
Miraba sin ningún propósito por la ventana, le encantaba la
maravillosa vista al mar y la imagen imponente del Vesubio, que se
alcanzaba a divisar desde el balcón de su departamento, ubicado en
plena ciudad.
Sí era hermoso, pero como echaba de menos a su querido Japón, ¿cuánto
tiempo había pasado ya desde su partida hacía el viejo continente?,
Frunció el ceño tratando de hacer sus cuentas, nunca había sido bueno
en eso, pero conocía a alguien que sí lo era, aún recordaba como su
hermano entraba a presentar sus exámenes por él, siendo gemelos ningún
profesor se dio cuenta del engaño hasta mucho después cuando a su
querido hermano le entro un arranque de locura y se dejo crecer su
cabello, provocando desde ese día que todo mundo los reconociera y
distinguiera, suspiro, como extrañaba a su hermano, a pesar de que se
enviaban cartas muy a menudo, no era lo mismo que verlo y charlar de
frente.
Ya habían pasado dos años, no le había ido tan mal, de la nada se
convirtió en un aclamado y reconocido pianista, había trabajado en
muchos lugares en Europa, tenía dinero a manos llenas, vivía donde y
como quería y todos se desvivían por atenderlo, ya había terminado de
componer su solo para piano y lo había vendido a muy buen precio, ¿
que más le podía pedir a la vida?, Era rico, famoso, exitoso y guapo
(bueno en realidad él no se sentía así, pero muchas mujeres se lo habían
dicho y en más de una ocasión rompió uno que otro joven corazón.) En
eso estaba pensando cuando diviso a lo lejos la embarcación de
comerciantes que acababa de llegar, y miro con atención, de él
descendió una mujer del brazo de su galante marido, se veían muy
felices, sonrió al ver como se daban un beso, sí eso le faltaba, le
faltaba alguien que lo amara y compartiera con él sus éxitos y sus
fracasos, jamás le había pesado la soledad, pero ahora en verdad que
se sentía solo, negó con la cabeza, aún era demasiado joven como para
amarrarse con alguien, ¡por Dios, solo tenía 20 años!, Aún le
faltaba conocer, vivir y divertirse, se río de sí mismo, ¿cómo pudo
pensar en casarse?, Nadie que él conociera estaba tan loco como para
casarse tan joven, además él tenía a sus pies a muchas mujeres que
darían lo que fuera por pasar tan solo una noche con él, sí a ellas
les encantaba el éxito y él se sentía complacido, podía escoger con
cual pasar un buen rato, sí, todavía faltaba para que él se rindiera
ante los encantos de una sola.
Un llamado a la puerta lo saco de sus pensamientos, se dirigió
perezosamente hacía ella, después de preguntar y descubrir que era el
cartero, la abrió un poco apresurado.
-Boun giorno señore
-Boun giorno, que se le ofrece.
-Aquí le traigo una lettera.
-Tante grazie- le dijo al cartero y cerro la puerta.
Se sentó en la pequeña terraza que daba al Vesubio, y repaso con
cuidado las dos cartas, sus ojos se iluminaron al notar en una de ellas
la letra de su hermano, abrió precipitadamente el sobre y abrió
enormemente los ojos al leer su contenido.
La carta decía más o menos lo siguiente:
“Querido Yoh:
Te escribo estas líneas desde esta hermosa ciudad de Tokio, espero que
te encuentres bien de salud, hasta aquí nos han llegado las
gratificantes noticias de tú éxito, sabemos que te encuentras muy
ocupado, nuestros padres están sumamente orgullosos de ti, vaya, quien
hubiera dicho que ese concierto en Viena te abriría las puertas a toda
Europa, que por lo que veo es muy hermosa, a juzgar por las postales que
has enviado, no sabes cuanto te envidio, yo por mi parte me encuentro
muy a gusto trabajando en el despacho, sé que te ha de sonar aburrido,
ya que casi no salgo, pero algo emocionante esta a punto de suceder.
Yoh, hermano, felicítame, voy a CASARME, sé que soy joven pero valdrá
la pena, todos en casa están emocionadísimos y ya se están llevando
acabo los preparativos para la boda, te preguntaras quien es ella, pues
te diré que es la mujer más hermosa que hay en el mundo, se llama Anna
Kioyama, la conocí por casualidad en una cafetería, ella trabaja ahí
de mesera, sé que de seguro estarás poniendo cara de ¡¿qué, con una
mesera? ¡
Pero no te ofusques, solo es temporal, ella también estudia derecho y
trabaja ahí para poder solventar sus estudios, ya le falta poco para
terminar y créeme sé que será una gran abogada, también tiene por
hobbie un arte, mi prometida no toca el piano ni ningún otro
instrumento, ella canta, su voz es tan hermosa que se iguala con la de
un ángel, al igual que ella, creo que ya lo habrás notado, estoy
profundamente enamorado y sé que ella también lo esta de mí, aunque
no lo aparente, cortejarla fue un dulce suplicio, parecía tan fría que
incluso creí que de verdad no quería nada conmigo, hasta que un día
me decidí a robarle un beso y ella me correspondió, comenzamos a salir
y ahora hemos decidido unir nuestras Vidas, es un gran ser Humano, y es
muy Madura para su edad, bueno en realidad es de la misma edad que
nosotros, pero no le gustan las Frivolidades por las que las demás
chicas se preocupan, aunque si de cuestión de elegancia y sencillez se
trata, ella se lleva todas las de ganar.
Me gustaría que vinieras a la boda, quisiera que estuvieras aquí en
ese día tan especial, aunque sí no puedes entenderemos, pero por favor
has todo lo posible por venir, a ella le encantara conocerte y sé que
se llevaran muy bien, la boda será en Izumo, en la gran casa y se
realizara el día 23 de mayo a las cinco de la tarde.
Me despido de ti, esperando que puedas venir.
Te quiere, tu hermano:
Hao Asakura.”
P.d: Ten la amabilidad de enviar una carta para avisar que vendrás, por
favor.
Yoh no lo podía creer, su hermano iba a casarse, y él que pensaba que
nadie era tan idiota como para casarse a los veinte, pero por lo visto
se equivoco, ya que había dos personas de esa edad que estaban a cinco
meses de unir sus vidas para siempre, y ese espectáculo sí que no se
lo quería perder, además quería conocer a ese supuesto portento de
mujer del que se había enamorado como un estúpido su
hermano,”seguramente no es la gran cosa, a Hao siempre le encantó
exagerar”, pensó mientras colocaba la carta sobre la mesa y tomaba la
otra que tenía el sello real francés, la abrió lentamente y leyó:
“Su estimado señor Yoh Asakura: Por medio de esta carta le notifico
que el Instituto Nacional de Música en Francia, se verá enormemente
complacida sí usted tiene la amabilidad de fungir como jurado en la XV
Muestra de Nuevos Compositores y Ejecutadores de Música en Piano, así
como presentar una serie de conciertos en los principales auditorios del
país.
También nuestro rey sé vera sumamente agradecido si usted tiene la
amabilidad de tocar en la ceremonia de unión de su hija con el duque de
Nevers a mediados del mes de mayo, y espera que lo tome como un favor
personal, por el cual sé vera muy bien recompensado.
Esperamos ansiosamente su contestación, para poder enviar sus boletos
de avión y preparar su estancia en nuestro país.
Sin más que decir, se despide de usted el Secretario de la Real
Academia de la Música en Francia:
Piere Alexandro Peberau.“
Yoh doblo la carta con cuidado y volvió a introducirla en el sobre, movía
rápidamente su pie, meditaba, miro otra vez hacía el Vesubio y decidió
que es lo que haría, se levanto para dirigirse a su habitación, abrió
el cajón y saco papel, pluma y dos sobres, se dispuso a escribir,
cuando termino saco varios euros de una caja que tenía guardada y salió
de su departamento para dirigirse al correo, pero antes se detuvo en una
elegante tienda y compro una hermosa vajilla de porcelana para el
servicio del té, pidió que la envolvieran en un elegante papel blanco
y por ultimo con un listón plateado.
Dejo todo en la oficina postal y regresó caminando a su casa, en cuanto
llego comenzó a preparar sus maletas, no sabía cuanto tardarían en
llegar las cartas pero debía estar listo para cuando esos boletos de
avión que lo llevarían a Francia llegaran, su hermano y su familia
podrían esperar por lo menos unos meses más, primero tenía que
trabajar.
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-Debes de estar muy emocionada- le decía una linda chica de cabellos
azules a su amiga- quien lo diría estas a tan solo unos meses de
casarte, seguramente te sientes sumamente nerviosa, ¿Anna?, ¿Estas
escuchándome?, ¡Anna!.
-Ah... sí, que estabas diciéndome, disculpa estaba un poco distraída-
le contestó una hermosa chica de cabellos rubios que no dejaba de darle
vueltas con la cuchara a su café.
-Pero que diablos té pasa, ¿es que acaso no estas contenta?, Anna
escucha, sí no te sientes lista no tienes que hacerlo, aún estas a
tiempo- y le dirigió una mirada comprensiva.
-No digas tonterías Pilika, claro que deseo hacer esto, solo son
nervios, con la escuela y los preparativos de la boda estoy hecha un
desastre, claro que por esto ultimo casi ni me preocupo, los Asakura se
están encargando de todo, solo que mi examen final esta muy cerca y
pues me distraigo un poco, solo es eso- y su voz trato de parecer
segura.
-¿Estas segura?, Yo te noto algo ida, extraña, incluso ausente, hoy
tiraste el café por lo menos cuatro veces- y sostuvo el mentón de su
amiga y girándolo suavemente le obligo a mirarle- lo ves, ni siquiera
me pones atención, te conozco muy bien Anna y se que algo te pasa, no
por nada soy tú mejor amiga.
-No tengo la menor idea de donde sacas todas esas absurdas ideas, no
estoy rara, ni me pasa nada, solo son figuraciones tuyas y sí no te
pongo atención es porque repaso mis lecciones y... pienso-y al notar
una mirada sugestiva de su amiga agrego con prisa- pienso en Hao.
-Sí Anna como tú digas- y le dio un sorbo a su espumoso capuchino.
-Pues aunque no lo creas, sí pienso en mi prometido-argumento un tanto
ofendida.
-¿A sí?, Y se puede saber ¿qué es lo que piensas?- y volvió a beber
de su taza de café sin apartar la vista de su amiga, quien se quedo
perpleja por la pregunta y desesperada trataba de buscar una respuesta
mas o menos coherente.
-Pienso que es un hombre maravilloso, que me quiere y también me siento
muy orgullosa de ser su futura esposa, sí eso es lo que pienso- y apuro
rápidamente su café.
-Dime, ¿lo amas?- y sonrió modestamente al notar un leve rubor en las
pálidas mejillas de su amiga.
-Pero ¿qué te sucede el día de hoy?, ¿Por qué me bombardeas con
preguntas inútiles y sin sentido?, Claro que lo quiero, me comprende,
me estima, lo soy todo para él, me hace compañía y sé que jamás va
abandonarme-suspiró- Sabes que, estoy muy cansada, me iré a casa a
descansar, toda esta charla me ha agotado más de la cuenta, ¿quieres
que pague o...?
-No, yo invito hoy, vete a descansar que se nota a leguas que lo
necesitas, ¿te veo mañana en el trabajo?
-Sí, hay estaré- iba ya de salida cuando regreso rápidamente con su
amiga- lo siento, lo olvide, mañana no iré, Hao quiere que vallamos a
encargar el banquete, podrías avisarle al jefe que estoy enferma o
algo, por favor, nos vemos hasta el martes, ¿Vale?.
-Esta bien, no te apures yo le digo- y le sonrió.
La rubia salió de aquella cafetería sumida en profundos pensamientos,
mientras que su amiga la miraba partir con expresión preocupada.
“Sé de sobra que algo le pasa, no esta segura, me ha dicho que quiere
a su prometido, más no que lo ama”.
Apuro rápido su café y pago la cuenta, y ella también salió al frío
de la noche.
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La chica cerro con estruendo la puerta y se dirigió sin encender la luz
a su habitación, le dolía la cabeza, todo ese breve interrogatorio por
parte de su amiga le había hecho pensar en exceso y lo último que quería
era pensar, se tendió sobre la cama y cerro los ojos, para abrirlos de
nuevo rápidamente, “si no estas segura no tienes que hacerlo”, esa
frase rondaba por su mente haciéndola dudar.
Negó con la cabeza suavemente, no podía darse el lujo de dudar ahora,
no cuando ya todo estaba listo, no deseaba lastimar a nadie, mucho menos
a él, además eso es lo que quería y lo iba a hacer.
Y aunque quisiera no era tan despiadada como para decirle a su prometido
que ya no deseaba casarse, después de todo él fue el único que le había
brindado amor, la cuidaba, la mimaba y ella se sentía segura y
protegida a su lado, si lo quería y sabía que eso era lo correcto, ya
era hora de ser feliz, había luchado bastante para llegar a ser lo que
era, ya era tiempo de dedicarse a ella, de formar una familia y que
mejor si lo hacía al lado de un buen hombre que la amaba profundamente.
El sonar del teléfono la hizo salirse de sus pensamientos, suspiro
cansada y se pregunto quien llamaría a esas horas, se levanto de un
salto y contesto el teléfono.
-Bueno- dijo un tanto enfadada.
-¿Anna?, No me recuerdas, soy yo Tamao.
-¿Tamao?- en su confundida memoria trataba de encontrar a la dueña de
ese nombre, hasta que la encontró- ¿Eres Tamao Tamamura?
-Vaya, sí me recuerdas, creí que me olvidarías, han pasado muchos años
desde que fuimos compañeras de clase- le dijo alegre.
-Sí, muchos años- su voz parecía ausente, lo ultimo que le faltaba
era conversar con una chica de la cual solo tenía vagos recuerdos, ni
siquiera habían sido amigas.
-Te hablaba para felicitarte, sé que vas a casarte.
Anna se sobresalto, ¿cómo sabía ella que pronto contraería nupcias?
-Sí voy a casarme, perdona, ¿se puede saber quien te lo dijo?
-¡OH!, Claro, mi primo es amigo de un amigo de tu prometido, y él se
lo dijo y después el me lo dijo a mí, cuando me entere no lo podía
creer, debes sentirte muy afortunada, los Asakura son una gran familia,
bueno, eso dice mi primo en realidad yo no los conozco.
-A sí una gran familia... muy afortunada- dijo Anna sin emoción
alguna.
-También te hablaba para decirte que no voy a poder ir a tu boda, doy
gracias de que aún no me halla llegado la invitación, lamentaría no
poder asistir sin avisarte-dijo tristemente.
Anna abrió los ojos enormemente, ¡no lo podía creer!, Esa tipa a la
que solo la había tratado durante un año en la escuela secundaria,
pensaba que la iba a invitar a su boda, ella ni siquiera se había
acordado que existía y aun no lograba comprender como había conseguido
su numero telefónico.
-¿Anna, sigues ahí?
-Sí, perdona mi intromisión, ¿pero puedo saber porque no vendrás a
la boda? Y si no es mucha molestia, ¿podrías decirme quien te dio mi
numero de teléfono?.
-Claro que puedes saber, tu numero me lo dio Pilika, me la encontré hoy
en el centro, y no iré a tu boda, porque me han dado una beca para ir a
Francia a estudiar gastronomía, me voy la próxima semana, ¿no es
genial?.
-Claro que sí, felicidades, disculpa pero tengo que colgar, mañana
debo salir temprano para arreglar cosas de la boda y debo descansar-
dijo un tanto hastiada.
-Por supuesto, no te preocupes, espero verte pronto y muchas
felicidades, cuídate, bye- y colgó.
Anna dio un resoplido de alivio y regreso a su habitación, se quito el
vestido y se puso la ropa para dormir, se recostó en la cama y pensó
en esa tan rara e inesperada llamada, Pilika la escucharía, como se
atrevía a darle su numero a una casi desconocida, la cual además de
todo se había autoivitado a su boda por fortuna, se iría a Francia y
no habría necesidad de invitarla a la fuerza. Por otro lado a ella le
iba y le venía la vida de Tamao Tamamura, su llamada y su viaje no
cambiarían para nada su vida, todo había sido un asunto sin
relevancia, o por lo menos así lo creía.
Se tapo con las cobijas y se quedo profundamente dormida.
CONTINUARA...
CAPITULO 3: Días con sol.
-¿Qué es lo que acaba de llegar Keiko?- pregunto una anciana menuda
pero enérgica.
-Es un regalo y una carta para Hao, madre, supongo que es de Yoh-
suspiro con tristeza- no sabes cuanto lo extraño.
-Lo sé, es un inconsciente, ¿cómo se atreve a solo mandar cartas a su
hermano y no a sus padres o a sus abuelos?, No cabe duda de que es un
malagradecido- y frunció el ceño.
-Madre, no sea dura con mi pobre muchacho, él y Hao siempre estuvieron
juntos, es lógico que lo extrañe más él que a nosotros, sabes de
sobra que eran mas que hermanos.
-Por eso el muchacho es como es, siempre le tuviste más miramientos a
Yoh que a Hao, eso nunca lo he podido entender, pero he ahí las
consecuencias, tu querido hijo ni siquiera se toma la molestia de venir,
seguramente ha de tener una vida licenciosa ahí en Europa y por eso no
desea regresar, pero allá ustedes, no quiero que se quejen cuando
regrese todo enviciado, porque de seguro ha de estar pasándosela de lo
lindo, escudándose en que es un artista, patrañas, que artista ni que
nada, como sí tocar el piano fuera tan difícil, mejor hubiera sido
como su hermano, ve a Hao es un gran...
-¿Acaso hablan de mí?- la figura de un atractivo joven se percibió en
el umbral de la entrada de la sala, interrumpiendo el discurso de la
anciana.
- Hijo ya has llegado- dijo la primera mujer al recibir un casto beso
por parte de Hao- y sí hablábamos de ti y de Yoh, ¿sabes?, Te ha
mandado una carta y un obsequio.
El muchacho vio el paquete junto con la carta sobre la pequeña mesa del
centro.
-Y no saben que dice- pregunto cogiendo la carta.
-No, tu madre no ha querido abrirla hasta que tu llegaras, también se
ha puesto un tanto melancólica y todo por culpa del dizque artista de
tu hermano.
-Abuela, cuando dejara de hablar mal de Yoh.
-Hasta que ese muchacho se digne a venir, o sí tan solo le mandara una
carta a su pobre abuela- y con ojos llorosos salió de la habitación.
-Al parecer la sensible ahora es mi abuela- sonrió y abrió la carta.
-Vamos hijo, léela, ¿qué es lo que dice tu hermano?
Dice:
“Querido Hao:
He recibido tu carta y me has dejado bastante sorprendido, espero que
hayas estado en tus cinco sentidos cuando le propusiste a tu ahora
prometida matrimonio.
Por otro lado, me es imposible asistir a tú boda, se me ha presentado
una gran oferta de trabajo en París y no puedo desaprovecharla, no
sabes cuanto lamento esta situación, me hubiera encantado regresar aun
que sea por un breve tiempo, no sabes cuanto los extraño, y cuanto
siento no poder ir a divertirme un buen rato.
Pero en fin, junto con la carta te he enviado un pequeño obsequio que
espero sea del agrado de tu futura esposa, también discúlpame con
ella, ya en alguna otra ocasión nos conoceremos.
Dale besos a mamá y a la abuela de mi parte y unos fuertes abrazos a
papá y al abuelo.
Esperando que seas muy feliz
Te quiere
Yoh.”
-Entonces, no vendrá, yo esperaba que por ser tu boda, se dignaría a
venir- dijo tristemente, pero recuperando su buen humor agregó- tiene
razón debe trabajar, le ha costado mucho poder llegar hasta donde esta
y nosotros como familia debemos apoyarlo- y rápidamente cambio de tema-
¿has ido hoy con Anna a ver lo del viaje de bodas.
-Sí, pero no iremos a ningún lado, el examen de Anna es casi después
de la boda y no tiene la menor intención de cambiar la fecha, le urge
convertirse en abogada, desea ya salirse de esa cafetería y comenzar a
trabajar, aunque yo no estoy muy de acuerdo con la idea, pero en fin, ya
veremos que sucede después- suspiro- Bueno madre me voy a duchar y
después al trabajo.
-Tan pronto, pero sí casi acabas de llegar- dijo tristemente.
-Lo sé, pero Yoh no es el único que tiene que trabajar, yo debo
forjarme un porvenir, no solo para mí sino también para Anna- y salió
con paso seguro de la habitación.
++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
Francia era un lugar diferente y muy interesante, jamás había viajado
sola y tampoco estaría tan lejos de casa por tanto tiempo, hablaba un
perfecto francés que maravillo a todos sus profesores y compañeros de
clase, en especial a uno que parecía no entender ni una sola palabra de
lo que se decía en clase.
-Disculpa, mira, no se como decirte, pero me gustaría que me enseñaras
francés, ¿sabes?, Es muy vergonzoso no saber hablarlo, pero tuve que
mentir para poder estudiar aquí, y ahora que lo he logrado, no me
gustaría abandonar mi sueño- le había dicho un joven alto, de
cabellos negros y peinados en un gran copete.
Ella al principio se mantuvo un poco renuente, pero cuando el pobre
chico comenzó a llorar abundantemente, no le quedo otra que aceptar,
pero no había sido tan malo después de todo, el chico que se llamaba
Ryu, era compatriota suyo, había vivido en Tokio y su gran sueño era
convertirse en un excelente chef, era una persona muy agradable y un
tanto afeminado en sus maneras, pero después de unas semanas se
volvieron muy buenos amigos.
-Tamao, dime la verdad, ¿crees que he avanzado en las clases de francés?.
-Por supuesto, ya hablas más y ya no cometes tantos errores con las
recetas. A propósito de esto, hemos tenido tanto trabajo que no hemos
tenido oportunidad de salir a dar un paseo- al decir esto se levanto y
se dirigió hacía la ventana de su pequeño apartamento, el cual
compartía con Ryu, y agrego melancólicamente- con las ganas que tengo
de ir al Louvre, al Mouling Rouge, a los conciertos...
-Y hablando de conciertos, ¿te has enterado del concurso de piano, que
va a haber?.
-Sí, he visto promociónales por toda la avenida, ¿pero eso que?, Yo
no toco el piano y dudo que tú lo hagas- no le encontraba sentido a la
pregunta.
-No digo que entremos, sino que vayamos.
-Pero como pretendes ir si tenemos un extenuante platillo que preparar,
además no hay dinero para los boletos.
-Hay, Tamao, si no has leído bien los promociónales, para cuando se
efectué el concurso nosotros estaremos ya en vacaciones, nos merecemos
un descanso, además... -su voz sonaba divertida- tengo dos boletos en
primera fila para ir- y le sonrió.
-¿Co... cómo, los conseguiste?, Esos boletos son carísimos. Ryu se
sincero ¿no los has robado, verdad?- estaba sorprendida y emocionada,
pero tenía que saber.
-Como crees, claro que no los robe, me los ha enviado un amigo mío, se
llama Horo Horo y es participante del concurso, él vendrá para esa
fecha y desea que yo vaya a apoyarlo, me ha enviado dos boletos para que
fuera con quien yo quisiera, el pobre está súper nervioso, me ha dicho
que un gran pianista estará en el jurado, un pianista que también es
japonés un tal... Amadura, o algo así, bueno con decirte que el tipo
es el mejor pagado de todos y en todos los países se lo disputan para
que de un solo concierto.
-Pues habrá que verlo, yo no sé mucho de eso, pero no estará de más
ver sí es un genio como dicen.
-Lo ves, será divertido, pero estamos perdiendo el tiempo, ¿has
escogido ya una receta?
-Claro- se levanto y cogió un libro del buró- mira es un platillo
griego, se llama vasilopita, se come solo en año nuevo, mira estos son
los ingrediente- y señalo con su dedo una larga lista de aditamentos.
-Pues comencemos a comprarlos, toma tu abrigo y salgamos, entre más
pronto mejor, no querrás estar en vacaciones con un trabajo extra y
perderte el concierto, ¿verdad?.
-Por su puesto que no.
Y riendo alegremente se dispusieron a salir a las transitadas y hermosas
calles de París.
++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
-¡No lo puedo creer!, Solo falta un mes, no es grandioso- y echando una
mirada a su acompañante agrego- ¡hey!, ¿Qué sucede?, Ya sé, no te
agrada la idea de quedarte sola, ¿verdad?
-No es eso, bueno en parte sí, no me agrada la idea que tú y mi
hermano se vallan a un lugar tan lejos y por tanto tiempo, pero además
aún estoy preocupada por Anna.
-Otra vez con lo mismo, amor, ¿hasta cuando vas a dejar a esa pobre
mujer en paz?- se detuvo y la giro para que lo mirara- No crees que
nuestra amiga ya esta lo suficiente grandecita como para tomar sus
propias decisiones, deja ya de preocuparte, además tú eras la más
emocionada con esto de la boda, ¿a qué se debe este cambio de
actitud?- le pregunto mientras tomaba su barbilla con la mano y la
acercaba lentamente para besarla, ella volteo rápidamente el rostro y
le dio la espalda.
-Es que no esta segura, no deseo que ella cometa un error, esa es una
importante decisión, pasara el resto de su vida con ese hombre, ya ha
sufrido lo bastante como para que...
-¡Ya, basta!, Pilika, déjala vivir, sí es cierto que ha sufrido
bastante, pero ahora se le ha presentado una oportunidad para ser feliz,
conozco a Hao desde hace mucho, es un gran hombre y ama profundamente a
Anna, así que deja de temer acerca de su seguridad- se cruzo de brazos
y trato de tranquilizar sus alterados nervios.
-Len, comprende, yo no dudo que él la ame, sino vacilo acerca de los
sentimientos de ella.
-Esta bien, pero contéstame, ¿sí Anna no amara a Hao crees que se
casaría con él?, Tú sabes que no, conociéndola ella jamás se
amarraría con alguien a quien no ama, yo estoy seguro que solo son
nervios por su examen y la boda, creo que eso es normal- y abrazándola
agrego- espero que tu no te comportes así cuando el día de nuestra
boda llegue.
-Claro que no, yo siempre he estado segura de que te amo, solo que ahora
lamento el hecho que ni tú, ni mi hermano estarán en la boda de Anna.
-Solo vamos para el concurso y en cuanto finalice regresaremos, claro
esta sí tu hermano no gana, pero sí logra sorprender al jurado, pues
tendremos que permanecer dos años allá, y entonces cuando regresemos,
yo pediré tu mano en matrimonio a tus padres, ¿qué te parece?.
Por respuesta recibió un apasionado beso en los labios, se separaron al
cabo de un rato, solo para recuperar el aliento.
-Al parecer, te agrado la idea, pero creo que la espera no será mucha,
ya que dudo mucho que tú hermanito gane, es más estoy casi seguro de
que lo eliminan en la primera ronda.
La muchacha se separo de él un tanto molesta.
-No entiendo porque le tienes tan poca fe a Horo, y más aún, no logro
entender como fue a ti al que invito para acompañarlo al dichoso
concurso, sí se llevan como perros y gatos- negó con la cabeza- eso es
un gran misterio para mí.
-¿Sabes?, Yo tampoco lo sé, pero no siempre nos peleamos, además no
es que no le tenga fe, simplemente es que irán muchos chicos talentosos
como él, será una dura competencia, además he escuchado que el jurado
es muy estricto.
-Sí yo también he escuchado algo, lo que me alegra mucho es que podrán
volver a ver su viejo camarada Ryu, a veces me pregunto si de verdad le
estará yendo bien.
-Te puedo casi asegurar que sí, aunque cuando lleguemos a allá, te
prometo escribirte para contarte todo, ¿te parece?.
-Claro. No sabes cuanto te voy a extrañar- y lo abrazó con fuerza.
-Y yo a ti, pero no pienses en la separación, aún falta un mes, y este
mes hay que aprovecharlo al máximo, Te amo y a pesar de que estaré
lejos se de sobra que mis sentimientos hacia ti jamás cambiaran.
Ella le dedicó una hermosa sonrisa y así, abrazados como estaban se
dispusieron a partir hacia su casa, mientras la luna llena era testigo
del gran amor que se profesaban.
CONTINUARA...
CAPITULO 4: Acontecimientos.
La mañana estaba despejada, los pájaros trinaban una hermosa melodía
y en la casa de los Asakura todos estaban vueltos locos, el gran día
había llegado.
Se habían levantado desde temprano, la abuela y la señora Keiko para
supervisar absolutamente todo, el abuelo y el señor Mikihisha charlaban
alegremente con Hao, quien se hallaba sumamente nervioso, sentía un
gran agujero en él estomago.
-Pareciera que eres tú la novia- le había reñido la abuela cuando
tiro la taza de café sobre la mesa- cálmate, te aseguro que Anna no
esta tan nerviosa como lo estas tú, todo saldrá bien, tu estate
tranquilo.
La abuela no estaba tan errada en sus comentarios, ya que Anna se levantó
de la cama como si aquel día fuera como cualquier otro, con la excepción
de que Pilika le llevó un hermoso vestido blanco que ella misma
confeccionó y la atavió con el, para después arreglar un hermoso
peinado con orquídeas con su rubio cabello.
Pilika charlaba alegremente mientras la maquillaba lo más natural
posible, en tanto que Anna solo se limitaba a contemplarse en el espejo
y sonreír débilmente.
El reloj marco las doce, ella ya estaba completamente arreglada, su
amiga la miraba embelesada y no era para menos, el ajustado vestido se
ceñía muy bien a su figura esbelta y airada, era de estilo medieval,
su cabello delicadamente atorado con las dos orquídeas en un moño, su
maquillaje perfecto, parecía la digna reina de las flores.
Se escucho un claxon y ambas mujeres voltearon hacía la ventana, Anna
sonrió aún más débilmente y salió de la habitación para dirigirse
hacía la puerta entre tanto que Pilika cogía rápidamente el hermoso
ramo de rosas rojas.
Subieron al auto, la novia sin emoción alguna, mientras que la amiga
parecía que fuera ella la que iba a casarse, llegaron a las puertas de
la gran mansión, bajaron cuidadosamente, las recibieron la abuela y la
señora Keiko y las conducieron hacía el templo que se encontraba
dentro de la mansión, al llegar a la entrada, Pilika le dio el ramo y
la arreglo aún más, mientras se colocaba atrás de ella, Anna dio un
gran suspiro y entró.
Había mucha gente, todos la miraron y soltaron murmullos de admiración,
ella caminó con paso seguro, y en el fondo distinguió a su prometido,
Hao llevaba un traje color negro con chaleco gris y corbata del mismo
color con brocados en blanco, el largo cabello recogido en una larga
cola de caballo y atado con un moño color gris, le sonreía embelesado,
en cuanto se acerco y se coloco a su lado todos guardaron absoluto
silencio.
No supo como sucedió pero al cabo de un rato ella ya era la señora
Asakura y su ahora esposo la besaba con ternura, todos salieron
alegremente y a la salida recibió besos, abrazos y felicitaciones por
parte de familiares y amigos, ella sonreía y se veía muy feliz.
El banquete paso sin contra tiempos, se bailo y se disfruto enormemente,
la hora de lanzar el ramo había llegado y arrojándolo a la tercera
vez, la afortunada en quedárselo fue su querida amiga, mientras que
derramaba tumultuosas lagrimas y decía:
-Es el destino, lo sabía, lo sabía, yo seré la siguiente.
Anna reía y se veía sumamente contenta, hasta que la hora de partir de
los novios llego, se despidieron y Hao la llevó a un lugar apartado de
la mansión.
Este se encontraba en los límites del bosque, él le explico que esa
había sido la primera casa de su familia, ella solo admiraba el lugar,
entraron, ella estaba nerviosa, sabía que era lo que sucedería a
continuación, mientras que Hao sonreía orgulloso y seguro, la llevó a
la habitación y comenzó a besarla suavemente mientras sus manos
acariciaban la delicada figura, ella comenzó a sentir una sensación
extraña y desconocida y ella también comenzó a acariciarlo y mientras
la recostaba suavemente en el futón, el vestido blanco cayó.
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-¿Quisieras dejar de pasearte de un lado a otro?, Me estas crispando
los nervios- dijo molesto un chico de cabellos azul marino.
-Lo siento, es que no puedo evitarlo, estoy sumamente nervioso- y
continuo paseándose- maldita sea mi suerte, ¿porqué tenía que ser yo
el primer participante?
-Deja ya de quejarte, en lo personal creo que ha sido lo mejor- y con
tono sarcástico añadió- no soportaría él tener que tranquilizarte
cuando pasaran más concursantes y escucharas como la multitud los
ovaciona enloquecida.
-Gracias por el apoyo Len, no cabe duda de que eres sumamente optimista-
le dijo el otro con una triste sonrisa.
-Vamos Horo Horo, no seas dramático, yo solo digo la verdad, aquí se
han convocado a las diez más grandes promesas del piano, y tú estas
entre ellos, has practicado duro, eres sumamente bueno, yo no sé que es
lo que te preocupa.
-Pues por si no lo sabías el gran maestro esta dentro del jurado, su
voto será decisivo en este concurso, y no es para menos sí el tipo es
un gran pianista y compositor, todos los países Europeos se disputan su
presencia, y le pagan millones por un solo concierto.
-¿Y?, Yo no dudo que el tipo sea bueno, pero no trates de convencer al
“GRAN MAESTRO”, convéncete a ti mismo y al publico, solo toca con
el alma, como siempre lo has hecho- y dirigió una mirada a su reloj- ya
casi es hora, será mejor que me vaya a mi asiento como el resto del público-se
levantó de su lugar y se dirigió hacia a la puerta, en cuanto llegó a
ella se volvió solo para decir-¡suerte!, Horo Horo conmuévenos,
haznos llorar- y salió.
Horo Horo suspiró y alcanzo a escuchar la voz del animador y la
multitud que aplaudía con violencia, ya era la hora de la verdad, se
miró en el espejo y se acomodó el moño, se sonrió a sí mismo y
trato de parecer seguro.
ES MOMENTO DE PRINCIPIAR NUESTRO CONCURSO, NUESTRO PRIMER CONCURSANTE ES
UNA DE LAS GRANDES PROMESAS DE JAPÓN, DE LA REGIÓN DE HOKAYDO, DÉMOSLE
UNA CALUROSA BIENVENIDA A HORO HORO.
La voz del presentador resonó en su cabeza provocando que su corazón
latiera violentamente, trago saliva y salió del pequeño camerino.
Se sorprendió al ver la cantidad de gente que se hallaba concurrida en
el gran conservatorio, tembló levemente y lanzó un suspiro profundo,
hizo la reverencia acostumbrada y se sentó frente al gran piano negro,
tronó suavemente sus dedos y comenzó a tocar el concierto para piano y
orquesta en la menor, opus 16 del compositor noruego Edvard Grieg, no
fue conciente de lo que sucedió, en cuanto comenzó a tocar, la música
fluyo en él instintivamente y lo envolvió en una atmósfera de éxtasis
total.
En cuanto terminó, se sintió satisfecho, se levantó y agradeció, una
oleada de aplausos y ovaciones lo acogieron, miro estupefacto a todo el
auditorio y paso su mirada por el jurado, estos también aplaudían,
pero no tanto como un joven, que calculó sería de su edad y que se
encontraba sentado en el lugar que era del Gran Maestro y no pudo evitar
sorprenderse al notar que el joven en cuestión lo miraba y le sonreía
sinceramente.
En cuanto llegó a su camerino se sintió sumamente tranquilo, lo había
hecho más que bien, se miró en el espejo y sonrió satisfecho, solo
una interrogante pasaba por su cabeza, ¿qué hacía ese muchacho en el
asiento del su venerado Yoh Asakura?, Estaba tratando de responderse
cuando un fuerte ruido lo hizo volverse hacía la puerta y lo sacó por
completo de sus pensamientos.
-Horo Horo, no sabía que tocaras tan bien-le dijo un sonriente Ryu
mientras lo amarraba en un fuerte abrazo.
-Vaya que lo has hecho bien, hasta me sorprendiste, pero esta no la
tienes todavía ganada, aún faltan otros ocho concursantes y te he
decir que el que tu predecesor tocaba maravillosamente.
-Bueno, ya, hice lo mejor que pude y solo me queda más que esperar,
pero mientras espero, alguien ¿podría decirme quien es esta hermosa
muchacha?- y dirigió su mirada a una sonrojada Tamao que se hallaba
rezagada en un rincón de la diminuta habitación.
-¡Oh!, claro, Horo Horo, te presentó a Tamao Tamamura, ella es mi
compañera de clase, es una excelente cocinera y una gran estudiante.
-Creo que Ryu exagera, no soy tan maravillosa como dice, sin embargo
usted si que es un gran maestro en el piano, es un placer conocerlo-y le
tendió su delicada mano.
-No me hables de usted, llámame simplemente Horo Horo, ¿Vale?- y besó
delicadamente su mano.
-Tu nombre, ¿sabes?, Me resulta muy familiar, dime ¿no nos habíamos
conocido antes?- le preguntó Tamao
-No, no lo creo, yo jamás olvidaría un hermoso rostro como el tuyo- le
contesto galantemente provocando un terrible sonrojo en las mejillas de
la chica.
-Ya, ya, basta de coqueterías, será mejor que regresemos a nuestros
lugares, están a punto de mencionar a los semifinalistas- dijo un tanto
molesto Len, le fastidiaba de sobremanera que su cuñado coqueteara de
esa manera con las chicas, en especial porque su novia le había pedido
que cuidara a su hermano de “mujeres de cascos ligeros” y su querido
cuñado no hacía otra cosa que flirtear con este tipo de mujeres,
aunque dudaba que la tímida Tamao fuera una de esas.
Salieron del camerino y se sentaron a esperar, no tardo mucho en
anunciar el presentador a todos los participantes, que salieron y se
colocaron en una sola línea dando la cara al publico y al jurado, un señor
de edad avanzada le entrego un sobre sellado al presentador quien lo
abrió lentamente y aclarándose la garganta dijo:
-El jurado ha dado ya su veredicto, cabe mencionar que la decisión fue
sumamente difícil ya que todos estos muchachos han demostrado su gran
capacidad como ejecutantes. Bueno no hagamos esto más difícil, nuestro
primer semifinalista es: DE ITALIA, la srita Franca Giannini (aplausos),
DE ESPAÑA, el Sr. Manuel González (aplausos), DE ISLANDIA, el Sr.
Belmont Sturluson (aplausos.)
Horo Horo comenzaba a temblar, ya habían mencionado a tres de los
cinco, solo quedaban dos lugares, cruzo los dedos con fuerza y rogó a
los cielos que el siguiente fuera él.
-DE FRANCIA, la srita Hedwige Moivre(aplausos) y por último- Horo Horo
estaba a punto de estallar “que sea yo, por favor, que sea yo”, se
decía, mientras esperaba como un inocente condenado a muerte- DE JAPÓN,
el Sr. Horo Horo.
El aludido comenzó a dar saltos por todo el escenario, estaba a punto
de llorar, a lo lejos percibió las figuras de Tamao y Ryu abrazándose
de felicidad y la inexpresiva figura de Len con los brazos cruzados y
esbozando una débil, pero sincera sonrisa.
El presentador anuncio que había una sorpresa, bajo del escenario a
todos los participantes, quienes se sentaron a un lado del jurado, Horo
Horo notó que el asiento del Gran Maestro estaba vacío, y también
advirtió que el joven que le había sonreído tampoco estaba, no le dio
importancia debido a que el presentador logro acaparar la atención de
la murmurante multitud.
-Nuestra sorpresa de esta noche, es sumamente especial y nos llena de
orgullo y felicidad, presentar en este humilde escenario, presentando
tan solo una pieza, al gran maestro: YOH ASAKURA.
Horo no lo podía creer, aquel joven que le había sonreído estaba de
pie y agradecía a la enloquecida multitud, se sentó en el piano y
comenzó a tocar La Gavota en sol menor de Bach, de tal manera que hizo
que sintiera como la emoción lo embargaba haciéndolo casi perder la
razón.
Cuando Yoh terminó volvió a agradecer y desapareció por una de las
laterales, Horo aplaudía de pie, ese joven era su tan reverenciado
Maestro, tenía que conocerlo, tenía que hablar con él. Y si tan solo
hubiera dejado su emoción a un lado y hubiera volteado a ver a sus
amigos, habría notado en ellos una gran confusión y estupor, Ryu
estaba al borde de la locura emocional, Tamao musitaba conmocionada
“Asakura, Asakura”, tratando de recordar donde había escuchado ese
nombre y Len tenía los ojos sumamente abiertos y estaba completamente
sorprendido, pero no lo suficiente, ya que musito solo para él: Vaya
con lo que me encontré, al hermano gemelo de Hao, y esbozo una gran
sonrisa llena de sarcasmo.
CONTINUARA...
CAPITULO 5: ¿Casualidades?
Yoh caminaba tranquilamente por los campos Elíseos, se dirigía a la
Plaza de la Concordia, respiraba un refrescante viento de primavera,
mientras caminaba repasaba la partitura que tocaría en la boda de la
hija del rey y no pudo evitar pensar en la boda de su hermano. “Ya me
imagino a Hao vestido con frac y a su flamante esposa, que dudo sea una
gran belleza, en esa horrible ceremonia tradicional, me hubiera gustado
mucho reírme por un rato” y sonrió placidamente.
Iba completamente distraído, así que no noto que un grupo de cuatro
personas lo venía siguiendo.
-No crees que se molestará- dijo uno del grupo, parecía asustado.
-Claro que no, pero ¿no les parece raro?- dijo el que parecía
liderarlos.
- ¿A qué te refieres?, a mí me parece un tipo normal, se ve como
cualquier otro, no tiene cara de asesino, ni nada por el estilo, en
cuanto a sus preferencias sexuales, no lo conozco como para saber sí...
-Cállate Tamao, yo no me refería a eso, sino que es extraño que un
gran artista como él no lleve escolta de seguridad.
-No seas idiota, si esto no es Hollywood, además esto es sumamente ridículo,
no se como me deje convencer, porque no lo dejamos en paz, ya nos lo
encontraremos en algún café o bar, no le encuentro sentido alguno a
perseguirlo, y, Horo Horo, sí tantas ganas tienes de conocerlo, POR QUE
DIABLOS NO VAS Y TE PRESENTAS- gritó el último del grupo bastante
molesto.
Este grito provoco que una bandada de palomas emprendiera el vuelo
apresuradamente y que Yoh volteara hacía el lugar de donde provenía y
lentamente se dirigió hacía el grupo.
-¿Quieres callarte Len Tao?-y Horo se abalanzó a taparle la boca con
la mano- No ves que puede descubrirnos.
-Pues yo creo que ya lo hizo- dijo la voz de Ryu bastante temblorosa.
-¿Qué?- dijo Horo Horo y volteó bastante confundido.
Se escucho un “Hola” y todos se paralizaron, Tamao se llevó las
manos a la boca para ahogar un grito, Ryu se escondió tras ella, Len
logro safarse de un estupefacto Horo Horo que tenía la boca muy abierta
al igual que los ojos.
-¿Les sucede algo?- dijo un chico de cabellos castaños, se veía
bastante preocupado.
-Pero, sí es... – dijeron tres al unísono y no pudiéndolo creer.
-Es Yoh Asakura- dijo tranquilamente Len.
-Vaya, veo que me conocen- dijo el aludido mostrando una hermosa
sonrisa.
-Conocerte, más que conocerte, soy tu admirador numero uno, no sabes
cuanto placer me da verte de cerca, eres mi ídolo, tocas
maravillosamente- le decía un agitado Horo Horo mientras le estrechaba
la mano con vehemencia.
-Yo te conozco, eres el chico del concurso, el que toco inspiradoramente,
el chico del norte de Japón.
-Me reconoció, no puedo creerlo, me reconoció- y se llevó sus dos
manos al pecho.
-Ves que fácil era, no teníamos que estar persiguiéndolo por todo París
como si fuéramos su sombra- dijo Len que miraba la escena bastante
hastiado.
-¿Perseguirme?, ¿Me estaban siguiendo?
-¡Oh!, sí joven, desde los jardines del Trocadéro, hemos estado
viniendo atrás de usted- contesto Ryu.
-CÁLLATE RYU- y dulcificando su voz Horo agregó- eso no es cierto,
solo seguíamos la misma ruta, ¿por qué razón lo perseguiríamos?
-Por qué tu deseabas conocerlo- contestó sarcásticamente Len- además
fue idea tuya él seguirlo, tu deseabas hablar con él y no te atrevías.
Yoh sonrió.
-Sí solo deseabas platicar conmigo pudiste solo acercarte, a mí me
gusta charlar con la gente, siempre lo hago.
-Tanto para nada, me duelen los pies y tengo mucha sed- dijo un tanto
molesta Tamao.
Yoh por primera vez miró a la joven, la estudió con detenimiento de
arriba abajo, los cabellos rosados atados en una cola de caballo, el
rostro perfectamente delineado y blanco, los labios completamente rosas,
la esbeltez de su figura, las piernas bien torneadas, una Venus en su
opinión, cubierta con un vestido azul, llegó a la conclusión que era
una de las mujeres más hermosas que él había visto.
Tamao por su parte se ruborizo al notar la mirada del pianista y desvió
su mirada de la de él, no le desagradaba en lo absoluto, es más le
gustaban esos hermosos cabellos castaños cayendo sobre ese rostro
varonil, la gallarda figura alta y bien proporcionada, esa sonrisa tan
tranquila y esa mirada llena de paz, lo hacían el hombre más atractivo
sobre la tierra, o por lo menos para ella.
-¿Les gustaría tomar un café?, Yo invito- les dijo Yoh sobreponiéndose
de la impresión causada por Tamao.
-No, como crees, sería una molestia, además se ve que llevabas prisa-
dijo la figura de Len Tao, ganándose una mirada de odio por parte de
Horo Horo.
-Sí no es molestia, además creo que tu amigo desea charlar conmigo- le
contestó tranquilamente Yoh- vamos.
Y emprendieron el camino hacía Montmartre.
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Era extraño aún para ella, no se hacía todavía a la idea de estar
casada y mucho menos estar viviendo con su marido, había dejado su
viejo departamento y de trabajar en la cafetería, ya poseía su tan
amado titulo de Licenciada en Derecho y ahora tenía un buen puesto en
la empresa Oyamada, pero a pesar de tener una vida perfecta, ella sentía
que le hacía falta algo, lo malo era que no sabía que era “eso”
que le hacía falta.
¿Amor?, No eso no, Hao la amaba hasta los extremos, ¿Hijos?, Tampoco,
habían decido esperar por lo menos unos tres años antes de encargar
familia, y aunque los deseara, no tendría tiempo para cuidarlos, se
devanaba el cerebro buscando él porque se sentía tan insatisfecha.
Se levantó del sofá donde se encontraba y se dirigió hacía la cocina
a preparar un poco de té, fijo su vista en el juego de té de porcelana
que el hermano de su esposo les había regalado, venía de Italia, o eso
le había dicho Hao, también le dijo que cuidara ese regalo como su
propia vida.
A pesar de no conocerlo sentía cierta apatía hacía él, no se había
dignado a ir a su boda porque según él tenía trabajo, ¿qué clase de
individuo no iría al momento más importante de la vida de la persona
que según él más quiere?, No quería admitirlo, pero a veces sus
pensamientos a veces coincidían con los de la abuela Kino, quizás el
tan amado hermanito no era más que una fichita y un vicioso, como
odiaba al tal Yoh, todos hablaban de él como la persona más
maravillosa del mundo y no había día que Hao no lo mencionara, suspiró.
“Tal vez este celosa de él, tiene una familia que lo ama y lo espera,
ha viajado por todo el mundo, y yo, yo solo soy una más en este mundo,
a veces dudó de que sea un renombrado pianista, aún no me cabe en la
cabeza que siendo tan famoso como dicen, aquí en su país de origen
nadie lo conozca o por lo menos lo mencionen, tal vez es un pobre
vagabundo que viaja errante por el mundo y engaña a su pobre familia,
pero que cosas piensas Anna, no deberías, tú no lo conoces, quizás es
una buena persona y tu dejando que esos malditos celos tuyos te
traicionen, aunque no niegues que te encantaría conocerlo-se sirvió un
poco de té, bebió un sorbo y continuo- sí Anna admite que te encantaría
conocerlo, un pianista, tal vez hasta te componga una canción, sí le
caes bien, aunque lo dudó, como fui yo la que le quitó a su hermano,
seguro ha de odiarme, pero eso no lo sabré hasta que lo conozca, ¿me
preguntó si se parecerá a Hao?, Seguramente, pero que idiota soy, sí
son gemelos, pero alguna diferencia han de tener ¿o no?”
-Anna, ya llegue, cielo- y se sobresalto al escuchar la voz de su
esposo.
Fue a recibirlo con una gran sonrisa, “como me choca que me diga
cielo” y le dio un beso en la mejilla, pero él no se conformó con
recibir solo un casto beso y tomándola por la cintura la acerco a él y
la aprisionó en un apasionado beso,”aunque con eso lo perdono” y
trato de corresponder de igual manera.
-Veo que hiciste té- le dijo sin soltarla- sírveme una taza y vallamos
a la habitación, hoy hace frío- y le sonrió maliciosamente y se perdió
escaleras arriba.
Ella se limitó a sonreír y a obedecer, se le olvidaron por completo
sus inseguridades y pensamientos, “esta noche será muy larga”, y
ella también subió.
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Un animado grupo se encontraba en el reconocido café L’ Auberge du
Village, sus risas se escuchaban a través de toda la pequeña calle
llena de bares y cafés.
-Y entonces él dijo que lo sentía- y todos soltaron una sonora
carcajada.
-Sí que eres bueno contando chistes Horo Horo- dijo un animado joven de
cabellos castaños.
-¿Verdad que sí?, Aunque a mi hermana y a Len no les hacen mucha
gracia- y miro de reojo a su malhumorado cuñado.
-No nos hacen gracia, porque no somos unos simples como tu- dijo un
tanto hastiado Len mientras que cruzaba los brazos.
-¡Bah!, Si Pilika es hasta más simple que yo- dijo riéndose.
Tamao se sobresaltó.
-Horo, ¿Dijiste Pilika?, ¿Ese es el nombre de tú hermana?- y lo miro
expectativa.
-Sí, ella es mi hermana menor- miró a Tamao que tenía una gran cara
de sorpresa.
-Oye Tamao, ¿Qué te sucede, porque tienes esa cara?- le preguntó muy
preocupado Ryu.
-Es solo, que..., ya sé de donde te conozco Horo Horo- gritó y una
sonrisa triunfal iluminó su rostro.
Todos se miraron, unos a otros, tratando de comprender.
-Ah... sí, ¿de dónde?- su voz tembló un poco.
-Te conozco porque soy amiga de tu hermana, ¡fuimos juntas en la
escuela secundaria!, sí ella alguna vez me mencionó que tenía un
hermano que estudiaba música, incluso creo que alguna vez te vi, por
eso te me hacías tan familiar- y sonrió satisfecha de haber resuelto
un enigma de los que su cabeza trataba de desenredar, ahora solo le
faltaba uno.
-Vaya, qué gran casualidad, ¿no creen?- dijo Yoh sonriendo y
provocando que Tamao lo mirara embelesada.
-No, casualidad, es que me haya encontrado con el hermano de Hao Asakura
y este bebiendo café con él- dijo mordazmente Len.
Yoh se paralizó, al igual que los demás.
-¿Has dicho Hao Asakura?, ¿acaso conoces a mi hermano?- casi no podía
articular palabra alguna, estaba sumamente sorprendido- Respóndeme, ¿Conoces
a mi hermano, sí o no?- estaba perdiendo los estribos.
-Claro que lo conozco, fue compañero mío durante su maestría en Nueva
York, me sorprendí mucho al encontrarme con que el Gran Maestro que
tanto venera este tonto, fuera nada más y nada menos que el hermano de
mi mejor amigo- dijo tan tranquilo como siempre.
Tamao soltó un grito que los hizo volverse a ella con prontitud, al
mirarla notaron que balbuceaba sorprendida algo.
-Tú, Asakura, Anna, Hao, Len, Pilika- musitaba mientras cerraba los
ojos tratando de atar cabos, todos la miraban preocupados, hasta que
grito-¡ Lo tengo ya se quienes son todos ustedes!- y los señalo
acusadoramente con el dedo.
Todos se miraron sin comprender, mientras que la gente los observaba con
curiosidad.
-Querida Tamao, ¿Quisieras explicarte de una buena vez por todas?- dijo
un Ryu bastante preocupado- ¿Qué quieres decir con que ya sabes
quienes son?
-Elemental mi querido Ryu- y adoptó una actitud digna de un detective-
Ya sé que relación tienen todos los presentes- todos se miraron sin
comprender- Mira tú eres amigo de Horo Horo quien es el hermano de
Pilika, esta es novia de Len y amiga de Anna Kyôyama, Anna es la esposa
de el hermano de Yoh, Hao Asakura, quien es el mejor amigo de Len, y yo,
yo los conozco a todos- y les sonrió
-¡AHHH!- dijeron los aludidos al unísono.
-Vaya que hoy ha sido un día de grandes encuentros, que casualidad que
todos nos hallamos descubierto el día de hoy, ¿no lo creen?- dijo un
Ryu bastante emocionado.
-Pues yo no le veo nada de casualidad, ha sido el destino- murmuro para
sí Len Tao.
-Bueno, bueno, ahora que ya todos sabemos quienes somos, a divertirnos-
gritó eufórico Horo Horo.
-Eres muy analítica Tamao, eres una mujer bastante sorprendente- le
dijo Yoh al oído.
-Pero no tanto como lo eres tú- y le sonrió dulcemente.
Ambos se miraron perdiéndose en la profundidad de su mirada.
“DESTINO, todo es obra del Destino, como me voy a divertir”
Y por vigésima vez en todo el día la hermosa sonrisa sarcástica del
Taoísta apareció.
CONTINUARA...
CAPITULO 6: Romances.
Estaba sentado en aquel café, esperaba a que llegara, se encontraba
sumamente nervioso, aún no sabía porque sí la había conocido desde
hace un año, y desde que la conoció la amo, ahora estaba ahí,
sentado, esperándola para por fin declararle sus sentimientos, miró
con insistencia su reloj, ya se había retrasado diez minutos, volvió a
pedir una cerveza, para aplacar los nervios.
-Hola, lamentó la tardanza- dijo una voz femenina, él volteo para
mirarla, ahí estaba tan linda como siempre, se veía sumamente bella
con ese vestido campirano, sus cabellos sueltos y sujetados levemente
con unos prendedores a los lados, le sonreía.
-No, no hay problema- trató de articular.
-Ahora bien- se sentó- ¿qué es lo que querías decirme con tanta
urgencia?
-Bueno... primero no deseas algo de beber, te ves cansada- trataba por
todos los medios darle largas al penoso encuentro.
-En realidad no estoy cansada, ni deseo beber nada, solo deseo escuchar
lo que tienes que decirme, solo para eso vine, vamos, suéltalo- y lo
miró un tanto fastidiada- ¿sabes?, Yo también tengo algo que decirte.
-¿En serio?, Entonces porque no comienzas tú.
-Por supuesto que no, tú me citaste, tú comienzas primero, vamos, no
creo que sea algo malo, además ya no somos chiquillos como para que nos
aventemos la bolita uno al otro, tú deseabas contarme algo, bien, ya
estoy aquí, ahora di lo que tengas que decir- y frunció levemente el
ceño, para después dulcificar su expresión con una encantadora
sonrisa.
-Pues... bueno... la razón por la que te cite... Tamao... yo quería
decirte... ¡Diablos!- gritó él ante su repentina timidez, nunca,
ninguna mujer lo había puesto tan nervioso en su vida.
-¿Diablos?, Eso era lo importante, Horo Horo ¿té estas burlando de mí?-
parecía realmente confundida.
-Oh, no, claro que no, solo es que... yo- estaba totalmente rojo “soy
un idiota” pensó.
-Bien, entonces en lo que aclaras tus ideas, yo voy a contarte, prepárate
para lo que voy a decirte, porque no lo pienso repetir, ya que me da
mucha pena- y bajo su ruborizado rostro, él solo se limitó a mirarla,
¿ella se le iba a declarar?, Eso sí que sería buena suerte- lo que
deseo decirte, es qué... ¿Horo somos amigos verdad?, Dime, ¿lo que te
diga no afectara en nada nuestra amistad?
-Sí- murmuró él, tal vez ella dudaba porque no quería romper la
amistad- Puedes decirme lo que quieras, no me molestaré en lo absoluto-
y sonrió al ver que ella suspiraba aliviada.
-Bueno, tú serás el primero en saber que: Yoh Asakura me ha pedido
matrimonio y que yo he aceptado.
A él se le cayó el mundo, la miraba perplejo, ¿Cómo?, ¿Cuándo?, ¿Porqué?
Ellos habían iniciado una relación y nadie se había dado cuenta,
apretó con fuerza los puños.
-Me parece perfecto- dijo casi sin emoción, pero ella no lo notó-
Felicidades.
-Gracias, hace ya un año que nos hicimos novios, nadie lo supo, deseábamos
una relación tranquila y ahora vamos a casarnos, quien hubiera pensado
que se me declararía una semana después de que le hablamos por primera
vez y todo te lo debo a ti Horo Horo, sí no hubiera sido por tú idea
de perseguirlo, jamás nos hubiéramos cruzado y ahora no sería tan
feliz- y le tomo las dos manos y las apretó cariñosamente- Ahora, ¿cuál
es tu buena nueva?
Él se hallaba al borde del llanto, trataba de parecer feliz, pero ¿quien
sería feliz sí el ser amado le dice que va a casarse con otro que no
es uno?
-Olvídalo, lamento no decírtelo, porque yo lo he olvidado, con tú
noticia me has dejado bastante perplejo y... –mintió- contento como
para recordar cualquier otra cosa, tengo que irme, ya casi es hora de la
presentación- y se levantó y trató de parecer el mismo de siempre.
-Esta bien, algún otro día me lo dirás, entonces vámonos, tenemos
que arreglarnos, Horo, ¿puedo pedirte un favor?
-Por supuesto- contestó casi fríamente.
-No les digas a los demás, Yoh quiere que hagamos una cena y ahí
comentar lo de la boda, gracias por ser tan buen amigo- y se levantó y
salió tan hermosa y sonriente como siempre.
-Amigo, solamente un amigo- murmuró él cuando ella se marchó, pago la
cuenta y él también se fue, sintiendo por primera vez el corazón
partido.
+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
- Pero cuéntame, ¿cómo te ha ido últimamente?- decía mientras bebía
de su soda.
- Ahí vamos, todo esta bien, es perfecto, soy feliz, que mas quieres
saber- le contestó.
Ella la miró de reojo, tratando de encontrar algo, pero sonrió
satisfecha al comprobar que su amiga decía la verdad, ella nunca la había
visto tan contenta.
-¿Y tú?, ¿Te encuentras bien?, Te ves un poco triste.
-Solo un poco, ¿Sabes?, Jamás creí que Horo ganara el mentado
concurso, bueno, al menos ya ha pasado uno de los dos años que estará
en Francia.
-Pero yo dudó que extrañes tanto a tu hermano- y le dijo con voz
infantil- Tú a quien extrañas es a Len- y rió divertida al ver un
sonrojo por parte de su amiga.
-No te engañas Anna, sí lo extraño como nunca, a pesar de que nos
escribimos a menudo, me cuenta cosas extraordinarias y me alegra que
haya hecho amigos- dijo con tristeza en la voz.
-¿Amigos?, ¿Len Tao, haciendo amigos?, Vaya que noticia- dijo Anna muy
sorprendida.
-En realidad fue mi hermano el que los hizo y pues Len se le unió, me
ha dicho que París es un lugar entretenido y que con las personas que
ha conocido va a divertirse mucho, parece contentó, en su ultima carta
me dice que dos de sus amigos van a casarse y que este hecho le parece
sumamente curioso y entretenido, ya vez como es él, le encanta analizar
cada una de las situaciones, cambiando de tema, aún no puedo creer que
ya tengas un año de casada.
-Ni yo, pero estoy muy contenta, la familia de mi marido me adora y he
llegado a verlos como mi verdadera familia- y esbozó una cándida
sonrisa.
-He escuchado que la abuela de tu esposo está enferma- y la miró con
curiosidad.
Anna suspiró y su sonrisa desapareció.
-Sí, en efecto y todo por culpa del hermanito de Hao, sin conocerlo
siento que me cae tan mal, la abuela se ha enfermado porque el
muchachito no había escrito ni una sola carta en lo que va del año y
ahora que lo ha hecho es solo para decirle a la familia que va a
casarse, es un descarado- dijo molesta.
-Vaya, se nota a leguas que te cae mal, aunque no entiendo por qué, sí
no lo conoces- volvió a darle un sorbo a su refresco.
-Para ser sincera yo tampoco lo sé, solo es que, como me harta que se
la pasen diciendo: “Yoh esto”, “Yoh aquello”, “Cuando conozcas
a Yoh”, “es un gran pianista”, “Es tan tranquilo y generoso”,
no logro entenderlos, los hace rabiar y a pesar de todo le tiran flores,
en especial la Sra. Keiko, ella habla maravillas de su “muchachito”-
e hizo un gesto despectivo.
-Pues ya vez, así es esto del amor maternal- dijo Pilika en tono dramático.
Y ambas soltaron una sonora risa.
+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
En casa de los Asakura, el enojo y la preocupación se mezclaron
formando una gran bomba de tiempo.
-Yo se los dije, les dije que ese muchacho se les iba a salir de las
manos, ¿Y me hicieron caso?, Claro que no, lo dejaron partir al
continente de la perdición- decía la anciana Kino mientras tosía.
-Madre, ahora no es el momento para regaños, bébase la medicina- decía
Keiko tratando de calmar a la anciana señora.
-Tú no me vengas a decir lo que debo o no hacer, tú eres la culpable
de que Yoh se halla criado a la mala, siempre le consecuentaste todo, lo
consentías demás, ¿ no fuiste tú la que le pago las dichosas clases
de piano?, ¿No eras tú la que lo dejaba comer naranjas hasta hartarse
y comer doble porción de pastel de chocolate?, ¿ No fuiste tú la que
le compro el desdichado perro que acabo con media despensa del
refrigerador y la que le permitió tener a ese odioso gato que no paraba
de orinarse por toda la casa?, Y ahí tienes las consecuencias, TÚ hijo
querido va a casarse y quien sabe con que clase de muchachita, y en vez
de decírselo a ustedes que son sus padres, se va por la tangente y se
lo dice a su hermano, para que voz dulce él venga y nos lo diga, ahora
no sabemos en que condiciones va a casarse, tenemos que prepáralo todo,
aunque no se lo merece- y volvió a toser.
-Abuela Kino- el señor Mikihisha comenzó lo más despacio que pudo- es
que...
-No, querido, no ves que mi madre esta muy mal- le interrumpió Keiko y
le lanzó una mirada sugestiva a su esposo.
-¡Que me lo diga!, Ya más mal no me puedo poner, habla Mikihisha, di
lo que ibas a decir.
- Sucede que Yoh no vendrá a casarse a Japón, se casara en Francia, al
estilo Occidental- y miró de reojo a la anciana.
Kino abrió mucho los ojos y comenzó a toser compulsivamente, Keiko
daba suaves palmadas a la espalda de su madre intentando calmarla.
-¡Esto es el colmo!- bufó la anciana cuando se repuso- Como se atreve
ese inconsciente, va a casarse sin familia y sin tradiciones.
-Tal vez su prometida se lo pidió- se atrevió a decir Keiko.
-Sí claro, la muchacha es la culpable, ¿no?, Porque tu hijito no sería
capaz, no sigas defendiéndolo, no creo que todo esto sea porque la tipa
con la que va a casarse se lo pidió, no la conozco como para saber como
es, pero me hago a la idea que también es una viciosa y quizás una
“artista” como su prometido, pero sí conozco lo suficiente a Yoh
como para saber que fue él el de la idea, nunca le gustaron las
tradiciones y las reglas y como su madre le toleraba todo... Ya, déjenme
en paz, todos a sus obligaciones, ya tuve suficiente por hoy- y giró
para quedar de lado en su cama, los demás salieron silenciosamente.
“Ese niño, mi querido Yoh, espero que vengas pronto y conozcamos a la
mujer que se llevará a un gran muchacho”, cerró los ojos y una
lagrima resbalo por su rostro, le dolía aceptar que su nieto favorito
fuera a casarse, le dolía aceptar que Yoh era ya todo un hombre.
CONTINUARA...
CAPITULO 7: Noches de Verano.
-¿Me podrías decir que es lo que hacemos en el aeropuerto?- pregunto
un tanto molesta una chica de cabellos azules a su muy entusiasmada
amiga.
-Espera y veras, té apuesto lo que quieras sí no lo reconoces- y parándose
de puntitas busco entre la multitud.
La otra chica se limitó a sonreír débilmente y a cruzarse de brazos
mientras su entusiasmada compañera seguía buscando entre la marabunta
de gente que había salido de un avión procedente de Inglaterra.
“Len no puede llegar hoy, lo sé, aún falta para que él y mi hermano
regresen, pero ¿a quién esperara Anna?”
Su duda mentalmente hecha fue respondida con un gran grito de su amiga
seguida de una frenética agitación de sus manos.
-¡Lyserg!, ¡Lyserg!, ¡Aquí estamos!- gritaba Anna al tiempo que un
joven de cabellos verde esmeralda sonreía y se acercaba al lugar donde
se hallaban las chicas.
-Me da mucho gusto verte Anna, ¿desde cuando eres tan emotiva?, Que yo
recuerde no eras así- le dijo el muchacho mientras le daba un fraternal
abrazo.
-Es solo por la emoción de volver a verte, han pasado muchos años- y
repentinamente agrego- mira Pilika vino también a recibirte.
El joven volteo y sus ojos se posaron en la hermosa muchacha que se
hallaba totalmente distraída, fundida en sus profundos pensamientos,
Anna tenía razón habían pasado muchos años, pero no lo suficientes
como para hacerle olvidar...
-¿Pilika?- musito Lyserg, ella despertó de su ensoñación.
-Sí, dígame- lo miro confundida- ¿Quién es usted y como sabe mi
nombre?, Anna ¿Conoces a este...? - su pregunta fue cortada por una
carcajada burlona por parte de su amiga.
-Sabía que no lo reconocerías, vamos tonta no pongas esa cara, que no
ves que es Lyserg.
-¿Lyserg Daithel?, el que era él...
-El pobre nerd del colegio- completo el joven y sonrió un poco
amargamente.
-Perdón, es que..., pues... no te reconocí- y tratando de ser sutil
agregó- sin tus gafas rotas y sin tu cara llena de barros- y se
ruborizo enormemente.
-Descuida a todos les sucede lo mismo.
-Pues claro, ahora ese tímido chico se ha convertido en un hombre muy
atractivo, casi nadie cree que este hombre tan apuesto sea Lyserg, así
que Pilika deja de preocuparte y saluda a nuestro viejo amigo- le dijo
Anna.
Ella se acercó y le estrecho la mano. “Viejo Amigo, pero solo tuyo
Anna, Daithel nunca tuvo nada que ver conmigo”, pero le dio la razón
a su amiga en cuanto al cambio, de ser un debilucho y feo muchacho, se
había convertido en un hombre sumamente atractivo capaz de provocar
reacciones extrañas en cualquier mujer, tan extrañas como las que en
esos momentos ella misma estaba sintiendo.
-Vámonos ya, Lyserg ¿tienes donde hospedarte?- pregunto Anna.
-Sí en casa de mi prima Jean, vive aquí desde hace un año, le envié
una carta diciéndole que llegaba, pero creo que olvido la fecha de mi
llegada, no la veo por ningún lado- y echó una mirada a la multitud.
-No te preocupes, nosotras te llevaremos, ¿sabes la dirección?- esta
vez le preguntó Pilika.
-Sí, gracias.
-Pues entonces vámonos.
Y salieron del aeropuerto, dos de los tres que eran completamente
confundidos y mortalmente recordando cosas que aparentemente habían
pretendido olvidar.
++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
Una pareja se encontraba parada en el puente de la Tournelle admirado un
hermoso atardecer, sus manos entrelazadas y sus miradas perdidas en el
horizonte.
-Yoh, pronto acabare la carrera, me pregunto que es lo que haremos después-
dijo ella mientras recargaba su cabeza en el hombro del muchacho.
-Supongo que seguir viviendo- contestó él de manera despreocupada.
-¡Yoh!, Estoy hablando enserio, ahora que estamos casados lo que le
suceda alguno de nosotros le concierne al otro, debo tener una respuesta
concreta para saber exactamente como prepararme para el futuro.
-Tamao- le murmuró mientras la giraba y la ponía frente a él- eso no
importa, lo importante es el presente, lo primordial es que me amas y...
-Que yo te seguiré hasta el fin del mundo y apoyare cualquier decisión
que tomes, estaré a tu lado siempre como una buena esposa- completó
ella totalmente hechizada por la mirada de su esposo, amaba en exceso a
ese hombre y haría cualquier cosa por él, aceptaría totalmente todo
lo que él hiciera o dijera, incluso le creería absolutamente cada
palabra que él pronunciara, su vida entera le pertenecía a él,
solamente a él.
Él sonrió y la beso tiernamente, quería mucho a esa mujer y no estaba
arrepentido de haberse casado con ella, le agradaba su compañía, su
manera de cocinar y esa manera tan poco ortodoxa de amarlo, pero tenía
razón, se habían casado hace un año y a ella le faltaban dos semanas
para concluir su carrera, tenía que pensar con detenimiento que es lo
que harían, cuando lo recordó.
-Tamao- le dijo cuando dejo de besarla- ¿Dónde dejaste la carta que me
enviaron la semana pasada?
-En tu escritorio, ¿Porqué?- lo miro extrañada.
- ¿No sabes quien me la envió?- y la miro con el ceño levemente
fruncido.
-Claro que no, además tu dijiste que no la leerías, solo mencionaste
que venía de Japón- le dijo un tanto molesta.
Él miro hacía el cielo y pensó por un breve momento, luego volvió a
mirar a su esposa que lo mira totalmente confundida.
-¿Cuándo se van Len y Horo?- preguntó expectativo.
-Dentro de cuatro semanas, Yoh, dime, ¿qué esta sucediendo?- le dijo
mientras lo abrazaba, él por su parte no devolvió el abrazo.
-Sucede que... - suspiró, “ya ha pasado bastante tiempo, yo creo que
ya se les pasó el enojo, además siento que ya es hora de volver a mi
hogar”- tenemos que irnos a casa tengo que escribir una carta- y separándola
de él emprendió el camino.
-Espérame, no entiendo, una carta ¿a quien?- y corrió tras él.
- A mis padres, nos vamos Tamao, partiremos con Horo y Len, es hora de
regresar a Japón.
CONTINUARA...
CAPITULO 8: Reencuentros.
Estaba sentado en aquella vieja banca del parque, los recuerdos
atormentaban terriblemente a su memoria, ese sitio había sido testigo
de muchas humillaciones y desprecios, meneó suavemente su cabeza
tratando de borrar aquellas imágenes que se le presentaban como si
hubieran sido ayer y le lanzó un suspiro al aire.
Era cierto, siempre había sido el pobre ñoño, el típico nerd que
toda escuela tiene, nadie nunca lo acepto, las chicas lo miraban con
desprecio, en tanto que de los chicos lo único que alcanzaba a mirar
eran sus feroces puños estrellándose en su cara, y la única que le
tendió la mano en aquellos terribles días, había sido la persona que
menos esperaba, Anna, la fría y amargada Anna, la señorita de hielo,
ella fue su primera y mejor amiga, ambos sufrían secretas penas, él su
inadaptación y ella el abandono total de sus padres, se identificaron y
comenzaron una tierna amistad, que a pesar del tiempo jamás se
deterioro, él sabía que tenía razones suficientes para poder
enamorarse de ella y lo hubiera hecho sí cierta persona no hubiera
acaparado por completo su atención, sonreía siempre al recordar de
quien se había enamorado, para unos podría ser la típica historia: el
nerd que se enamora perdidamente de la hermosa chica popular, la niña
con la que todos desean salir, pero para él había sido algo más que
una ilusión provocada por las hormonas y la terrible admiración hacia
una persona que era totalmente diferente a él, ella a pesar de los años
seguía siendo el amor de su vida, jamás había logrado sacársela ni
de la mente, ni de su corazón, a veces pensaba que hubiera sido más fácil
amar a Anna, por lo menos con ella no hubiera sufrido tanto, y habría
sabido olvidar ese enfermizo amor cuando se mudó, pero no, tuvo que
fijarse en la mejor amiga de Anna, en la siempre sonriente Pilika.
A pesar de haberla visto en la actualidad, aún la recordaba con su
uniforme de escolar, su hermosa sonrisa y esa facilidad con la que se
relacionaba con la gente, siempre se preguntó porque nunca había
salido con nadie, sí tenía a mas de cuatro atrás de su hermosa
persona, tal vez había sido porque su hermano mayor tenía fama de
golpear a todo aquel que se le acercara a su hermanita o porque
simplemente nadie logró cautivarla.
Sonrió irónicamente, se le hacía gracioso el pensar que ni siquiera
el gran Len Tao, el chico más guapo del colegio la hubiera cautivado y
sonrió aún más al pensar que ese terrible bravucón jamás se hubiera
atrevido a enfrentar al hermano de Pilika.
Su rostro se ensombreció un poco al recordar a Len, era su puño el que
más veces se estrelló contra su cara y sus gafas, nunca entendió
porque se ensañaba tanto con él, hasta que un día él propio Len le
dio la respuesta y en ese mismo lugar, lo recordaba todo nítidamente,
Len empujándolo hasta el charco de lodo, él cayéndose mientras que su
agresor se abalanzaba sobre él golpeándolo con brutal fiereza, su débil
voz pidiendo auxilio, la voz de Anna gritando y sus manos separando a un
furioso Len:
-¡no vuelvas acercarte a ella¡- le gritó- ¡Pilika es mía, lo oyes,
mía, la amo y ella será para mí, ningún tonto como tú me la va
arrebatar!
Él no comprendió nada hasta que Anna dijo:
-Ya basta Len, Pilika ni siquiera sabe que Lyserg existe, ¿porque te
preocupa el saber que él esta enamorado de ella?, Sabes de sobra que
Pilika lo mira como un bicho raro y asqueroso que hay que aplastar, además
a ti tampoco té presta atención, así que vámonos- y lo jalo con
fuerza del brazo.
Pero antes de partir le había dicho:
-Ella será mía Diethel, yo nunca pierdo- y se marcharon dejándolo
sucio y moralmente desecho.
Ahora estaba ahí sentado en el mismo lugar, esperando, no una golpiza,
sino a su mejor amiga.
-Disculpa la tardanza- dijo una voz femenina y familiar.
Él volteó y se sorprendió al ver quien era la dueña de esa voz.
-¿Pilika?, ¿Y Anna?, Se supone que es a ella a quien vería esta
tarde- murmuró tratando de no parecer demasiado sorprendido.
-Ella no pudo venir, dijo que tenía que resolver un asunto y me pidió
de favor que viniera a avisarte para que no te quedaras toda la tarde
esperándola, ya lo hice, así que adiós- y comenzó a caminar hacia el
otro extremo del parque.
-Espera-le gritó- si no tienes nada que hacer, talvez podríamos
charlar- y le señaló un lugar a su lado en la banca.
-¿Charlar?, ¿Acerca de que?- preguntó mientras se sentaba a su lado.
-Sobre los viejos tiempos- y le sonrió, ella se ruborizó un poco al
mirar aquella sincera sonrisa que lo hacía verse aún más encantador.
-No creo que sean recuerdos muy agradables para ti, siempre te trataron
mal, no eras una persona muy sociable y no creo que tengamos recuerdos
en común- le dijo mientras fijaba su vista en el horizonte.
-Pues aunque no lo creas, si tengo bellos recuerdos, por lo menos uno,
el que a pesar del tiempo nunca he podido olvidar, ya que ese recuerdo
lo representa todo para mí.
-¿Enserio?- dijo al tiempo que giraba su cabeza y lo miraba a los ojos-
¿Cuál?
-El tuyo- le contestó mientras acercaba su rostro al de ella- jamás he
podido olvidarte, ya que siempre he estado enamorado de ti.
Ella abrió enormemente sus ojos, estaba realmente sorprendida, nunca se
lo hubiera imaginado, él comenzó acercarse aún más, amenazaba con
besarla y ella asustada retiró su rostro de él y se levantó con
prisa.
-Lyserg, yo... no puedo- le dijo mientras lo miraba sorprendida.
-Mira, yo sé que esto es repentino y sé que debes pensarlo, pero por
favor solo estoy pidiendo una oportunidad- le dijo ansioso de una
respuesta buena y contundente.
-Es que ni siquiera voy a pensarlo- le dijo firmemente.
-Pero, ¿Porqué?- la angustia lo estaba dominando.
-Porque de verdad no puedo, tengo novio- y lo miro compasivamente- lo
lamento de verdad, pero podemos ser amigos, talvez si me conoces como
soy realmente, te olvides de esa atracción que sientes por mí.
-Entiendo, sí, seremos amigos- y en su voz había un dejó de tristeza.
-Bueno, tengo que irme, no estoy huyendo, solo que mi novio y mi hermano
llegan esta tarde de París y tengo que ir a recibirlos, nos vemos
Lyserg- y emprendió el camino hacia su casa.
Él por su parte estaba desilusionado, “fue tonto pensar que porque
cambie mi aspecto ella iba a amarme desde que me viera”, de pronto una
duda salto a su mente.
-¡Pilika!- le gritó- Puedo preguntar ¿quién es tú novio?
Ella detuvo su camino y se volvió para decirle:
-Len Tao, adiós, nos veremos otro día- y se perdió por completo de su
vista.
-Len Tao- repitió, al mismo tiempo que recordaba sus palabras dichas años
atrás “ella será mía, yo siempre gano” y talvez había tenido razón,
pero ahora él ya no era el mismo, iba arrebatarle lo que él primero le
quito.
++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
-Otra vez tarde- le dijo con voz de reproche.
-Tenía mucho trabajo lo siento, era muy urgente, son cosas que tenían
que resolverse- le dijo tratando de excusarse.
-Siempre es lo mismo contigo Anna, siempre tienes mucho trabajo, vamos
arréglate que nos vamos ya al aeropuerto- le dijo aún molesto.
-¿Al aeropuerto?, ¿Para que?
-No me digas que lo olvidaste- y la miró con el ceño fruncido.
-¿Olvidar?, Que cosa, ¿se supone que tenía que recordar algo?- le
dijo bastante confundida.
-¡Anna!, Como es posible, te lo vengo repitiendo desde hace dos
semanas, ¡hoy es el día en que regresa Yoh ¡- le dijo tratando de
controlar la furia que amenazaba con aprisionarlo.
-Oh, es cierto, lo lamento, se me pasó, con todo el trabajo que he
tenido, lo olvide por completo- dijo serenamente.
-Como pudiste olvidad algo tan importante, sabes de sobra que hace mas
de tres años desde que no lo veo y tú lo olvidas escudándote con tú
trabajo, se nota que tu trabajo es mucho más importante para ti que tú
familia- le grito.
-Hao, ya te dije que lo siento, y perdona que me preocupe por mi
trabajo, pero eso no quiere decir que no preocupe por mi familia- trato
de parecer serena, aunque comenzaba a perder la paciencia.
-Siempre la misma excusa, por eso, maldita sea, no quería que
trabajaras, deberías quedarte en casa, con mi sueldo es más que
suficiente para tener comodidades, en estos momentos podríamos habernos
ido muy a gusto y sin pelear, ahora toma tu abrigo y vámonos, no quiero
llegar tarde por mi hermano- le dijo de manera autoritaria.
Anna no se movió.
-Anna, te he dicho que vayas por tu abrigo, es hora de irnos- le repitió
tratando de serenarse.
-No voy a ir- murmuró.
-¿Qué?, Déjate de niñerías y muévete- le ordenó.
-No son niñerías, no voy a ir, y perdona que no me entusiasme la idea
de conocer al maravilloso de Yoh- le gritó, su cuerpo temblaba a causa
de la rabia contenida.
-¿Qué te sucede?,,¿Cómo puedes decir semejante tontería?- comenzaba
a perder por completo los estribos.
-Pero es la verdad, a mí no me interesa en lo más mínimo conocer a la
maravilla de tú hermano, para mí es una persona común y corriente, ¡una
persona que posee una familia que no se merece!- estaba completamente
roja a causa de la ira.
-Pues yo pertenezco a esa familia, y él se la merece, porque es un gran
pianista, un gran ser humano y tu no eres más que una pobre huérfana
que ¡debería cerrar su boca e ir a recibir a un miembro más de la
familia que la recibió!- le grito completamente fuera de sí.
Hao dio justo en el clavo, Anna comenzó a llorar, ¿porque tenía que
ser tan cruel?, ¿Por qué tenía que recordarle su pasado?
-Por lo visto no vas a ir, mucho mejor, me avergonzaría que Yoh te
conociera y se diera cuenta que tú no lo consideras una buena persona y
que lo juzgas antes de conocerlo, pues bien quédate, yo ya me voy, nos
vemos al rato Anna- y salió con su semblante dominante y un aire de
absoluta altivez, mientras que Anna lloraba sobre el sillón, desde
tiempo atrás habían comenzado a discutir, Hao no aceptaba el hecho de
que trabajara y se realizara como profesionista, ese el tema común de
sus peleas, además de que también solían pelear a menudo por otras
pequeñeces, como el porque las camisas no estaban planchadas o el té
ya servido cuando él llegaba, y siempre terminaban con un comentario
despectivo de parte de él.
Mientras lloraba analizaba la situación, no quería reconocer que se
había equivocado, no quería aceptar que talvez había sido un error
casarse con Hao.
++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
El auto se estaciono frente a la gran casona, las mujeres fueron las
primeras en bajar, seguidas de los varones que iban con ellas.
Respiró profundamente y admiró el lugar, estaba todo casi igual, casi
nada había cambiado desde su partida.
Entraron al salón mientras que la servidumbre tomaba sus abrigos y les
ofrecían copas con vino.
-Vaya, pensé que jamás regresarías- dijo una voz proveniente de una
anciana.
-Ya lo ve abuela, ya estoy aquí y le presento a mi esposa- y tomo de la
mano a una hermosa chica y juntos se acercaron al lugar donde se
encontraba la anciana- Abuela Kino, ella es Tamao.
La anciana miró con detenimiento a la chica, no parecía mala persona,
tenía un semblante un tanto tímido y nervioso.
-Tamao, vaya, tu también eres artista- le pregunto mientras la miraba
inquisidoramente.
-No señora, yo estudie gastronomía, soy chef- le respondió segura.
-Por lo menos sabes cocinar.
-Aunque no es lo único que sé hacer, también lavo, plancho y estoy
pendiente de lo que se le ofrezca a mi marido.
-Así es como debe ser una buena esposa- dijo un joven de cabellos
largos desde el umbral de la puerta.
Todos se volvieron hacia el lugar de donde provenía la voz y miraron a
Hao sonriendo.
Yoh corrió hacía donde se hallaba su hermano y ambos se fundieron en
un fuerte abrazo.
-Yoh estas idéntico- y mirando a Tamao agregó- ella es tú esposa ¿verdad?-
le estrechó la mano a la confundida señora de Asakura que lo miraba
sorprendida “son como dos gotas de agua” pensó.
-Hermano, no sabes cuanto me alegra verte, pero ¿ pensé que vendrías
con tu esposa?.
-Cierto hijo, ¿donde esta Anna?- pregunto la señora Keiko.
-Ella se ha sentido mal, madre, al parecer le dará una fuerte
gripa-mintió.
-Pues dile que se cuide, esas cosas son de cuidado, en mis tiempos uno
se moría de esa simple enfermedad- le dijo la anciana Kino.
-Vaya al parecer hoy no la conoceré, con las ganas que tengo de conocer
a la mujer que le robo el corazón a mi hermano- dijo en tono burlón
Yoh, quería ver si en realidad era bonita aunque conociendo los gustos
de Hao, no pensaba que fuera una gran belleza.
-Bueno ya habrá otra ocasión-dijo Mikihisha- ahora pasemos a la mesa,
supongo que traerán hambre, tu madre y tu abuela lo prepararon todo
para tu llegada.
-Pero antes debo saber una cosa-le interrumpió Kino- ¿En qué
condiciones se casaron jovencitos?
Tamao miró sorprendida a Yoh, que comenzó levemente a temblar, se
avecinaba la tormenta.
-Pues veras abuela, nosotros nos casamos a la occidental, quiero decir
que solo nos casamos por el civil- explicó y cerro sus ojos esperando
algún grito o una reprobación.
La señora solo soltó un resoplido, mientras se notaba que trataba de
contenerse.
-Pues entonces, espero que próximamente decidan casarse con las
tradiciones, es decir en el templo, se ve que tu esposa es una buena
mujer- dijo al fin.
Todos respiraron aliviados.
-Hijo, ¿te hospedaras con nosotros, verdad?- pregunto la ansiosa voz de
Keiko.
-En realidad, antes de venir, compre una casa, cerca de la Hao, ya está
amueblada, así que la ocuparemos lo antes posible- y al notar una
mirada triste por parte de su madre, agregó-pero esta noche la pasaré
aquí, en mi antigua habitación- el rostro de su madre se iluminó.
Y alegremente todos se dirigieron al comedor.
CONTINUARA...
CAPITULO 9: Celebraciones.
El destino preparó su divertido juego en una gran fiesta dada por la
familia Asakura, celebraban la llegada de su ser más querido, además
de presentar a su esposa a los familiares y amigos.
Durante dos semanas se hicieron los preparativos, para dar la recepción
más grande y señorial de todos los tiempos.
Y esa noche todos los participantes del juego se hallaban reunidos en el
suntuoso salón, esparcidos estratégicamente para poder unirlos
inevitablemente.
La música sonaba alegre y la gente parecía estar por lo demás
divertida, en un extremo del salón dos jóvenes elegantemente vestidos
charlaban no muy animados, o por lo menos no uno de ellos.
-Vamos Horo Horo, ¿hasta cuando vas a dejar de pensar lo mismo de
siempre?, Tienes que sobreponerte- le decía un chico de frac gris a
rayas a su amigo.
- Ryu, Te juro que por más que lo intento no puedo, pero cambiemos de
tema, se ve que la familia de Yoh es muy espléndida, ¿no lo crees?-le
dijo intentando sonreír.
-Sí y muy rica, he escuchado que son gente sumamente importante-
contesto el otro admirando el exquisito decorado del salón.
-No cabe duda que Yoh lleva la palabra éxito en su sangre, y hablando
de él, ¿aún no lo he visto?.
-¿Con toda esta gente?, Ni yo mismo puedo verme, seguramente lo han de
estar acaparando toda esta bola de gente lambiscona, porque de algo
estoy seguro, no todos los presentes son gente amable- dijo Ryu mientras
miraba de reojo a toda la distinguida multitud.
-Tienes razón, pero también ha venido gente que de verdad estima a Yoh
y a su familia, ¿sabes? Me he engentado, que te parece sí vamos a
tomar un poco de aire, creo que vi un balcón por allá- dijo mientras
señalaba hacía el ala este del salón.
Comenzaron a caminar, parecía que Horo se animaba cada vez más, esto
alegraba a Ryu, a pesar de que había pasado un año desde que Tamao lo
rechazo de manera indirecta, él sabía de sobra que su amigo no la había
olvidado, de pronto Horo Horo dejo de caminar, provocando que Ryu casi
se tropezase y cayese estrepitosamente al suelo.
Estaba de pie, completamente ido, hipnotizado por la hermosa visión,
Tamao había entrado al salón, llevaba un vestido de noche, sin mangas
color lila, sus rosados cabellos sujetos en un estilizado chongo, los
aretes largos y la gargantilla dorada completaban su atuendo, sonreía,
caminaba un tanto nerviosa y respiro aliviada al ver a Horo y a Ryu, se
acercaba lentamente a ellos.
-Horo Horo, Tamao se acerca, reacciona por favor- suplicaba el chico del
largo copete- Pretendes que note todo lo que te gusta.
Con estas palabras el muchacho despertó de su ensoñación, justo a
tiempo, ya que la chica había llegado ya a donde se hallaban ellos.
-Hola, que gusto verlos- saludó, provocando que Horo se sonrojara
levemente al tenerla tan cerca, pero sobreponiéndose rápidamente y
comenzó su parodia, la misma que había representado a lo largo de ese
año, la que lo mostraba sonriente, seguro y feliz.
-Tamao que bien te ves, no cabe duda de que eres la más hermosa de toda
la fiesta- le dijo.
-Tú siempre tan galante Horo, nunca cambias, pero así me agradas, no
por nada eres mi mejor amigo.
El chico sintió como si lo hubieran golpeado en él estomago, sonrió débilmente.
-¿Hacía donde se dirigían?- les preguntó
-Íbamos a tomar aire al balcón, ¿vienes?- le dijo Ryu.
-No creo que sea buena idea, acabo de pasar por ahí hace un momento,
justo cuando venía para acá, y vi a tu hermana, Horo, platicando con
Len, no me parece propio ir a oportunar, mejor vayamos a sentarnos y a
charlar un rato, en lo que logro encontrar a Yoh- y se dirigieron hacía
una sillas que se encontraban cerca de ellos y alegremente se pusieron a
platicar.
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La música llegaba hasta ellos, pero no parecían prestar atención,
todo su mundo estaba concentrado en ellos dos.
Ella se encontraba recargada en el borde del balcón, con la mirada fija
en su novio y el semblante serio, él la miraba sin emoción alguna,
tratando de adivinar que era lo que pasaba por su mente.
-Lo prometiste- murmuró al fin ella, poniéndole fin al incomodo
silencio.
Él se sobresaltó al escucharla, pero recobro la compostura.
-Otra vez con lo mismo Pilika- le dijo con desdén.
-Tú me lo prometiste Len, no logro entender él porque de tu forma de
obrar, ¿por qué no deseas hablar de tu promesa, porque no lo has
sacado a colación?- las lagrimas amenazaban con salir de sus ojos,
“debo ser fuerte”, y apretó fuertemente la orilla del balcón.
-Entiende, no le encuentro sentido, esto es absurdo, además no sé en
que estaba pensando cuando te dije eso, ahora porque no lo olvidas y me
das un beso- y se acerco lentamente hacía ella, rodeo su cintura y
sintió la suave piel de su espalda descubierta- ese vestido te sienta
perfecto- le dijo mientras se inclinaba, de pronto sintió un intenso
dolor en su mejilla.
Ella le había dado una fuerte bofetada, se aparto furiosa de él.
-¡Eres un descarado, un cínico y un patán!- le gritó- como te
atreves a tocarme y querer besarme, cuando me acabas de decir que jamás
te casaras conmigo- lo miraba con profundo desprecio.
-¡Té estas desquiciando!, ¡ Y sí, jamás voy a casarme contigo!, ¡Dime
quien querría casarse con alguien como tú!- le grito con desprecio.
-Pues bien, se nota que lo nuestro no era más que atracción física,
por lo menos por parte tuya, no sé como no me di cuenta antes, que
ilusa fui al pensar que me amabas y que estupidez en querer pasar toda
mi vida a lado tuyo, siempre fuiste así, conseguías lo que querías y
luego lo abandonabas como sí fuera cualquier cosa- y agacho la mirada.
-Pues déjame decirte que de ti no conseguí mucho- dijo con profundo
sarcasmo- nunca pasamos de besos y tiernas caricias, así que no creas
que lo tuve todo de ti, además yo no te estoy botando, eres tú la que
esta decidiendo irse- y se cruzo de brazos.
-Sí, soy yo la que se va, me voy con dignidad, de saber que no le di lo
mejor que tengo a un sinvergüenza como tú, adiós Len Tao, espero que
recuerdes que yo siempre te amé- y se dispuso a partir.
-¡Bien, vete!, Además, ¡Vas a regresar!, ¡Eres mía Pilika!- le
grito, ella no volvió el rostro sino que salió corriendo de ahí-
tarde temprano tienes que regresar-esto ultimo lo dijo en voz baja y con
profunda tristeza, en realidad sí deseaba que regresara, deseaba no ser
tan orgulloso e ir tras ella, deseaba no haber dicho todas aquellas
palabras y en la oscuridad de la noche el dolor le gano al orgullo y
lloró, como nunca antes lo había hecho.
Ella aligeró su paso, apenas era conciente de hacia donde se dirigía,
se sentía sumamente dolida, el hombre que amaba en realidad nunca había
sentido lo mismo por ella, quería irse, y con una vista nublada busco a
su hermano por todo el lugar. Lo encontró platicando alegremente junto
con Ryu y Tamao, se dirigía hacia ellos, cuando chocó inesperadamente
con alguien.
-Disculpe, no me fije- dijo sin levantar la vista.
-No hay cuidado Pilika- contesto una voz varonil y dulce.
Levantó la vista y se encontró cara a cara con Lyserg.
-¿Lyserg?, ¿Qué haces aquí?- lo miraba confundida.
-Anna me invitó, me dijo que sería bueno distraerme un poco- y al
notar lágrimas en sus ojos agrego- ¿Te encuentras bien?, si puedo
ayudarte, no dudes en...
Fue inesperadamente interrumpido, ella se lanzó hacia él, abrazándolo
por el torso mientras lagrimas silenciosas rodaban por sus mejillas, él
reponiéndose de la sorpresa le correspondió el abrazo.
-Lo lamento, no debí hacerlo- le dijo al cabo de un rato.
-No te preocupes, no me has incomodado en lo más mínimo- le dijo con
una sonrisa y le extendió un pañuelo- una chica tan bonita nunca debe
llorar.
Ella solo se limitó a sonreír.
-Lo ves así te ves más bonita, ahora dime ¿por qué llorabas?
-Cosas tontas y sin sentido, no vale la pena recordarlo, mejor vamos con
mi hermano y sus amigos, porque según me dijiste venías hacer amigos,
así que vamos- lo tomo por el brazo y lo condujo hacía donde estaba
Horo Horo.
Al llegar lo presentó y se unieron a la platica, sorprendiéndose al
enterarse de cómo se habían conocido en París y como Tamao se
convirtió en la esposa de Yoh, estaban por demás gustosos en la
platica, hasta que una hermosa melodía comenzó a sonar.
-¿Te gustaría bailar?- le dijo Lyserg al tiempo que le tendía la
mano.
-Claro- y le dedicó una tierna sonrisa.
Pasaron a la pista de baile y con suaves movimientos comenzaron a
bailar, no notaron que alguien desde lo lejos los estaba observando.
-Bailas muy bien Lyserg- le dijo mientras recargaba su cabeza en su
hombro.
-Gracias- le respondió con nerviosismo, cerro los ojos, siempre había
deseado tenerla así, no quería que terminará nunca.
-¿Sabes?, he pensado en lo que me dijiste, aquel día en el parque- le
murmuró
-¿Enserio?, y que has pensado- le dijo con voz anhelante.
-Que tal vez sería bueno intentarlo.
La separo un poco para mirar su rostro, no podía creer lo que estaba
escuchando.
-Pero dijiste que tenías novio, que no podías.
-Hemos terminado, creo que nunca me amó. No vale la pena recordar cosas
tristes- y lo miro dulcemente.
-Pues entonces pongámoslo a prueba- y la estrecho fuertemente contra su
cuerpo.
Su hermano y su grupo de amigos miraban boquiabiertos la escena, no
comprendían absolutamente nada, hasta que la persona de Len Tao apareció.
-Horo Horo, ¿dónde esta tú hermana?, Necesito hablar con ella- le
dijo con voz fría.
-¿Ha sucedido algo entre ustedes?- preguntó Ryu con curiosidad.
-Sí, tuvimos una pelea y ella se marchó muy enojada, por eso es
urgente que la vea, es necesario que me escuche- los presentes notaban
su desesperación.
-No quiero ser aguafiestas, pero dudo mucho que Pilika quiera
escucharte-dijo Tamao, todos voltearon a verla- No me vean así, yo solo
digo la verdad y si no me creen véanlo ustedes mismos-y señaló el
punto donde estaban bailando Lyserg y Pilika.
Voltearon en el justo momento cuando ambos jóvenes se fundían en un
tierno beso, todos volvieron la mirada hacía Len, que se encontraba
temblando de rabia, mientras que de sus ojos salían chispas de infinito
odio.
-¿Quién es ese tipo?- dijo tratando de dominar el temblor en su voz.
-Es Lyserg, Lyserg Diethel- murmuro Ryu.
-Diethel- repitió, mientras recordaba al dueño de ese nombre y miraba
la escena.
Y por primera vez en toda su vida sintió que el mundo se le caía.
Ahora creía que talvez en realidad Pilika jamás regresaría.
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Ajenos de todos los problemas amorosos que habían surgido en la fiesta,
un grupo de cuatro personas, se encontraban sentados en unos cómodos
sillones y observaban sonrientes a la multitud.
-Fue buena idea hacer la fiesta Kino- dijo un anciano señor.
-Ya lo sé Yomei, soy una persona bastante brillante- y sonrió
complacida.
-Madre, ¿aún no ha llegado Hao?-dijo una señora de largos cabellos
negros.
-Sí, ya llegó a de andar perdido entre la multitud junto con Anna. Yoh
también ya llegó pero los señores Hiroshigue lo acapararon por
completo, ha de andar también por ahí- le contestó la anciana señora.
-Keiko- dijo un hombre con mascara- Vamos a bailar.
-Encantada querido- y ruborizada partió hacía la pista de baile.
-¿Sabes Yomei?-dijo la anciana cuando la pareja de adultos sé
marcharon- tengo la impresión de que algo va a suceder-se notaba
preocupada.
-¿Tienes alguna idea de lo que pueda ser?
-No ninguna- dirigió su vista a todo el salón y suspiró- Esto no me
gusta, no me gusta absolutamente nada.
-¿A que te refieres Kino?- pregunto curioso el anciano.
-No sé porque Yomei, pero siento que esto va acabar mal, muy mal.
Ambos se miraron con profunda tristeza.
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Estaba sentado aburrido, al fin había logrado safarse de aquellos señores
y sin pensarlo le habían echado la soga al cuello al invitarlo a dar
clases de piano en la academia de música, no le había quedado de otra,
era eso o seguir charlando con ellos.
Miraba a la multitud, a lo lejos distinguía a su esposa charlando con
Len, Horo y Ryu, de vez en vez lo miraba, le mandaba besos o le sonreía,
miro a Pilika bailando con Lyserg y noto la terrible mirada asesina que
les dirigía Len, entonces comprendió que aquella chica de cabellos
azules era su novia, ¿pero que hacía bailando con otro?, Trato de
encontrar la respuesta mientras miraba a sus padres bailar, ambos
estaban sonrojados, como si fuera su primera cita en un baile escolar,
sonrió al mirarlos, él también esperaba llegar a la edad de ellos
completamente enamorado de su esposa, desvió su mirada y observo a sus
abuelos que estaban enfrascados en una conversación bastante
entretenida, luego busco con la mirada a Hao, desde que había llegado a
la fiesta no lo había visto, se moría de ganas de conocer a su
flamante esposa, tenía unas ganas locas de reírse en sus adentros y
ver que clase de mujer se había agarrado su hermano.
Recorrió nuevamente con la mirada el lugar mientras su pie marcaba el
ritmo de la canción, al no encontrarlo, desecho la idea, se estaba en
realidad fastidiando, así que decidió ir hacía el lugar donde se
hallaba Tamao y sus amigos, se levantó, iba ya a dar el primer paso,
cuando la vio, y un choque eléctrico golpeo su pecho.
Era una mujer realmente hermosa, el vestido negro de mangas largas y
pegado, mostraban una bien formada figura y la abertura en un pliegue de
la falda daban a conocer que tenía unas bien torneadas piernas, tenía
el cabello rubio y corto, sujetado solamente con una orquídea blanca en
uno de los lados.
Inexplicablemente, se quedo ahí, mirándola, era la mujer más hermosa
que había visto en toda su vida.
Anna se encontraba sola, su marido estaba platicando con uno de sus
primos y ella se había quedado sentada esperando su regreso, ya que
entre tanta gente no lograba encontrar a sus amigos.
Pensaba acerca de su matrimonio, desde la ultima vez que pelearon ya no
habían vuelto a hacerlo y eso estaba bien, recordó que Hao le había
pedido perdón de rodillas, hablaron y lograron aclarar las cosas, ya no
creía que casarse con él había sido un error, ella nunca cometía
errores, ella siempre tenía la razón y por lo menos en las dos semanas
pasadas no habían vuelto a pelear y todo marchaba con absoluta armonía.
A pesar de estar inmersa en la profundidad de sus ideas, noto la fuerza
de una mirada, levanto la vista y encontró al dueño de esa mirada.
Su corazón dio un vuelco en su interior cuando lo miró, era un hombre
joven de cabellos castaños. Sus miradas se encontraron y cuando lo
hicieron fue como si dos espadas hubieran chocado.
Yoh notó como una extraña sensación se apoderaba de él, poco a poco
se iba perdiendo en esos ojos negros, en esa mirada profunda.
Anna sintió como el tiempo se congelaba mientras miraba esos ojos
llenos de paz que la contemplaban, entonces se dio cuenta, el chico era
idéntico a Hao, con la excepción de que tenía el cabello corto y una
expresión despreocupada, su cuerpo era un poco más delgado que el de
su esposo y su vestidura era un tanto fachosa, la camisa desabotonada
hasta el tercer botón y sin fajar, el pantalón de vestir negro y un
saco del mismo color eran su atuendo.
“No puede ser él, ¿o sí?”
Como si ella ejerciera un poder magnético sobre él, se fue abriendo
paso poco a poco entre la multitud para llegar a donde ella se
encontraba, Anna empezó a sentirse nerviosa y no sabía por qué, “Él
es el hermano de Hao, estoy segura”.
Cuando llego frente a ella, su mente estaba totalmente averiada, ella se
levantó de su asiento para quedar frente a él, sus corazones
palpitaron al mismo tiempo y con la misma furia, y cuando sus miradas
volvieron a cruzarse, sintieron que no había nadie más en ese lugar,
solo ellos dos, que el tiempo era eterno y que no deseaban despertar del
sueño, si es que en realidad era un sueño.
-Veo que ya conociste a mi esposa, Yoh- dijo una voz sacándolos de su
ensoñación.
Ambos volvieron su vista hacía de donde provenía la voz, parado, cerca
de ellos, Hao Asakura les sonreía animado.
-¿Tu... esposa?- murmuró sorprendido y volvió a mirarla una vez más,
no lo podía creer, esa belleza de mujer era la esposa de su hermano,
ella era de quien se iba a burlar, |