Una nueva forma de amar

By Xris

Capitulo 8

Mi destino

Un ruido estrepitoso interrumpió la tranquilidad de la casa. No lograba distinguir cual era el suelo y el techo, ambos pasaban ante sus ojos en fracciones de segundos.  Ahora no pensaba, solo era un bulto que rodaba escaleras abajo.

Un fuerte golpe anunció que había llegado al final de su travesía por las escaleras.   Al llegar abajo su mirada era borrosa, todo daba vueltas.  Intentaba moverse pero todos los músculos que conocía le dolían y no dudaba el haberse fracturado algún hueso.

Ahora podía decir con exactitud, cuantos escalones  había en las escaleras, cuales eran más grandes y cuales necesitaban reparación… los había conocido muy de cerca.   Sin embargo era lo único que quedaba en su mente, ya que no recordaba que pasó, ni siquiera quien era, todo era muy confuso hasta que…

-¡Eres un idiota Yoh Asakura!- fue lo único que escuchó seguido de un fuerte portazo.

Bueno, por lo menos esas palabras lo regresaron a la realidad, ahora recordaba que se llamaba Yoh Asakura… y que era un idiota.   Todo fue tan rápido que no podía explicarse que había pasado, solo podía pensar en algo… el resentimiento y dolor en las palabras de Anna… dolor provocado por él.

Algunas cabezas se asomaron curiosas por el escándalo.  Todos los habitantes de la casa estaban acostumbrados a los gritos de la itako, así como los constantes castigo para Yoh, pero eso no restaba la curiosidad de ver la nueva pelea.

Dos cabezas que muy apenas salían del marco de la puerta cuchicheaban…

-¿Qué habrá pasado esta vez?- preguntó Pillika, quien compartía cuarto con Tamao.

-No lo se, pero la señorita Anna se escuchaba muy molesta…- tan solo en recordar la voz de la itako, la chica rosada temblaba.

De la puerta de la cocina de asomó Horo Horo… quien en su boca traía un emparedado y saltaba con dificultad ya que estaba completamente amarrado con una camisa de fuerza.  Saltaba hacia la dirección de Yoh para saber que había sucedido…

-¿myoh  mqueg pasom ahomra? – no eran entendibles las palabras del ainu por el emparedado que sostenía en su boca.  Se acercó para ver el estado de su amigo pero el shaman de china, quien se encontraba en los baños termales y escuchó el grito, le metió el pie haciéndolo caer.

-¡Que te pasa chino!!!!, ¡¿Cómo te atreves a meterte conmigo?!!- gritaba furioso Horo Horo sin poderse poner de pie por los amarres de todo su cuerpo -¡Has arruinado mi comida!- dijo mientras miraba desolado el emparedado

-Hey Yoh, ¿Qué pasó?- dijo Ren con mirada indiferente al heredero Asakura que se encontraba aun ausente por el golpe.

-Pues… estaba en el cuarto de Anna y … - era difícil para el shaman recordar- y estaba descansando, cuando llegó y me dijo que…- de repente Yoh dejó de hablar y se congeló completamente, ya había recordado lo que le dijo Anna.

Su rostro se puso inmediatamente pálido, sus ojos se desorbitaron y empezó a tartamudear; todo había regresado a su cabeza.

-¿Y?... continúa… ¿Qué pasó?- insistía Ren mientras daba ligeras patadas a Horo Horo que se arrastraba por el piso como si fuera una oruga, intentando llegar a su emparedado. La voz del chino hizo que Yoh regresara en si, haciéndolo  reaccionar.

Todos los presentes no tenían la menor pista de lo que pasaban solo lograron ver a Yoh que subía la escaleras a gatas y torpemente por el golpe, haciéndolo lo más rápidamente posible.

Al llegar a la puerta de la Itako empezó a tocar desesperadamente…

-Anna… ábreme, tenemos que hablar- decía firmemente, y al no recibir respuesta insistió con más fuerza.

Desde el piso inferior, por la escalera estaban todos mirando con mucha curiosidad al shaman… después de todo, los días de encierro se habían vuelto tediosos y aburridos, y un espectáculo como ese era muy interesante para todos.

-Por favor Anna, anda, abre la puerta, podemos resolverlo…- rogaba Yoh  sin preocuparse en lo más mínimo en las miradas de alrededor… ahora tenía algo más importante en la cabeza… hasta que…

-¿resolver que Yoh?- una voz muy familiar sonó del otro lado del pasillo… dejando al chico helado.

-a..a..abuela…-con todo lo sucedido el shaman había olvidado por completo la presencia de sus abuelos y ahora el problema crecía más y más.

-¿Qué hiciste ahora para que se enojara Anna?- la abuela se acercaba a su nieto.

-yo..yo ...yo... nada abuela- decia mientras su mandibula temblaba, intentó sonar inocente pero el terror hacia quebrar sus palabras.

Todo el cuerpo de Yoh empezó a temblar… quería escapar de ahí, escapar de todo… pero no podía, no sabiendo por lo que ahora pasaba Anna.  Sin embargo, el terror que le tenía a la abuela era suficientemente valido para saltar por la ventana y correr sin parar en varios días.

Dio unos pasos hacia atrás e instintivamente giró la manija de la puerta… esta se abrió; o mejor dicho, nunca estuvo cerrada pero no intentó por abrirla.   Una esperanza brilló en los ojos del castaño, aún podía hacer algo… y eso era hablar con Anna.

-No es nada importante abuela. Mira, incluso ya me abrió la puerta y ahora mismo le pido disculpas- el shaman temblaba de los nervios y esperaba que sus palabras hubieran convencido a la anciana.   Con un gesto de desconfianza la señora Kino guardo silencio, luego giró para volver a su habitación…

-Más vale que te portes bien Yoh, si no yo me encargare…-  las amenazas de la abuela se perdieron detrás de la puerta… esto hizo suspirar aliviado al shaman.  Volteó hacia las escalera y ahí se encontraban todos sus amigos que al verse descubierto voltearon a diferentes lados para disimular que lo espiaban.

Yoh sonrió levemente, luego su semblante volvió a tomar seriedad, respiró hondo como si lo que aspiraba fuera valor, giró la perilla y entro en la habitación.

Al entrar encontró algo revuelto el lugar, la sacerdotisa había desquitado su enojo con todo lo se le había cruzado.    Paseo la vista por el lugar hasta que la vio… sentada en una esquina, con la mirada perdida en algún lugar del piso y sus piernas abrazadas por sus manos.  Jamás la había visto así, tan vulnerable, pero no la juzgaba… la entendía… o por lo menos eso intentaba.

Se acercó lentamente y se hincó frente a ella.   La Itako estaba tan concentrada en sus pensamientos que no lo vio llegar, y se sobresaltó cuando escuchó que el chico susurraba su nombre.

Inmediatamente levantó la vista, los ojos de la chica se llenaron de odio y empujó al shaman para que se alejara de ella.

-¿Qué demonios haces aquí?-la itako puso de pie.

-Anna, tenemos que hablar… lo de hace un momento…-Yoh se aproximó frente a ella pero no terminó de hablar porque una bofetada de la chica lo hizo callar.

-¿Cómo te atreves a dirigirme la palabra después de lo que dijiste?- a pesar que las palabras de Anna eran frías, la leve humedad en sus ojos la delataba…

-Anna… yo…-

~Flashback~

Anna se encontraba arrodillada en el piso, aun no asimilaba la noticia que Fausto le acababa de dar.  Tenía la esperanza que fuera una broma de las que últimamente acostumbraba el necromancer… pero se desvaneció cualquier posibilidad al enseñarle los exámenes.

Había mil preguntas que atacaban a la itako así como una gama diversa de sentimientos encontrados.  Todo fue así hasta que la dulce voz de su prometido la sacó de su letargo.

Con dificultad pronunció las palabras, y esperaba el apoyo del chico… con que tan solo dijera “Todo estará bien” era de mucha ayuda.  Pero para su sorpresa, lo primero que escuchó de la voz del chico fue algo que no esperaba...

-¿Y de quien es el niño Anna?- las palabras  de Yoh, fueron dichas sin pensar.  La idea aun no era registrada en la mente del chico, la sorpresa había impactado cualquier posibilidad de razonar.

El shaman no esperaba esa noticias, no sabía como reaccionar y sus impulsos lo llevaron a pronunciar esas palabras que fueron muy hirientes para la chica.

-¿Qué.. que dices?-era incredulidad lo que reflejaban los ojos de Anna, no creía que él le preguntara eso.  Una daga fría atravesó su corazón…las palabras de su prometido fueron más mortales de lo que se imaginaba.

Sintió furia, decepción, miedo, incertidumbre… todo sin llevarla al lado correcto.

-¿Cómo puedes peguntarme eso?- la voz de la chica se adelgazó un poco, temblando al final de la frase.   Era tanto dolor contenido en su pecho, que se escuchaba el eco en sus palabras.

Para mala suerte del shaman, había sido muy tarde para ver el error de sus palabras; y la herida que acababa de hacer.

Anna no lo dejó hablar y lo sacó furiosamente de la habitación, provocando que Yoh rodara escaleras abajo.

~Fin del Flashback~

-Anna, tienes que entenderme..- le dijo el chico

-¡¡¿Entender qué Yoh Asakura?!!!-  la voz de la chica era casi un grito - ¡¡¿Entender que eres un cobarde?!!, ¿Entender qué crees que soy una cualquiera?!!, ¡¡¿Qué me crees capaz de .. de... eso?!!!! –la histeria se apoderó de Anna, haciéndola hablar en voz alta y mover los brazos haciendo ademanes casi frenéticamente con cada palabra que articulaba.

-No.. no Anna, no es eso….- Yoh intentaba escucharse firme aunque su tono era comprensivo y dulce, pero eso no bastó para calmar a la Itako.

-¡No es eso!, ¡¿Entonces qué es?... Yo siempre he confiado en ti y ahora tú desconfías de mi- la chica se acercaba a él, empujándolo y recriminándole todo lo que sentía…

-Calma Anna, le puede hacer daño al bebé…-la paciencia ya estaba temblando en el interior de Yoh, quien intentaba protegerse de los esporádicos manotazos y empujones de su prometida.

-¡Cállate!!!... No lo nombres!!!- ahora la Itako respiraba fuertemente, en sus ojos habitaba la furia y un pequeño rastro de miedo al escuchar nombrar al nuevo ser en ella.

-Entiende Anna, yo no recuerdo nada de lo que pasó… no puedes culparme por dudar al saber la noticia.  Cuando me dijiste no lo recordaba!!!- ahora el exaltado era el shaman.

Era claro que la Itako había llegado al punto donde no resistió más y todas las emociones que hacían presión en su pecho por tantos días, había encontrado el momento para explotar..

-¡Porque nunca te importó!!,  ¡Yoh, nunca te he importado, siempre tus amigos eran más importantes!!!... Ni siquiera le diste importancia a que rompieran nuestro compromiso… lo olvidaste de inmediato!!!-  Ahora ambos gritaban fuertemente, y entre desesperación, furia e impotencia, dijeron cosas que herían profundamente el alma del otro.

-Claro que si me importó… ¡¿Tú que sabes de lo que sentí?!!!,  de lo que siento ahora!!!- cualquier vestigio de paciencia se había esfumado del shaman; quien se defendía de su atacante…

-¿Y lo que yo siento?!!!,  ¡¿ Y por lo que estoy pasando??!!, ¡No te imaginas por lo que estoy …-la chica no pudo terminar porque el shaman no se lo permitió.  Impulsivamente la tomó de ambos brazos empujándola a la pared.  Fue tan rápido el movimiento que no pudo reaccionar, ahora solo sentía el cuerpo de su prometido abrazado fuertemente a ella mientras la aprisionaba contra la pared.

Yoh sumió su rostro en el cuello, perdiéndose entre el cabello de la chica.  Ella luchaba por escapar, pero el shaman podía ser más fuerte que ella tan solo con quererlo, así que no la dejó liberarse de su fuerte abrazo.

-¡¿Qué demonios haces?!-  preguntó la chica totalmente encolerizada, pero un calido susurro en su oído la hizo callar.

-No me lo imagino Annita… no se por lo que estas pasando… pero lo intento entender- la voz de Yoh era tan dulce, y estaba llena de tanta verdad que era difícil dudar de sus palabras.  –Yo también estoy confundido, y el miedo me domina… pero no me puedo dejar vencer… porque tengo que ser fuerte por ti y por el bebé…- Anna seguía peleando por soltarse, pero con cada palabra de su prometido sus fuerzas iban cediendo.

-No recuerdo esa noche, pero jamás desconfiaría de ti – continuo el chico quien hacía cada vez más fuerte el abrazo –jamás pensaría esas cosas de ti… lo que dije fue resultado de mi gran estupidez y lo inesperado de la sorpresa…- Yoh percibió el aroma de la itako, el que tanto lo vuelve loco provocándole un leve temblor y que se aferrara más al cuerpo de ella.

-Si he pensado en el compromiso,  y la verdad… tienes razón, no me importa que lo rompan…- al escuchar esto de boca de su prometido sintió con el aire la abandonó y una gran presión en sus ojos los hacían arder por las lágrimas que se aproximaban.   Pero no iba a permitir que se burlara de ella de esa forma y siguió peleando para liberarse del abrazó del chico.

-¡Sueltame!- exigía la Itako, no quería seguir escuchando... la lastimaba.

-¿Sabes porque no me importa que rompan el compromiso?- preguntó el shaman, recibiendo unos cuantos empujones como respuesta.

Dentro de la itako era un caos, quería salir corriendo para no escuchar a Yoh…

-¡Sueltame!- esta vez la voz de la itako era suave y temblaba, era un sollozo contenido... era una súplica.

-Pues no me importa si los abuelos quieren romper el compromiso… por que yo creo en el destino- continuó el chico ante la sorpresa de Anna… -el destino tiene escrita mi vida junto a la tuya… así que no importa los medios… el destino siempre se cumple.-

El forcejeo de la chica disminuyo, cada vez se sentía más débil mientras en su pecho crecía una emoción.

-Por favor Annita... dejame estar aquí, juntos resolveremos esto...  todo estará bien...-  esas fueron las palabras mágicas del chico, esas eran las palabras que ella necesitaba escuchar...

Anna dejó de pelear...  y utilizó las ultimas fuerzas que tenía para aferrarse al cuerpo del shaman.  Yoh podía sentir como temblaba el cuerpo de ella... y no era de miedo ni de frio... simplemente estaba llorando, llorando en silencio.

-Tengo miedo...- Dijo para ella misma, unas palabras que se perdian en el ligero movimiento de sus labios... casi inaudibles incluso para ella... pero el shaman alcanzó a escuchar el débil susurro de Anna. Yoh subió la mano suavemente por el cuello de ella y empujó la cabeza de la itako para que se recostara en su hombro.  Enredó sus dedos en los rubios cabellos de su prometida y mientras jugaba con ellos repetía...

-Todo estará bien...- y como arrullo de cuna, la itako cayó dormida en los brazos de su prometido.

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Habían pasado varias horas, la tranquilidad reinaba la noche  junto al rítmico canto de los grillos.   El viento hacía su tarea de deslizar las nubes en el cielo, logrando así que la luz blanca de las estrellas bañaran de pureza a las almas en vela.

Después que la Itako cayera dormida en los brazos del shaman, la había recostado en su futón, dándole un breve beso en la frente.   No estaba dispuesto a dormir, tenia que pensar y cuidarla.   Se sentó junto a ella, con la vista perdida en la belleza ante él.  Era tan hermoso ver como el viento jugaba con los rubios cabellos, como la luz blanca de la luna iluminaba su rostro resaltando las finas facciones de la itako, como una muñeca de porcelana… única, inmaculada, perfecta.

Con un dedo secó el último rastro de lágrimas que quedaban en el rostro de la chica.  Después de los momentos de angustia por los que acababan de pasar, regresaba la clama, ahora Anna respiraba tranquilidad bajo el cobijo de sus sabanas, la mirada de su prometido y las palabras mágicas que repetía en sus sueños… “todo estará bien”.

Fueron segundos, minutos, horas o siglos… no sabía y tampoco importaba cuanto tiempo había quedado atrapado en el hechizo de su prometida… realmente no importaba… era feliz.

-Mi destino…- susurró con una tierna sonrisa mientras quitaba un mechón de cabello que gracias al viento se había posado en la cara de la itako.

La noche ya estaba avanzada y la temperatura bajó notablemente… lo cual hizo que el shaman despertara de su letargo y pusiera de pie para cerrar la ventana.  Antes de regresar a su lugar alcanzó a ver una sombra en el jardín…

-¿Qué es eso…?-  alguien estaba afuera, y no le costó mucho trabajo al shaman saber quien era.

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Deslizó lentamente la puerta que lo llevaba directamente al jardín.  No acostumbraba ser curioso, ni tampoco espiar… sobretodo porque a su Annita le disgustaba ese comportamiento… pero realmente estaba intrigado por la persona que vio momentos antes en el jardín.  Se disponía a salir cuando se sorprendió al sentir una mano en su hombro que lo detuvo.

-No deberías estar dormido Yoh- la voz era sumamente familiar, pero su repentina apareción lo hizo saltar un poco.

-Ese fue un gran susto Ren- dijo el castaño sin necesidad de voltear a verlo.

-Pues cualquiera que este deambulando por  la casa a media noche también provocaría un susto”- El comentario del chino provocó una leve y muy acostumbrada risa de Yoh Asakura.

-Desde la ventana vi a Horo Horo en el jardín, se me hizo muy extraño y vine a ver…- la voz de Yoh era baja, no quería despertar al resto de los habitantes de la pensión.

Los ojos de Ren se abrieron un poco más y por lo bajo dijo… - ese tonto…-

-¿eh?- preguntó el shaman inocentemente…

-es… es que… mmm… ya lo conoces, de seguro vino a saquear el refrigerador y se llevó su botín a algún lugar a devorarlo… es una bestia- era extraño ver al chino dudar, pero Yoh era tan despistado que este detalle podría ser invisible para él.

-jijijijiji… tienes razón- la risa de Yoh se hizo presente, luego se estiró y se sentó a ver el firmamento.

Ren imitó a su amigo y se sentó junto a él.   Pasaron muchos minutos en silencio.

-Como en una noche puede cambiar toda tu vida…  en un solo instante…- fueron suaves las palabras de Yoh, era obvio que en su cabeza pasaban mil ideas... y esa era su conclusión...

-¿Qué pasa Yoh?-  Era extraño escuchar hablar así a su amigo, era notable que algo le perturbaba.

-Muchas cosas, todo ha sido tan rápido que no me lo esperaba y no he reaccionado como debería…- el castaño no dejó en ningun momento de mirar las estrellas...

-¿A que te refieres?- No era bueno como confidente pero si su amigo había confiado en él para hablar no podría hacer otra cosa que escuchar... aunque por dentro quería salir corriendo, lo incomodaban estas situaciónes.

Yoh voltea a ver a su amigo con una mirada tranquila y una sonrisa calida mientras susurra…-al destino… a la grandiosa suerte que tengo en tenerlo… que tal vez no merezca pero lo agradezco con toda el alma…-

-Eres extraño… solo tu te entiendes, pero si eres feliz con eso… creo que está bien-  el chino sonrió ligeramente, aunque Yoh estuviera en problemas siempre encontraba una solución de una manera muy tranquila.

-inmensamente feliz- dijo con una gran sonrisa el heredero Asakura.

Ren se incorporó… -mejor me voy-

-ahora que recuerdo… ¿Qué haces aquí Ren?- era algo que le había extrañado a Yoh, pero con lo despistado que es el shaman, se le había olvidado preguntar.

-es…es… que  no podía dormir, y vine por un vaso de leche- con una seña el chino se despidió y desapareció en la oscuridad del interior de la pensión.

Yoh se quedó otro momento mirando las estrellas,  un profundo suspiro anticipó una gran sonrisa y hablando con los astros les dijo con voz tranquila y llena de ilusión…

-voy a ser papá –

~Notas de Xris~

HOLA!!!!!!!!!!    Ahora si tarde más de la cuenta... porque... no se,  yo tenía planeado publicar este capítulo hace dos semanas, después de haber actualizado el de Esencia de un sentir... pero que creen!!! Ese fin de semana me fui de excursión al Paricutin (es un volcan aquí en México, queda en Michoacán he hizo erupción en 1920)!!! Fue GENIAL!!! ... bueno no del todo porque subir hasta el crater del volcán fue criminal, me detenia cada 5 pasos a tomar aire... jejejejeje (a la próxima llevo mi tanque de oxigeno y varios litros de agua).  Pero al llegar es tan reconfortante,  realmente vale la pena todo esfuerzo por subir... fue como un gran premio a mi esfuerzo el ver todo desde la cima era un espectaculo bellisimo.   Bueno esto les digo porque vale la pena esforzarse por lo que más deseen, no importa cuantas veces caigas o que tan grande se vea la montaña, tienen que luchar por sus sueños ya que mientras más esfuerzo les cuesta más grande es la recompensan y la valoran mejor... pero recuerden... no olviden llevar su gatorade...jajajajajaja.

Y ese fue el Xris-consejo del dia de hoy... bueno del capítulo de hoy.

Bueno y después de eso... como les iba diciendo...  por mas que intentaba no podía avanzar en el capítulo.  Incluso iba a ser más largo porque quería terminar en la parte en la que..........   eeeeeeee que dijeron... creyeron que les iba a contar lo que pasaría??? Pues no jejejeje.  Bueno el chiste es que hasta ahorita pude publicar.

Este capitulo esta mas romanticon y dramatico que cómico, pero espero que les guste.

 

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