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La vida, a veces, nos premia de muchas maneras, circunstancias que nos hacen sentir afortunados; pero, cuando no sólo te premia, sino que también te da lo mejor, entonces uno duda de la suerte de los demás. Es por eso que, cuando uno recibe un te quiero de alguien muy especial, es el corazón quien lo agradece y el alma quien guía cada momento con aquella persona. Tener la gentileza de su ternura y de su amistad hace que uno sea la persona más afortunada, porque el cariño es la semilla que nace de aquel fruto más perfecto y saberlo cuidar es peculiar labor que espero saber cumplir. Gracias por tan noble misión Mel.
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Haces cálido el hogar del corazón
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Cuando te encontré deambulando por mi mente,
noté que mi corazón enmudecía a cada paso.
Nunca hasta entonces el sentimiento estuvo tan acompañado
y el palpitar tan presto para seguir latiendo.
Llevas el mérito de encaminar mis días
al estar presente en todos lados.
Tu amistad está guardada en el andén de mi recuerdo
y tu sonrisa enciende madrugadas a mis despertares.
Traté muchas veces de ubicar una estrella
en el umbral de mis sueños para poder buscarte
y repetir en ti mi sueño.
Entonces recreé un nuevo cielo con tu ternura,
con tu encanto y tu forma de ser.
Te vi hacer lo mismo con los demás paisajes
y al no encontrar flores, sembraste una en ti.
Es que así eres tu...
Derramas a cada paso dulzura
y nos das la grata alegría
de que estás siempre presente,
de que podemos contar contigo cuando
necesitamos de tu voz, de tu aliento.
Créeme entonces cuando te cuente
cómo es ver en los pétalos de las flores,
el rocío de tus ojos.
Créeme cuando en el alba
encuentre destellos tuyos, y al atardecer
el cerrar de tus ojos mientras intentes dormir.
Casi siempre la naturaleza acompaña
los más bellos instantes que vivimos,
pero muchos de estos momentos se deben
a personas tan lindas como tu.
Espero ser el amigo que mereces,
porque me esforzaré para lograrlo
y que en mi cariño esté siempre tu voz.
Y, porque ya mi corazón se va yendo
con alguien que siempre quise y
que me da la oportunidad de volverla a querer.
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