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El Conflicto Armado en el Suroccidente de Colombia
I. CONFLICTO ARMADO.

Constatamos que el problema del conflicto armado cada día se agudiza mucho mas, puesto que continúan los enfrentamientos los cuales han dejado numerosas víctimas, es el caso de los enfrentamientos en Miranda, Santander, Jambaló, Toribio y Totoró en el Cauca; también en Putumayo, en Nariño, en Tumaco, Guapi; en Tierradentro; producto de todo esto ha habido víctimas destrucciones, masacres, etc, mas aún fuera de estos grupos en conflicto se da también los conflictos en el ámbito familiar, la delincuencia común, el terrorismo; todo lo cual nos lleva a concluir que prácticamente estamos en guerra.

Ciertamente se ha dado en los últimos tiempos una protección de parte del estado, con un poco mas de presencia militar, es decir estando mas a atentos a los ataques de la subversión, ha creado la red de informantes y quizá un poco se ha neutralizado los ataques de la subversión, pero todo esto no quita el que el problema del conflicto armado se haya terminado sino que continúa.

Lo que quizá preocupa es que se está degradando la guerra por ejemplo; Las bombas de gas metano, a la vez que crean el pánico en la comunidad son también atentados contra la vida, otra circunstancia es por ejemplo con los paros armados, que se dieron en la María - Piendamó, el Tambo - Cauca, en el Patía se pretende bloquear toda una población sometiéndola a una especie de estado de sitio. Todo esto lleva a que la población civil es considerada, como objetivo militar con lo cual se hace insostenible la defensa de los derechos mínimos.
Crece además en el plano internacional la preocupación por Colombia, en cuanto que es el país donde más se violan los derechos humanos y Derecho internacional humanitario, el auge del narcotráfico, los graves daños del medio ambiente, esto hace que esta guerra sin sentido debe parar y que el remedio es el diálogo humanitario.

Como región Sur Occidente debemos seguir proclamando nuestros principios fundamentales de respeto a la persona humana, su dignidad inalienable sus derechos y sus deberes. Es necesario continuar con la firme convicción de la necesidad de la negociación política mediante la conciliación, él dialogo sincero y veras. Para poder llegar a tener la paz se necesita un trabajo serio por la justicia social, un desarrollo humano sostenible, una implantación de la Doctrina Social de la Iglesia..
La instauración de un orden justo nos debe conducir a una sociedad en paz pero la paz como nos dice el Santo Padre “no es ausencia de guerra” comporta una justicia mas perfecta entre los hombres.

Debemos ser testigos de esperanza y apóstoles de reconciliación en especial en las situaciones de conflicto en que vivimos, esta reconciliación nos lleva a la conversión egoísta del corazón, por un corazón tolerante para aceptar aquel que piensa diferente y actúa diferente.


II. POBREZA Y DESARROLLO.

En nuestra regional del Sur-Occidente en donde la mayoría de los habitantes se declaran cristianos es gravemente escandaloso, comprobar la situación de pobreza e injusticia en que transcurre la vida de nuestros pueblos.

Es natural que esta situación de pobreza y de injusticia se enmarca en la realidad global del país que tiene un grave retroceso a causa de la crisis económica generada por el gobierno neoliberal de los últimos tiempos, que solo ha beneficiado a unos pocos en detrimento de la mayoría de los pobres.

En nuestra región se ha incrementado la pobreza, un gran número de familias carece de los recursos básicos en los campos de vivienda educación y salud. Miremos estos datos:

- Desde 1996 el 53% de la población Colombiana en el 97 subió al 54% y hoy en el año 2002 estamos en mas de un 60%.

- Esta pobreza se agudiza mucho más en las zonas rurales pues en términos absolutos 8.806.788 personas se encuentran percibiendo ingresos insuficientes para un nivel de vida digna.

- Por otra parte en nuestra región el narcotráfico ha distorsionado la economía y ha sido un factor generador de corrupción de violencia y por tanto de destrucción social.

- Además en nuestra región vemos como el Departamento de Nariño tiene mas del 70% de su población por debajo de la línea de la pobreza, hay hambre miseria, marginación, violaciones de los derechos humanos, además de todo lo anterior la difícil situación de orden público de los Departamentos de Nariño Putumayo y Cauca que estamos clasificados como zona roja hace peor esta situación social.

- Es notorio el desempleo, el subempleo y él rebusque, por esto muchas familias han tenido que recurrir al trabajo de los cultivos ilícitos y a la delincuencia común organizada.

En conclusión hay una brecha grande entre ricos y pobres la pobreza es cada día mas crecientes, lo cual se agrava por el problema de la guerra, las fuentes de trabajo son muy escasas porque los empresarios ya no quieren invertir ni trabajar para los grupos armados, los salarios cada día son mas mininos, los productos del campo mas baratos, el costo de la vida cada día mas caro, los impuestos cada vez abundan en los pobres, estamos pues en una situación crítica, la justicia se hace por la propia mano hay una impunidad creciente.

¿Qué podemos hacer?: El Concilio Provincial celebrado en nuestra Provincia de Popayán en el año 2000 nos invita a llevar a cabo los siguientes retos:

- Una opción preferencial por los pobres.
- Crear comisiones de Pastoral Social que desarrollen ejecuten, promuevan proyectos de desarrollo integral.
- Que en todas nuestras comunidades Parroquiales haya acogida a los pobres mediante acciones concretas de asistencia y solidaridad.
- En este campo debe la Iglesia orientar y educar a las gentes mediante la promoción social no tanto dar cuanto enseñar.
- Tenemos que buscar una economía solidaria, que ayude efectivamente a los marginados, es necesario un control a los artículos de primera necesidad, que todos tengamos igualad de oportunidades, que los impuestos sean equitativos y justos, que se dé primacía al bien común. Y a los derechos primarios sobre la propiedad privada.


III. ANALISIS DE LA REGIONAL.

La Provincia de Popayán que ha realizado una gran etapa de caminar juntos por caminos de verdad de vida y esperanza, es consciente de seguir profundizando la Palabra de Dios y la Doctrina social de la Iglesia.

Juntos hemos hecho una análisis de la realidad tanto en su entorno como en el contorno, somos consientes que llevamos mas de 500 años de Evangelización y que en la década de los 90 se ha incrementado un gran ambiente para compartir las experiencias y planes de trabajo pastoral.

Este análisis que ya se ha hecho y el cual lo conocemos nos debe llevar a reflexionar lo que somos y a descubrir las luces y las sombras que nos deben mover a una conversión radical y a realizar acciones pastorales conjuntas que respondan a los desafíos actuales.

Se ve como tarea urgente el fortalecimiento de los SEPAS pues muchos de ellos carecen hasta de lo mínimo es por tanto conveniente mirar de qué manera nos vamos apoyar sobre todo en la organización de un fondo común y en él colaborarnos en lo que cada una de las regiones podamos.

Necesitamos implementar programas de desarrollo integral de promoción humana mediante la autogestión y le desarrollo comunitario.

La Campaña de la Comunicación Cristiana de Bienes cada día ha ido calando mas entre nuestros fieles pero necesita un a mejor motivación se necesita tomar conciencia que debemos dar desde nuestra pobreza.

En cada jurisdicción debe darse una capacitación de nuestros líderes laicos, mediante cursos talleres de formación.

Si bien es cierto que hoy en día las obras asistenciales de caridad en especial aquellas que crean un paternalismo no son bien vistas, creo la iglesia no puede abandonar “las obras de misericordias espirituales y corporales” ya que hay casos de nuestros hermanos más pobres en especial minusválidos y tantos limitados físicamente que no se puede desechar esta acción humanitaria.

Es necesario una tarea importante en nuestros fieles laicos el formar la conciencia política en el pueblo de Dios para que participe activamente en los procesos democráticos que busquen no-solo el establecer las causas de la pobreza y la injusticia sino él combatirlas con propuestas audaces.


IV. FORTALEZAS:

No hay duda de que en la Provincia hay signos de esperanza, constatamos el esfuerzo de nuestras comunidades por sacar adelante proyectos productivos que generen empleo, y el desarrollo integral.

Existe en nuestra regional un espíritu de solidaridad que se concretiza en gestos de apoyo y de estímulo. Tal es el caso de nuestros encuentros de Provincia en los cuales hay un recorrido de más de doce años.

Es evidente el esfuerzo de organizaciones no gubernamentales, movimientos sociales y comunidades organizadas que promueven el valor de la persona humana, sus derechos humanos y el Derecho internacional humanitario, la educación por la paz y la solidaridad. Especialmente con los desplazados.

Crece además en muchos ambientes la conciencia de rechazo a la violencia al terrorismo, la exigencia a los grupos armados para que ceceen la violencia.

Finalmente una búsqueda de la paz es voluntad del pueblo y de sus líderes.


V. DEBILIDADES.

No hay duda de en nuestra regional nos hemos olvidado del amor de Cristo y por eso la violencia constituye uno de los problemas mas aberrantes de la Región.

Esta violencia está en nuestras familias, en el Estado, en los grupos armados, en la delincuencia, en la guerrilla etc.

Esta situación de violencia se vive especialmente en el Putumayo, constamos en cauca que hay una gran mayoría de desplazados de esta región. Todo esto agravado con la fumigación de la coca y el enfrentamiento diario de los factores armados.

Otra debilidad flagrante es la corrupción administrativa, esta genera mucha violencia.

El abandono estatal de nuestra región es lamentable esto genera desempleo violencia, esto ha llevado a muchos a buscar maneras deshonestas para conseguir dinero.

El narcotráfico es otra secuela lamentable, es factor de violencia, de derroche de adquirir el dinero fácil, de la prostitución es la pérdida de los valores humanos y cristianos.

Nuestra regional finalmente debe proclamar la verdad sobre el hombre que sea reconocida su dignidad personal y tratado como un verdadero hijo de Dios.


VI. OPORTUNIDADES.

Dada la situación de violencia que por la que traviesa nuestra región que afecta a grandes núcleos sociales se necesita actitudes de compromiso concretos de acción pastoral que lleven a propiciar un cambio en mentalidad y actitudes de todos sus habitantes.


- Se necesita que en toda la Provincia y en el ámbito de las Parroquias haya una predicación y catequesis centrados en la proclamación de Jesucristo como Señor de la vida y autor de la paz.
- Crear en la Provincia y en cada jurisdicción comisiones de pastoral social que implementen programas de vida justicia y paz para que se faciliten los diálogos de las partes en conflicto promuevan mesas de trabajo sobre la paz desarrollen labores humanitarias y logren acuerdos comunitarios.
- Celebrar anualmente a semana de la paz, realizar una misión de evangelización y de expresiones de rechazo a la violencia.
- Preparar a los agentes de pastoral social para que en el campo de los derechos humanos, piensen y actúen en consonancia con los principios del evangelio y de la Doctrina social de la Iglesia.
- Frente a la cantidad de desplazados, niños abandonados, viudas, desempleados, y marginados por la violencia se necesita promover y apoyar proyectos de asistencia social, especialmente instituciones de albergue – taller para desplazados, niños abandonados, ancianos en coordinación de fundaciones internacionales.
- Se debe apoyar y organizar todo lo que contribuya a buscar alternativas de economía solidaria, crear espacios lúdicos y de correcta utilización del tiempo libre, especialmente en los niños y en los jóvenes.
- Establecer además forma de apoyo gestos de solidaridad espiritual y material frente aquellos sacerdotes que se encuentran en zonas de conflicto.
 
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