Redpsicología. Biblioteca de psicología y ciencias afines
Módulo 310
Apuntes de psicología varios
Este módulo incluye apuntes, monografías y resúmenes enviados
por alumnos universitarios a Redpsicología. Se ha modificado el formato, la
presentación y en ocasiones la ortografía y la sintaxis, pero no sus
contenidos.
Red
psicoterapéutica (monografía) Enviado por Natalia Garetto
Articulación
de conceptos psicoanalíticos extraídos de la fundamentación del programa Clínica
de Adultos (UCES) Enviado por Natalia Garetto
Varios, Apuntes de psicología clínica y psicoterapias II,
Universidad de Palermo, 2002 Envío anónimo
Varios,
Apuntes de evaluación psicológica I, Universidad de Belgrano, 2001 Envío anónimo
Varios,
Apuntes de psicología forense, 2005 Enviado por Leonor Miniño
http://www.galeon.com/pcazau Actualizado
Mayo 2008.
Red
psicoterapéutica (monografía)
Natalia Garetto
“Pensar
es dialogar con incertidumbre” Edgar Morin.
Introducción
En esta monografía me propongo
desarrollar una temática que en lo personal me parece crucial en la práctica
psicológica: la integración en psicoterapia.
Expondré en este trabajo de final de curso el
tema de la integración en psicoterapia ya que considero que el modelo dinámico
proactivo resolutivo, con el que trabaja red psicoterapéutica, y al que intento
comprender es un excelente modelo integrativo en psicoterapia.
Comenzaré el trabajo explicando el
estado actual de la psicoterapia, abordándola desde un amplio campo llamado
“Psi”, en el que intervienen profesionales psicólogos, psiquiatras,
psicopedagogos, musicoterapeutas...
Luego de contextualizado el tema,
tomaré tres vertientes posibles para el trabajo en psicoterapia: el
“procustismo epistemológico”[1],
“eclecticismo” e “integracionismo”.
Desarrollo
Creo de vital importancia comenzar
hablando de la situación actual de la psicología; ciencia un tanto particular,
ya que no posee un único objeto de estudio. Sobre esta cuestión tan importante
me explayaré luego. Como lo he aclarado en la introducción, si bien Héctor
Fernández Álvarez, autor del que me he valido bastante para el desarrollo de
esta parte de la monografía, habla de la psicología, propongo para este caso
ampliar el concepto y referirme a “campo psi”. (En el que convergen
profesionales de diferentes áreas del conocimiento científico, como expliqué
anteriormente)
Citando a Fernández Álvarez, “La psicología se
ha convertido en uno de los grandes agentes de cambio de los últimos decenios,
convirtiéndose por momentos en religión, moral y filosofía de vida. Vivimos en
una cultura psicológica, en una cultura del yo” (...) “ “La preocupación por el
yo ha usurpado el papel de la religión, como núcleo de la vida espiritual o
moral del hombre moderno”[2]
Es decir, vivimos inmersos en una
“cultura psi”, en la cual innumerable cantidad de personas son usuarios de terapias
de distinto tipo.
Muchos de estos “consumidores”
consideran a la psicoterapia como una oportunidad para el autoconocimiento y la
realización personal, no sólo una mera visita médica obligada.
Siguiendo con Fernández Álvarez
este autor enumera en el libro ya citado (“Desarrollos en psicoterapia”) las
características actuales de la psicoterapia. Las cito brevemente considerando
vital contextualizar nuestra práctica.
Masividad: la psicoterapia comienza
a ser una práctica masiva desde la década del setenta. Masiva visto desde
diferentes ángulos: por la cantidad de consultantes que acceden a este
servicio, los profesionales, no solo psicólogos que intervienen, la cantidad de
patologías que aborda, y además tomando en cuenta la cantidad de modelos que
existen en psicoterapia. Con respecto a la amplitud de patologías abordadas ya
no se circunscribe como lo hacía Freud en sus inicios a los adultos neuróticos
con cierto nivel intelectual. Hoy la atención y prevención e investigación se
extiende a todo el ciclo evolutivo humano, desde modernas investigaciones sobre
la vida intrauterina (Boris Cyrulnik) hasta la psicogeriatría (Leopoldo
Salvarezza)
Abaratamiento de la oferta:
Remitiéndome nuevamente a la época en que Freud comienza con el psicoanálisis,
la psicoterapia era un procedimiento al que accedían solamente las clases
acomodadas y era poco común. Hoy, en nuestra cultura psi, son millones los
usuarios y además profesionales(que no proceden de la misma disciplina) Por lo
tanto, este fenómenos produjo un abaratamiento de la oferta y aumentó la
accesibilidad. Una nueva tendencia es la del nucleamiento de profesionales de
distintos ámbitos en empresas prestadoras de servicios. (Un ejemplo de ello Red
psicoterapéutica)
Transparencia en las técnicas:
Siguiendo con la comparación, en los
inicios de la teoría analítica, el analista era (lamentablemente en muchos
casos lo sigue siendo) un personaje un tanto científico, un tanto místico.
Operaba envuelto en un halo de misterio, ya que el paciente no conocía en
absoluto sobre su accionar. Es más, los propios analistas admitían que si el
paciente conocía sobre la técnica conllevaba mayores dificultades para llevar
adelante el tratamiento valiéndose del concepto de resistencia. Esto es bien
sabido por todos los que estudiamos psicología en cualquier universidad del
país.
Hoy se investiga cada vez más sobre
técnicas más eficientes, sobre la empatía y las actitudes del terapeuta, pero
no son pocos los terapeutas que siguen trabajando en el hermetismo y a su vez
“procustismo teórico”.
En el siglo XXI, la práctica del terapeuta no
debería estar envuelta en esos aires de misticismo ya que los usuarios conocen
en mayor o menor medida de qué se trata el proceso psicoterapéutico y exigen se
les brinde un buen “servicio”. Un estudio realizado por Fernández Álvarez en
1995 en la ciudad de Buenos Aires reveló que el 76,3% de los encuestados
conocen lo que es la psicoterapia, un estudio similar realizado 30 años atrás
(Ferrara y Peña) reducía el porcentaje anterior a un 8 %. No he encontrado
datos más actuales para correlacionarlos, pero seguramente no sorprendería la
enorme cantidad de personas que poseen conocimientos sobre lo que es la
psicoterapia.
Otro tema, que llevaría mucho tiempo
desarrollar y no es la intención de este
trabajo es el papel de las obras
sociales y prepagas; que exigen se les informe debidamente sobre diagnóstico,
tratamiento, duración del tratamiento, evolución del paciente, y frecuencia de
sesiones.
Integración en procedimientos:
Interdisciplinariedad: la masividad
produjo que la práctica psicoterapéutica atravesara las paredes de los
consultorios, y se entremezclara con otras disciplinas. Una articulación muy
fuerte en nuestros días es la de la psicoterapia y la psicofarmacología.
(Practicada por miles de psiquiatras, y aceptada y promovida por psicólogos a
través de interconsultas) Otro ámbito también en boga es el de la aplicación de
la psicoterapia en el tratamiento de enfermedades; ejemplo muy conocido es el
de la psicooncologíoa, especialidad nueva en nuestro campo. Los ámbitos
educativo, criminológico y laboral también dan cuenta de estos fenómenos actual
de la interdisciplinariedad.
Análisis narrativo de la
experiencia: En sus comienzos la psicoterapia pretendía ofrecerse como una
variante de las ofertas médicas. Más emparentada con la biología y lo objetivo.
Recordemos a Freud por un lado con su “Proyecto de psicología para neurólogos”
y a Watson del otro lado del pacífico con sus experimentos, estudiaba a la
conducta, ya que podía ser “medible”. En la actualidad se tiende al análisis
narrativo de la experiencia que constituye una novedad en el estudio del
psiquismo humano, y a partir de ello “ se ha fortalecido la idea de que sus
objetivos están centrados en asistir a las personas que padecen generando
cambios que les permitan reorganizar la experiencia por medio de una labor
constructiva en torno a los significados personales. “[3] Esta valiosísima técnica puede ser
aplicable a gran cantidad de paradigmas dentro del campo de la psicoterapia. La
narrativa, es una visión más holística y cultural, va del por qué al cómo el
paciente organiza su experiencia.
Procustismo teórico, eclecticismo e
integracionismo: tres caminos posibles.
El discurso científico es una
realidad que se va revisando cada tanto, se hacen ajustes, cambios. Diferente
es la ortodoxia: adherir incondicionalmente, dogmáticamente, a una perspectiva,
de esta manera se niega la esencia misma de lo científico. Todos los
profesionales de la psicoterapia debemos defender nuestra práctica como
científica y obrar en consecuencia.
Planteo estos tres caminos
alternativos, podrían ser otros, la selección es a los fines de organizar la
exposición.
Me valdré de un esquema extraído
del material proporcionado por el curso para ejemplificar cada una de estas
alternativas, el esquema a mi criterio es completo y claro.
|
Nivel Ontológico: Nivel Epistemológico Nivel teórico Nivel Estratégico: Nivel Operacional: |
Explica el origen del ser, desde
sus inicios al ser maduro.
Paradigma a través del cual se
produce conocimiento científico.
Para T. Kuhn, permite
generalizaciones simbólicas y marcos interpretativos comunes. Por ejemplo: qué
entendemos por salud, enfermedad, curación, ser humano, aprendizaje, etc.
Teorías que se construyen para ese
modelo, u otras teorías importadas de otros modelos que guardan coherencia con
los niveles epistemológico y Ontológico. Marco para comprender el problema.
Hacia dónde se va. Es de
importancia decisiva para el desarrollo del tratamiento.
Cómo. Es decir, qué técnicas
utilizar.
Procustismo epistemológico:
“Todo lo que nuestro modelo-
nuestro marco interpretativo- no pueda abarcar y digerir será considerado
hereje, monstruoso, despreciable, anormal, aberrante, quimérico, errado,
desleal, dañino, etcétera, y deberá ser expulsado al infierno del no-ser”[4].
Según el mito de Procusto, este personaje asaltaba a viajeros y luego los
acostaba en su lecho de hierro. Al que excedía el largo del lecho le amputaba
el excedente de piernas y al que no, lo estiraba hasta cubrir el largo
Citando a Silvia Marino, “algo
parecido sucede con los modelos con que pensamos y actuamos el mundo: toda
información que desborde o que quede pequeña es mutilada y segregada: es
desconocida”[5]
Muchos profesionales toman a los
modelos, que son construcciones teóricas, como verdades últimas. Éstos olvidan
que “teorizar es siempre, con mayor o menor grado de arbitrariedad recortar y
distorsionar, “construir”, un campo de experiencia”[6]
Aplicando el cuadro a esta
alternativa, es hermético ya que no se presta al diálogo con otros modelos
Eclecticismo:
En la actualidad el eclecticismo no
está bien definido y se presta a muchas confusiones.
Este movimiento surgió como
consecuencia de la expansión de modelos en psicoterapia.
A mi entender, consiste en
centrarse solamente en cuestiones teóricas (no siempre), estratégicas y
operacionales. Lo que funciona es llevado a la práctica, sin importar el
sustrato epistemológico y ontológico. Tomando el cuadro explicativo propuesto
solo se tienen en cuenta los niveles teórico, estratégico y operacional.
Entre las propuestas eclécticas más
elaboradas o “ serias” para ejemplificar lo explicado, podemos tomar a las de
Kelly y Larry Beutler.
Kelly (Teoría de los constructos
personales) apunta a que las personas construímos significados sobre nosotros y
sobre los demás, que deben ser modificados en terapia. El eclecticismo en este
autor tiene que ver con que se elige la técnica más óptima según la etapa del
proceso terapéutico.
Por su parte, Larry Beutler propone
seleccionar las técnicas más efectivas teniendo en cuenta al paciente. Lo
evalúa según polaridades: síntoma- conflicto, directividad- autodirección,
según grado de stress, gravedad del problema, estilo de afrontamiento y
reactancia.
Integracionismo:
Existe una concatenación lógica en
los niveles explicitados en el cuadro. Los modelos integrativos están abiertos
al diálogo con otros modelos y predispuestos a la inclusión de elementos que
respeten su coherencia interna.
Modelos integrativos son por
ejemplo, los de Paul Wachtel, Fernández Álvarez y Ernesto César Liendo (los dos
últimos argentinos)
El modelo propuesto por Liendo es
un “intento de considerar la amplia gama de determinantes que actúan sobre las
situaciones humanas, trabajando con recursos flexibles que operen sobre
diferentes dimensiones del problema, ubicándolas en el contexto personal,
familiar, institucional, social, cultural”[7].
Recursos flexibles, pero coherentes al paradigma.
Ejemplifico tomando algunas
cuestiones básicas del modelo de Liendo:
Nivel Ontológico: toma la idea de
psiconormogénesis de Maturana (biología del conocimiento y biología del amor)
Lo “normal” es lo que actúa según su designio. El designio(diseño) humano tiene
que ver con cómo construimos conocimientos y las limitaciones para ello. Además
postula que somos seres de la emoción que buscamos la proximidad de otros seres
vivos. Es decir, lo humano surge y se desarrolla en el amor (cercanía como
apego)
Nivel epistemológico: la salud
mental, entonces, se logra cuando se dan las condiciones óptimas (apego seguro,
entre otros) para que el ser humano actúe según su designio.
Algunas generalizaciones simbólicas
del paradigma:
Salud Mental: “tendencia a
enfrentar, comprender y resolver con lucidez intelectual, fortaleza emocional
y/o destreza instrumental los problemas relevantes que plantean la realidad
objetiva y subjetiva. De manera tal de asegurar la supervivencia y de producir
libertad y felicidad posible para sí mismo y para los demás aún en las
condiciones más desfavorables. “[8]
Enfermedad mental: _“tendencia a
escapar, por poca lucidez, debilidad o torpeza, de los problemas relevantes que
plantean la realidad objetiva y subjetiva, y por lo tanto a producir una
supervivencia muy precaria, con la esclavitud e infelicidad para sí mismo y
para los demás aún en las condiciones más favorables”[9]
Nivel teórico: En el mito de Ulises, H Kohut,
toma al mito de Edipo Rey (Freud) y lo reformula. En síntesis, pasa de la
rivalidad edípica a la cooperación intergeneracional, Para Kohut lo normal es
la colaboración intergeneracional y lo anormal la lucha intergeneracional.
“ De acuerdo a Kohut la conducta
norma paterna / materna sería el orgullo ante el asertivo self del hijo/a
mientras que su desviación corresponde a una conducta competitiva o seductora.
Cuando los padre reaccionan de esta última forma es cuando emerge el drama
descripto por Sófocles, y los componentes sexuales y agresivos hacen su
aparición”[10]
La noción de psiconormogénesis de
Maturana: lo normal es lo que actúa según su designio, por lo tanto el
conflicto no es estructurante en el psiquismo humano. Todo ello, concluye en la
idea de que este modelo no está focalizado en la enfermedad, sino en la salud.
(existen aportes de la biología, la antropología, la etología, la sociología y
la psicología que lo avalan)
Otras teorías a mencionar son la
teoría de la negociación, los portes de la teoría narrativa, los conceptos de
drama, melodrama, inversión, entre otros.
Nivel Estratégico: Diseño del plan
a seguir. Es decir, tomando los recursos y administrándolos de manera óptima
para alcanzar los objetivos propuestos.
Nivel operacional: suplementación,
complementación, recalificación, reprotagonización, técnicas extraídas de
modelos narrativos (Ej: externalizar un problema mediante un cuento).
Conclusiones
Ampliando un poco la perspectiva,
“el campo psi” está en boga. Mucho se habla de ello en charlas de café, en los
medios de comunicación, en el ámbito familiar. Casi todo el mundo de alguna u
otra forma toma contacto con este fascinante mundo.
Muchos Son los esfuerzos que se
están realizando para mantener este ámbito dentro de lo científico. Este punto
es de vital importancia a mi entender. Todos los profesionales de este ámbito
debemos mancomunar esfuerzos para que se investigue, se dialogue entre
escuelas, se trabaje profesionalmente y se brinde un servicio de excelencia a
los usuarios del mismo.
Tomando mi humilde propuesta,
“procustismo teórico, eclecticismo e integracionismo: tres caminos posibles”,
confieso que adhiero a lo integrativo, ya que considero que posibilita el
enriquecimiento profesional y personal, el diálogo, y como he explicado la
esencia misma de lo científico. Lo maravilloso de los modelos integrativos es
que posibilitan todo lo recién enumerado, pero al mismo tiempo cuentan con una
“base segura” a la cual podemos acudir para reflexionar, y así sostener un
trabajo coherente. En lo persona, me sería prácticamente imposible trabajar sin
tener un nivel ontológico y epistemológico como guía.
Contar con el cuadro de los niveles
ontológico, epistemológico, teórico, estratégico y operacional, proporcionado
en las clases, me resultó útil como guía para esta exposición y para ordenar mi
propio paradigma.
Bibliografía
consultada:
Beutler,
L. Harwood, M” Psicoterapia prescriptiva”- (traducción) Universidad de California.
Santa Bárbara
Boris
Cyrulnik. “Los patitos feos” Editorial Gedisa. España 2006
Ernesto
Rathge. Material de guía expositiva. Curso de Psicoterapias Resolutivas
Focalizadas1º Nivel.
Héctor
Fernández Álvarez. “Desarrollos en psicoterapia” Ed. De Belgrano.
Buenos Aires 1997.
Silvia Marino. Artículo: “Psicoterapia como
epistemología” Curso de Psicoterapias Resolutivas Focalizadas, 1 º Nivel.
www.redpsicoterapeutica.com.ar. Lic. Manuel del Castillo.
“Consideraciones acerca de la necesidad de integración en psicoterapia”.
Autor: Lic. Natalia Garetto. Mat. 813. Rafaela
Trabajo
final. Curso Psicoterapias Focalizadas Nivel 1
Articulación de conceptos psicoanalíticos extraídos de la
fundamentación del programa: Clínica de Adultos. (UCES)
Natalia Garetto
Algunos de los conceptos más
importantes que definen el núcleo
fundamental de la clínica psicoanalítica son: síntoma, transferencia,
repetición, posición del analista, interpretación. Siempre
tomando al caso clínico en su singularidad, interrogándolo, es decir, haciendo
hablar al síntoma para articular de esta manera algo de saber inconsciente
del sujeto ( ya que el mismo es irreductible), logrando así al final del mismo
un reposicionamiento subjetivo del paciente en torno a su deseo.
Lacan en la apertura a la sección
clínica define clínica psicoanalítica como lo que se dice en un
psicoanálisis, no en cualquier sitio, sino en un diván analítico y la cuenta que se da de ello ante otros
colegas para posibilitar la reformulación de la teoría, ya que la clínica
psicoanalítica es método de investigación y también terapéutica. Es decir que no existe clínica sin transferencia, y sin los
pilares básicos para la formación de un analista: la teoría, el análisis
personal y la supervisión. Lacan llama saber referencial al ejercicio teórico y
saber textual al derivado del texto del análisis de cada uno al saber de la
teoría que se transmite. A diferencia de la clínica psiquiátrica, en la clínica
psicoanalítica la experiencia en la clínica posibilita un cúmulo de
conocimiento nuevo y la posibilidad de reformular, resignificar y ampliar la
teoría.
El caso clínico es tomado en su singularidad;
es la clínica del caso por caso, se trabaja con los significantes de ese
paciente.
Se hace hablar al síntoma de
esta manera. Hacer hablar al síntoma implica un pasaje de síntoma como puro
goce, queja a síntoma analítico.
Lacan postula a diferencia de Freud,
que la transferencia se produce antes de la entrada a análisis, ya que
es la atribución de un saber a Otro. Ese Otro luego es encarnado en la figura
del analista que elija; este movimiento implica la puesta a punto del síntoma
para poder trabajarlo en análisis como síntoma analítico. En este síntoma
analítico se encuentra incluido el significante de la transferencia. Es decir,
el significante del analista comienza a formar parte de la economía psíquica
del paciente (se engancha en la cadena asociativa del paciente) este pasaje de síntoma a síntoma analítico y
de otro que se supone que sabe al significante posibilita trabajar con el
síntoma. A diferencia de Freud no es sobre “el médico” (Neurosis de
transferencia...transferencia como repetición), sino sobre un
significante, el del analista que representa diferentes cosas a lo largo de la
cura. Es importante aclarar que el analista es SSS sobre el sentido, imprime un sentido y una dirección.
El analista propone la regla
fundamental, argumentando que todo tiene una causa y posicionándose él mismo
como garante del psicoanálisis (de que existe un saber inconsciente)
De esta manera, el paciente
asociando libremente y el analista con su escucha (atención pareja y flotante)
se logra hacer conciente lo inconsciente, o como lo conceptualiza Lacan, se
articula una parte de ese saber simbólico inconsciente desconocido para el
sujeto (eficacia simbólica del significante) que se expresa mediante el
síntoma.
Freud recomendaba el principio de la abstinencia con los pacientes
para que no triunfe la repetición del paciente sobre el médico por sobre la
exigencia de recordar y reelaborar
(hacer hablar al síntoma)
Un análisis, no apunta a curar (a la remoción de
síntomas), a un saber absoluto, a identificarse al analista tomándolo como
ideal.
Este punto esta íntimamente ligado
con el deseo del analista, que se trata de que en esa cura emerja la
verdad propia y singular de ese sujeto. Para que el analista pueda ser guiado
por ese deseo, colocándose como objeto a
causa de deseo (tomando la fórmula del fantasma) para lograr que el analizante se
interrogue sobre el suyo, debe haber
pasado por un análisis didáctico.
Natalia Garetto
Lic en Psicología
psgaretto (arroba) live.com.ar Rafaela
Apuntes de
psicología clínica y psicoterapias II
Resumen de Varios, Apuntes de Psicología clínica y
psicoterapias II. Cátedra de Psicología clínica y psicoterapias II. Universidad
de Palermo. Buenos Aires, Año 2002.
SUMARIO
·
EXPERIENCIAS EN GRUPOS (Bion)
·
LA TEORÍA DEL CAMPO EN LA CIENCIA SOCIAL (Lewin)
·
DINÁMICA DE GRUPOS (López Yarto)
·
EL HOMBRE AUTORREALIZADO (Maslow)
·
HISTORIA DE LAS IDEAS PSIQUIÁTRICAS (Saurí)
Experiencias en grupos
Resumen de Bion W R, Experiencias en
grupos (capítulo: Revisión).
REVISIÓN
Melanie Klein muestra en su trabajo que al comienzo mismo de la
vida el individuo establece contacto con el pecho materno y, a través de una
rápida extensión del primitivo grado de conciencia, con el grupo familiar.
También enseña que la naturaleza de este contacto pone de manifiesto cualidades
peculiares, que tienen una profunda significación.
Espero mostrar que el adulto, en su contacto con las complejidades
de la vida de grupo, recurre, en forma que podría ser una regresión masiva, a
mecanismos que M. Klein describió como típicos de las fases más tempranas de la
vida mental.
El
adulto debe establecer contacto con la vida emocional del grupo en que vive y
esta tarea puede parecerle tan formidable como le parece al niño la relación
con el pecho, y su regresión revela el fracaso en satisfacer las exigencias de
esta tarea.
Una
parte esencial de su regresión consiste en la creencia de que un grupo existe
como algo distinto de un agregado de individuos y también son parte de su
regresión las características que el individuo atribuye al supuesto grupo. La
regresión le impide observar que el grupo es un agregado de individuos. De esto
se deduce que si el observador estima que hay un grupo, los individuos que lo
componen deben haber experimentado esta regresión. Recíprocamente, cuando los
individuos que componen un “grupo” (usando esta palabra para designar un
agregado de individuos en el mismo estado de regresión) por una razón u otra se
sienten amenazados por la toma de conciencia de su particularidad como individuos,
el grupo cae en el estado emocional conocido como pánico.
Aunque
sea en forma casual, todo grupo se reúne para “hacer” algo: cada miembro
coopera en dicha actividad de acuerdo a sus capacidades individuales. Dado que esta
actividad va aparejada a una tarea, se halla ligada a la realidad, sus métodos
son racionales y, en consecuencia, aunque sea en forma embrionaria,
científicos. Sus características son similares a las que Freud (1911) atribuyó
al yo. A este aspecto de la actividad mental en un grupo lo llamo Grupo de
Trabajo. Este término comprende sólo una actividad mental de una naturaleza
particular y no a la gente que se entrega a ella.
La actividad del grupo se ve obstruida, diversificada, y en
ocasiones asistida por algunas otras actividades mentales que tienen en común
el atributo de poderosas tendencias emocionales. Estas actividades, que a
primera vista parecen caóticas, adquieren cierto grado de cohesión si admitimos
que surgen de supuestos básicos comunes a la totalidad del grupo.
El
primer supuesto (de dependencia) consiste en que el grupo se reúne a
fin de lograr el sostén de un líder de quien depende para nutrirse material y
espiritualmente y para obtener protección.
El autor hace una
descripción de un grupo terapéutico en el que actúa el supuesto básico de
dependencia. Cuando el analista hace una interpretación intentando que los
participantes del grupo reconozcan que deben trabajar para resolver sus
dificultades y que el sólo hecho de asistir al grupo no les garantizaba el
éxito, la respuesta grupal fue de desconcierto y sorpresa. Uno de los
participantes contestó “Yo no necesito hablar porque sé que lo único que debo
hacer es asistir a las sesiones durante un tiempo bastante largo y todos mis
interrogantes serán respondidos sin que deba hacer nada”.
Añade
que estas reacciones dependen de que el analista es dentro del grupo el
recipiente de lo que Melanie Klein llamó identificación proyectiva, siendo
este mecanismo muy importante en los grupos.
El
segundo supuesto básico es el sentimiento de esperanza (grupo de
emparejamiento), que también se relaciona con el propósito del grupo.
Esto sucede cuando en
el transcurso de una sesión grupal se produce un monopolio de la conversación
por parte de una pareja de personas (no necesariamente de distinto sexo). Bion
menciona que estas sesiones se dieron en una atmósfera de esperanza y
expectación peculiares que las diferenciaba en mucho de otras ordinarias donde
el tiempo transcurría entre el aburrimiento y la frustración.
La
atmósfera de expectación llena de promesas es una característica del grupo de
emparejamiento. El grupo de emparejamiento es a la vez un precursor de la
sexualidad y una parte de ésta. Los sentimientos del grupo de emparejamiento
son el polo opuesto a los sentimientos de odio, destrucción y desesperación.
Para que estos sentimientos de esperanza se sostengan es esencial que el
“lider” del grupo, a diferencia del líder del grupo de dependencia y del grupo
de ataque-fuga, no haya nacido. Será una persona o idea la que salvará al grupo
– de hecho lo librará de los sentimientos de odio, destrucción y desesperación
que surjan en el propio grupo o en otro -, pero a fin de lograr esto, es obvio
que la esperanza mesiánica no debe verse realizada. La esperanza sólo persiste
cuando permanece como esperanza, haya en el grupo de trabajo una tendencia a
dejarse influenciar por el sentido de producir un Mesías, sea éste una persona,
una idea o una utopía. El problema que debe enfrentarse dentro del grupo
terapéutico consiste en capacitar al grupo para que esté conscientemente alerta
a los sentimientos de esperanza y sus conexiones, y al mismo tiempo los tolere.
El
tercer supuesto básico es que el grupo se ha reunido para luchar por algo o
para huir de algo (grupo de ataque-fuga).
Dentro de un grupo en
tal estado se aceptará a aquel líder capaz de obtener del grupo que aproveche
la oportunidad para escapar o para agredir. En un grupo terapéutico el analista
es el líder del grupo de trabajo. El apoyo emocional que él puede brindar está
sujeto a fluctuaciones en relación con el supuesto básico activo y con la
medida en que sus actividades se ajusten a lo que se requiere de un líder en
esos diversos estados mentales. En el grupo de ataque-fuga el analista
encuentra que sus intentos para aclarar lo que está sucediendo se ven
obstaculizados por la facilidad con que aquellas propuestas que expresan odio a
toda dificultad psicológica, o bien los medios por los cuales ésta puede ser
eludida, obtienen apoyo emocional.
Características comunes
a todos los grupos de supuesto básico
La función del grupo de
trabajo está siempre en relación con un supuesto básico, y sólo con uno. Aunque
la función del grupo de trabajo pueda permanecer inalterable, el supuesto
básico implícito en sus actividades puede cambiar frecuentemente. Pueden
producirse dos o tres cambios en una hora, o bien el mismo supuesto básico
puede predominar durante meses.
Las emociones asociadas
con el supuesto básico pueden ser descritas con los términos usuales: ansiedad,
temor, odio, amor y otros similares. Pero las emociones comunes a cualquiera de
los supuestos básicos se influencian entre sí en forma sutil como si
constituyeran una combinación peculiar del supuesto básico en actividad. Es
decir, que la ansiedad dentro de un grupo dependiente tiene una cualidad
diferente de la ansiedad que se manifiesta en el grupo de emparejamiento, y lo
mismo ocurre con otros sentimientos.
Todos los supuestos
básicos incluyen la existencia de un líder, aunque en el grupo apareado
(emparejamiento) el líder sea no-existente, es decir, no haya nacido. Este
líder no necesita identificarse con ningún individuo del grupo; no necesita en
absoluto ser una persona, sino que puede estar identificado también con una idea
o un objeto inanimado. En el grupo dependiente el lugar del líder puede ser
ocupado por la historia del grupo.
Formas aberrantes del
cambio de un supuesto básico a otro
El cambio en la
mentalidad del grupo no necesita obedecer a desplazamientos de un supuesto
básico a otro y puede tomar ciertas formas aberrantes que dependen del supuesto
básico que esté en actividad cuando la tensión aumenta. Estas formas aberrantes
envuelven siempre a un grupo externo. Si el grupo dependiente está en actividad
y es amenazado por la presión que ejerce el líder del grupo de emparejamiento –
quizás en la forma de una idea – se conjura la amenaza provocando la influencia
de otro grupo. Si está en actividad el grupo de ataque-fuga se tiende a
absorber a otro grupo. Si el grupo de emparejamiento está en actividad, la
tendencia es hacia la escisión. Aunque esta última reacción pueda parecer
extraña hay que recordar que en el grupo apareado la esperanza mesiánica (ya se
trate de una persona o una idea) debe permanecer en el plano de lo
irrealizable. El núcleo de la cuestión reside en que una idea nueva amenaza
reclamar evolución, y los grupos de supuesto básico están incapacitados para
tolerar dicha evolución.
El grupo especializado
de trabajo
Existen algunos grupos especializados
de trabajo, sobre los que Freud ha llamado la atención, aunque no les diera tal
nombre, cuya tarea es especialmente proclive a estimular la actividad de un
determinado supuesto básico. El Ejército y la Iglesia son señalados como dos
grupos típicos de esta naturaleza. Una iglesia tiende a verse interferida por
fenómenos de grupo de dependencia, y un ejército muestra una propensión similar
por los fenómenos del grupo ataque-fuga. Pero debe también considerarse la
posibilidad de que esos grupos reciban un impulso que parta del grupo principal
del que forman parte, cuyo propósito específico consista en neutralizar al
grupo de dependencia y al grupo de ataque-fuga respectivamente, y de esa manera
impedir que la función del grupo de trabajo, del grupo principal, se vea
obstaculizada por aquellos.
Si el grupo
especializado de trabajo no enfrenta, o no puede hacerlo, los fenómenos del
supuesto básico que son de su incumbencia, las funciones de grupo de trabajo
del grupo principal estarán viciadas por la presión que ejercen dichos
supuestos básicos.
Dentro del pequeño
grupo terapéutico cuando el grupo de dependencia está en actividad, existe la
tendencia a producir un subgrupo que toma sobre sí la función de interpretar
ante el grupo al líder del grupo dependiente, representado generalmente por el
analista.
Dentro del grupo de
ataque-fuga existe un subgrupo que desempeña una función similar. Si el
analista resulta material reacio, está expuesto a evocar aquellas reacciones
que anteriormente se han descrito como asociadas a la amenaza que representa
una nueva idea.
Relación entre un
supuesto básico y otro
Es evidente que ninguno
de los tres supuestos básicos alivia el temor del grupo y sus emociones; de
otra manera no se produciría ningún cambio de un supuesto básico a otro, y no
se formarían los correspondientes grupos especializados de trabajo. Cada uno de
los tres supuestos incluye la idea de un líder. El grupo ataque-fuga muestra un
total desconocimiento de la comprensión como técnica. Todos sus miembros se
oponen al desarrollo, que en sí depende de la comprensión. El grupo de trabajo,
por el contrario, reconoce ambas necesidades: comprensión y desarrollo.