La fachada cantábrica posee características diferentes, por causas morfológicas, climáticas y geológicas, que hace que la misma situación de explotación de la tierra, tome características particulares, regionales. Asturias se encuentra integrada dentro del sistema de explotación de Roma, desde el Altoimperio, con diversidad entre unas zonas y otras de la región. La más explotada, la zona occidental (entre el Narcea y el Eo, es base de la explotación minera aurífera hidráulica, lo que conlleva una gran infraestructura, pero siguiendo un sistema castreño.
En la otra mitad, existen menos explotaciones, pero ya aparecen Villae desde el altoimperio, en las que se lleva a cabo una explotación agraria, diferente de las minas (ganadera, forestal, costera...).
Donde más e deja notar el número de Villae, es en el bajo Imperio. Desde el siglo III se abandona el oro y se bascula hacia las zonas explotadas en los valles centro-orientales de Asturias. El eje central norte-sur, es donde se van a agrupar estas explotaciones en Villae.
Concretamente el eje Gigia (emplazamiento costero, semiurbano, con puerto del que salen mercancías hacia el mediterráneo) – Lucus Asturum (núcleo semiurbano, poco conocido) - Asturica Augusta (capital del conventus). En este eje, aparecen núcleos semiurbanos así como gran número de Villae: Memorana (Lena), en el entorno de Oviedo (Murias de Paraxuga), o en la zona de Veranes o Murias de Beloño.
Estos ejes de comunicación entre Gigia y Lucus Astururm, se realizan a través de los cima de los cordales de las sierras prelitorales, alejadas de las zonas de valle, que son todavía zonas de inundación. Lomas de los cordales, donde mejor se produce el tránsito, y en los que los asentamientos no eligen, por ser zonas de demasiado viento o demasiado expuestas a las inclemencias del tiempo, por lo que eligen las zonas de media ladera, que aterrazan.
Villa de Veranes. Sigue el modelo de Varrón, de situarse cerca de los ejes de comunicación pero no a su lado. (láminas 12-13). En negro aparecen las estructuras más destacadas. En rallado, las que han sido arrasadas, sólo evidentes tras las excavaciones arqueológicas. Portal motivo, lo más destacado es el aula alargada de cabecera absidiada ultrasemicircular, porque en la Alta Edad Media se utilizó como iglesia y se transmitió en el nombre de Torrexón de San Pedro, con tradición de iglesia.
En el siglo XIX, Manuel Valdeón se interesó por estos restos, y realizó la extracción de algunos de sus mosaicos. En los 60, Manzanera se hizo cargo de nuevas excavaciones y se presentaron estos restos como los de una iglesia paleocristiana. Al ver esta planta, coincide con las de este tipo que aparecen en iglesias de esta época (láminas 16 -3-), con las esquinas interiores curvas. Al lado, aparecen los restos de una estructura octogonal que se interpretó como la de un baptisterio.
Excavaciones posteriores de Mauro Olmo, pusieron en entredicho las conclusiones de anteriores excavaciones, y calificó a Veranes como una villa, en la que esa aula, denominada hasta entonces basílica, conformaría una de las tantas salas absidiadas, que ya se han visto en otros tantos ejemplos de Villae Bajoimperiales, y sería un Oecus. Con posterioridad, la sala en cuestión, si se transformó en iglesia, per oeste uso no se hace efectivo hasta la tercera o cuarta fase de ocupación de Veranees, es decir, hasta el Alto Medievo.
Las excavaciones se encuentran en un estado incipiente, en el que no se conocen todos los aspectos de la villa, pero paree que la parte conocida, se corresponde con la parte residencial y la termal. No parece que tenga peristilo. En el siglo IV tiende a ser un ejemplo de Villa bloque. La zona termal sería la que queda enfrentada a la sala absidiada, y es la que se corresponde con las dos estructuras, en cuyo centro existiría otra habitación cuyos muros fueron arrasados. Destaca también una sala rectangular embutida en el muro, que parece ser una piscina o natatorio de uso de agua fría.
El edificio está construido con paramento a base de mampostería, muy irregular, así como el uso de lajas, que recuerdan al sistema tradicional de castros, prerromano, si bien, en lagunas parte aparece sillería, como en la zona externa del ábside, en el que adosado al mismo, aparecen columnillas perfectamente escuadradas, que se deben a añadidos posteriores, altomedievales, cuando esta sala se convirtió en iglesia. En el siglo IV, los muros se revocaron con frescos, con pinturas a base de colores planos, sin figuraciones. Junto al aula se abre un corredor, que en su parte alta, hace un quiebro, donde unas escaleras, son el resultado de adaptar el edificio a la pendiente.
El área termal, se inicia a un lado, con la zona caliente (Caldarium), en el que aparece un Praecurnium, en el que la habitación se divide en dos por pequeños contrafuertes adosados al muro. Uno de ellos se dedicaría a baños y otro a vestuario. En medio estaría la zona templada, y al otro lado el frigidarium. La sala octogonal, así como es posible que la sala absidiada, formarían también parte de la zona termal, en esa concepción múltiple que se mantiene posteriormente en ejemplos de la arquitectura de la monarquía asturiana como Santa María del Naranco.
Al norte aparecen toda una serie de edificios incompletos, que debieron ser en los primeros momentos de ocupación, un área doméstica, que sufre una transformación importante en los siglos VI-VII y se convierte en zona metalúrgica para elaborar hierro procedente de una mina de las inmediaciones. Indica esto que, en esta época, hasta la Edad Media, lo que había sido una Villa señorial, también se transforma, cambiando la orientación económica y perdiendo cada vez más su carácter de residencia señorial.
En los siglos VIII-IX, se lleva a cabo la definitiva transformación, pierde el carácter residencial, para pasar a ser una iglesia. Es el momento en el que se adapta el aula a iglesia y se reforma también todo el espacio. Las zonas próximas a la misma (zona termal, metalúrgica, aparece llena de tumbas. Es también el momento en el que el muro del espacio central termal se arrasa y la disposición de la zona ante la iglesia se transforma, ya que el pasillo transversal a la misma, se rompe con una nueva visión longitudinal.
En el siglo XII, esta iglesia por restauración eclesial, denominada por las fuentes de Santa María, pierde importancia, hasta que se abandona completamente.
Murias de Beloño. (lámina 12) Se encuentra cerca de Veranes, a unos dos kilómetros siguiendo el eje de los cordales. Es posible que en el siglo II ya exista algún tipo de asentamiento en esta zona, que sacaron a la luz, estos restos tardoantiguos en la década de los 50. Como se puede comprobar, muchas de las excavaciones realizadas en Villae asturianas son de hace medio siglo. Está formado por tres conjuntos, en los que se pueden ver las diferentes funciones de cada uno. A la izquierda, con una estancia muy gruesa, posiblemente un torreón, representaría la Pars Pecuaria. En el centro, con forma de U, estaría la Pars Dominica, y a la derecha, la zona termal, la más pequeña, dejando un espacio medio, de patio abierto, debido a que no posee un peristilo. Las termas son similares a las de Veranes, pero mucho más pequeñas. Aun así, posee todos los elementos de las Termas. La entrada de a un corredor alargado (vestuario), cuya comunicación se realiza, atravesando todas las estancias, desde la más fría a la más cálida. La primera estancia, de a una pequeña piscina de agua fría, realizada con hormigón hidráulico, que todavía hoy recoge las aguas. En el medio se llega al Tepidarium y al fondo, el Caldarium, a cuya espalda se encuentra el Praecurium, que caldea la estancia. La calefacción de las paredes es muy sencilla, se realiza por medio de huecos en la mampostería, que hacen las veces de Tubuli.
El Torrexón. Posee una función discutible. Para Francisco Jordá Cerdá, durante sus labores de excavación en Beloño, opinó que era un silo fortificado, o un torreón de vigilancia del camino. Era un espacio dedicado a establos de ganado, a cosechas, a zonas de cocina (eso se ha creído interpretar en las salas más pequeñas.
El área residencial. Es igualmente un edificio incompleto en su conocimiento. Se trata de un edificio bloque, con dos cuerpos laterales, casi exentos, transversales al eje principal del bloque central, confiriendo un carácter nobiliario al conjunto.
El resto de las Villae Asturianas ofrece una información mucho menor.
Memorana (lámina 12, centro), se excavó en los años 40. Se realizaron excavaciones de emergencia y se rescató el mosaico geométrico que se encuentra en la zona principal del Museo Arqueológico de Oviedo. Es un ejemplo de bloque sin peristilo, con distintas dependencias unidas por un corredor que lo cruza transversalmente. Se han rescatado otros mosaicos como el de Valduno, Santullano, que permiten saber que hubo edificios, pero su conocimiento es inferior ya que no se pudo reconstruir el plano. Se sabe de otros centros que pudieron albergar Villae, pero no se sabe nada más, como en el caso de La Isla, en Colunga; algunas zonas en torno a Grado, Salas, Pravia. O la propia toponimia latina (-ANA; -I; -E), si bien no todas ellas son Villae, porque indican propiedad de, y puede tratarse del fundus de un mismo propietario, cuyas propiedades están repartidas, ya que la geografía latina no es propia para los latifundios. Por otro lado, muchos topónimos son de origen medieval.
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EL MOSAICO.
Es un elemento de distinción y complemento en las Villae rústicas del mundo tardoantiguo plástico, dinámico, sujeto a influencias que nos permite ver no sólo las formas y técnicas, sino también la mentalidad de estos propietarios rurales.
El mosaico es una forma de cubrir decorativamente las superficies arquitectónicas, sobre todo pavimentos, aunque progresivamente, por influencias cristianas, pasará a paredes y bóvedas. Se trata de una superficie construida con pequeñas piedras o Teselas, de diferentes rocas, como la caliza, para lograr colores blanco y negro; terracota para los rojos y pasta vítrea para los tonos verdosos, azulados; e incluso láminas de oro para representar joyas, etc.
La palabra mosaico o Opus Musivum, procede de una inscripción dedicad a las musas (Musaeum), realizada con fragmentos de bloques marmóreos. En su confección intervienen dos operario: uno el Musivario, que es el que se dedica a trazar la decoración y el Teselario, que es el que ejecuta, corta las teselas.
¿Cuál es su origen?. En época Republicana (S.III a.C.). Otras técnicas asociadas configuran el Mosaico clásico y el tardoantiguo. Evolución técnica:
Opus Sectile. Consiste en una superposición de losetas rocosas geométricas, llamadas Crusta, que se encajan y crean las diferentes formas o módulos geométricos. Su origen se vincula a Italia, en el siglo II a. C., en época Republicana. En Hispania se difunde en el siglo I d.C., en época flavia-antonina.
Opus Signinum. Realizado con incrustaciones de Teselas blancas o de diferentes colores. Mezcla de mortero con ladrillo o tégula molida, que le confiere un color rojizo, al que se incrustan trozitos de piedra, teselas, que dejan parte del signinum a la vista. Es una técnica intermedia, que desarrolla de formas geométricas sencillas: octógonos, círculos, polígonos combinados... Las teselas son casi siempre de color blanco aunque también hay negras. Aparecen en época republicana, tanto en Italia, como en el norte de Africa, entre los siglos III y II a.C.. A Hispania llegan en época de Augusto, aproximadamente en el siglo I de nuestra era, encontrados en la Tarraconense.
Opus Teselatum. Es el mosaico propiamente dicho. Se trata de una obra hecha con una primera preparación con núcleo de piedra; después se superpone una capa de grava y una capa de mortero, que actuará como soporte, cuya capa superficial es una lechada muy líquida donde se van insertando a mano las teselas. S u origen es antiguo, más o menos como los anteriores, apareciendo en Oriente, Sicilia y la Campania en el siglo III-II a.C. aunque en casos muy contados, aunque es a partir del siglo I d.C., en época flavia, cuando se distribuye por toda Italia, dentro del Helenismo predominante (Pompeya, Herculano), y que se caracteriza por su gran calidad técnica. Suele ser parietal más que de pavimento, con un tratamiento de temas mitológicos, casi de forma pictórica, con unos colores y estilos muy barrocos observables en sus elementos arquitectónicos y uso de láminas de oro. En Hispania , el Opus Teselatum también se difunde durante el siglo I d.C., siendo los primeros ejemplos en encontrarse, los de Ampurias (Sacrificio de Eugenia, pequeño mosaico de gran calidad técnica.
Lo que más se va a encontrar en el siglo I en la Tarraconense (Ampurias, Sagunto, Levante...), son mosaicos bícromos, en blanco y negro. Es lo más generalizado y habitual en casas urbanas, que es el ámbito en el que van a predominar en este momento. Son mosaicos realizados en fondo blanco, y resaltado en negro, diferentes motivos geométricos, llegando a componer combinaciones complejas que siguen un módulo repetitivo. Las teselas se alinean sólo en las franjas laterales, ya que dentro de los grupos geométricos, siguen diferentes alineaciones, concéntricas, o siguiendo los ángulos de las geometrías, para evitar que los errores desvirtúen todo el mosaico, reduciendo el error a un mínimo espacio.
Lo más normal, será encontrarnos la superficie del mosaico dividida en dos partes: la Cartela o Emblema, que acoge el motivo principal, situada en el centro, y las cenefas de decoración que rodean a este motivo central.
En el caso de una casa de Ampurias, aparece un mosaico bícromo, en blanco y negro, con motivos geométricos, ya que es una época en la que la principal decoración se encuentra en las paredes (época Augustea, siglo I d.C.). Esto no quita que aparezcan casos en los que se da cierta policromía, como un caso en cuyo emblema se dan algunos segmentos con teselas de diferentes colores.
Otra casa de Ampurias, presenta un mosaico con un emblema más amplio, pero con una composición sencilla. Se trata de una cartela cuadrada, con una composición geométrica, de diferentes colores.
En el siglo II, se desarrollan unos mosaicos, que con anterioridad lo han hecho en Italia, como en Pompeya o Herculano, en los que se desarrollan temas marinos, tanto reales como mitológicos. Se trata de mosaicos bícromos figurados, en casas urbanas de la Tarraconense y la Bética, cuya novedad es precisamente el figurativismo (animales marinos, reales y mitológicos), de influencia nilota, ya que en la cenefa que rodea la cartela del mosaico de la diapositiva, que pertenece a una casa de Itálica, posee palmeras, garzas, etc.
Casa de Itálica del Siglo II. Mantiene la tradición de fondos planos, en los que se va introduciendo, progresivamente un mayor cromatismo, con colores sumamente planos, en los que se realizan los primeros intentos de conseguir profundidad con las combinaciones de teselas de diferentes colores. La cenefa que rodea al emblema, es una orla que representa una ciudad, en perspectiva abatida, hacia fuera, plana, en la que se representa una muralla altomedieval, con puertas tríforas, esquematizaciones del Opus Cuadratum y remate de las mismas con almenas en forma de
T. Fondo blanco, con un esfuerzo de corativo en la Cartela, con figuras poligonales geométricas, medallones, nudos salomónicos y peltas (hachas griegas de doble filo, muy simplificadas).ENLACES PARA ADULTOS. SOLO PARA MAYORES DE 18 AÑOS
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