Capítulo VII

BREVE HISTORIA DE PIURA

Reynaldo Moya Espinoza

 

TOMO XII

LA REPÚBLICA

1968

                                  

 

CAPITULO VII

                 

EL GENERAL VELASCO EN EL PODER

 

Ø      Obras públicas para el Departamento

Ø      Situación política en 1968

Ø      La IPC entrega La Brea y Pariñas

Ø      El escándalo de la Página 11.

Ø      La situación económica del país

Ø      Clima golpista          

Ø      Derrocamiento de Belaúnde

Ø      Juan Velasco Alvarado

Ø      Los primeros momentos tras del golpe

Ø      El Estatuto Revolucionario

Ø      El Primer Gabinete militar

Ø      Se declara la nulidad del Acta de Talara

Ø      Toma de la Refinería de Talara

Ø      Restituyen territorio a departamento de Piura

Ø      Plan Director de Desarrollo de Piura

Ø      Crisis en la Junta Revolucionaria

Ø      Suprimen y crean Ministerios

Ø      Prisión de “Sofocleto”

Ø      Velasco se perpetúa en el poder

Ø      Capturan naves de Estados Unidos frente a Talara

Ø      Se ordena la ejecución de obras integrales de ejecución

Ø      La IPC saca millones de dólares

Ø      Savoy llega a Talara

 

 

 

Obras públicas para el Departamento

ARRIBA

El 7 de junio de 1968 se dio la ley 17037 destinado a dar ocupación a miles de trabajadores, sobre todo del campo que habían quedado desocupados por la sequía. Comprendían a Tumbes, Piura, Lambayeque, La Libertad y Ancash. Se llamaba Plan de Obras Públicas de Emergencia.

 

En Tumbes se mejoraría el sistema de regadío y se perforarían pozos tubulares en Zarumilla y Contralmirante Villar. Se asignaba 10 millones de soles.

 

En el departamento de Piura, se rectificaría y mejoraría el tramo del canal de Sechura, se perforarían pozos tubulares en el mismo sector, se limpiarían los drenes troncales del Bajo Piura, se mejoraría la red de canales de uso comunal en el Alto y Medio Piura, se continuaría la construcción de la carretera Huancabamba, Piura a San Ignacio y de Faique a Huarmaca. Se terminarían las carreteras de Ayabaca a Pacaipampa y de Ayabaca-Sínchez-Suyo. Se construirían las carreteras de Morropón-Yamango y de Morropón-Chalaco.

 

Además se desarrollarían programas de reforestación. Para Piura había una disponibilidad de 85 millones de soles. El proyecto se llamaba Plan de Obras Públicas de Emergencia.

 

Situación política en 1968

ARRIBA

El 2 de mayo de 1968 se había iniciado el premierato del Dr..Osvaldo Hercelles García, que tenía como ministro de Hacienda a Manuel Ulloa Elías. dueño del diario “Expreso”, Ulloa sucedía en el cargo al economista general Francisco Morales Bermúdez.

       

 

A medida que pasaban los meses, se iba agravando la situación política del país, reaparecían los problemas eternos de La Brea y Pariñas y se deterioraba la situación económica. En el país entero y también en el departamento de Piura se vivía en un estado de tensión grande y el malestar iba en aumento. Los diarios, con frecuencia anunciaban sucesos que conmovían la atención pública.

 

A partir de abril se supo que en el Ejército se conspiraba y la certeza se fue acentuando a medida que pasaba el tiempo. En abril, es removido el general José Rodríguez Razzeto a quien conocían como “El Machote” del cargo de Jefe y Comandante militar el  más importante del país. Se decía que Rodríguez Razzeto conspiraba y fue reemplazado por el general Alberto Maldonado Yáñez, que era también representante de la Fuerza Armada ante el Directorio de la Empresa Petrolera Fiscal.

 

La discrepancia dentro del partido del gobierno Acción Popular se acentuaron y un grupo conspicuo de partidarios de los llamados termocéfalos fue expulsado. Estos tomaron el local político del partido y la policía los expulsó. También en el Parlamento, Acción Popular se fracturó. El grupo termocéfalo con el vicepresidente Edgardo Seoane Corrales a  la cabeza se tornó el más violento crítico del gobierno.

 

También en la Unión Política Odriista ocurría algo igual. El general Odría se había desatendido de los asuntos partidarios y todo estaba encargado a su secretaria Mabel Farro, los diputados odrisias concurrían donde ella. También recibía a los magistrados, altos funcionarios, altos jefes de las Fuerzas Armadas; porque prácticamente era la que conducía el Partido y tenía gran poder político. Eso originó que le senador Julio De la Piedra, que era connotado líder de la UNO se separase y formase su propio bloque parlamentario, el GAPI o Grupo de Acción Parlamentaria Independiente.

 

El propio partido aprista, con disciplina tan férrea, sufrió muchos actos de desobediencia parlamentaria, cuando se discutió el Presupuesto de 1968.

Mientras tanto, el APRA había hecho conocer que el candidato nato del partido en las elecciones generales de junio de 1969, era Haya de la Torre. El presidente Belaúnde había dicho que respetaría la voluntad popular y entregaría el poder al elegido por el pueblo.

 

Cuando reporteros de los diarios limeños preguntaron al ministro de Guerra, el general Doig, si es que el Ejército no vetaría a Haya de la Torre en caso de que ganara las próximas elecciones, respondió que esa palabra había que borrarla del diccionario. En otra oportunidad, el ministro Doig declaró que el Ejército respaldaba ampliamente al presidente Belaúnde. Eso con relación a rumores de que se estaba conspirando. Posteriormente en una de las pocas ocasiones que el general Juan Velasco, Jefe del Comando Conjunto fue entrevistado por periodistas, declaró de que el ministro no podía hablar a nombre del Ejército y menos de la Fuerza Armada. Esto incomodó a Belaúnde que mandó a llamar a Velasco para que se explicara y en una reunión en Palacio, bastante tirante el alto oficial manifestó que el ministro no tenía un cargo militar y que el representante de la Fuerza Armada era el Jefe del Comando Conjunto o sea él.. Esto pudo servir de alerta para que Belaúnde pusiera más atención en el general Velasco, pero los problemas políticos por una parte y el asunto de La Brea y Pariñas por otro lado, parece que los distrajeron.

 

La IPC entrega La Brea y Pariñas

ARRIBA

El 25 de enero de 1968, con Decreto Supremo 7F-68 se encargaba a la Empresa Petrolera Fiscal la operación de los yacimientos de La Brea y Pariñas, pero pasó el tiempo y los funcionarios de dicha empresa, poniendo diversos pretextos no hicieron nada. Eso fue el motivo por el que la IPC siguió operando los yacimientos aún cuando por ley habían sido reivindicados.

 

En mayo, la IPC hacía circular un Memorando Informativo en el que rebatía las últimas disposiciones que había estado dando el gobierno para hacer efectivo el retorno de los campos petrolíferos a poder del Estado. La empresa extranjera mientras se ventilaba el problema, había resuelto bajar el ritmo de las operaciones de La Brea y Pariñas al más bajo límite posible.  Era un chantaje. Planteaba  la IPC que  no podía renunciar a los yacimientos sin una compensación. En realidad el Gobierno no pretendía la confiscación, sino la nacionalización,  con una compensación equitativa. A la medida de fuerza de la IPC, el Gobierno respondió disponiendo que la Belco y la GULF, enviaran todos sus crudos para su refinación a la refinería estatal de La Pampilla que hacía poco había inaugurado el Gobierno y era la más moderna de América del Sur.

De esa manera, se evitó que escaseara el petróleo y sus derivados en el país. Por lo tanto la empresa se decidió a continuar las conversaciones  con el Gobierno, en el mismo mes de mayo.

 

Como consecuencia de los problemas petroleros y políticos, el 29 de mayo renunció el Gabinete presidido por Raúl Ferrero y le sucedió el presidido por el médico Oswaldo Hercelles.

 Lo acompañaron José Jiménez en Educación, Guillermo Hoyos Osores en Justicia y Culto, Javier Arias Stolla en Salud, Camell del Solar en Trabajo, Carlos Velarde Cabello en Gobierno, Pablo Carriquiry en Fomento y Obras Públicas, Orlando Olcese en Agricultura, Manuel Ulloa en Hacienda, el general Roberto Dianderas en Guerra, el vice-almirante Jorge Luna Ferrecio en Marina y el coronel José Gagliardi en Aeronáutica.

 

El 25 de julio, el presidente de la IPC, James Dean, remitía al Gobierno un memorando confidencial haciendo conocer sus demandas para llegar a un acuerdo. Las conversaciones que siguieron, permitieron llegar en principio a un acuerdo no escrito. Eso permitió al presidente Belaúnde, anunciar un tanto precipitado, sin duda, en su mensaje del 28 de julio de 1968 el total arreglo del problema de La Brea y Pariñas y que la IPC había aceptado entregar al Gobierno los campos, instalaciones de bombeo, transporte y plantas de absorción de gas húmedo. Además la superficie del suelo, es decir, el suelo y subsuelo. Quedaría en poder de la IPC la refinería de Talara y la red comercializadora que la IPC tenía en todo el Perú. Durante un período de transición la IPC se obligaba a comprar toda la producción de crudos que la EPF produjera al operar los campos de La Brea y Pariñas.

 

En medio del grave problema económico que se vivía y la tirantez política, el anuncio del presidente Belaúnde fue una buena noticia y hubo una verdadera explosión de júbilo.

 

En Talara, como los empleados y obreros sabían que sus derechos estaban garantizados, también saludaron con mucho entusiasmo el anuncio. En el resto del departamento de Piura también hubo satisfacción y los diarios dieron la noticia con titulares a todo lo ancho de la primera página.

 

Como lo hemos manifestado, había ya en principio un acuerdo sobre la entrega del suelo y del subsuelo y de las instalaciones, pero la IPC y la EPF no habían logrado ponerse de acuerdo sobre el precio que la primera pagaría a la segunda por cada barril de petróleo crudo que le iba a comprar.

 

El presidente Belaúnde quería acelerar los trámites a fin de que los yacimientos petrolíferos estuviesen en manos de la EPF antes de que se reiniciaran las sesiones de las Cámaras Legislativas, pues podía ser atacado en el sentido de que el mensaje del 28 de julio sobre la entrega de los yacimientos por la IPC no era cierto. Por su parte la empresa petrolera extranjera, insistía en que la entrega de los yacimientos y el contrato sobre precios que debía pagar la IPC a la EPF, eran partes de un todo. El problema radicaba en que la IPC se negaba a pagar el precio que pedía la EPF.

 

Belaúnde convocó a las dos partes a reunirse en Palacio y tratar allí el problema. Fue así como se reunieron el 10 de agosto, el presidente de la IPC James Dean, el gerente general Fernando Espinosa y el abogado José Gálvez Ayarse de parte de la empresa extranjera y por la parte del Gobierno, el presidente del directorio de la EPF el ingeniero Carlos Loret de Mola y el ministro de Fomento y Obras Públicas el ingeniero Pablo Carriquiry M. Durante toda la mañana no se llegó a ningún acuerdo.

El mismo día, el diputado por Piura, Juan Aldana Gonzáles, el secretario general de la Confederación de Trabajadores del Perú, Julio Cruzado y dirigentes petroleros de Talara, visitaron a Belaúnde, el cual les reiteró que los derechos adquiridos de los trabajadores de Talara serían respetados.

 

La reunión en la tarde del día 10 entre los representantes de la IPC y del Gobierno fue tensa y Fernando Espinosa se llegó a extralimitar en sus expresiones por cuyo motivo el presidente Belaúnde botó del Palacio a los representantes de la IPC. Por mediación del ministro Ulloa se reanudaron las conversaciones el lunes 12 de agosto. El impase siguió y en pleno diálogo, Espinosa poniendo una vez más de manifiesto su carácter intemperante, abandonó intempestivamente el Palacio, en horas de la noche. Belaúnde hizo conocer entonces que era necesario actuar drásticamente, disponiendo la expropiación y toma de los yacimientos por la fuerza. Ante el cariz que tomaban los acontecimientos, el primer ministro Oswaldo Hercelles, telefoneó a las 3 de la madrugada al embajador de Estados Unidos Wesley Jones haciéndole conocer los propósitos del presidente.

 El embajador se alarmó y contestó a Hercelles que de inmediato se ponía en comunicación con los funcionarios de la IPC. El ministro Hercelles dio al embajador sólo media hora para responder, pues al amanecer del día siguiente, martes 13, Belaúnde se aprestaba a viajar a Talara para tomarla por las buenas o por las malas.

 

De inmediato los representantes de la IPC retornaron a Palacio y se suscribió un acuerdo de bases, que posteriormente se convertiría en un contrato debidamente protocolizado.Emilio Es`pinosa lo hizo de muy mala gana. Fue ese acuerdo el que dio origen al “escándalo de la página 11” que trajo graves consecuencias para el país.

 

En la mañana del 13 de agosto, Belaúnde, con el presidente del Senado Carlos Manuel Cox, el de la Cámara de Diputados Andrés Townsend Escurra, los dos apristas, con el ingeniero Pablo Carriquiry, otros ministros y el ingeniero Carlos Loret de Mola se trasladaban a Talara para el acto de entrega de los yacimientos.

La comitiva del Presidente, los representantes de la IPC y gran cantidad de trabajadores y público se reunieron en el sitio llamado “La Brea” el día martes 13 de agosto de 1968 y el notario abogado Alfonso Celi Celi, levantó el Acta de Entrega de los yacimientos petrolíferos de La Brea y Pariñas, del terreno superficial de la hacienda del mismo nombre y las instalaciones destinadas a la extracción del petróleo crudo y gas que se encontraban en dichos campos, certificando la toma de posesión por el Gobierno Peruano. Consta en el Acta, que estuvieron presentes el ingeniero Pablo Carriquiry Maurer, ministro de Fomento, el doctor Pedro Castro Suárez, Director de Bienes Nacionales en representación del Gobierno y por parte de la IPC, el señor Fernando Espinosa, norteamericano y Eliot Cattaeulla, gerente y sub-gerente de la empresa.

Los representantes de la empresa dijeron que en nombre de la IPC y del contrato del 12 de agosto, entre la IPC y el Gobierno aprobado por D.S. 080-F0, hacían la entrega formal, definitiva e incondicional al Gobierno de la República del Perú, de los yacimientos petrolíferos denominados La Brea y Pariñas, así como el terreno superficial de la hacienda de La Brea y Pariñas y las instalaciones para la extracción del petróleo y gas y todo cuanto por hecho y derecho corresponde, conforme al inventario y planes que figuran como parte integrante del citado contrato.

 

Los yacimientos y los terrenos son los mismos que figuran inscritos a foja 171 del Tomo 18 del Registro de la Propiedad Inmueble de Piura.

 

Al aceptar los representantes del Gobierno Peruano la entrega que hacía la IPC, dejaban constancia de que de esa forma el Perú recuperaba el dominio y la posesión de los yacimientos y adquiría la propiedad superficial.

 

Se dejaba también constancia de que quedaban definitivamente solucionados los reclamos y cuestiones pendientes que pudieran surgir o alegarse entre el Gobierno y al IPC, en relación a la tenencia y explotación de los referidos yacimientos y que el Gobierno Peruano quedaba como único y legítimo propietario de los mismos.

 

Cuando el Notario dio por terminado el acto, una explosión de júbilo se produjo entre los peruanos que presenciaban el acto. Menudearon los abrazos y luego vinieron los discursos. Los talareños embanderaron la ciudad y grupos de trabajadores recorrían las calles dando vivas. Con menor euforia tales manifestaciones se produjeron también en Piura, Paita y Sullana.

 

Al día siguiente el diario “El Comercio” dedicaba toda la primera página a informar sobre los sucesos. Los titulares fueron: “Flamea la Bandera Peruana, Estado tomó posesión de los yacimientos de La Brea y Pariñas”, “El Acta de Talara”, “Gerente de la EPF está a cargo de las operaciones de los campos petroleros”, “El arreglo sobre La Brea y Pariñas abre grandes expectativas futuras”.

 

El diario “Expreso” en su primera página casi no ponía textos, sino titulares con letras de grandes dimensiones, como: “La Patria rescató yacimientos, Bandera Peruana en La Brea y Pariñas”, “Belaúnde: “Un acto histórico en nombre del país””.

 

El diario aprista “La Tribuna” de Lima decía: “¡Resuelto problema de La Brea y Pariñas!”, “Cox y Townsend: “Poderes del Estado están unidos para servir al país””, “Belaúnde: “Acto pertenece a toda la nacionalidad””.

 

El diario “La Prensa”: “La IPC entregó en forma incondicional los yacimientos de La Brea y Pariñas”, “Ante pozo abierto en 1863, los recibió mandatario”.

 

“La Crónica”, decía: “Se firmó Acta de Talara: Gobierno-IPC”, “La Brea y Pariñas en posesión del Perú”.

 

El escándalo de la Página 11.

ARRIBA

Bien pronto se dejaron oír las primera voces de desacuerdo. Tanto  “La Prensa”, como el ex-presidente Odría opinaban que la EPF, no tenía capacidad técnica para operar con éxito los yacimientos. Luego la UNO, el partido del general  Odría hizo conocer su disconformidad.

El MDP, expresó sus dudas, al manifestar que no se conocían las condiciones reales del convenio. El Partido Demócrata Cristiano dijo ser partidario de la nacionalización.

El 14 de agosto se da el D.S. 086-68 FO y el D.S. 088-68 FO el 16 del mismo mes. A continuación se expiden las resoluciones supremas 0020-68 FO-PC, la 0021-68 FO-PC y la 0022-68 FO-PC, en las que se permitía la adaptación  de la IPC a la Ley del Petróleo 11780, se autorizaba a ampliar la capacidad de la refinería a 80.000 barriles diarios y añadir maquinaria para craqueo catalítico, se le otorgaba la concesión para la distribución a nivel nacional por 40 años de gasolina y aceite renovable por tiempo igual. El 22 de agosto la IPC por medio de la Petrolera Virú, solicitó a la EPF la concesión de un millón de hectáreas en zona de selva para explorar y explotar, para lo cual pagaría dos millones de soles.

Por la forma tan precipitada como se habían llevado a cabo las reuniones en Palacio en la noche del 12 de agosto, el presidente de la EPF Carlos Loret de Mola no tenía copia del Acuerdo de Bases, concertado entre él y Fernando Espinosa el representante de la IPC. Por tal motivo solicitó al Ministerio de Fomento la entrega de una copia, la misma que le fue alcanzada el 16 de agosto.

El 23 de agosto el ingeniero Carlos Loret de Mola ofrece al presidente Belaúnde un almuerzo en homenaje al feliz término del problema de la Brea y Pariñas, habiendo acudido ministros, parlamentarios y connotadas personalidades. La representación que tenía Loret de Mola ante la EPF en nombre del Ejecutivo vencía el 13 de setiembre y por haber evitado Belaúnde tocar una posible prórroga del mandato, hacía suponer que de todos modos el mandato de Loret de Mola fenecía el 13.

El 28 de agosto se ausentaba definitivamente del Perú, el norteamericano cubano Fernando Espinosa.

Mientras tanto el Congreso había reiniciado sus sesiones el 16 de agosto y ese mismo día el ministro de Fomento Carriquiry se presentó en la Cámara de Diputados y Ulloa en el Senado. Se tenía que informar sobre el asunto de la Brea y Pariñas y la situación económica. Los debates fueron violentos y entre los que más atacaban estaba la facción de A.P. llamada de los termocéfalos. El 17 y 18 Carriquiry se tuvo que presentarse en el Senado.

EL día 6 de setiembre, Loret de Mola anticipándose a su cese, renunció y arrastró al resto del directorio de la EPF a la renuncia. EL hecho causó conmoción, pues ya se sabía de profundas discrepancias entre Loret de Mola y el resto de miembros del Ejecutivo. El mismo día a las 10 de la noche viajaba al extranjero por asuntos personales el ministro de Fomento, Carriquiry.. Allá moriría como desterrado.

El 8 de setiembre el ministro Ulloa hizo una dura crítica a la EPF por TV y el 10 de setiembre Loret de Mola pagó 50 mil soles por un espacio en el canal 5 de Panamericana y en forma dramática denunció que en el contrato o Acuerdo de Bases faltaba la última página que tenía el número 11. ¿ De dónde sacó los 50 mil soles por el espacio en TV;? Nunca se supo. De acuerdo al denunciante, él había agregado de su puño y letra el precio neto del petróleo que por barril debía de pagar la IPC a la EPF. Los diarios se ocuparon a grandes titulares del asunto comentándolo de diversas maneras. El Gobierno se vio precisado a emitir el 12 un comunicado oficial que no logró convencer. El 13 de setiembre se vuelve a presentar Loret de Mola por TV en esta oportunidad por el canal 4 que se había ofrecido gratuitamente. Alentado por los enemigos del Gobierno, ya no solo denunciaba la falta de la página 11, sino que hablaba  de escamoteo, de fraude, de falsificación y de traición.

El 14, el entonces catedrático de la universidad de Ingeniería, el querecotillano Santiago Agurto  Calvo y otros ciudadanos, iniciaron acción penal contra los responsables del fraude por la desaparición de la página 11. El mismo día, los ministros Ulloa, Arías Stella y Calmel del Solar hacen una amplia exposición de los hechos y muestran pruebas ante 5 canales en cadena, con 200 radiomesoras del país.

La tensión en todo el país era creciente y todo hacía suponer que se trataba de desestabilizar al régimen. El 19 el arzobispo de Lima hace un llamado a la cordura.

Como el documento suscrito entre Loret de Mola por la EPF con la IPC en la noche del 12 solo era un simple Acuerdo de Bases y no propiamente un contrato; el nuevo directorio, concertó con la IPC un contrato definitivo, donde quedaban  plenamente establecidos, los precios brutos y netos que por cada barril de petróleo crudo pagaría la IPC a la EPF. También se indicaba la tarifa que a su vez cobraría la IPC a la EPF, por los servicios como energía eléctrica que le  brindaría. Si no hubiera existido una intencionalidad política en el escándalo y un propósito de hacer daño, el problema hubiera quedado zanjado con eso, pero no pasó así y el escándalo siguió su curso.

En la noche del pasado 12 de agosto, los técnicos de la IPC y de la EPF habían hecho un borrador de contrato que se llamó acuerdo de bases en 10 hojas de papel sellado, a máquina. Cuando tal documento fue puesto a disposición de los ministros, de Fernando Espinosa y de Loret de Mola le hicieron gran cantidad de enmendaduras. Luego, al final de la página 10, el representante de la IPC, Fernando Espinosa puso su firma, y también firmó al margen de cada página. Cuando le tocó el turno de hacerlo a Loret de Mola, firmó al margen de cada pliego dando su conformidad, pero no firmó al final de la página 10 sino que en página siguiente, la 11 que estaba en blanco, puso el valor neto del petróleo. ¿Porque firmó en la página 11 y no en la páginas 10? Todo parece que estaba premeditado Esa fue la página que se perdió y que en realidad  no formaba parte del contrato por no tener la firma de Espinosa. No pasaba de ser una nota ilustrativa y no poseía un valor contractual. En todo caso, cuando se hiciera el contrato definitivo, como luego sucedió, se podían considerar todos los detalles.

Pero el escándalo de la página 11 cumplió con su papel de destruir al régimen constitucional del presidente Belaúnde y evitar las elecciones de 1969 en las que indudablemente iba a ganar el APRA con Haya de la Torre como presidente.

Si bien, estos hechos se desarrollaban en el Lima, tenían influencia en el resto del Perú y sobre todo en Talara, donde unos cuantos meses mas tarde, volvería a ser el  centro de la atención de todo el país.

Mientras tanto, los altos funcionarios de la IPC seguían atentamente los sucesos y en el pueblo y obreros petroleros, las trapisondadas de Palacio, no les concitaban mayormente su atención. No pensaban que se estaban jugando los destinos de la IPC y de todos los talareños.

Cuando pasaron los años, se conoció que la famosa página 11 solo había sido un pretexto para derrocar a Belaúnde.

 

La situación económica del país

ARRIBA

El 2 de mayo de 1968 se inició el Premierato del doctor Hercelles, que tenía como Ministro de hacienda al economista Manuel Ulloa Elías, que sucedía en el cargo al general Francisco Morales Bermúdez.

 

El Perú vivía por entonces difíciles momentos en cuanto a su economía y a las finanzas públicas. Había un apreciable déficit fiscal, se iniciaba un proceso de inflación y la Balanza Comercial, así como la Balanza de Pagos estaban desequilibradas debido a la caída de las exportaciones, esto motivado en gran parte a que el sistema de control de cambios, mantenía al dólar en niveles ficticios con relación al sol. Era el encarecimiento de los artículos de primera necesidad lo que más creaba un ambiente de inconformidad y descontento.

 

Ulloa, por intermedio del presidente Belaúnde solicitó facultades extraordinarias al parlamento y el 20 de junio, con ley 17044 le fueron otorgadas por un plazo de 60 días, para que dictase “medidas de carácter extraordinario para dar solución al desequilibrio estructural de las finanzas públicas, para fortalecer la balanza internacional de pagos del país y para fomentar el desarrollo integral de nuestra economía”.

 

Ulloa llamó de inmediato a un grupo de expertos en tributación y en economía y reformó y modernizó el sistema tributario, metió orden a la caja fiscal, suprimió las emisiones inorgánicas de moneda nacional y estableció el tipo de cambio en S/. 43.36 por dólar.

 

Cuando Belaúnde ascendió al poder en 1963, el tipo de cambio era S/ 26.82 por dólar, lo que era una situación forzada, pues en el mercado negro o mercado libre la cotización era mucho más alta. Por el Control de Cambios, se mantuvo esta situación en los 4 primeros años y luego se dio la desvalorización del sol en 1967 que no resultó suficiente y Ulloa decretó otra más.

 

Fue sin duda un paquetazo y como tal dejó sentir los efectos negativos al principio y en forma temporal, como el incremento de la inflación, pero el desequilibrio de la balanza comercial y la de pagos fue frenada bruscamente, por el mayor valor de las exportaciones. También el déficit del sector público, bajó en forma apreciable. Los

siguientes indicadores pueden mostrar mejor esta situación:

 

 

La inflación saltó del 10.8% al 18.4% a causa del “paquetazo” de Ulloa. Por entonces parecía una carga insoportable. Lejos estaban de imaginar los peruanos que 15 años más

tarde con el Gobierno del doctor Alan García Pérez, se iba a vivir una inflación galopante.

 

            La deuda externa de $ 713’000,000.00 parecía también elevadísima y casi nos considerábamos hipotecado a los agentes económicos externos. Pero con Velasco iba a subir a 3,066 millones de dólares, con Morales Bermúdez subiría a 6,043 millones de dólares y en 1996 con Fujimori a la fantástica suma de 33,000 millones.

 

            Entre 1963 y 1966 había un dólar oficial, sujeto a control de cambios. No obstante, que en términos reales el sol peruano se iba desvalorizando. Como había escasez de moneda extranjera, apareció un mercado negro en donde el dólar se vendía a su valor real. Los importadores se beneficiaban con el dólar barato controlado, pero la producción agrícola, minera e industrial, destinada a la exportación, se perjudicaba y la paralizaba. Cuando el dólar fue reajustado primero en S/. 38.90 y más tarde S/. 43.36, una gran cantidad de artículos alimenticios que se importaban; ropa, artefactos domésticos e insumos subieron de precio y se empujó la inflación. Pero en realidad, eso no era nada para la situación que vivió el Perú entre 1987 y 1991.

 

            En el Perú, la población económicamente activa (PEA) está comprendida entre los 15 y 65 años.

 

            Cuando Belaúnde inició su período de Gobierno en 1963, la población económicamente activa llegaba a 3’257,900 trabajadores, para una población de casi once millones de habitantes. De ellos el 4%, es decir 135,000 estaban desocupados y el 96% equivalentes a 3’257,900 estaban en actividad. No había empleo pleno, pero las cifras de desocupación eran moderadas.

 

            Cuando Belaúnde fue depuesto en 1968, la cifra de desempleados se había incrementado en 100,000 personas, pero también la cifra de trabajadores había aumentado en 447,000.

 

            En el sector público en 1963 había 194,000 empleados y en 1968 se había incrementado en 60,000 trabajadores más. Se puede decir que el Estado en ese sentido no tenía grandes dimensiones, pues era la cuarta parte de lo que había en 1995.

 

            Se dan a continuación algunos indicadores económicos que explican mejor la situación:

 

Años                Desempleo       Tasa                Empleo            Empleo            Población

                                                                                              Sect. Púb.

1963                135,000           4%                  3’257,900       194,000           10’946,000

1964                143,000           4.1%               3’358,700       205,000           11’272,000

1965                151,000           4.2%               3’455,400       215,000           11’606,000

1966                200,000           5.4%               3’519,200       240,000           11’951,000

1967                252,000           6.6%               3’569,700       250,000           12’307,000

1968                236,000           6.0%               3’704,400       254,000           12’674,000

 

            Cuando el arquitecto Belaúnde inicia su mandato, el producto bruto interno (PBI), es decir, el valor de lo que producían todos los peruanos llegaba a 260,047 millones de soles, que el cambio de S/. 26.82 daban $ 9,696 millones, lo que era bastante modesto. Cuando en 1968 fue depuesto Belaúnde, el PBI llegaba a 322,048 millones de soles, que equivalían a 17,427 millones de dólares, es decir que había bajado en dólares con relación a 1963, por el hecho de que el valor del dólar era de S/. 43.36 en 1968. Eso significaba que en los años 1968 no hubo crecimiento. Los años de 1964, 1965 y 1966, el crecimiento fue notable haciendo abrigar la esperanza  de que se presentaba un futuro muy expectante.

 

            El cuadro siguiente, nos indicará con más precisión lo que pasó en esos años.

 

Años                Producto bruto Crecimiento                 Per cápita        Per cápita

                        Interno (S/.)                                                    en S/.               en $

1963                260,047 millones         4.2%                           23,857             890

1964                279,140                     7.3%                           24,702             921

1965                293,544                     5.2%                           25,305             943

1966                312,377                     6.4%                           26,350             978

1967                322,866                     3.4%                           26,249             674

1968                322,048                   -0.3%                           25,358             584

 

            Entre 1967 y 1968 no hubo crecimiento, sino más bien cifras negativas en cuanto al PBI, pero tomando como promedio los 6 años del período de Belaúnde, se experimentó un crecimiento promedio del 4.4% lo cual es fácil de apreciar pues el PBI entre 1963 y 1968 creció en 62 mil millones de soles. Se da también el promedio del Ingreso Per Cápita en soles y en dólares. En moneda nacional dicho Per Cápita aumentó, pero bajó en dólares a causa de que en 1968 se desvalorizó el sol peruano.

 

            En 1963 el gasto público era del 15.1%, es decir, que de cada 100 soles que como PBI introducían los peruanos, el Estado tomaba S/. 15.10 para mantener el aparato estatal. En los años 1966 y 1967 el gasto público llegó a 18.6% pero al asumir Ulloa el Ministerio de Hacienda impuso normas de austeridad y bajó 17.8%. Durante el Gobierno de Prado el promedio de gastos públicos fue de 12.71% pero con el Gobierno Militar de Velasco Alvarado y Morales Bermúdez, subió a la enorme cifra del 53.8% en 1980. Eso se debió a que el Estado creció enormemente con el sistema de Empresas Estatales, en gran parte deficitarias.

 

            En 1968 el malestar económico era, como es lógico suponerlo, general en toda la república, pero en ciertos lugares por ocurrir otras causas concurrentes, el problema se agudizaba. Así por ejemplo en el departamento de Piura, al desfase general se agregaba el problema de la sequía.

 

            Piura, Sullana y en mayor grado Talara, eran ciudades que en muchos aspectos eran más caras que Lima.

 

            El departamento tenía en 1967 un estimado de 837,000 habitantes que en 1968 eran de 865,000 habitantes.

 

            La población económicamente activa (PEA) era en 1968, el 28.95% de la población total.

 

            Los estados de ocupación y desocupación en el departamento de Piura, en 1968, eran los siguientes:

 

            Ocupados                               255,450                      90.00% del PEA

            Desocupados                              3,750                        1.50%

            Aspirantes a trabajador                2,830                        1.13%

            Trabajadoras familiares              18,470                        7.37%

                                                           -----------                   ----------

            PEA                                        250,500                      100.00%

 

            Es decir, que como no ocupados había nada menos que un 10%, lo que era superior a la tasa general del Perú que en 1968 era del 6%.

 

Clima golpista

ARRIBA

Desde que se inició el año 1968 se rumoreaba con insistencia, que en cualquier momento se produciría un golpe militar.

            Había muchas razones para eso. En primer término existía un motivo político, ya que las elecciones para cambiar a los Poderes del Estado se realizarían en 1969 y todo

hacía suponer que Haya de la Torre saldría triunfante, más aún contando con la complacencia del mismo Belaúnde, cuyo partido Acción Popular se había dividido en dos grupos irreconciliables.

 

          En segundo     lugar estaba el deterioro de la situación   

económica, que sin embargo, no había llegado a un grado tal que justificase un golpe militar. Otro motivo, de los más importantes sin duda, era el escándalo del contrabando en que se vieron involucrados altos mandos de la Marina y del Ejército y el mismo Jefe del Comando Conjunto, el general Juan Velasco. Por último, tenemos el problema del petróleo y el interesado escándalo que se levantó con lo de la página once.

 

            El 28 de febrero, en su número 54 el semanario satírico “La Olla” publicaba una caricatura representando a Belaúnde conduciendo un desvencijado carro, donde iban líderes de Acción Popular, del Partido Popular Cristiano, Odría y Haya de la Torre. El vehículo era detenido por un militar que decía: “Don Bela, con este carro no llegará al 69, creo que lo sacamos de circulación”.

 

            El Presidente parecía descansar en la seguridades que le habían dado los ministros de Guerra y de Aviación, generales Roberto Dianderas y José Gagliardi, de que contaba con el respaldo pleno de las fuerzas armadas. Llegado el momento, el primero falló.

 

            El 5 de setiembre, el mismo semanario “La Olla” publicaba otra caricatura que titulaba “Lío de comadres”. Aparecen en una trifulca Belaúnde, Fernando Espinosa, Loret de Mola, Ulloa, Carriquiry, Hercelles, Townsend y Cox; mientras a los lejos observan como pajarracos en un árbol, Haya y Bedoya. Dominando la escena y contemplando el lío está Velasco preguntándose: “¿Entro o no?”.

 

            Esto, y la áspera entrevista de Belaúnde con Velasco en Palacio, en la que el Jefe del Comando Conjunto  general Juan Velasco;desautorizó al ministro de Guerra, Doig, cuando éste dijo que no habría veto contra Haya de la Torre, pudieron ser motivos más que suficientes para que el Presidente tomase medidas.

 

            El 16 de agosto, el ingeniero Enrique León Velarde dijo a Loret de Mola, de parte del general Velasco, que pronto retornaría a la EPF.

 

            En setiembre, Velasco no viajó a Rio de Janeiro a la reunión de Jefes Militares del Hemisferio y envió en su lugar al general Ernesto Montagne. Los rumores seguían corriendo y se mencionaban los nombres de los generales Velasco, José Benavides, éste último Jefe de la Plaza. A fines de setiembre, todos sabían del golpe menos Belaúnde o no creía que se produjera, dadas las seguridades de sus ministros militares.

 

Derrocamiento de Belaúnde

ARRIBA

El 30 de setiembre apareció por televisión Armando Villanueva del Campo, Secretario General del APRA, retirando el apoyo al Gobierno y pidiendo la renuncia del Gabinete.

 

            Lo primero era una inconsecuencia y una insensatez, porque minar la fortaleza del Gobierno, más perjudicaba a Haya de la Torre que al mismo Belaúnde. En efecto, ya sólo faltaban 8 meses para que el Presidente entregase el poder y en cambio el líder aprista tenía toda la posibilidad de ganar. Esa oportunidad ya no se volvería a presentar para Haya de la Torre. Por la otra parte el pedir que renunciara el Gabinete fue innecesario, pues eso ya se había anunciado.

 

            En efecto, el Gabinete de Hercelles renunció el 1° de octubre y al día siguiente, es decir el 2 de octubre,  Belaúnde juramentaba otro, presidido por Miguel Mujica Gallo, que tomaría también el Ministerio de Relaciones Exteriores. En Hacienda, Guerra, Marina y Aviación, seguían Ulloa, el general Roberto Dianderas, el vicealmirante Jorge Luna Ferrecio y el general FAP José Gagliardi. Para el Ministerio de Gobierno fue nombrado Manuel Velarde, para Justicia y Culto el doctor Elías Mendoza Habersperger, en Agricultura el ingeniero Federico Uranga, para Trabajo el doctor Alfonso Grados Bertorini, para Educación el doctor Augusto Tamayo Vargas, para Salud Pública el doctor Javier Correa Millar y para Fomento y Obras Públicas el

ingeniero Javier Morales Machiavello

 

El acto de juramentación se realizó en la noche y asistió el general Velasco que tuvo una breve conversación con el Presidente.

Nada hacía presagiar que en ese momento ya estaban dictadas  las medidas para el golpe.

 

            A las 11 de la noche, tras la juramentación, Belaúnde estuvo departiendo con su hija Carito, con su secretaria Violeta Correa Millar, con el ex-ministro Sandro Mariátegui y con el Jefe de la Casa Militar, el capitán de Navío Miguel Rotalde.

 

            A las 12 de la noche, el Presidente se retiró a dormir. Mientras tanto en el Club Nacional, Miguel Mujica Gallo y sus Ministros celebraban su nombramiento, con excepción de Grados Bertorini que lo hacía con periodistas.

 

            A la misma hora, en el Centro de Instrucción Militar, se reunía el general Juan Velasco con un grupo de jefes entre los que estaba el general Ernesto Montagne.

 

            A la 1:14 de la madrugada del día 3 de octubre, el general Alfredo Arrisueño se comunicó telefónicamente con Velasco desde la División Blindada y le dijo que en esos momentos salían los tanques con varias direcciones.

 Una columna de 30 vehículos bajo el mando del coronel Rafael Hoyos Rubio, marchaban hacia Palacio. En este lugar, también la guardia estaba complotada por lo que se abrieron las puertas sigilosamente ingresando 100 investigadores. Efectivos de la Guardia Civil y de la PIP se apostaron en diversos lugares de la plaza de armas. A las 2:30 llegan los tanques frente a la puerta principal de Palacio y para prevenir cualquier resistencia disparan una ráfaga de ametralladora. Dos tanques y seis carros blindados ingresan al gran patio, con un carro de comando.

 

            Un poco antes de que ingresaran los tanques, ya Belaúnde se había dado cuenta de la situación. Con el cabello revuelto y cubierto de un abrigo, se reunió con su hija y su secretaria. Por teléfono llamó al ministro de Guerra, el general Dianderas y éste le contestó que nada podía hacer por estar rodeado en su casa con gente armada. Llamó al ministro de Marina y no estaba. Se comunico con el  ministro de Aviación, el general Gagliardi y éste le manifestó que se pondría en acción inmediatamente. El ministro fue a ver al general Dianderas y cuando trataron de impedir su ingreso, éste impuso su jerarquía. El ministro de Guerra, muy tranquilamente le respondió  a Gligiardi que nada podía hacer porque era decisión del comando.

 

            Un grupo de rangers con ametralladoras ingresó violentamente a las habitaciones del Presidente al mando de un oficial que estaba intensamente pálido. A él se dirigió el mandatario y con voz recia le dijo: “Identifíquese miserable”. El interpelado respondió: “Soy el comandante Enrique Gallegos. Tengo orden de detenerlo”. Belaúnde le increpó muy duramente y avanzó hacia el grupo. Gallegos impresionado por la majestad del Presidente retrocedió. Belaúnde dijo entonces: “¡Qué les parece, estos son los traidores de la Patria!”. Ante esta situación Gallegos da la orden de detenerlo y cuatro oficiales se lanzan, lo inmovilizan y lo sacan en vilo y en un Land Rover es conducido al Cuartel de la División Blindada.

s otros tanques tomaron con fuerza armada el local del Congreso, la Prefectura, los locales de Acción Popular y del APRA, radio Nacional, el Ministerio del Interior y las estaciones de televisión. Es decir, que se inmovilizó todo lo que pudiera dar origen a un conato de oposición.

 

            A las 5 de la mañana del día 3 de octubre, los ministros logran reunirse en el Palacio de Torre Tagle. Faltaba el Ministro de Guerra, el general Dianderas que se negó a concurrir y el de Marina, que no era localizado. Se acordó que el Segundo Vice-presidente, Mario Polar, asumiera la presidencia en lugar del Primer Vice-presidente Edgardo Seoane que se había pasado a la oposición desde hacía bastante tiempo. Se gobernaría con Decretos Supremos y se acordó destituir a todos los oficiales sediciosos.

            A las 6 de la mañana gran cantidad de PIP rodearon el Palacio de la Cancillería y luego irrumpieron violentamente en él. Los ministros con los asaltantes se trabaron en pugilato, mientras que Gliglardi era rodeado por 20 PIP.

 

            Reducida la resistencia, los ministros salieron cantando el Himno Nacional, algunos pocos transeúntes que los vieron, los aplaudieron.

 

            En el Aeropuerto Internacional había un avión de la ASPA listo a partir, que los revolucionarios habían preparado para huir en él, si el golpe fallaba o deportar al Presidente si triunfaba.

 

            A las 8 de la mañana llegó el presidente Belaúnde conducido por 3 oficiales y 20 investigadores, siendo obligado a subir al avión. El coronel Enrique Schroth Carlín que tenía el control del aeropuerto, se negó a permitir que el avión partiera por no tener órdenes de sus superiores. Se temió un contragolpe, pues el Coronel se comunicó de inmediato con los jefes de las bases aéreas de todo el país poniéndolos al tanto de la situación.

 

            El Comandante General de la FAP, el general Alberto López Causillas, no se encontraba entre los complotados y convencerlo para que aceptara el golpe como una acción constitucional de la Fuerza Armada, costó trabajo. A las 8 de la mañana ya se había integrado al grupo rebelde, por eso cuando a esa hora recibió la llamada del coronel Schroth, autorizó el vuelo a Argentina del avión ASPA.

 

            En esos momentos, sólo un hombre estaba presente en el aeropuerto para despedir al Presidente en desgracia: su padre, don Rafael, que permaneció con la mano en alto, hasta que el avión se convirtió en un punto en el cielo.

 

Juan Velasco Alvarado

ARRIBA

La deposición del presidente Belaúnde causó gran conmoción en Piura. Durante las primeras horas no se conocía quién era el jefe de la revolución, de tal manera que grande fue la sorpresa cuando se supo que era un militar piurano.           

            Juan Velasco Alvarado, había nacido el 16 de junio de 1910 en Castilla (Tacalá), siendo hijo del sanitario Juan Francisco Velasco Gallo y de doña Clara Alvarado. La madre de éste había tenido que vender chicha para subsistir.

 

            En el hogar había 11 hermanos, lo que dice bien a la claras que la familia padeció mucha pobreza. Le gustaba el juego de bolitas o de “cocos” por cuyo motivo lo apodaron “Coco”. Era introvertido y no le gustaba meterse en problemas con nadie, pero se vio en la necesidad de volverse un “trompero”, para que no abusaran de él.

 

            Su primaria la cursó en el famoso Centro Escolar 21 de la calle Cuzco, teniendo por lo tanto que recorrer gran distancia.

 

            La secundaria la hizo en el Colegio San Miguel y los dos últimos años fue muy buen alumno, pese a no disponer de libros y contar con muy pocos útiles escolares.

 

            Cuando terminó la secundaria;  con unos pocos soles, una caja de galletas y un atado de ropa, logró abordar el barco chileno “Imperio” y viajar de pavo durante cinco días. Al desembarcar en el Callao, preguntando logró llegar a la Escuela Militar de Chorrillos. Allí vio una larga fila de jóvenes, pensando que eran los aspirantes para oficiales, pero el examen para cadetes se había realizado días atrás. La fila era para los aspirantes a la Escuela de Clases. Se resignó y aprobó el examen, pero no logró vacante. Para colmo de males, le habían robado el poco de dinero que traía. Cuando se retiraba descorazonado, vio a un oficial al cual acudían varios postulantes. Preguntó por él y le dijeron que el era el capitán Huamán y que era de Piura. Animado por eso, lo abordó y se identificó como paisano. El capitán habló con el jurado y le dijeron que Juan regresara al día siguiente. La ruta a Lima la tuvo que hacer a pie por no tener dinero para el pasaje. Fue a dar a la plaza San Martín y de allí se orientó para dar con el domicilio de un primo de su padre, un señor Gallo que le dio alojamiento y comida. Durante un año estuvo de tropa, pero se preparaba para dar examen para oficial. Cuando llegaron las pruebas de castellano, el tema era escribir sobre algo que le había impresionado. Escribió sobre su odisea de Paita al Callao y sacó 20, lo cual le permitió ocupar una de las 20 vacantes que había. Salió con el N° 18. En febrero de 1934 egresó como integrante de la Promoción “Huáscar”, el primero en el arma de Infantería, pero el primero de su promoción en general fue el piurano  Enrique López Velasco del arma de Ingeniería.

 

            Sus ascensos con el mínimo de tiempo requerido se produjeron del siguiente modo:

 

            En 1937 asciende a teniente, en 1940 a capitán. En 1945 a mayor, en 1949 a teniente coronel, en 1955 a coronel, en 1959 a general de brigada y en 1965 a general de división.

 

            Durante ese tiempo había visitado en muchas oportunidades a sus familiares en Castilla y cuando era General de Brigada, fue nombrado en 1963 Jefe de Estado Mayor de la Primera Región Militar, que tenía su sede en el Cuartel Grau. Allí conoció a muchos profesores de la GUE “San Miguel” que funcionaba al frente. Todos los que por entonces lo trataron, nunca notaron que los recuerdos de su infancia pobre y llena de necesidades lo perturbasen.

 

            Cuando estaba de guarnición en Chincha, conoció a la que sería su esposa, doña Consuelo Gonzáles Posadas, activista aprista, con la que tuvo a Teresa Consuelo, María Elena, Francisco Javier y Juan Mario.

 

            En enero de 1968 asume la Comandancia General del Ejército y la Jefatura del Comando Conjunto. Al terminar el año debía pasar a retiro.

 

            Falleció el 24 de diciembre de 1977 como consecuencia de las dolencias que desde hacía tres años padecía.

Los primeros momentos tras del golpe

ARRIBA

El golpe sólo había sido un complot realizado por jefes y oficiales del Ejército sin intervención de la Marina, ni de la Aviación, por eso esas dos armas mantuvieron su fidelidad al Gobierno Constitucional; pero dominando el Ejército la situación, las otras dos armas no podían operar. Además, el presidente se encontraba deportado y el primer vice-presidente Edgardo Seoane no aparecía y había entrado en pugna con Belaúnde. Se había producido por lo tanto un vacío del poder.

No se puede callar, que  durante el golpe se puso de manifiesto mucha deslealtad pues hasta la misma guardia de Palacio estaba complotada. Criticable sin duda la actitud de Velasco Alvarado cuando horas antes del golpe estuvo en la reunión de juramentación del nuevo gabinete y conversó en forma muy amigable con Belaúnde.. Hubo traición y cobardía en la actitud del general Dianderas. ministro de Defensa.

 

            A las 4 de la mañana, el grupo de coroneles que acompañaban a Velasco habían terminado de redactar un Manifiesto a la Nación. A las 5 de la mañana cuando el Comandante General de la FAP Alberto López Causillas ingresaba al GIMP para dialogar con el Comando Revolucionario, se hizo radiar el Manifiesto, presentando a López Causillas hechos consumados. El “Manifiesto del Gobierno Revolucionario” estaba firmado por “La Junta Revolucionaria” cuyos integrantes no se identificaban.

            El Manifiesto daba a conocer que la Fuerza Armada asumía el gobierno del país. Y expresaba que poderosas fuerzas económicas nacionales y extranjeras, se habían apoderado del poder político y económico en complicidad con peruanos indignos, frustrando los anhelos populares, con lo cual la marcha económica del país había sido negativa y generado una acentuada crisis que gravitaba en el orden social y en la masa ciudadana. Aseguraba que ambiciones incontroladas se habían producido en el Ejecutivo y Legislativo, generando actos de inmoralidad que el pueblo había repudiado porque lesionaban su fe y confianza. Expresaba que en 1963 el pueblo votó por un Programa de Gobierno que era esperanza de renovación, que la FFAA apoyó, pero dirigentes y malos políticos sólo orientaron su accionar a la defensa de sus interese y de los poderosos dando paso a la indefinición, a la componenda, la inmoralidad, el entreguismo, la claudicación, la improvisación y a la ausencia de sensibilidad social. Critica y califica de inconstitucionales las facultades extraordinarias que el Congreso dio al Ejecutivo en materia de petróleo porque ello llevó a una solución que calificaban de entreguista, del problema de La Brea y Pariñas. Ofrecía que el Gobierno Revolucionario transformaría la estructura del Estado así como las estructuras sociales, económicas y culturales a la vez que mantendría la soberanía y dignidad nacionales. Respetaría los tratados internacionales y la tradición occidental y cristiana al mismo tiempo que alentaría la inversión extranjera. Al terminar exhortaba al pueblo para que unido a la FFAA luchen por una auténtica justicia social.

 

            Al amanecer del 3 de octubre, ya los diarios traían información del Golpe Revolucionario y todos a excepción de “El Comercio”, lo condenaban. En las calles,  universitarios, y grupos de manifestantes de Acción Popular y del APRA promovían protestas. En los enfrentamientos con la policía, el niño Apolinario Guerrero resultó muerto de un balazo, 20 autos destruidos y 300 personas detenidas. Los ministros de Belaúnde fueron confinados en El Potao. Todos los organismos sindicales formularon pronunciamientos de protesta. En Arequipa levantaron barricadas.

 

            Velasco había formado un Comando Revolucionario integrado por él, los generales Ernesto Montagne y Mercado Jerrín, y los coroneles Fernández Maldonado y Rodríguez Figueroa.

 

 

 

            Este comando recibió a los Comandantes Generales de la Marina y la Aviación que representaban a sus armas, que contaban también con asesores y se comunicaban frecuentemente con sus bases.

 

            Se empezó a discutir el Estatuto Revolucionario que debía de regir al próximo gobierno de la revolución. Se determinarían los fines del Gobierno Revolucionario que se llamaría “de la Fuerza Armada” para darle un carácter institucional. La forma como se constituiría la Junta Revolucionaria, la manera  de elegir al Presidente de la República durante el período del Gobierno Revolucionario y otros asuntos.

 

            Se produjo un conflicto entre las instituciones castrenses. El Ejército quería acaparar el poder y con él, el general Velasco. La Marina y la Aviación exigían que al tratar de dar a la Revolución un carácter institucional, habría que estar en igualdad de situaciones. Velasco y los jefes del Ejército se negaban a poner plazo al Gobierno Revolucionario y por lo tanto, a no señalar, ni ofrecer fecha para elecciones.

 

            El delegado de la Marina, y Comandante General de la misma, vice.-almirante Castro Mendoza, recién había llegado al CIMP a las 9 de la mañana. El primer tema que se puso a discusión y motivó un rápido acuerdo fue el de reconocer a Velasco como Jefe de la Revolución, lo que equivalía a la de Presidente del Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada. A las 10 de la mañana se produjo un impase con la Marina y el vice-almirante Castro Mendoza pidió se suspendiera el diálogo, para ir a consultar a sus almirantes. Parece que su punto de vista era irreducible por cuyo motivo la Marina lo reemplazó por el vice-almirante Raúl Ríos Pardo de Zela, que era amigo de Velasco.

 

            Durante el impase, a las 11 de la mañana, Velasco dispuso que se hiciera conocer a todo el país que él era el jefe de la Revolución. Para la ciudadanía en general, era un total desconocido, sólo en Piura se recibió la noticia con interés y simpatía. Esto era un tema oficial de conocimiento, pues en Piura ya había circulado el rumor horas antes.

 

            Con el cambio de representante de la Marina, se pudo terminar de redactar el Estatuto del Gobierno Revolucionario y Velasco, designó a sus ministros.

 

El Estatuto Revolucionario

ARRIBA

El Estatuto del Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada fue dado el mismo día 3 de octubre, antes de las 5 de la tarde. Lo firmaban el General de División Ernesto Montagne Sánchez, como Comandante General del Ejército, el Vice-almirante Raúl Ríos Pardo de Zela en su condición de Comandante General de la Marina y el Teniente General FAP Alberto López Gausillas como Comandante General de la Fuerza Aérea.

 

            El Estatuto constaba de 11 artículos.

 

            En el 1° declara que la FFAA asumía la responsabilidad de la dirección del Estado con el fin de encausarlo al logro de los objetivos nacionales, recogiendo así el anhelo ciudadano, ante el caos económico, la inmoralidad administrativa y el entreguismo de nuestras riquezas naturales.

 

            En el siguiente artículo se traza cinco objetivos, como la de transformar ka estructura del Estado, promover a los sectores menos favorecidos a superiores niveles de vida, dar a los actos de gobierno un sentido nacionalista e independiente, moralizar el país y promover la unión y la concordia entre los peruanos.

 

            En el artículo 3° expresa que la Fuerza Armada en las tareas del Gobierno estará representada por la Fuerza Armada y ésta se integrará por los Comandantes Generales del Ejército, la Marina y la Aviación. Ellos desempeñarán al mismo tiempo los ministerios de su arma respectiva.

 

            En los artículos siguientes se establece que serán los tres jefes de la Junta Revolucionaria los que designarán al Presidente de la República, que será un miembro de la Fuerza Armada. Los demás ministros serían designados por el Presidente.

            Se emitirán Decretos Leyes expedidos por el Presidente de la República, conjuntamente con los miembros de la Junta Revolucionaria y el voto aprobatorio de los ministros. Los Comandante Generales serán los más antiguos de su arma en situación de actividad.

 

            En el Estatuto del Gobierno Revolucionario, no se hacía mención de las elecciones, ni se indicaba durante cuánto tiempo iban a gobernar, lo que hacía suponer una intención de perpetuarse en el poder.

 

            En el Estatuto se puntualizaba que la Junta Revolucionaria, es decir los 3 altos Jefes del Ejército, Marina y Aviación; designarían por unanimidad al Presidente de la República que debía ser miembro de la Fuerza Armada. No se indicaba si debía ser en situación de actividad. En la redacción de este artículo tuvo especial intervención Velasco, que pasaba a situación de retiro el 31 de diciembre.

 

El mismo 3 de octubre, Velasco juró como Presidente  de la República

 

 

El Primer Gabinete militar

ARRIBA

            El Primer Gabinete fue integrado en su totalidad por militares. Posteriormente también lo compondrían civiles.

 

            A las 6 de la tarde del día 3, Velasco con sus ministros y numeroso séquito se trasladó en helicópteros a Palacio de Gobierno. Velasco no gustaba de subir a los helicópteros, pero en esta oportunidad se vio precisado  hacerlo.

 

            El juramento del presidente Velasco fue tomado por el general Montagne, el mismo que de acuerdo al Estatuto del Gobierno Revolucionario, no sólo era el ministro de Guerra, sino también Presidente del Consejo de Ministros. Luego Velasco juramentó uno a uno a sus ministros en el siguiente orden:

 

            Ministro de Guerra y Presidente del Consejo de Ministros, general de división . Ernesto Montagne Sánchez.

            Ministro de Marina, vicealmirante Raúl Ríos Pardo de Zela.

            Ministro de Aeronáutica, tnte. crnl. FAP Alberto López Gausillas.

            Ministro de Gobierno, general de brigada  Armando Artola Azcárate.

            Ministro de Relaciones Exteriores. Gweneral de brigada Edgardo Mercado Jarrín.

            Ministro de Hacienda y Comercio, general de brigada Ángel Valdivia Morriberón.

            Ministro de Trabajo, maye general FAP Rolando Gilardi Rodríguez.

            Ministro de Agricultura, gewneral de brigada José Benavides Benavides.

            Ministro de Justicia y Culto, contralmirante Alfonso Navarro Romero.

            Ministro de Fomento y Obras Públicas, general de brigada Alberto Maldonado Yáñez.

            Ministro de Educación Pública, general de brigada Alfredo Arruiseño Cornejo.

            Ministro de Salud Pública y A.S., mayor general FAP Eduardo Montero Rojas.

          

          El general de brigada Ángel Valdivia Morriberón, estaba  vinculado  con familias de Sullana.

 

            El ministro de Gobierno y Policía, el general Artola, había sido horas antes, Jefe de la Primera División de Caballería acantonada en Sullana. Era hijo del general de división, don Armando Artola del Pozo, que también había sido jefe del R.C. 7 de Sullana. El nuevo ministro de Gobierno, había nacido en 1919, era un hombre  grueso, con una incipiente calvicie,  de carácter socarrón, pero poco flexible.

 

            Al término de la ceremonia, en forma sorpresiva un reportero le acercó un micrófono del Canal 5 y le pidió al sorprendido mandatario unas palabras para el país. Velasco sólo atinó a decir: “¡Sudaremos, sudaremos, sudaremos!”

 

            Los prefectos y subprefectos de todo el Perú fueron cambiados. En Piura salió don Pacífico Oviedo y lo reemplazó por el sullanero coronel . Oscar Morales Jaramillo. De igual manera hubo una destitución generalizada de los altos funcionarios de conocida filiación accio-populista. Como el ministro Artola había vivido en Sullana, actuó a distancia vinculado con muchos personajes de esa ciudad y se dio rienda suelta a venganzas de todo tipo.

 

Se declara la nulidad del Acta de Talara

ARRIBA

El Gobierno Revolucionario al expedir sus Decretos Leyes los enumeró a partir del 001. Hasta el 9 de octubre que fue la toma de Talara, había expedido 4 Decretos Leyes, a partir de entonces se dispuso que se continuase con la numeración anterior. Así el D.L. 001 tomó la numeración 17063 y correspondió al Estatuto del Gobierno Revolucionario; el N° 002 también del 3 de octubre, pasó a ser el N° 17064 y fue dado para nombrar presidente a Velasco. El N° 003 de fecha 4 de octubre pasó a ser el N° 17065 y anuló el Acta de Talara y el N° 4 del 9 de octubre que dispuso la toma de Talara, pasó a ser el N° 17066.

 

            En el Estatuto del Gobierno Revolucionario ya se había declarado ilegales el Contrato o Acuerdo de Bases celebrado entre le Gobierno y la IPC el 12 de agosto así como el Acta de Talara del 13 del mismo mes. Por lo tanto con D.L. 17065 de fecha en artículo único dice: “Son nulos el Contrato celebrado entre el Estado y la International Petroleum y C° Limited de fecha 12 de agosto de 1968, sobre la entrega de los yacimientos de La Brea y Pariñas, el Acta de Talara del 13 del mismo mes y todos los actos administrativos vinculados a dichos instrumentos”.

Toma de la Refinería de Talara

ARRIBA

Al amanecer del 9 de octubre de 1968, las autoridades de Lima convocaron a los periodistas para una misión al norte del país, para lo cual había varios aeroplanos disponibles.

 

            A las 12 del día, el presidente Velasco rodeado de sus ministros aparecía en televisión en cadena con las radioemisoras del país, para hacer un importante anuncio. Tras dar lectura al Decreto Ley N° 4 que después sería el N° 17064, expresó en forma dramática, que en esos mismos momentos el Ejército Peruano estaba ingresando a Talara para tomar la refinería y demás instalaciones.

 

            El mencionado Decreto Ley expresaba que por  efecto del Decreto Ley N° 3 había quedado nulos los contratos del 12 de agosto y el Acta de Talara del 13 del mismo mes. Que por otra parte los yacimientos de La Brea y Pariñas habían sido reivindicados por Ley 14696 y eran áreas de reserva nacional porque nunca había habido allí un denuncio, ni una concesión a favor de la IPC. Que la Ley 16674 autoriza al Poder Ejecutivo a efectuar expropiaciones, teniendo en cuenta los adeudos de la IPC al Estado por conceptos tributarios. Que las expropiaciones deben referirse a las instalaciones, plantas, sistema de transporte, campamentos, tanques de almacenamiento, la Refinería y demás implementos que comprende el complejo industrial de Talara, así como la superficie del fundo de La Brea y Pariñas, denominado antes de Máncora, excepto los eriazos que son propiedad del Estado. Advertía que el derecho de expropiación prudentemente empleado, no atenta contra la inversión extranjera y que el Gobierno Revolucionario como defensor de los bienes del Estado debía de tomar posesión de los yacimientos de propiedad del mismo, así como del Complejo Industrial, para asegurar el cobro administrativo de los adeudos pendientes que tenía la IPC.

 

            La parte resolutiva del citado Decreto Ley decía:

            Artículo Primero.- Declárese de necesidad, utilidad y seguridad pública la expropiación del llamado Complejo Industrial de Talara, con sus anexos y tanques de almacenamiento del Tablazo de Talara, instalaciones de Verdún Alto, incluyendo las plantas de destilación, eléctrica y de agua de Portachuelo, los sistemas de transporte de gases y de hidrocarburo análogos, las instalaciones portuarias, los campamentos, la superficie de La Brea y Pariñas en las partes que fueran de dominio privado y todo lo que sea anexo y accesorios a dicho Complejo Industrial y autorícese al Ministerio de Fomento y Obras Públicas a iniciar y culminar el procedimiento de expropiación pertinente, debiendo tenerse en cuenta para los efectos de pago, el monto de los adeudos que tiene la International Petroleum y Company Limited a favor del Estado, cuyo cobro hará efectivo.

 

             Artículo Segundo.- Tómese posesión en la fecha por la Fuerza Armada, de los yacimientos de La Brea y Pariñas de propiedad del Estado y del Complejo Industrial de Talara, a que se contrae el artículo anterior.

 

            Artículo Tercero.- Encárguese a la Empresa Petrolera Fiscal la administración de los yacimientos y de dicho Complejo Industrial, de modo que se asegure su funcionamiento sin interrupción, así como la totalidad de sus actividades económicas.

 

            Artículo Cuarto.- Los actuales servidores de la International Petroleum y Company Limited, gozarán de todos los beneficios que les corresponde, sin que en ningún caso pierdan los derechos y garantías de que actualmente gozan.

 

            El jefe de la Primera Región Militar del Perú, con sede en la ciudad de Piura, general de división Fermín Málaga Prado, había recibido orden de movilizarse sobre la ciudad de Talara. Con precisión cronométrica las fuerzas militares a las órdenes del general Málaga bajo la forma de una columna motorizada, cubrieron los 120 kilómetros que separa a ambas ciudades, de tal manera que siendo las 12:48 el carro de comando hacía su ingreso a Talara seguido de un buen número de vehículos que de inmediato se dirigieron a diversos sectores. El ingreso de los vehículos militares tomó de sorpresa a los talareños que no se explicaban de que se trataba, pero cuando por las radio-emisoras se supo la causa, el pueblo lleno de júbilo se lanzó a las calles.

            El general Málaga se dirigió al local de la Gerencia de Operaciones y siendo la 1:00 de la tarde se levantó el Acta de Toma de Posesión que firmó en representación del Gobierno Revolucionario. En la parte legal actuó el juez de la paz de primera nominación de Talara de don Fernando Seminario Tirado. En representación de la Dirección de Bienes Nacionales del Ministerio de Hacienda y Comercio, volvió a actuar el doctor Pedro Castro Suárez. El contralmirante A.P. Esteban Zimic Vidal, en representación de la Empresa Petrolera Fiscal, asumió la gerencia general, el cual de inmediato procedió a notificar al gerente general de operaciones de la IPC don James L. Wible que cesaba en sus funciones.

 

            El Acta de Toma de Posesión decía lo siguiente:

 

            “En la ciudad de Talara, provincia de Talara, departamento de Piura, siendo las trece horas del día nueve de octubre de mil novecientos veintiocho, por ante mi, Fernando Seminario Tirado, Juez de Paz de Primera Nominación de Talara, actuando en ese acto por impedimento del único Notario Público de la localidad y en aplicación analógica del artículo doscientos cinco de la Ley Orgánica del Poder Judicial, reunidos en el local de la Gerencia de Operaciones de Talara, el señor General de Brigada don Fermín Málaga Prado, Comandante General de la Primera Región Militar, en representación del Gobierno Revolucionario y en cumplimiento del Decreto Ley N° 4 de fecha nueve de octubre de mil novecientos sesenta y ocho, tomó posesión real y efectiva, en la fecha, de los yacimientos de La Brea y Pariñas de propiedad del Estado y del Complejo Industrial de Talara, incluyendo todos los bienes e instalaciones precisadas en el Artículo Primero del referido Decreto Ley; procediendo a continuación a hacer entrega del mencionado Complejo Industrial al señor Contralmirante A.P. don Esteban Zimic Vidal quien asume la Gerencia General en representación de la Empresa Petrolera Fiscal.

 

            A continuación, el señor Contralmirante A.P. Esteban Zimic Vidal en su condición de Gerente General, notificó al Gerente General de Operaciones de Talara, señor Jaime L. Wible, que con el acto realizado quedaban definitivamente reivindicados los yacimientos de La Brea y Pariñas que fueron, son y serán peruanos y que la Empresa Petrolera Fiscal ha sido encargada de la administración directa e inmediata de todo el complejo industrial relacionado con el citado artículo primero del Decreto Ley número cuatro, en cuya expropiación se tendrá en cuenta para los efectos de pagos, el monto de los adeudos de la International Petroleum Company Limited a favor del Estado, y cuyo cobro se hará efectivo”.

 

            Se negó a firmar el Gerente de la IPC, el señor James Wible.

 

            La opinión pública hasta entonces había visto el arribo de los militares al poder con una mezcla de desconfianza, temor y curiosidad; cambió bruscamente. El pueblo en Piura, y demás poblaciones del departamento y del Perú, se lanzó a las calles improvisando manifestaciones de regocijo. Los diarios de Lima lanzaron ediciones extraordinarias, los partidos políticos aplaudieron el acto y en la Plaza de Lima se congregó una muchedumbre lanzando vivas al Perú, a la Revolución y a Velasco.

            Se vivió momentos de euforia y de triunfo. Velasco dispondría después que el 9 de octubre de cada año se celebrase como Día de la Dignidad Nacional.

 

            En medio de todo el jolgorio, se levantó una voz de alerta y de protesta. Fue la de José María de la Jara y Ureta, líder de Acción Popular que expresó que se había omitido expropiar todo el sistema de comercialización del petróleo, como grifos y estaciones de servicio que como monopolio controlaba la IPC. El Gobierno, en lugar de prestar atención y disponer una investigación, lo que hizo fue expulsar del territorio nacional a De la Jara y Ureta.

 

            Como era lógico suponer, Carlos Loret de Mola desde el primer momento acogió con entusiasmo el golpe de Estado y estuvo presente el 3 de octubre en la Juramentación de Velasco al cual visitó el 23 del mismo mes. Si Loret de Mola tuvo alguna esperanza de que fuera a retornar a la Empresa Petrolera Fiscal, quedó completamente desengañado, pues Velasco no trató nada de eso, y más bien le informó de que el Estado, o sea la EPF no haría exploraciones de petróleo, sino que lo daría en concesión. Gran parte de la oposición que Loret de Mola le hizo a Belaúnde, fue porque éste también era del criterio de que la EPF no podía operar los yacimientos haciendo exploraciones, por no tener ni dinero, ni capacidad técnica. Cuando Loret de Mola escribió 10 años más tarde el libro “La Página Once” diría que la “precipitación y el triunfalismo con que actuaban el nuevo gobierno y sus asesores, hacían dudar sobre los móviles que los habían guiado”. Luego opinaba que se “trataba de un recurso político de naturaleza efectista, destinado a formar una fácil y rápida popularidad o justificar el atropello contra la Constitución”.

Velasco  dispuso que el día 9 de octubre fuese celebrado como el Día de la Dignidad Nacional, como feriado no laborable, y  programarse grandes festejos. Cuando llegó la llamada Segunda Fase, se derogó la disposición y pasó al olvido,quedando la celebración del 8 de Octubre  que recordaba el Combate de Angamos..

 La toma de la refinería causó un cambio profundo en la opinión pública, que se tornó entonces favorable a Velasco, sobre todo en Piura.

Restituyen territorio a departamento de Piura

ARRIBA

Hacía 20 años, desde que en 1948 en tiempos de Odría, en forma abusiva e ilegal se había cercenado el departamento de Piura cerca de 270,000 hectáreas del desierto de Sechura, como consecuencia de un litigio entre las comunidades de Sechura y Olmos. De esa forma el departamento de Lambayeque había resultado favorecido.

 

            El periodista Carlos Chávez Sánchez y también Carlos Robles Rázuri, dieron una batalla permanente por lograr la restitución de las tierras cercenadas.

 

            Al hacerse cargo del poder el general Velasco, aprovechó Chávez Sánchez su amistad con el general, para solicitar la reparación y devolución del despojo de que Piura había sido víctima. Velasco aprovechó el poder que tenía, para de inmediato atender lo solicitado, dictando de esa forma la primera medida a favor de su terruño.

 

            El 12 de diciembre de 1968 se da el Decreto Supremo 83-68 de restitución que firman Velasco, el general Ernesto Montagne y el general Armando Artola.

 

            El Decreto en cuestión dice lo siguiente:

 

            CONSIDERANDO:

 

            Que por Ley 10533 del 23 de abril de 1946 se declara de necesidad nacional la dación de un Estatuto de Demarcación Territorial, así como la Redemarcación Territorial de la República; y se autoriza al Poder Ejecutivo para que nombre a una Comisión que hiciera el estudio del territorio nacional en sus diferentes aspectos.

 

            Que de conformidad con la citada ley el Supremo Gobierno, por Resolución Suprema del 24 de mayo de 1946, designó la Comisión que se encargaría del estudio a que se hace referencia en el anterior considerando, y elaborase el Anteproyecto respectivo, el mismo que debería ser sometido al Congreso para su discusión y aprobación:

 

            Que por Decreto Supremo N° 8 de 14 de abril de 1948, se dispuso que la Comisión nombrada de conformidad citada Ley 10533 formule los anteproyectos de Estatuto de Demarcación Territorial y Redemarcación de la República, y procediera a la colocación de los hitos divisorios entre los departamentos de Piura y Lambayeque.

 

            Que la delimitación ordenada por el citado Decreto Supremo N° 8, se realizó sin el conocimiento y aprobación previa del Congreso de la República, por lo que dicho procedimiento contradice lo dispuesto en el inciso 15 del artículo 123 de la Constitución Política del Estado;

 

            Que por la demarcación establecida en los departamentos de Piura y Lambayeque en mérito de los dispuesto por el Decreto Supremo N° 8 del 14 de abril de 1948, se sustrajo al departamento de Piura una extensión de 269,714 hectáreas, sobre las cuales no existía litigio alguno;

 

            Que el departamento de Piura fue creado por Ley del 30 de marzo de 1861 y el de Lambayeque por la del 1° de diciembre de 1874;

            Que no habiéndose dictado el Estatuto de Demarcación Territorial de la República siguen vigentes los dispositivos legales anunciados en el párrafo precedente.

 

            Que en el mencionado Decreto Supremo N° 8 del 14 de abril de 1948, no puede anular, modificar, ni dar aplicación distinta al mandato imperativo contenido en las Leyes del 30 de marzo de 1861 y del 1° de diciembre de 1874;

 

            Que el inciso 15 del artículo 123° de la Constitución del Estado señala como atribución del Congreso de la República: hacer la demarcación y división del territorio nacional;

 

            Que es inobjetable la norma contenida en el inciso 15 del artículo 121° de la Constitución del Estado, como disposición pertinente en cuanto a la señalización de los límites del departamento de Piura, en contraposición al Decreto Supremo N° 8 del 14 de abril de 1948, ya que terminante es el mandato del artículo XXII del Título Preliminar del Código Civil que previene que cuando existe incompatibilidad entre una disposición constitucional y una legal, se prefiere a la primera.

 

            Con lo expuesto por el Departamento de Asesoría Jurídica del Ministerio del Ramo, lo informado por la Sociedad Geográfica de Lima y el Instituto Geográfico Militar; y

 

            De conformidad con la Vista del señor Fiscal en los Administrativo de la Corte Suprema de la República, el doctor Luis Pagador Blondet;

 

            SE DECRETA:

 

            1°.- Derogase el Decreto Supremo N° 8 del 14 de abril de 1948; y en consecuencia, nulos los límites fijados por la Comisión nombrada por Resolución Suprema del 24 de mayo de 1946.

 

            2°.- Los límites de los departamentos de Piura y Lambayeque, serán los existentes entre dichas circunscripciones, al momento de realizarse el ensayo de demarcación efectuado por la Comisión nombrada por Resolución Suprema del 24 de mayo de 1946.

 

            3°.- El Instituto Geográfico Militar procederá a rectificar el Mapa del Perú, señalando los límites de los departamentos de Piura y Lambayeque, de acuerdo a la demarcación tradicional existente entre las referidas circunscripciones, en armonía con el artículo procedente.

 

            4°.- El presente Decreto Supremo será refrendado por los Ministros de Gobierno y Policía y de Guerra.

 

Plan Director de Desarrollo de Piura

ARRIBA

A los pocos días del golpe de Estado del 3 de octubre; el ingeniero Rodulfo Bazán, Jefe de ORDENORTE, se presentó por el Canal 2 de televisión de Piura, para hacer una exposición sobre el Plan Director de Desarrollo de Piura. Esencialmente trató de los estudios de factibilidad técnica y económica que estaba terminando la firma IECO en cuanto al almacenamiento y derivación de las aguas del Chira al Piura.

 

            Se trataba de estudios integrales tal como lo había venido demandando Sullana y en general todas las poblaciones del Bajo Chira, que comprendía una presa o reservorio del regulación a la altura de Poechos con capacidad de 690 millones de metros cúbicos de agua, que después se elevaría a 1,000 millones de metros cúbicos, un canal de derivación que llevaría aguas al río Piura, a la altura de Curumuy en donde se construiría una pequeña represa.

 

            Como supervisor de los estudios de IECO se había contratado al ingeniero Hans Einstein, hijo del sabio nuclear. Se anunció que el canal de derivación tendría un recorrido de 54 kilómetros, sería revestido y con capacidad para 75 metros cúbicos; aunque se construyó con capacidad para 100 metros cúbicos. Criticó duramente a los que pretendían el canal solo.

 

            Al final dijo que había muchas firmas extranjeras interesadas en financiar la obra como el Banco Mundial, una firma de Denver, Colorado de Estados Unidos, otra de París y otra de Zagreb de Yugoslavia. Al final fue la última quien ejecutó la obra.

 

            Los estudios que estaba realizando IECO eran financiados por el Banco Mundial y esta entidad a la que acudió en determinado momento a Junta Cívica de Sullana, exigía obras integrales completas.

            Originalmente, el Plan consideraba también la construcción de una represa satélite de 140 millones de metros cúbicos a la altura de la hacienda San Francisco.

 

            Sobre este tema, el ingeniero Bazán promovió una reunión en Piura a la que acudió el alcalde de Sullana, agricultores del Chira y miembros de la Junta Cívica. El proyecto de la represa de Curumuy fue motivo de objeciones de la Junta Cívica y al final se prescindió de su construcción.

 

            Indudablemente que los acontecimientos nacionales habían hecho pasar a un segundo plano las discusiones entre agricultores piuranos y la gente del Bajo Piura. Esa especie de tregua sirvió para enfriar un tanto los ánimos y las cosas fueron vistas y contempladas con espíritu más tranquilo.

 

            Por otra parte se sabía que el propio presidente Velasco, como buen piurano, se había interesado en el asunto y había expresado sus intenciones de que las obras integrales se hicieran realidad al plazo más corto posible.

 

Crisis en la Junta Revolucionaria

ARRIBA

No se sabe si por propia iniciativa o por sugerencia del propio Velasco, el general Montagne declaró el 12 de octubre ante los periodistas que el Estatuto del Gobierno Revolucionario, no especificaba que el Presidente de la República fuera necesariamente un general en actividad. Esto causó gran extrañeza sobre todo en los artículos castrenses por cuanto era opinión generalizada que el 1° de febrero de 1969 al pasar Velasco a la situación de retiro dejaría el cargo de presidente. Las declaraciones de Montagne no sólo tenían gran notoriedad por ser el Primer Ministro, sino porque por razones de antigüedad, a él le hubiera correspondido la Presidencia.

 

            Fue en el arma de Aeronáutica en donde se inició una suerte de resistencia lo que dio un cierto grado de tirantez en el interior de la Junta Revolucionaria.

 

            El 25 el General FAP Alberto López Causillas, renunció al cargo de Comandante General de la Fuerza Aérea Peruana y por consiguiente dejó de formar parte de la Junta Revolucionaria. La renuncia apareció por “motivos personales” pero bien se sabía que había razones políticas. Fue en ese sentido que aparecieron comentarios en el diario “Expreso”, en la revista “Caretas” y en las radioemisoras “Radio Continente” y “Radio-noticias”. Velasco decretó su clausura, aún cuando una semana más tarde permitió la reaparición de las radioemisoras. En esa época la revista “Caretas” era dirigida por Doris Gibson, una valerosa periodista defensora de la libertad de prensa..

 

            Dentro de la FAP las cosas andaban muy movidas y no se llegaba a ningún acuerdo entre los altos jefes, para designar al sucesor de López Causillas en el Comando de Arma y en la Junta Revolucionaria. El general Velasco había propuesto al general FAP Rolando Gilardi Rodríguez, Ministro de Trabajo, pero la Junta de Generales lo rechazaba por ser muy amigo de Velasco. Pasaría el mes de octubre y no había reemplazo para López Causillas. Para resolver el problema, Velasco recurrió a una medida de fuerza: invitó al retiro a varios generales FAP, con lo cual el camino le quedó expedito a Gilardi.

Suprimen y crean Ministerios

ARRIBA

El 3 de diciembre de 1968, se dio el decreto Ley 17271 por el cual se transformaba la estructura del Estado, en cuanto a la composición y funciones de los ministerios.

 

            El Ministerio de Gobierno y Policía pasó a llamarse del Interior. El Ministerio de Justicia y Culto fue suprimido. Ya el Estatuto del Gobierno Revolucionario había hecho desaparecer al Poder Judicial como uno de los Poderes del Estado y en su reemplazo había creado un Consejo Nacional de Justicia. Por lo tanto el Estado se redujo y sólo quedó conformado en el Perú por el Ejecutivo, que la ejercía el Presidente con amplísimos poderes, y el Legislativo, ejercido por el Gobierno Revolucionario.

 

            Otro Ministerio que fue suprimido fue el de Fomento y Obras Públicas. En cambio se crearon el de Industria y Comercio, de Transportes y Comunicaciones, de Energía y Minas, y el de Vivienda.

 

            La nueva organización ministerial entraría en vigencia el 1° de abril de 1969.

 

            El Presidente del Consejo de Ministros pasaría a ser Primer Ministro y a las funciones que ya tenía se le agregaban otras como la de ser nexo entre el Poder Ejecutivo y los órganos de justicia. Tendría bajo su control a todos los organismos superiores de asesoramiento, y los asuntos legales del Gobierno, así como los servicios nacionales de información y actuará como titular del pliego de la Presidencia, sin tener ministerio alguno a su cargo.

 

            La impresión generalizada era que el general Ernesto Montagne Sánchez, iba a desempeñar una especie de super-ministerio y que salía robustecido y con gran poder.

 

            En el Artículo 17° se disponía que los Ministerios de Guerra, Marina y Aeronáutica se fusionarían en uno sólo que sería el Ministerio de Defensa, cuando se elaborasen los estudios necesarios. Durante el tiempo que gobernaron los militares y el segundo mandato de Belaúnde, eso no se pudo realizar y recién durante el gobierno de Alan García se creó el Ministerio de Defensa.

 

            Este Decreto Ley, ya contó con la firma del General FAP Gilardi como Comandante General de Aeronáutica.

 

Prisión de “Sofocleto”

ARRIBA

Cuando se iniciaba noviembre de 1968, el humorista paiteño Luis Felipe Ángel de Lama escribía en “Expreso”; para tema de sus artículos satíricos utilizaba el seudónimo de “Sofocleto”, con el que había logrado gran popularidad. Se tiene que reconocer que el humorista era en la mayoría de los casos muy cáustico e irreverente, y atacaba sin miramientos.

 

            Un buen día apareció en “Expreso” un artículo de Sofocleto donde se mofaba de la Revolución, de sus personajes y sobre todo de un personaje al que apodaba Chipi Nopo. Velasco leyó el artículo y se enfureció sobre manera. A sus edecanes preguntó quién era Chipi Nopo y cuando le dijeron que era él mismo, perdió totalmente los papeles. Llamó al general Artola y ordenó que apresara y le diera un escarmiento tal, de que en lo sucesivo a nadie se le antojara burlarse del Presidente.

 

            El 14 de noviembre, a las 7 de la mañana, De Lama fue detenido en el aeropuerto Jorge Chávez cuando se dirigía a Venezuela. Gran cantidad de policías PIP lo encañonaron con pistolas y lo obligaron a embarcarse por orden superior a un celular y fue llevado ante la Policía Fiscal donde se le acusó de incumplimiento de un contrato con la Cámara de Diputados. Naturalmente eso fue un pretexto. Fue llevado a Lurigancho y tras corto período en ese penal sufrió tres hemorragias de una úlcera estomacal, por cuyo motivo se le trasladó al hospital de San Camilo.                                                                

 

 

            En los primeros meses de 1970 recibió la libertad en forma condicional y pasó a escribir en “Correo” porque “Expreso” ya estaba clausurado. En noviembre de 1976 publicaba su libro “San Camilo”.

 

            Hasta 1968, Pedro Pablo Kuczynski Godard, era un alto funcionario del Banco Central de Reserva junto con Carlos Rodríguez Pastor y Fernando López Aldana, todos de filiación accio populista. Al iniciarse la persecución política contra la gente que había acompañado a Belaúnde, Kuczynnski se dirigió a Piura y se alojó en el fundo “Angostura” en Tambogrande, de su amigo Carlos Schaefer Seminario donde estuvo varios días, hasta que en la avioneta de Schaefer fue llevado al Ecuador, desde donde se dirigió a Estados Unidos.

 

Velasco se perpetúa en el poder

ARRIBA

Para disponer de una sólida mayoría dentro del Gabinete, Velasco nombró para los nuevos Ministerios de Transportes y Comunicaciones, y de Energía y Minas a los coroneles Meza Cuadra y Fernández Maldonado, que le eran muy adictos.

 

            Muchos creyeron que el encumbrimiento de Montagne, dejaba a Velasco como una figura decorativa, pero no tuvieron en cuenta su ansia desmesurada de poder, su astucia y su agresividad.

 

            Dentro del Consejo de Ministros eran partidarios de Montagne los generales Valdivia Morriburón, Alberto Maldonado Yáñez y Artola, éste último compadre del Primer Ministro al cual debía el cargo, promoviéndolo desde Sullana.

 

            En el bando contrario estaba el general FAP Gilardi, el que decía que la salida de Velasco podía producir un cisma en las Fuerzas Armadas, otro decidido partidario de Velasco, el General FAP Chamot, recientemente nombrado como ministro de Trabajo en reemplazo de Gilardi. En casi toda la plana de jefes de la Fuerza Aérea había el criterio institucionalista y constitucional, de respeto de los ascensos jerárquicos y del cese de Velasco al pasar al retiro. Un buen número de generales del Ejército compartía el mismo punto de vista, pero el que debía ser el principal interesado, el general Montagne, mostraba poco interés en la presidencia.

 

            El 4 de diciembre de 1968, hablando el Primer Ministro por radio y televisión, hizo una exposición de los lineamientos de la política económica y social del Gobierno, y en medio del general asombro dijo que el general Velasco al pasar a la situación de retiro, no dejaría la presidencia. En provincias y por lo tanto en el departamento de Piura, se ignoraba esos tires y aflojes que había entre bambalinas en el seno del Gobierno Revolucionario y de las Fuerzas Armadas.

 

            En términos generales, se podía decir que en Piura se recibió con bastante satisfacción, el conocer que Velasco seguiría de presidente, pues por ser paisano se esperaba que hiciera mucho a favor de su tierra.

 

            Pese al notorio desprendimiento demostrado por Montagne, temía Velasco que diversas presiones lo hicieron cambiar de parecer, por lo cual hizo propalar el rumor de que el Primer Ministro había suscrito un pacto secreto con el APRA, lo cual entrañaba que se pensaba en una política de manos tibias con la IPC. Otro rumor hacía conocer que un cambio de gobierno a esas alturas iba a debilitar la posición del Perú frente a los Estados Unidos y a la IPC. Por lo visto, Velasco era inconsecuente con Montagne. Otra arma que utilizó Velasco para ganar adeptos en las Fuerzas Armadas fueron los ascensos de jefes militares adictos y el otorgamiento de condecoraciones.

 

            Velasco no se atrevió por el momento a clausurar más periódicos, pues el cierre de “Expreso”, “Extra” y “Caretas”, había originado mítines, disturbios y protestas de todo género; pero se acrecentó su animadversión por la prensa libre.

 

            De acuerdo al Artículo 4° del Estatuto del Gobierno Revolucionario, era la Junta Revolucionaria la que por unanimidad debía elegir al Presidente de la República. Como se sabe, esa Junta estaba constituida por los Comandantes Generales que eran a su vez Ministros de cada una de las tres armas. En el seno de la Junta, sólo tenía Velasco la seguridad del voto de Gilardi, que representaba precisamente el arma que más oposición daba al presidente. Los otros dos votos eran los de Montagne que era parte interesada y la del vicealmirante Raúl Ríos Pardo de Zela, que tampoco era muy adicto a Velasco. Este debía pasar al retiro el 2 de febrero.

 El 31 de enero, cuando el mandatario debía pasar a retiro, Velasco decidió jugarse el tdpor el todo y  convocó a su despacho a los miembros de la Junta. Estos al ingresar al despacho de Velasco, vieron sobre su escritorio un revolver. Eso lo decía todo. Los presionó y se hizo nombrar  Presidente por tiempo indefinido.

 

            El 25 de marzo se aprobó la Ley Orgánica de la Presidencia de la República y se creó el Comité de Asesoramiento de la Presidencia o CCAP, que se convirtió en un organismo todo poderoso, cuyo titular tenía rango de ministro, y su objetivo era controlar y copar la organización política y financiera del Perú. Su primer jefe fue el general José Graham Hurtado, totalmente incondicional al Velasco.

 

            Afianzado Velasco en la Presidencia, presidió al cambio de autoridades políticas que hasta ese momento eran todos militares. En Piura en lugar del coronel Oscar Morales Jaramillo, fue nombrado prefecto el señor José Gamborda Silva.

 

Capturan naves de Estados Unidos frente a Talara

ARRIBA

En 1969 las relaciones entre el Gobierno Revolucionario y los Estados Unidos eran tirantes a causa de que el nuevo presidente Richard Nixon salió en defensa de la IPC a la que llamaba empresa norteamericana.

 

            Otro motivo de frecuente fricción era el asunto del Mar Territorial de 200 millas que había sido proclamado como derecho peruano y que Estados Unidos y otras potencias no reconocían.

 

            Con estos antecedentes, los grandes empresarios norteamericanos de las pesca pensaron que podían depredar el mar peruano con sus grandes barcos de pesca de arrastre.

 

            Fue así como el 14 de febrero, los barcos “Mariner” y “San Juan” iniciaron la pesca a gran escala a sólo 26 millas de Talara. Una cañonera peruana los capturó y los llevó al puerto. Estados Unidos sustentaba la tesis de las 36 millas y otros países, la tesis de las  12 millas; por lo tanto de acuerdo a las propias normas norteamericanas, los dos barcos habían violado el mar territorial peruano. Los dueños de los dos barcos pesqueros tuvieron que pagar una fuerte multa para quedar libres, a parte de cancelar los derechos respectivos.

 

            El 19 de marzo, otros barcos también fueron capturados.

 

Se ordena la ejecución de obras integrales de ejecución

ARRIBA

En 1968 la IECO había terminado los estudios de factibilidad técnica y económica de almacenamiento y derivación de las aguas del río Chira.

 

            El 25 de febrero de 1969, se da el Decreto Ley 17463 que manda a ejecutar las obras integrales por las cuales tanto había luchado Sullana. La exposición que en un folleto de 19 páginas hizo circular la Junta Cívica en 1965 y pareció por entonces en un proyecto de locura, se convertía en una hermosa realidad.

 

            De esa forma, el presidente Velasco, como buen piurano, iniciaba una serie de obras de gran importancia para el departamento.

 

            En la parte considerativa del Decreto Ley se resaltaba que la agricultura era la principal preocupación en el departamento y que en los valles costeños se encontraban 150,000 hectáreas con riego deficiente, donde se cultiva algodón de fibra extra larga que daba un buen ingreso de divisas, así como arroz y otros artículos alimenticios.

 

            Además que los últimos años secos, habían causado un enorme daño en la agricultura lo que había repercutido negativamente en la economía departamental, lo cual se podía corregir con obras de almacenamiento, derivación y rehabilitación de valles, aprovechando adecuadamente los recursos hídricos.

 

            También se expresaba que de acuerdo al Plan Integral de Desarrollo del Departamento de Piura, elaborado por la Oficina Regional de Desarrollo del Norte, ORDEN, se había establecido que impulsar el desarrollo agrícola con tales obras era base fundamental para el desarrollo de las demás actividades.

 

            En el Artículo 1° del Decreto Ley, se declaraban de utilidad y necesidad pública la utilización de los recursos hídricos de las cuencas, ríos y valles del departamento de Piura, y en el Artículo 2° se autorizaba la ejecución de las obras propuestas por ORDEN, en el plan director llamado “Desarrollo Integral de las cuencas de los ríos Piura, Chira y Tumbes” para permitir el riego normal de 150,000 hectáreas y generar energía eléctrica. Se disponía que el Gobierno por intermedio de ORDEN se desarrollaría y financiaría el plan director por etapas, para lo cual se establecería un orden de prioridades. El plan integral comprendía tres etapas.

 

            La primera etapa comprendía el almacenamiento del río Chira mediante una presa que se construiría en Poechos, con sus obras conexas. También se construiría un canal de derivación de los sobrantes del río Chira al Piura e igualmente se procedería a la rehabilitación del Bajo Chira mediante drenes primarios y obras de defensa.

 

            Es decir, que con sólo esta primera etapa, ya se colmaban los deseos de los sullaneros y piuranos.

 

            El Artículo 2° del Decreto Ley, se refería a la segunda etapa de las obras. Esta consistía en la ejecución de la bocatoma de derivación en Sullana y sistemas de distribución. Completar las obras de rehabilitación del Medio y Bajo Chira con las obras de bocatoma de derivación y sistemas de distribución, y la ampliación de los servicios del Reservorio y el sistema de San Lorenzo, para las tierras que domine el Alto Piura.

 

            El Artículo 3° se refiere a la tercera etapa, que comprende la segunda fase de la rehabilitación del Valle del Chira, consistentes en las obras proyectadas de drenaje y la ampliación de los actuales servicios de riego existentes en el Valle del Chira, así como la de las plantas de bombeo y canales para ampliar el área irrigable del este valle.

 

            En 1966, es decir 18 años más tarde, recién se estaba ejecutando esta tercera etapa.

 

            Los estudios complementarios que tuvieran que hacerse, serían financiados gradualmente por CORPIURA.

 

            El Gobierno financiaría créditos, dentro o fuera del país hasta por la suma de 4,230 millones de soles o su equivalente a 109 millones 300 mil dólares para la ejecución gradual de las tres etapas.

 

            El Artículo 7° disponía que el Gobierno iniciaría de inmediato la construcción de la primera etapa destinando las suma de 2,623 millones de soles o su equivalente a 67 millones 900 mil dólares. También disponía que esta fase se podía hacer por licitación pública o por adjudicación directa.

 

            El valor de cada metro cúbico de agua que utilizasen los agricultores beneficiarios se fijará, para cada valle, en función del costo de la ejecución.

 

            En el Artículo 11° se creaba el Consejo del Proyecto Chira-Piura que estaría presidido por un representante del Presidente de la República e integrado por un representante del Ministerio de Agricultura y del Director de Crédito Público del Ministerio de Hacienda y Comercio, por el Presidente de CORPIURA, por el Jefe del Proyecto ORDEN, por el Presidente de la Liga Agrícola y Ganadera Departamental de Piura y un Delegado del Colegio de Ingenieros del Perú, filial Piura.

 

            El Consejo tendría como sede la ciudad de Piura y debería formular un reglamento que sería aprobado por Resolución Suprema.

 

La IPC saca millones de dólares

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La toma de posesión de la refinería de Talara no era una confiscación, sino que se hacía en base a una expropiación. Por lo tanto había que pagar a la IPC una indemnización justipreciada. El problema radicaba ahora en establecer el real valor de la Refinería que en algunos estamentos del Gobierno Revolucionario se estimaban en 60 millones de dólares, pero que la empresa decía ascendían a 200 millones. Por otro lado, el Perú reclamaba adeudos dejados de pagar al fisco por conceptos de tributos en una suma que aún no se había calculado.

 

            Por la forma en como se produjo la expropiación, por la violencia usada en ella, la IPC presentó recursos de Habeas Corpus que la Corte Suprema declaró inadmisible, el 9 de enero de 1969. La Standard Oil de Nueva Jersey, propietaria de la IPC, rechazó el fallo de la Corte Suprema de Justicia del Perú y declaró que no pagarían el valor de petróleo y derivados que le habían sido entregados desde el 9 de octubre. ¿A qué se referían?

 

            El 9 de octubre de de 1968, las Fuerzas Armadas tomaron los campos petrolíferos y la refinería por lo tanto a partir de esa fecha los peruanos empezaron a extraer el petróleo de los yacimientos y lo procesaban en la Refinería, luego lo entregaban a los grifos y a las estaciones de servicio que estaban todos en poder de la IPC.

 

            Por haberlo denunciado, el líder de Acción Popular José María de la Jara y Ureta fue deportado y los diarios “Expreso”, “Extra” y la revista “Caretas” clausuradas.

 

            Pero además del petróleo procedente de los campos de La Brea y Pariñas, en la Refinería se procesaba el petróleo procedente de la Belco y de Concesiones Lima (IPC-Lobitos), todos los que iban a los grifos de la IPC, que los vendía al público. De esa forma, el Gobierno que tenía a cargo por entonces la Refinería de Talara, resultó deudor por el petróleo que entregaron las dos compañías particulares.

 

            Por su parte el Gobierno Revolucionario aseguraba que la IPC debía 690 millones de dólares por impuestos y afirmaba que se los haría pagar.

 

            Hasta el 6 de febrero de 1969, cuando el Gobierno intervino y puso fin a la fuga de dólares al extranjero, se habían enviado dos remesas por intermedio de la Embajada USA en el  Perú con destino a Estados Unidos, por montos de 14 y 22 millones de dólares, los que a razón de 65 soles por dólar, ascendían a 910 millones de soles y 1,430 millones de soles respectivamente.

 

            Políticamente resultaban culpables el ministro de Hacienda general Valdivia. que había permitido la salida de los dólares del Perú y el ministro de Fomento, el general Maldonado Yáñez, que había entregado el crudo de la IPC para su venta por intermedio de los grifos y estaciones de servicio que manejaban.Lod dos se habian puesto a la continuidad de Velasco como presidente.

 

            El ministro de Hacienda, Valdivia Moriberón, se vio precisado a renunciar en marzo y fue reemplazado por el general Francisco Morales Bermúdez. El general Alberto Maldonado Yáñez que también renunció, fue reemplazado por el general Jorge Fernández Maldonado.

 

            Los piuranos tan vinculados a los hechos de los campos de La Brea y Pariñas, pudieron constatar con asombro, que la Revolución que había tenido como motivo para despojar a Belaúnde del poder, el no haber actuado drásticamente contra la IPC; resultaba que ahora la IPC se salía con la suya y se burlaba del Perú.

 

            Como la crítica periodística y ciudadana en todo el país fue general, el general Velasco creyó que había capeado el vendaval escogiendo como cabezas de turco a los generales Valdivia y Maldonado; y al mismo tiempo sacaba del gabinete a dos decididos partidarios del general Montagne. Muy lejos estaba el mandatario de imaginar que la introducir en el Gabinete a Morales Bermúdez, sería el que años más tarde también lo depondría.

 

            El 6 de febrero de 1969, Velasco se dirigía al país por radio y televisión haciendo conocer que en cifras precisas los adeudos de la IPC por concepto de tributos ascendía a la suma de $ 690’524,283.00, equivalentes a la fabulosa suma de S/.45,000’000,000.00. En la misma noche, todos los funcionarios que había en el Perú de la IPC se embarcaban a Estados Unidos. Velasco no llegó a decir de qué forma iba a cobrar esos millones de dólares, cuando la refinería no costaba más de 80 millones y además la IPC había girado a Estados Unidos nada menos que 36 millones de dólares.

 

            En Estados Unidos la cosa se veía de otra forma y eran del criterio que el Perú aún tenía que indemnizar a la IPC. Para tratar con el Gobierno Revolucionario, el presidente Nixon de Estados Unidos envió a Lima a un abogado vinculado a los intereses petroleros norteamericanos. Era John Irwin, el que apenas llegó hizo conocer que en caso dado, su gobierno aplicaría al Perú la Enmienda Hickenlooper. Mediante la misma los Estados Unidos quitaban al Perú la cuota de azúcar que exportábamos al país del norte y boicotearían otros productos.

 

            Durante todo el mes de abril de 1969 los diarios de Lima y Piura se ocuparon del enviado Irwin y de la famosa Enmienda Hickenlooper.

 

            Irwin no sólo venía a discutir el asunto de la IPC sino también los llamados derechos de pesca, puestos en el plano de

la actualidad con la captura de los dos pesqueros norteamericanos frente a Talara.

 

            Una Comisión Investigadora presidida por el Jefe del Comando Conjunto, el vicealmirante Enrique Carbonel Crespo, encontró culpabilidad por negligencia en los ministros Valdivia y Maldonado Yáñez, así como también en el Gerente General de la EPF, el contralmirante Zumic, que también se vio precisado a renunciar.

Damos  una cpia del ultimo pago que hizo el Gobiern Revolucionario hizo en 1974 por 23 millones de dólares.

 

 

Savoy llega a Talara

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El 28 de abril de 1947 había salido del Callao la balsa “Kon Tiki”, tripulada por el marino noruego Thor Heyerdahl, que buscaba demostrar que los antiguos peruanos habían poblado la Polinesia y que no era a la inversa.

 

            En 1969 el navegante italiano Eugenio Savoy, estudió las costumbres de los antiguos habitantes de la costa peruana y así supo que los tallanes navegaban en balsas de troncos de maderas con velas grandes distancias, tanto al norte como al sur. Pero lo que no se había demostrado, era si en las balsas de junco se podría hacer lo mismo.

 

            En Huanchaco y en Salaverry, construyó una gran balsa de totora al estilo Chimú y el 15 de abril salió del puerto de Salaverry arrastrado por la corriente de Humbolt. Diez días más tarde, la balsa ingresa a Talara, el 25 de abril, en medio del alborozo de la población. Tras renovar sus provisiones de agua y víveres, prosiguió su viaje y el 25 de mayo llegó a Panamá, demostrando así la validez de su teoría.