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Nana Smith
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Cartas a mi Madre

DE…CARTAS A MI MADRE
EL COBARDE


Madre…hoy me siento trise
Y cansada de luchar,
Por eso quise escribirte,
Porque no te puedo hablar.
¿Recuerdas cuándo de niña, me enseñabas a rezar?
y me decías…tú sé buena, que Dios te lo premiará.
Dime madre, ¿si tú nunca me enseñaste a mentir,
¿porque me decías mentiras? ¿para no verme sufrir?
Aquellos años pasaron, archivados ahora están y
si busco los recuerdos, más me ayudan a pensar.
Dime madre, si soy buena, ¿Qué premio me dará Dios?
Y contestabas con pena, Dios te dará lo mejor.
Madre, yo siempre he creído, porque tú…me lo enseñaste,
que Dios, existe seguro, pero…si existe Dios, ¿porque hace,
a muchos hombres cobardes?
¿Por qué los deja que humillen, porque los deja que maten?
¿Por qué dejó que en tu cuerpo, se ensañase aquel cobarde.
Si, ya se tu dicho, no hables así es…tu padre.
Pero no puedo por más, que se me encienda la sangre y
Cuándo leo las noticias, ¡que la rabia me arrebate!,
cuándo oigo que a mujeres, un mal hombre las maltrate,
como te pasaba a ti, pero…les pido no guarden,
como hacías tu madre, los golpes tras unos trapos y
la pena…que la saquen, que se impongan a la bestia,
que con orgullo levanten, el honor y la vergüenza.
¡que no las pise un cobarde!
Yo ya he vivido una vida y como tú…yo soy madre,
nada saque en este tiempo, ni nada tengo que guarde,
para dejar a mis hijos, pero…algo me dio Dios,
alguien, que no fue cobarde, que sufrió si yo sufría,
Que lucho por levantarme, que no dejó ni un momento,
que sola me acongojase.
Por eso madre te digo… ¡gracias! Porque me enseñaste,
que hay que creer en los hombres y…a Dios, tenerlo delante
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Cartas a mi madre,, (las guerras)


He amanecido triste
y te he querido escribir,
sentada como tú hacías,
mirando hacia el porvenir.
¿Te acuerdas madre?
aquellos días de lluvia
sentada tras los cristales.
Tú, me contabas historias
de la guerra, de tus padres.
Y yo, con los pies cruzados,
sentada bajo tu sombra,
escuchaba con asombro,
aquellas duras historias.
No me las quería creer,
me parecían mentira,
¿Cómo podía salir, de los hombres tanta ira?
Cuántas gracias le doy a Dios,
con calma me repetías,
que mis hijas no vivieran,
esa guerra fraticida,
¿Ves madre, cuándo te dije, que yo en Dios no creía?
No quiero tener razón, ni que me invada la ira,
Pero…otra vez se nos repiten aquellas guerras malditas,
y…dime, ¿dónde está Dios? porque consiente que sigan
guerras, por la religión, por poder y por reliquias
Batallas que solo son, el dominio de la inquina
avaricia deslealtad en una lucha suicida,
solo por tener poder, no importa perder las vidas
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De Cartas a mi Madre (los palos)

Es otro día de verano,
de un verano agotador,
está el sudor en mis manos
y en mi corazón dolor.
Por eso quise escribirte,
para contarte, que no
he llegado a la meta,
yo no tuve tu valor.
O…seguro que fui débil,
aunque no se la razón.
El alma me duele madre,
pregúntale a Dios, ¿Por qué?
¿Qué cosas malas yo hice?,
¿en todo me equivoqué?
Me acuerdo madre que un día,
cuándo despuntaba el sol,
yo era niña todavía, pero…llena de razón.
Las dos unidas en una, nos pusimos a rezar,
yo, le pedí a Dios fortuna,
Tú, solo paz y piedad, me acuerdo que me decías,
para que seas feliz, pídele a Dios alegría y
amor para conseguir, que tu vida, sea la guía
de quien este junto a ti.
Yo siempre fui muy rebelde y…nunca te comprendí,
recuerdo madre, otro día, con siete añitos no más,
que jugando sin malicia, caí al estanque en la plaza,
¿recuerdas cuándo llegué empapadita de agua?
yo creí que estabas sola, por eso alegre llegaba,
pero aquella nube oscura se ciñó sobre mi cara
toda mi ropa en el suelo, mi cuerpo temblando estaba,
al ver la serpiente negra con la cabeza dorada,
la lanzó contra unas carnes que aun no estaban formadas,
aun me suenan en los tímpanos aquellas agrias palabras,
a esta, aunque sea a palos, tengo yo que enderezarla.
Vi la impotencia en tus ojos, vi, ¡la rabia en tus entrañas¡
vi. madre, como torcías las manos sobre tu cara,
y te lanzaste sin miedos, para quitarle aquel arma
Y…vi. tu cuerpo en el suelo, recubierto de patadas,
y a pesar de tus dolores, sentí que me acariciabas,
oí susurrar tu voz, ahogada por mil espadas,
no tengas miedo mi niña, no llores mi dulce nana,
que no sabe lo que hace, porque tiene enferma el alma.
Comprendo ahora el momento pero no que lo dejaras,
aunque volviendo hacia atrás, voy pensando con más calma.
Quizá la época hiciera, que todo aquello pasara. y…
¿Dónde estaba tu Dios? consintiendo aquella infamia.
Tú sabes, que soy rebelde que he de ver, para creer,
por eso te pido madre, ¿Dios existe? ¿estás con El?
Dile que mire a la tierra y vea que su creación,
sigue con la mano izquierda, dando palos sin razón.
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cartas a mi madre


Hoy madre, se acabó la feria, bueno…que voy a contarte que tu, no sepas.
Tú, si que viste a la Virgen pasear por el camino, entre romeros y flores
Y engalanada de lirios, seguro, que se ha parado, en el cruce del camino,
Solo por mandarte un beso y…para enseñarte al Niño.
Ya se madre, que no puedes, salir del blanco recinto, pero…
La Madre Divina, te regala su cariño, por ¡tantos años de lucha!
Por ¡tantos días de olvido!, y yo, que tanto te quise, te mando hasta el cielo
Un guiño y aquel poema chiquito, que te escribí en el exilio.

¿Te acuerdas madre querida? Cuándo acogiste a mi niño
Ese niño que ahora, es hombre, ¡cuántos besos! ¡cuánto olvido!
Le cambiabas los pañales, con esos dientes de armiño,
Que se ha comido la tierra, que ya están, en el olvido.

Todas las noches de luna, yo me asomo a la ventana, aquella
Que tantas veces…a ella tú te asomaras.
Dime Nana si esta luna, es la de Juan de las vacas,
Madre…la luna siempre es la misma, aquí y en Juan de las vacas.
Y mohína te escondías, a un lado de la ventana.
Aquella luna no era, ni por asomo la misma que te inspirara,
Debajo de los olivos, al cantarme aquellas nanas.

¿Te acuerdas madre? El cortijo, si, el de las doñajuanas,
Cuándo maté tantos pollos, pidiendo que se sentaran,
Porque…se come sentao, me lo ha dicho a mí, mi mama,
Y aquel camino hasta el pueblo, sin botijo o damajuana,
Seca por dentro y por fuera, con sol con frío o escarcha,
Solo porque yo, pedía unas góticas de agua, yo no podía beberla…
tú tampoco la probabas.
O…cuando en junio aquel rayo, cayó en mi pierna, yo estaba
Sentada en el lavadero y, al ver que relampagueaba,
Te pregunté… ¿dime mama, a la gente por la calle, si les cae uno, los mata?
Y con más miedo que fuerza, me cogistes en volandas,
Para entonces…ya la chispa, quemó mi pierna y tu alma.
Y, tantas noches despierta, para que no la doblara.
¡Cuánto martirio sufriste! Por mí y…por toda tu casta
Ni un minuto de alegría, creo que tuvo tu alma, solo tu feria, tu orgullo
Tu Virgen fue tu esperanza, por eso te escribo madre,
Con lagrimas esta carta, que aunque nunca te lo dije...
Te llevé siempre en el alma.
Y si te fuiste de mí…aquí, quedo tu esperanza.
Que sigo siendo andaluza, madre, aún…viviendo catalana
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Cartas a mi madre (el sueño)


Madre esta noche he soñado
que íbamos tú y yo a la era,
estaba el sol casi puesto,
¡que tarde de primavera!
sentadas allí, en la piedra,
la que trajeron arrastras,
los hijos de paco el”Raspa”,
todo el mundo se reía,
por tener esa ocurrencia
y hay que ver, lo bien que vino,
para contar confidencias.
Hay que ver, madre que guapa,
que estabas con tu vestido,
y con tu melena al viento,
que al pensarlo…siento frío.
cuanto hubiera dado madre,
porque el sueño fuera cierto,
pero luego al despertarme,
noté el aire del invierno
y vi. como aquella era
ya no era campo abierto.
Sabes…el pueblo ha crecido,
y ya no existen las eras
y el camino hasta el cortijo,
ahora es una carretera.
Pasé madre el otro día,
casi, rocé el olivar (/)
y la pena me encogía
al ver que tú ya no estás.(/)
me acordaba las mañanas,
con el sol casi en lo alto,
ir hasta las “doñajuanas”
para recoger garbanzos.
Tengo esa estampa grabada
en los huecos de mi alma,
cuándo aún tenía familia
y mis gentes me adoraban.
Pero crecí madre mía
y nos fuimos de su lado
el tiempo lo olvida todo
y a mí también me olvidaron.
Por eso no quiero madre,
que el tiempo cubra el recuerdo
y sigo escribiendo cartas
y te las mando hasta el cielo.
Ya se que tú no me olvidas,
que sigues bordando sueños,
haciendo hilo de las nubes,
de las estrellas , te quieros
y de las aguas del mar (/)
sábanas de amor inmenso
para tapar mis olvidos
y que arropen mis recuerdos.
Cartas a mi madre (la amiga)

Madre, hoy vengo a contarte,
que tengo una amiga nueva,
es poetisa y de Galicia,
te acuerdas…como la abuela.
Es dulce como la miel,
aunque nada empalagosa,
escribe con tal finura…
como el roce de las rosas.
Le conté que te escribía
y que hablábamos a solas
y no me trató de loca,
me dijo cosas preciosas.
Tú sabes madre que yo,
nunca te dije un, te quiero,
seguro mi corazón
era duro cual acero.
Pero sabías muy bien,
el cariño que sentía.
Te contaría tantas cosas,
y aunque el tiempo no me agobia,
siento un nudo en la garganta
al refrescar la memoria.
Hoy dejo esta carta abierta
para terminar mañana,
para contarte más cosas
de mi amiga y poeta Juana.
¿ya sabes porqué me paro?
a ti no puedo engañarte,
pero te juro que ya,
dejé ese dolor aparte.
Me siguen llamando loca,
algunos, que nada valen,
y yo, me quedo orgullosa,
sin dar pie, y con cabales,
que no me vale la pena,
sufrir por gente sin clase.—

En otra carta te hablé,
de mi amiga la poetisa,
Juana es su nombre ¿lo dije?,
ya no pongo cortapisas,
es un nombre bien bonito,
aunque a mí me hiciese trizas.
Lo tengo más que olvidado
mas, sigo siendo juanita,
para los viejos del pueblo
y también para mis primas.
Solo a ellas les consiento,
a los demás con soltura,
les digo claro y conciso
mi nombre es Ana y figura
en todos mis documentos,
aunque no lo puso el cura.
Hay que ver que tontería,
aunque ahora si lo entiendo,
dos nombres en una niña
son seguro mal comienzo