Uno de los compositores más originales, preparados y sinfónicos de la generación de los setenta que, aunque comenzó con películas menores e intimistas, dió paso a un estilo característico bastante lejos de imitar a Williams o Goldsmith como injustamente le han acusado.
Nace el 21 de Agosto de 1945 en Kansas City. Sus inquietudes musicales le llevan a cursar sus estudios en el Wombish State College y en la University of Southern de California, para más tarde diplomarse en la Facultad de Cinematografía. Es allí donde conoce a directores como John Milius o Randal Kleiser, para los que compone la música de sus cortometrajes experimentales, aparte de varios documentales y spots publicitarios rodados por jóvenes estudiantes de la facultad.
Mientras forma parte de un grupo folk para ganarse la vida, se muere de ganas de dedicarse a la música de cine, y no pierde la más mínima oportunidad, siendo su primer encargo un telefilm dirigido por William A. Grahan (CONGRATULATIONS, IT'S A BOY).
En 1977 le llega el gran salto de lanzarse con un largometraje, TINTORERA, al que seguirá los bellos temas de guitarra para EL GRAN MIÉRCOLES, película dirigida por John Milius. Pero no es hasta 1980 cuando se revela como un verdadero compositor cinematográfico.
Es con EL LAGO AZUL, esa incomprendida película de Randal Kleiser sobre la inocencia y la perversión natural de la raza humana, con la que Poledouris se lanza a la fama. Su música para esta película es una de las más bellas que se han podido escuchar, con un tema de amor envidiable que variará desde el elegíaco tema principal al patético desenlance con los cadáveres de los jóvenes flotando encima de una barca a la deriva en altamar. Esta banda sonora, grabada con la Sinfónica de Australia bajo dirección de Brian May, le abrió las puertas del mercado americano de gran presupuesto y que comenzó, precisamente, con su obra más famosa y reconocida: CONAN EL BÁRBARO.
El desarrollo de la carrrera de Poledouris seguirá en los próximos años por varios derroteros; desde la música rítmica a base de sintetizadores en UN AMOR DE VERANO a los tonos apocalípticos de ADIÓS AL REY, CONAN EL DESTRUCTOR y AMANECER ROJO, pasando por otra de sus grandes obras maestras, LOS SEÑORES DEL ACERO, que marcaría su primer film con Paul Verhoeven, director con quién colaboraría más tarde en la excelente música de ROBOCOP.
En la comedia juega un papel discreto con GOLFO DE ALQUILER y PROTOCOLO, bandas sonoras que resuelve a base de un clasicismo remarcado y monótono.
Tras permanecer varios años olvidado entre telefilms y películas menores, regresa en 1990 con la excelente partitura de LA CAZA DEL OCTUBRE ROJO, score que marca un punto de apoyo para su segunda etapa. Momento de cumbre en el que destacan COLMILLO BLANCO y REGRESO AL LAGO AZUL, ambas bellísimas, lamentablemente inéditas en disco. Tras un nuevo periodo de actividad anodina (HOT SHOTS 2, ROBOCOP 3, EN TIERRA PELIGROSA) vuelve a recuperarse con LIBERAD A WILLY y LA FUERZA DEL VIENTO, dos excepcionales cantos a la naturaleza que nos devuelven el mejor sabor del Poledouris de EL LAGO AZUL.
En los últimos años ha vuelto a hundirse con scores irregulares y faltos de la inspiración a que nos tenía acostumbrados a principios de los ochenta.