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El importante retroceso sufrido por IU en los dos
últimos procesos electorales, colocan en situación de crisis a una
organización –la única existente, en el ámbito estatal, de la
izquierda transformadora- que ha sido capaz de promover expectativas
serias de organización y actuación políticas para muchas personas y
colectivos sociales.
El riesgo de que su debilitamiento progresivo se
consolide, por la desvitalización del impulso político que la hizo nacer
como fuerza alternativa de izquierda, no puede verse como un asunto
exclusivamente interno. Por el contrario, concierne a tod@s
cuantos perciben que la barbarie que instauran en las relaciones sociales
las políticas neoliberales, solo puede ser combatida desde valores y
políticas coherentes de izquierda, que ofrezcan referentes útiles de
lucha y organización social.
Sería dramático que, cuando las condiciones de
explotación y opresión social sobre sectores cada vez más amplios se
intensifican, pudiera debilitarse o desvirtuarse la única organización
política de la izquierda que pretende articular un bloque social
alternativo en el conjunto del Estado.
La
difícil situación por la que atraviesa IU, por otra parte, acrecienta
los riesgos de que se pretenda suplantar y predeterminar (en comidas,
conciliábulos de baronías, declaraciones a los medios de comunicación,
etc.) el debate que ha de
darse en la VI Asamblea, con un proceso transparente y la participación
de toda la militancia y colectivos sociales interesados.
Quienes
firmamos este escrito, rechazamos dichos métodos y reclamamos la
primacía absoluta del debate colectivo sobre ideas y proyectos, por
encima de las aspiraciones personales y políticas de individualidades o
grupos. Respetando, pues, el derecho que asiste a quienes se postulan,
afirmamos nuestra convicción de que las direcciones políticas han de
elegirse en función de los resultados de ese debate y no al revés.
Es
preciso, asimismo, clarificar las posiciones, no amparándose en términos
o formulaciones equívocas (“renovación”, “refundación”, etc.),
sin explicitar sus contenidos.
Desde
nuestro punto de vista, el proyecto de IU salido de la V Asamblea es
válido en lo esencial, si bien se ha visto distorsionado por una
práctica política incorrecta que, de persistir, amenazaría su
supervivencia.
Los
términos en que concebimos y entendemos ese proyecto –siguiendo la
línea de clarificación que demandamos- se reflejan esquemáticamente en
los siguientes puntos:
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La
razón de ser de IU no es otra que la construcción de la alternativa
al sistema, tomando el socialismo como referente, en tanto que ámbito
de emancipación social y materialización de la democracia plena.
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La consecución de los anteriores objetivos exige de IU, como
una tarea fundamental, empeñarse en la vertebración de la sociedad y
en la articulación de un bloque social crítico capaz de sustentar
con fuerza la propuesta antagonista al sistema. En tal dirección, es
imprescindible desarrollar a IU como exponente unitario de la
pluralidad política e ideológica de la izquierda transformadora, en
torno a un programa, y como el movimiento político y social que nunca
alcanzó a ser.
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La movilización social sostenida, entendida como
movilización de las conciencias y también como presión democrática
de la ciudadanía en la calle, es un instrumento de participación
inseparable y consustancial al proyecto de IU. A sus impulsos y en su
marco es como deben elaborarse los programas y ejercerse los esfuerzos
unitarios.
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En este sentido debe concebirse la unidad de acción de la
izquierda, entendida como medio para avanzar hacia políticas
concretas de izquierda –explicitadas en un programa- y no como un
fin en sí misma. Se trata de desarrollar la concepción de unidad de
acción de la izquierda, tal como era definida en la V Asamblea
Federal; o sea, como “objetivo, camino, método e instrumento”.
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IU debe reconocer la centralidad de la contradicción
trabajo-capital, situando como un eje irrenunciable de su propuesta la
sociedad de pleno empleo –estable y de calidad-, con total
conciencia de su virtualidad transformadora, en tanto que
reivindicación no integrable por el sistema. Y todo ello, sin merma
de la confirmación de IU como proyecto que incorpora la lucha por la
emancipación de la mujer y por un desarrollo ecológicamente
sostenible, como señas de identidad que le son inherentes, así como
otras reivindicaciones de los llamados nuevos movimientos sociales con
potencialidad transformadora.
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IU debe continuar
oponiéndose frontalmente a las políticas neoliberales, con
independencia del ámbito territorial, social o político en que se
manifiesten, y de las siglas que las practiquen. Así, por ejemplo,
especialmente, las privatizaciones, los recortes sociales, las
políticas fiscales regresivas, las desregulaciones y contrarreformas
laborales o las restricciones de los derechos humanos.
En la situación
presente, surgida de las elecciones generales del 12-M, será preciso
acentuar –más aún- la confrontación contra un PP crecido y
prepotente, que hace presagiar una nueva vuelta de tuerca en la
involución social y cultural.
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En coherencia con lo anterior, IU debe abordar, a todos los
niveles, la lucha contra el llamado “pensamiento único”,
esforzándose en restaurar su influencia en el terreno de los valores.
Para ello, es menester situar las luchas cotidianas por lo más
concreto en el horizonte del proyecto, vinculando constantemente con
éste las políticas coyunturales.
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La solidaridad internacionalista constituye un rasgo propio
de una fuerza política transformadora. En este sentido, IU debe
contribuir a la denuncia y a la lucha contra el imperialismo a escala
mundial y apoyar las luchas de los pueblos que pugnan por su
emancipación, así como a reforzar la actuación contra la OTAN como
instrumento agresivo de dominación y control.
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En Europa, es preciso continuar oponiéndose a la política
monetarista y represora de Amsterdam y Schengen, promoviendo una
Europa de la cohesión social interna y de apertura al llamado tercer
mundo.
IU
deberá impulsar la coordinación de las luchas sociales en el ámbito
europeo y propiciar un avance hacia el entendimiento con otras fuerzas de
la izquierda transformadora en el plano mundial.
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IU debe esforzarse por alcanzar una solución democrática al
problema nacional en el Estado español y emplearse a fondo en la
difusión de su propuesta de Estado Federal, sin olvidar el horizonte
de la República como forma de Estado.
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En lo interno, es necesario detener la degradación de IU –presente,
con diferente intensidad, en los distintos territorios- empleándose
decididamente en el relanzamiento del proyecto original, que exige la
cohesión de su pluralidad en torno a un programa, la clarificación
de su discurso al exterior, el abandono de prácticas burocratizadas o
irregulares y del predominio de lo institucional, que con frecuencia
se convierte en lo único que cuenta. No se trata de reducir o
minimizar la acción institucional, sino de potenciarla como
expresión pública de IU, sometida a la elaboración colectiva y
estrechamente vinculada a su actuación social y a la dinámica
movilizadora.
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Es preciso garantizar el funcionamiento democrático de IU,
restaurar el papel de las asambleas y poner en primer plano la
elaboración colectiva de toda la política, motivando a la militancia
de IU con la percepción efectiva de su propia utilidad y de la
necesidad de su compromiso.
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IU debe reforzar su configuración e identidad Federal,
superando la actual situación de “taifismo” político y
organizativo, de manera que se favorezca, en los contenidos y en las
formas, un modelo de federalidad no disgregante, desde el respeto a
los protocolos que tenga establecidos.
Estos puntos pretenden ser una contribución
abierta al debate en torno a la VI Asamblea Federal.
Quiere ser, también, un llamamiento a la
militancia de IU y a todas las personas y colectivos interesados en el
futuro de la izquierda en nuestro país, para participar en este debate
crucial.
Abril año 2000
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