Los Dólmenes de El Pozuelo. Un viaje al
tercer milenio antes de Cristo.
Algunos expertos
señalan al IV-III milenio a. de C. como fecha orientativa del asentamiento del
hombre en esta zona.
A finales del Neolítico, la costumbre de enterrar a los difuntos en grandes
tumbas de piedra ha dejado en este lugar más de cuarenta y cinco sepulcros
megalíticos.
Yacimientos
en Zalamea la Real
Aspectos
sociales, económicos y culturales.
Advertencia importante antes de visitar cualquier
yacimiento arqueológico
Los Dólmenes de El Pozuelo se encuentran situados en el término
municipal de Zalamea la Real (Huelva), en la Cuenca Minera de Riotinto. Hasta
la fecha se han encontrado en Zalamea un total de 49 yacimientos megalíticos
que se agrupan en dos grandes áreas, la occidental que se puede denominar como
cultura dolménica de El Villar y El Buitrón y el área oriental ocupada por los
dólmenes de El Pozuelo.

La entrada al
conjunto se establece en el Km 43 de la CN 435 donde se encuentra el desvío a
la aldea de El Pozuelo. Una vez llegados a la aldea hay que tomar el que camino
que partiendo del cementerio va rodeando el núcleo urbano y que nos dirigirá
una vez transcurridos 1.5 Kms a los dólmenes 9, 6, 7 y 8.
Distancias
Kilométricas e Itinerarios.
El dolmen es una
construcción en piedra realizada con ortostatos de gran tamaño, hincados
directamente en la tierra para soportar otros que hacen de cubierta.
Son edificaciones con un carácter eminentemente funerario considerándose
enterramientos colectivos donde prima el rito de la inhumación frente la
incineración.
Cada individuo, colocado de diferentes formas junto a la pared va acompañado
por su correspondiente ajuar.

En la provincia de Huelva podemos hablar de una cronología superior a
los 5000 años, en un momento neolítico dada la coincidencia de algunos de los
elementos con los localizados en los poblados del Tinto y Odiel. Hallamos en
Huelva dos fases en el proceso de construcción de dólmenes:
Una neolítica, como se desprende del tipo de construcción y del ajuar
encontrado, y otra calcolítica en la que podemos encontrar sepulcros de falsa
cúpula.
Podemos encontrar cinco tipos
de monumentos:
1-Pequeños dólmenes de galería en los que no existe diferenciación entre el
corredor y la cámara única de que consta.
2-Dólmenes de galería y cámara única dotadas de sostén central para las piedras
de cubierta.
3-Dólmenes de galería en los que a la cámara inicial se le ha añadido otras
laterales.
4-Sepulcros de falsa cúpula construidos con ortostatos verticales tanto en el
corredor como en la cámara.
5-Cista ortoédrica construida con grandes losas.
En lo que se refiere a los tres
primeros presentan unas características comunes:
Todos ellos disponen de una puerta de acceso, un corredor y una cámara que
ofrece una disposición en forma de V cubierto todo por un túmulo delimitado por
un anillo peristáltico.
En lo que respecta al nº 4 llamado también tholo, muy común en zonas más al sur
presenta un corredor y cámara construidos con ortostatos rematada ésta última
con una falsa cúpula que le da nombre.
El último tipo es una Cista cuadrangular a la que se accedía por la cubierta,
posiblemente sin anillo peristáltico

De todos los grupos de dólmenes encontrados en Zalamea éste es el de mayor
importancia tanto por sus especiales características como por la riqueza de su
ajuar.
Inicialmente se denominó como dólmenes de El Pozuelo a un conjunto de 18
megalitos algunos de ellos prácticamente destruidos en la actualidad y otros
que se pueden enmarcar en el área occidental antes citada. Hoy podemos
denominar con este nombre a los nueve primeros.
Todos ellos corresponden a alguno de los tres primeros tipos que hemos descrito
para Zalamea :
Un primer grupo en el que a la
cámara inicial se le ha añadido otras de manera más o menos irregular bajo el
mismo túmulo, circunstancia que se da exclusivamente en la zona de El Pozuelo,
constituidos por los dólmenes 1 al 7, otro segundo grupo del tipo gran dolmen
de galería con piedras de sostén central para las losas de cubierta,
representado por el dolmen nº 4 y un tercer grupo del tipo pequeño dolmen de
galería con cámara única, los nº 8 y 9.
Cronológicamente son situados, tras diversos estudios, entre los años 2900 y
2400 a.d.C.
En cuanto al ajuar que han
arrojado los tres tipos de dólmenes de galería que hemos relacionado, encontramos
dos corrientes culturales bien diferenciadas en cuanto a su origen y
cronología. En primer lugar hay que destacar el material correspondiente a una
fase neolítica que es la más abundante, consistentes en hachas de sección
circular oval que sólo tienen pulimentado el filo, escoplos y azuelas hechas en
piedras eruptivas, microlitos, cuchillos de silex, y placas decoradas con
dibujos y perforaciones.
En segundo lugar, hallamos un
ajuar que se corresponde al periodo calcolítico compuesto con puntas de flechas
de lado recto o curvo y base recta o cóncava, cuchillos con retoques marginales
y microlitos retocados, todos ellos de silex, cuentas de collar de diversos
tamaños y formas. Junto a los útiles y objetos de adorno se encuentran también
ídolos de tipo almeriense.

En cuanto al metal sólo se
hallado un punzón de cobre muy deteriorado.
En lo que respecta a la cerámica, es de cierta uniformidad y se encuentran vasos y cuencos de diversas formas realizados en una pasta comúnmente pardusca, roja, gris o negra.
Aspectos sociales, económicos y culturales.
Es arriesgado
ofrecer una visión clara de la forma de vida de los constructores de éstos
dólmenes, ya que no se ha estudiado en profundidad. Sin embargo por el ajuar
funerario podemos adelantar que estamos asistiendo al primer gran cambio en la
organización religiosa y social de la época. Hoy puede concluirse que el dolmen
no es un lugar levantado con una finalidad exclusivamente funeraria. Se trata
de monumento religioso en el que la inhumación de los cadáveres un elemento más
de las creencias que llevaron a sus constructores a levantarlos. Una muestra de
ello la tenemos en la misma orientación del dolmen que generalmente es de
este-oeste, con la entrada mirando hacia levante y en el hecho de haber hallado
en el interior del dolmen ídolos y cerámica que indica que en su entorno se
realizaban algún tipo de ceremonia. Debían de estar jerarquizados de alguna
forma ya que el hallazgo de una especie de báculo indica la existencia de algún
liderazgo.
Su economía se basaba en la agricultura y ganadería, aprovechando los recursos
que ofrecía el espacio que ocupaban.
Probablemente no ocuparían de manera permanente el lugar, sino que harían
pequeños desplazamientos limitados al agotamiento de los recursos del lugar que
habitaban.
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