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EL COMERCIO MINORISTA Y SU FUTURO

 

 

No podemos encontrar una regla general en el ámbito mundial en lo que se refiere a la distribución del comercio minorista y supermercadista, cada país o región se comporta de diferentes formas.
Lo que sí está claro es que podemos destacar tres grandes grupos de comercios que han tenido un crecimiento paulatino y constante, consolidando una posición destacada en el mercado. Esto no significa que todos los comercios con características diferentes se encuentren en vías de extinción, determinadas condiciones locales relacionadas al área de influencia pueden determinar el suceso comercial de otro tipo de establecimiento. 

Tipos de comercios
Superficies medianas, de 200 a 700 metros cuadrados.
Estos comercios se caracterizan por tener una diversidad de productos similar a la de una gran superficie, estacionamiento para aumentar su área de influencia, y la proximidad de sus clientes de un comercio minorista. Los clientes realizan sus compras básicas diarias teniendo otras opciones para cubrir necesidades que surjan eventualmente. 

Comercios en estaciones de servicios
Estos establecimientos tienen la ventaja de la llegada de consumidores de clases media y alta, y sus principales características son la buena impresión visual de su fachada y la oferta de productos pequeños de buena rentabilidad.

Comercios especializados
También conocidos como comercios de “delicatesses”. Son establecimientos que tienen cierto grado de especialización en cuanto a los productos ofrecidos a sus consumidores, muchas veces siendo complemento de los artículos básicos de compra diaria. Esta combinación determina que los clientes con necesidades específicas sepan donde comprar.

Hoy se habla constantemente de la reconversión del comercio minorista para enfrentar el cambio de costumbres y hábitos de los consumidores. No siempre es posible y tampoco aconsejable transformar las características de su establecimiento a moldes preestablecidos o que obedezcan a patrones determinados.
Cuando uno comienza con un negocio, lo hace con entusiasmo, con esperanzas, hay alegría, expectativas. Luego pareciera que eso se va perdiendo y hasta hay quienes abren su establecimiento con disgusto, como si les pesara. Lo que pasa es que las cosas no siempre salen como uno quiere. Por otra parte hay clientes a los que hay que tenerles paciencia. Muchas veces uno se pregunta ¿para qué abro?
Entonces hay que pensar en el sentido que tiene mi negocio. Hay que pensar en un plan de ataque, no solo con el objetivo de superar a los competidores y sí, con el de brindar lo máximo posible a los clientes.

Mi comercio
¿Cuál es la razón por la que tengo este comercio?
¿Por qué los clientes tienen que comprar en mi establecimiento?
La gente va a los supermercados por la facilidad de estacionamiento, por las opciones de compra, las novedades y fundamentalmente por darle valor a su dinero. El consumidor se identifica con el comercio, no les gustan los lugares viejos y feos, necesitan agilidad y evitan las complicaciones.
El comercio minorista debe brindarle al consumidor la agilidad de un autoservicio combinada con la atención personalizada. Se vive muy aceleradamente y se valora el tiempo, de ahí que no les guste hacer colas. Lo ideal sería que se hiciera este trabajo con gusto, con entusiasmo, todos los días.
El ser positivos es fundamental. A nadie le gusta entrar a un negocio donde no son amables.
La arquitectura, estética y funcionalidad atraen a cualquier persona. Invertir, aunque no sea mucho para mejorar su comercio. Cada uno debe hace en la medida adecuada y dentro de sus posibilidades mejoras aunque sean sencillas.
¿Cómo puedo agregar valor a los productos que vendo? Las alternativas son varias; combinación de productos, como promoción, para aumentar el volumen de venta; entregas a domicilio; integrar grupos de compra; etc.

Mi cliente
¿Quiénes son mis clientes?
¿Quiero que vuelvan?
¿Sabemos cómo se llaman?
¿Cuál es su perfil? ¿Son jóvenes, mayores o niños?
¿Qué más puedo hacer por mis clientes?
Cuando comenzamos a identificar las preferencias y gustos de nuestros clientes, podemos saber lo que compran y porqué, es posible planificar y desarrollar ofertas y promociones en función de las características generales o de grupos definidos.
A título de ilustración es posible definir como regla general que los jóvenes tienen preferencias por marcas y los adultos por calidad y precio; ya los niños son más comerciantes y eligen por precio y combinación de productos; un niño cuando dispone de dinero para comprar, difícilmente adquiere un único articulo.

Mis competidores
¿Quién es mi competencia efectivamente?
¿En qué medida es mi competidor?
¿Cuál es la razón por la cual hay gente que sigue comprando en mi negocio?
Estas preguntas deben ser respondidas sin mitos o fantasías. Las grandes superficies no son necesariamente competidoras directas, el comercio minorista es un servicio con características diferentes y por lo tanto es fundamental.

No se puede esperar para ver que es lo que va a ocurrir con el sector, puede hacer algo por su comercio. Por eso hay que crear, poner a funcionar la imaginación; cualquier innovación por menor que sea, enseguida se nota en un establecimiento pequeño.

Ps. Mónica Espath

 

 

 
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