Hace aproximadamente un año que apareció en el mercado "Música moderna",
primer Lp de RF y primer disco también de la nueva ola madrileña.
El hecho de que el grupo fuera el primero en alcanzar el mercado discográfico
no era arbitrario. Por un lado eran los más experimentados. Por otro, disponían
de un bagaje conceptual importante. Algunos como Herminio Molero llevaban
bastantes años dando guerra en la vanguardia de la estética española de los setenta.
Otros venían del campo de la crítica más intransigente y más selecta. Desde el
principio supieron desplegar ante los ojos de todos incluidos los de los ejecutivos
de las compañías un fascinante arsenal de ideas. Temas como "Enamorado...", "Ivonne"
o "Divina" eran algo más que canciones. Compendiaban en unos cuantos versos repletos
de referencias, el universo sentimental de un movimiento que se inició en los tiempos
de Kaka de Luxe, y que hace aproximadamenteun año se encontraba en su apogeo.
El miércoles, en Marquee, RF volvieron a comparecer ante su cada vez más mermada
clientela para ofrecer sus viejas canciones y algunos temas de lo que será su
próximo LP. La primera sorpresa fue la desaparición de Herminio, uno de los fundadores.
La segunda, el estilo. RF se han desembarazado de su tradicional caché de exquisito
amaneramiento para lanzarse a tumba abierta por la vertiente del punk más descarnado.
Sonaron bien, quizás mejor que antes, cuando se fijaban en el espejo de su proverbial
sutileza. Y, sin embargo, había un gusto amargo camuflado bajo aquella repentina explosión
de vitalidad y de violencia. Allí, rodeados de muchos de los protagonistas de aquel
"estado de ánimo" generalizado que logró despertar a Madrid de su letargo.
La nueva ola madrileña se ha ido o se está yendo. Quedan por supuesto los grupos,
los mejores. Y Rf está entre ellos. Pero lo que antes era el vértigo de la ilusión
es ahora la resaca del desencanto.
"Cada día somos menos, a este paso nos vamos a morir de hambre". El cantante de RF
lo sintetizaba así, con la agresiva arrogancia del protohéroe que se ve reducido a protomártir.