Razón Española, nº 111; Historia heroica del Tercio Navarra en la guerra de liberación de España, 1936-1939

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LIBROS: Historia heroica del Tercio Navarra en la guerra de liberación de España, 1936-1939. nº 111

Comentarios de Javier Nagore al libro de Emilio Herrera.

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LIBROS: Historia heroica del Tercio Navarra en la guerra de liberación de España, 1936-1939

Herrera, Emilio: Historia heroica del Tercio Navarra en la guerra de liberación de España, 1936-1939. Ed. Círculo Carlista San Mateo, Madrid 2001. 63 páginas.



El autor, coronel de Aviación hoy retirado, fue voluntario en 1936, a los diecisiéis años. Requeté y luego alférez provisional, hizo casi toda la guerra en el Tercio Navarra. Licenciado en Ciencias Políticas, publicó, en 1974, Los mil días del Tercio Navarra, demostrativo de que la gloria en la guerra puede ser también sinónimo de fama. Posteriormente publicó otros libros, relacionados ya con su profesión de aviador militar.

La colección de folletos, editados por la C.T.C., se ve acrecentada por esta del coronel Herrera. Su propósito -nos dice- fue «dejar constancia de los esfuerzos, trabajos, sacrificios y heroísmo de los que fueron mis compañeros en aquella guerra».

El Tercio Navarra, como los de Lácar y Montejurra, formó parte del «Regimiento de Boinas Rojas», a las órdenes del teniente coronel Julio Pérez Salas, integrado en la Primera Brigada de Navarra del coronel Rafael García-Valiño, durante la campaña del Norte y la de Teruel, pasando después -ya solo- a la II División, en los frentes del Centro, Extremadura y Sur de España. Dejó en todos muy alto la bandera del honor y del valor.

Desde Pamplona salió el 20 de julio del 36 hacia Oyárzun, al mando de Luis Villanova Narrazzi y Bonaparte-Wyse, capitán de Caballería y aristócrata granadino. El 13 de septiembre entraba en San Sebastián, siguiendo por Guipúzcoa hasta la línea del río Deva. El 31 de marzo, con otras unidades militares, rompió el frente de Vizcaya y en él actuó sin parar: Ochandiano, el Febrigain y Bizcorgui, el «cinturón de hierro» y Bilbao; aquí se le rindieron batallones enteros de «gudaris». Prosigue la historia, trepidante, de los avances, ataques y contraataques en la rapidísima campaña por tierras de Cantabria -Barruelo, Bárcena, Torrelavega, Cabuerniga- y del Principado de Asturias: Merodio, Llanes (donde, en el asalto al Monte Purán, perdió el Tercio a sus cuatro capitanes -Lara, Negrillos, Ciganda y Muruzábal), el Maznes y las lomas de Nueva (donde cayó el comandante Villanova), Colunga y Gijón.

Continúa Herrera describiendo episodios, hoy ignorados. La imposición de la Laureada a Navarra y de Medallas Militares a los tercios de requetés; la batalla por Teruel -«hielo, fuego y sangre»-, después de lo cual el «Navarra» perdió la mitad de sus efectivos (303 muertos, heridos y congelados), es trasladado al Ejércio del Centro.

Tampoco en estos frentes tuvo descanso, intervino decisivamente en Talavera, Navalcarnero y Majadahonda. Pasa después al Sur y toma parte en el cruce del Guadiana y el Zíjar, desbaratando la última ofensiva enemiga entre Serena y los Montes Torozos. En la defensa de éstos -5 al 20 de enero de 1939- el Tercio Navarra fue nuevamente diezmado (262 entre muertos y heridos). Inició desde Talavera el avance, ya sin fuego de «los rojos», y en Hontanar oyó el 1 de abril el último parte: «La guerra ha terminado».

Un «epílogo» y dos «semblanzas» -una la del comandante Villanova, y la otra del capitán Negrillos- cierran el opúsculo. Admiramos al finalizar su lectura la historia heroica de esta unidad de requetés; la que sufrió, entre todas, el mayor número de bajas, en crifras relativas: 1.436 (220 por 100 de la plantilla), de los que 316 fueron muertos (48 por 100) y 1.120 heridos (172 por 100).

Entonces el heroísmo no tenía precio. Aquellos valientes, desmovilizados, volvieron, en su mayoría a sus labranzas, a sus tareas civiles. Pudieron decir, como en el verso de Homero: «Nosotros, devanada la madeja de la guerra, acabamos con ella la tarea.»

Una tarea a la que siguieron cuarenta años de paz y de ilusión españolas.



Javier Nagore



 

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