El caso Schreber: 
Un paradigma del Psicoanálisis

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Por: Andrés Ugueruaga
andresugueruaga@hotmail.com

 

 

 

 

Una increíble historia de locuras

 

 

 

 

Daniel Paul Schreber (1842-1911) en su sano juicio fue una persona de una inteligencia nada común, muy culta y amable, ascética y nada religiosa. Su postura ideológica se acercaba al pensamiento positivista, muy en boga en aquel entonces. Además fue un eminente juez alemán devenido Presidente Jurisconsulto de Dresden, que enloqueció a los 42 años, se recuperó, y volvió a enloquecer 8 años y medio después. Se ignora si Schreber volvió a estar en sus cabales después de aquellas recaídas.

El caso del paranoico Schreber es una historia que supera cualquier ficción, y que el mismísimo Marcel Schwob la habría elegido para sus "Vidas imaginarias": la historia de ese jurista metafísico y loco que un buen día quiso acostarse con Dios y tener hijos, para ser madre de los hombres de una nación más feliz.

Sigmund Freud analizó "Las memorias de un neurótico" (1902), el libro autobiográfico de Schreber para tratar de comprender mejor el extraño y oscuro reino de la paranoia, una patología que hasta hoy día aún no se logró conocer ni remediar totalmente. "La investigación psicoanalítica – comenta – sería totalmente imposible si los enfermos no tendrían la peculiaridad de revelar espontáneamente, aunque alterada por la deformación, aquello que los demás neuróticos ocultan como su mas intimo secreto."

Según los informes del Dr. Flechsig, la primera vez que enfermó Schreber fue entre 1884 hasta fines de 1885. El diagnostico fue hipocondría. Ya totalmente repuesto se planteó cumplir su gran materia pendiente: la de tener un hijo, tema en el que siempre con su mujer había fracasado.

Hacia 1893, afirmó que tenía sueños repetidos en los que mantenía la copula siendo él mujer, sueños que una vez despierto los denegaba. Pero ya con serios trastornos debido al insomnio, fue nuevamente internado en la clínica del Dr. Flechsig con el mismo diagnostico de hipocondría: Schreber se quejaba de un reblandecimiento del cerebro, de haber sufrido mutilaciones y todo tipo de vejámenes.

Hablaba también de tener extrañas sensaciones, por ejemplo: la de estar en otro mundo, de ver apariciones milagrosas, de escuchar una música divina, de estar atrayendo con sus nervios los "nervios de Dios", etc. Eran los primeros síntomas paranoicos que ya se hacían presentes en Schreber.

En su autobiografía, escrita tras ser dado de alta, se autoafirmó como un ser llamado a redimir al mundo y a devolverle su bienaventuranza perdida. Pero su misión era primero convertirse en mujer. En sus delirios, en estados de sobrexcitación, pensó haber atraído nada más y nada menos que a Dios, y que él, transformado en mujer, podría transformar al mundo.

Schreber cuenta también que había sido despojado de sus intestinos, estomago y pulmones y que Dios lo reconstruyó, con las formas femeninas adecuadas como para poder dar a luz una nueva descendencia de hombres mas fuertes, justos y bienaventurados. "En mi propio cuerpo sucedió algo como la reencarnación de Jesucristo en el de una virgen (…) Durante la época que pasé en la clínica de Flechsig, se formó por dos veces en mi cuerpo un órgano sexual femenino, y sentí dentro de mi movimientos como los primeros del feto humano." La transformación para el Dr. Schreber era ya un hecho.

Freud en su artículo justamente habló del extraño, inesperado viraje de Schreber: de haber sido ascético y ateo, durante su enfermedad en cambio se hizo voluptuoso hacia "el amor de Dios". De allí su regresión a los periodos más tempranos de su vida: Schreber había sido criado en un hogar estrictamente puritano, donde Dios era omnipresente en todo momento.

En otra parte dice: "(…) se tramó contra mi un complot (aproximadamente en marzo o abril de 1894) encaminado, una vez reconocida o supuesta la incurabilidad de mi enfermedad nerviosa, a entregarme a un hombre que mi alma quedase esclavizada por él mismo, y mi cuerpo femenino, entregado como tal a dicho hombre para que lo gozase"

Este fragmento llamó poderosamente la atención en Freud: Flechsig era ese hombre (al cual, Flechsig lo había llamado "el asesino de almas"). Según sus suposiciones Flechsig era el representante de Dios en la tierra para el Dr. Daniel Paul Schreber; esto debido a la transferencia; o sea: lo que el paciente se figura de sus familiares, lo transfiere a su medico. Porque en realidad "Dios representaba para Daniel Paul Schreber a su hermano mayor, Daniel Gustav, que se había suicidado años antes, y a su padre: el celebre pedagogo y médico Daniel Gottlieb Moritz Schreber.

 

 

 

 

En nombre del padre: la causa

 

 

 

Daniel Gottlieb Moritz Schreber (1808-1861) fue un destacado reformador alemán, tan destacado como su contemporáneo Jules Michelet, aunque de ideas totalmente opuestas. Schreber, padre del jurisconsulto, luchó por "la salvación de las generaciones futuras. Pensaba dar a su nación una sociedad más dichosa con hombres mejores y más obedientes. Su posición fue rígida como la de los victorianos, y semejante a la de un viejo reformador del siglo XVII, Walhausen, quien opinaba que la disciplina "fabricaba" individuos (ya por alguna razón, Michelet, anticipándose en varias décadas a los neofreudianos, decía que los estudiantes debían hacer una contra educación, si es que querían apropiarse de una cultura que los arrojaba "como cosas")

Para Maud Mannoni "Schreber padre creó un laberinto en el que su hijo no tardaría en perderse, y ya en la locura, trataría de cumplir el sueño delirante de su padre: el de engendrar una nueva humanidad." Para Morton Schatzman en cambio "las ideas del Dr. Schreber padre acerca de la vida familiar reflejan, como una caricatura, las ideologías difundidas en el mundo occidental liberal de hoy en día: los varones adultos deben ser dominantes; la sexualidad de los niños y adolescentes tiene que ser dominada; los padres tienen que supervisar la moral de sus vástagos."

Se puede comparar las experiencias del hijo con los métodos que el padre tenía para "transformar" (palabra clave en el delirio de Schreber hijo) a los individuos en una "raza mejor", mediante maneras completamente uniformes, suprimiendo cualquier otro deseo o posibilidad de conducta. Los métodos de Schreber padre eran un régimen artificial y disciplinario para decirlo de alguna otra manera, correctivo y cruel, a menudo disimulado con "los altos valores morales" que él profesaba.

En "Kallipadie", el manual que Schreber padre escribió sobre la crianza de los hijos decia: "Al niño ni siquiera se le debe ocurrir nunca que su voluntad pudiera ser controlada, sino que hay que implantar en él un habito de subordinar su voluntad a la voluntad de sus padres o maestros."

Lo cierto es que el Dr. Schreber padre, quien se creía de la mas alta nobleza, mediante un control disimulado pero continuo, como el panóptico de Foucault, redujo al yo de su hijo en escombros y el delirio documentado en sus Memorias, fue su tentativa de reconstrucción .

 

 

© Andrés Ugueruaga

 

 

Andrés Ugueruaga, 33 años, estudiante de Psicología en Cordoba Argentina, Colabora con varias paginas web, escribiendo artículos como ser Beckett, sobre Ray Bradbury, Marguerite Duras y otros. La mayor parte de su obra está inédita.

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