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"He propuesto a Adolfo
Suárez para
que medie en Chiapas".
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Transcripción
de la entrevista concedida por el autor mejicano en Marzo de 1999
JESÚS TENLLADO
ENTREVISTADOR:
Carlos Fuentes, es difícil hablar de un libro que aún no hemos leído, pues no se
ha publicado todavía en España, aunque eso no debería ser un problema, porque
los periodistas solemos hablar de lo que no conocemos
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E:
¿Es Laura Díaz ese espejo que refleja el recorrido de la historia reciente de
México?
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CARLOS
FUENTES: De
México y del mundo, porque Laura Díaz está conectada a través de amantes,
amigos y compañeros con otros hechos centrales del siglo veinte, como son
la Guerra de España, o la persecución mccarthista en los Estados
Unidos.
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E:
Creo que uno de los episodios finales de la novela es la tristemente famosa
matanza del Zócalo, la matanza de la Plaza de las Tres Culturas
CARLOS
FUENTES: Tlatelolco,
sí. Un nieto de Laura Díaz muere en Tlatelolco, y ella es incapaz de recoger el
cadáver, porque el gobierno de la época, el gobierno de Díaz Ordaz prohibió que
los deudos recogiesen los cadáveres. Los metieron en una fosa común, y desaparecieron todos.
E:
No parece un final feliz para la novela...
CARLOS
FUENTES: No
termina ahí, aún hay un poco más. Hay un regreso de ella a sus orígenes en
Veracruz, al lago Catemaco donde nació, y un encuentro con la naturaleza
mexicana...Pero como le digo, la novela está enmarcada por los recuerdos del
bisnieto de Laura Díaz y de su joven mujer. Y de su hijito, de manera que hay
una continuidad de las generaciones que siempre representa una esperanza.
E:
¿Cómo vería Laura Díaz el momento actual de México, treinta años después de la
matanza de Tlatelolco?
CARLOS
FUENTES: Mire
usted, tras el terrible drama de Tlatelolco vino un quiebre del sistema de
gobierno en México, un quiebre de la preponderancia del Partido Revolucionario
Institucional y del señor presidente. Con el sacrificio de estos quinientos o
mil muchachos, no sabemos cuántos fueron, se inició un proceso de
democratización, una transición democrática mexicana que rindió frutos. Hoy
estamos en una democracia, ya no la dictadura perfecta que decía Mario Vargas
Llosa, sino una democracia imperfecta, como todas. Yo creo que no fue en balde
el sacrificio de esa juventud hace treinta años. Hoy tenemos partidos políticos
modernos. Tenemos la oposición dominando la Cámara de Diputados, muchísimos
alcaldes y gobernadores de Estados de la oposición...Y una elección presidencial
en el año dos mil que no asegura para nada que el candidato del PRI sea el
próximo presidente de México
E:
¿Cree que el Partido de la Revolución Democrática puede plantarle cara al PRI y
romper su monolitismo?
CARLOS
FUENTES: Y
el Partido de Acción Nacional, que es de derechas...Hay dos partidos como son el
PRD y el PAN que están a la izquierda y a la derecha del PRI ...Yo estoy
pugnando porque haya un candidato único de las oposiciones. Eso sí derrotaría al
PRI.
E:
¿Una alianza que reúna al PRD y al PAN?
CARLOS
FUENTES: No
es un caso insólito. La alianza en Argentina une al FREPASO y a la Unión Cívica
Radical, que no son partidos asimilables. En Chile la transición se ha hecho
mediante la unión de la Democracia Cristiana y el Partido Socialista...También
está el Olivo en Italia...Hay muchos ejemplos de alianzas que funcionan en las
que se encuentra un terreno común, eh..para ejercer una moción electoral y aun
de gobierno,
E:
Y quizá eso sea más factible en estos momentos de ideología descafeinada
CARLOS
FUENTES: En
México el problema es un programa, una plataforma que sepa unir la
responsabilidad fiscal con la responsabilidad social. El neoliberalismo que ha
imperado en mi país en los últimos años ha tratado de mejorar la macroeconomía
mexicana, pero ha hundido en la pobreza a millones de mexicanos. Yo no veo
porqué no se pueda tener responsabilidad económica de desarrollo fiscal, y al
mismo tiempo, responsabilidad so-ci-al. Si vamos a entrar en la era de la
globalización, pues no hay globalización sin internalización, o si quiere usted,
sin una base para solucionar los problemas locales.

E:
El encuentro literario (celebrado en Ciudad de México) en el que ha presentado
Los Años con Laura Díaz, se titula Apocalípsis y Utopía. ¿Usted cree que
México ha oscilado a lo largo de su historia entre la utopía y el
apocalípsis?
CARLOS
FUENTES: Mire
usted, y esto le toca a España. En el acto fundacional de México que es la
conquista española, Bernal Díaz del Castillo llega con la hueste de Hernán
Cortés, mira la ciudad de Tenochtitlan sobre el lago, y dice: "esto parece una
cosa de ensueño, de encantamiento", los soldados españoles decíamos que parece
sacado de una novela de Amadís de Gaula, es algo soñado...Y acto seguido, de la
visión utópica nace el apocalípsis. Destruyen la ciudad, la reducen a escombros.
Esa misma visión utópica se convierte en una realidad apocalíptica. En eso está
fundada la ciudad de México. En eso está fundada la sociedad mexicana
post-conquista, es decir, la sociedad mestiza.
E:
Carlos Fuentes, ¿cree que esta imágen cíclica de destrucción puede devenir en
algún momento en una conciliación?
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CARLOS
FUENTES: Sí.
Yo creo que se trata de crear
una sociedad humana, simplemente, en que todos los mexicanos sepamos
convivir. Mire usted, la gran lucha de México a lo largo del tiempo, pero
sobretodo a partir de la revolución, ha sido la conquista de una identidad
nacional. Yo creo que ya tenemos esa identidad nacional, nadie duda sobre
cuál sea la identidad de México. Pero para el siglo veintiuno tenemos un
desafío mayor que ese. Fundados en la identidad, pasar a la diversidad.
Aceptar nuestra diversidad. Aceptar que hay grupos indígenas, diez
millones de indígenas en México, con sus propios usos y costumbres, y con
sus deseos de autonomía. Hay una pluricultura mexicana que no es solamente
india o europea, sino esencialmente mestiza...Creo que respetar las
posiciones políticas divergentes va a ser el desafío cultural de México
para el siglo que viene.
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E:
¿Cómo ve el momento actual de Chiapas?
CARLOS
FUENTES: El
asunto de Chiapas está detenido, y yo creo que hay que desatorarlo. El gobierno
actual por desgracia ha dejado que en muchos problemas se inicie la solución, y
no se llegue al final de ella...Es una lástima que ambas partes, el Gobierno
Federal y el Ejército Zapatista estén como en un compás de espera hasta la
elección presidencial del año dos mil. Esto me parece un juego que sacrifica lo
único que importa, que es la paz y el progreso de Chiapas, la vida real de los
habitantes de ese estado tan rico pero tan lleno de pobres. Por eso he insistido
que si gobierno y zapatistas no son capaces de llegar a un acuerdo, es quizá
tiempo de que se establezca una instancia de negociación internacional que ayude
a unir a las dos partes y encontrar soluciones....y en este caso he propuesto a
una figura como Adolfo Suárez, que creo que sería ideal para lograr algún
consenso en torno al drama de Chiapas.
E:
Volvamos a la novela. Laura Díaz viaja en la posguerra a París...y allí conoce a
intelectuales, a jóvenes mexicanos que viven allí...¿Ha resistido usted la tentación del juego de espejos
cervantino de aparecer, aunque sea un poco de tapadillo, por un café
parisino?
CARLOS
FUENTES: No,
no...(Tose)...Perdóneme, ando un poco...el smog, la contaminación de la Ciudad
de México acaba con nuestras gargantas...Pero no, no, no, para nada, eso no es
exacto. No aparezco para nada. Aparece mucha gente de la vida real de esa época,
escritores e intelectuales mexicanos, norteamericanos, pero no, no tengo ninguna
aparición. No soy el Roque Guinart de esta novela.
E:
Vamos a jugar un poco a ficción dentro de la literatura...¿qué impresión le
hubiera causado a Laura Díaz ese joven que se llamaba Carlos Fuentes?
CARLOS FUENTES: Yo creo que hubiéramos
sido muy buenos amigos, porque yo creo que es una mujer fascinante. Es una mujer
en el proceso de encontrarse a sí misma,de hacerse, de amar, de aceptar sus
contradicciones y superar sus fracasos...de hacerse una personalidad. Y
finalmente logra un triunfo muy grande.
E:
¿Aparece Octavio Paz en la novela?
CARLOS
FUENTES:
Sí, aparece Octavio Paz en un momento de la guerra de España que él me contó, en
el sitio de Madrid. En un teatro madrileño se reunían Rafael Alberti, María
Teresa de León, Octavio Paz, Neruda, Siqueiros, Cesar Vallejo...imagínese qué
reparto...y tomaban disfraces del teatro y salían a bailar y beber champán en el
techo del teatro mientras caían las bombas de los fascistas alrededor de
ellos
E:
Un tanto dionisíaco...
CARLOS
FUENTES: (Ríe)
..Bueno, era una respuesta...es como la canción aquella de "las madrileñas se
hacen tirabuzones..."
E:
Las gaditanas...
CARLOS
FUENTES (Ríe)...es
un desafío bonito..y estético.
E:
Carlos Fuentes, ¿echa usted de menos la figura de Octavio Paz?
CARLOS
FUENTES: Mucho,
mucho. Yo quise mucho a Octavio.Fuímos amigos durante tres
décadas...(tose)...luego dejamos de serlo por decisión de él, no mía...pero
tengo un recuerdo muy hermoso y fraternal de él.
E:
¿Cree que el pensamiento único se ha asentado definitivamente en nuestra
comunidad cultural?
CARLOS
FUENTES: Creo
que eso del pensamiento único es una tontería, una falacia. Buena prueba de ello
es el auge que está teniendo en el mundo la socialdemocracia...Una
socialdemocracia que nació como crítica del marxismo, y que ahora debe cumplir
el rol de criticar y moderar el capitalismo. Yo creo que nos dirigimos hacia una
socialdemocracia de mayor equilibrio y de mayor responsabilidad, tanto económica
como social en el siglo veintiuno.
E:
Pero ya ha visto lo que ha sucedido con el PSD en Alemania...
CARLOS
FUENTES: Tiene
que haber esas tensiones...es natural en la vida política. Creo que esas
tensiones las habrá también en Francia o en Inglaterra...Pero no me alarma
porque creo que hay una ruta bastante clara en lo que Blair llama tercera vía...
E:
Carlos Fuentes, no quiero terminar esta entrevista sin preguntarle sobre ese chantaje sentimental que ha hecho usted
a sus lectores. Usted ha anunciado que
Laura Díaz puede ser su última novela
CARLOS
FUENTES:En
este momento estoy en manos de mis editores. Si ellos quieren que yo salga a la
Plaza Central de México a bailar chá chá chá vestido de rumbera, lo hago. Estoy
totalemente en manos de ellos durante tres meses para hacer promociones, dar
conferencias, conceder entrevistas...lo que quiera ese tirano terrible que se
llama Juan Cruz. Mientras tanto, debo pensar qué voy a escribir después. Y
francamente se lo digo, no lo sé.Tengo muchas novelas en preparación, en estado
de notas, de esbozos, pero voy a ver qué hago, porque Laura Díaz ha sido muy bien recibida en
México...demanera que a veces piensa uno. "caramba, y si ahora doy un traspiés y
me voy para atrás". Estoy de lleno en ese conflicto existencial que comienza en
el mismo momento que uno consigue terminar una novela.

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