Raza Magyar Vizsla: perros de caza integral

El perro vizsla trabaja al trote tranquilo y constante, aproximadamente a 30 mts. delante del amo. Obedece a órdenes de mano y entrega las piezas con la boca abierta. Ni la altura, ni la temperatura afectan su desempeño. Trabaja tanto con la nariz alta, es decir venteando, o con la cabeza baja, rastreando, según la necesidad de la ocasión y siempre que haya sido instruido efizcamente por su amo.

Decimos que es un perro de caza integral, porque esta raza de origen húngaro, ha sido formada durante varias generaciones en el mejoramiento de sus virtudes y para alcanzar el máximo de las mismas. Es decir que los antiguos cazadores de la Europa Oriental, guiaron sus esfuerzos para conseguir perros de caza integral, aptos para cualquier evento, capaces de:

buscar    -    marcar    -    cobrar    -    trabajar en el agua    -    buscar piezas heridas     -     rastrear

Si el perro esta bien adiestrado, y siendo su característica el trabajo integral en las cacerías, podemos afirmar que el vizsla podrá: buscar y marcar, levantar y traer sin masticar o ararstrar hasta un total de 9 kg., buscar presas y objetos perdidos, hacer cualquier trabajo en el agua, seguir rastros y huellas por campos y montes, seguir la presa herida y detenerla, es decir podrá hacer todos los trabajos que exige la caza mayor a excepción del ataque.

Ubicamos al Magyar vizsla dentro de esta categoría de perros de caza "integral", junto a otros ejemplares de diversas razas como: Deutsch Kurzhaar, Weimeraner, Deutsch Drahthaar, entre otros.

 

Un poco de Historia

El magyar Vizsla fue llevado a Hungría desde Asia aproximadamente entre los años 896 a 900, cuando se comenzaba a poblar la región. Llega entonces junto con las restantes razas hoy conocidas como húngaras, todas ellas razas de trabajo (las razas Kuvasz y Komondor como guardianes de campo y rebaños y las razas Puli y Pumi para arrear las manadas de ganado, ovejas y caballos).

Por un lado y para esa misma época en Europa Occidental especialmente en Iglaterra y España, los cazadores se dedicaban a la crianza de ejemplares "especialistas" en cada actividad específica, logrando exponentes excelentes para cada tipo de cacería. Por ejemplo se criaba el pointer como perro de marca, el retriever como animal de entrega de piezas, el labrador para cacería en agua, etc. Este forma de crianza se veía favorecida por el gran poder económico de los que por aquel entonces comenzaban a practicar la cacería, y además por el gran espacio en fincas y campos.

En cambio en Europa Central, ya desde la época medieval, los señores húngaros usaban al vizsla como perro de búsqueda y marca en la caza con halcones. Más tarde, y después del descubrimiento de la pólvora, los cazadores (ahora armados con escopetas) se dedicaron a desarrollar y perfeccionar el instinto de marcar, junto con las demás virtudes de la raza. Es así que se perfeccionó también el trabajo en agua, la cobrabza y entrega de las piezas, etc. Fue utilizado tanto para caza menor como para caza mayor.

 

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